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LANCE ARMSTRONG: el declive del ciclista y el auge de la marca

Ayer las cumbres Suizas vivieron el penúltimo episodio en la carrera del ciclista más grande que ha dado el Tour de Francia: el texano Lance Armstong. El paso inexorable del tiempo, incluso para un supercampeón como él, hizo que hincara la rodilla ante el empuje de un chico de sólo 25 años, Alberto Contador.

Tranquilos: la entrada no va de forofismo ciclista oé, oé, oé!!!, sino que es una invitación a observar la figura de Armstrong en su doble vertiente de deportista y marca.

Lance Armstrong es muy probablemente el mejor ciclista de la historia: ex campeón del mundo en varias ocasiones y vencedor de siete ediciones de la carrera más exigente del ciclismo (el Tour de Francia). Más que por este hecho, la leyenda de Armstrong y su potentísmo atractivo y popularidad se forjan alrededor de su victoria ante el enemigo más temible: la muerte. Entre 1996 y 1998 Armstrong se enfrentó a un virulento cáncer testicular que hizo metástasis hasta llegar a su cerebro y pulmones. Le dieron unos meses de vida. Y se equivocaron.

Hace años cayó en mis manos su libro “My Journey Back to Life”. Esperaba encontrarme la celebración autocomplaciente de un triunfador en todos los órdenes de la vida. En lugar de eso, la idea más presente en el libro es el agradecimiento de Armstrong por haber vivido la enfermedad: “lo mejor que me ha pasado” y haber aprendido a no dar nunca más nada por sentado y a tomar verdadero control de su propia vida.

Diez años después de superada su enfermedad, Armstrong se ha convertido en una marca de elevadísima notoriedad y credibilidad en el campo de la lucha contra el cáncer, y la divulgación de hábitos saludables en general. Consciente de que su figura podría estimular la concienciación ante esta enfermedad, Armstrong decide fundar la asociación Livestrong en 1998. Concebida en sus inicios como una ONG, se orientó a la investigación, divulgación y lucha contra el cáncer. Hoy es una mega-comunidad global orientada al fomento de los hábitos saludables, que comparte contenidos con la web personal del ciclista.

Armstrong posee un extraño poder hipnótico. Cuando anunció su regreso a las carreteras tras tres largos años de ausencia, creímos que realmente volvería a ganar. Pero Lance no: a pesar de su pose calculadamente arrogante, él sabía que la victoria estaba fuera de sus posibilidades.

Pero su objetivo era bien distinto: conseguir la máxima exposición para su marca. El corredor invencible que había sido capaz de derrotar a la muerte, había vuelto. El retorno del Cid, cabalgando de nuevo a lomos de Babieca.

Los resultados le respaldan: cientos de medios internacionales vienen retratando desde hace quince días, no la historia del Tour 2009, sino la del heróico retorno del super-campeón. Miles y miles de webs en todos los idiomas especulan con los entresijos de su regreso: su liderazgo en el equipo Astana e incluso en el resto del pelotón, su agenda espartana dentro y fuera de la carrera, la creación de un nuevo equipo ciclista Nike/Lance Armstrong en 2010, sus peleas irreconciliables con la prensa francesa… Su figura ha sido el gran argumento de una carrera herida de muerte por los escándalos de dopaje de los últimos años. Las audiencias en TV e Internet, han aumentado por encima de un 20% en relación al pasado año.

Valores y actitudes todos ellos que consigue trasladar a su marca Livestrong. Ello hace posible que la lucha contra el cáncer se aborde no desde una perspectiva médica y de tratamiento, sino desde un enfoque preventivo, vitalista y optimista.

Livestrong es como Lance: derrocha ambición e incluso un cierto espíritu rebelde e inconformista, pero también autoconfianza, empuje, estrategia y trabajo en equipo.

Como consecuencia de todas estas iniciativas, la marca Armstrong ha adquirido unas proporciones mucho mayores de las que el americano jamás tuvo como ciclista. A modo de muestra:

– En 2008 (por tanto dos años después de su retirada) la revista Time le elige como una de las cien personas más influyentes del mundo.
– Lance es un fanático usuario de Twitter que cuenta con la friolera de ¡1.492.898 seguidores! Ningún otro deportista del mundo (ni Kobe Bryant, ni Michael Phelps, ni Tiger Woods, ni siquiera Cristiano Ronaldo cuentan con semejante grupo de fieles).
– una acción conjunta con la casa Nike le ha servido para vender más de 60 millones de pulseras amarillas “Livestrong” en todo el mundo.
– Si tecleas “armstrong return” en Google, obtendrás la sorprendente cifra de 19.500.000 entradas!!!

No hay duda de que estamos ante un deportista de excepcional talla que está escribiendo sus últimas páginas. Algún día no muy lejano Lance Armstrong colgará su bicicleta para siempre, pero su leyenda no dejará de alimentar el crecimiento de su marca, como si su bicicleta siguiese ascendiendo en solitario por las tórridas cumbres de Francia.

Por cierto, me unen dos cosas a Lance Armstrong: ambos nacimos el mismo año y ambos corrimos el Maratón de Nueva York el mismo año. Aquel día me ganó. Pero sólo por 3 minutos eh 😉 …

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VIRGIN: CUANTO MAS LA CAGA, MAS LES QUEREMOS

Sir Richard Branson es un tipo poco corriente. Su historia personal y profesional es fascinante, entre otras cosas porque se escribe con renglones derechos y torcidos a partes iguales.
Leyendo sobre Branson me entero de que sufrió dislexia y fue un fatal estudiante. Además con solo 15 años había sido ya propietario de dos negocios fallidos. Lo que no se le puede negar es perseverancia y una clara vocación empresarial, porque pronto lo volvió a intentar. A comienzos de los 70 viajaba a Francia a comprar discos usados y descatalogados que revendía en su propio coche de vuelta a Inglaterra. Su oferta diferencial, basada en un creciente catálogo de rarezas a buenos precios, le permitió abrir su primer almacén Virgin Records en Oxford St en 1971. Al poco de abrir este almacén, fue detenido por vender en Londres discos teóricamente destinados a la exportación. Para evitarle la cárcel, su madre tuvo que rehipotecar su vivienda y saldar la deuda con el Tax Office.

 

 

Pero es que toda su historia sigue por el mismo camino: en los casi 40 años transcurridos desde entonces ha alternado:
Exitos fulgurantes como su aerolínea Virgin Atlantic Airlines que superó una profunda crisis en los 90 con la ayuda del Gobierno británico y que hoy es una empresa saneada que mueve 4 millones de pasajeros anuales y es una referencia en el segmento premium de los vuelos transoceánicos. O como Virgin Mobile, el primer operador de telefonía móvil virtual del mundo, ahora en expansión por los cinco continentes.

 

Cagadas estruendosas como Virgin Cola, lanzada a bombo y platillo en 1990 con el propio Branson gritando al mundo desde los mandos de un tanque que pululaba por Times Square que declaraba la guerra a Coca-Cola… (la guerra duró poco…) o Virgin Trains, la ruta ferroviaria de la costa Oeste de Bran Bretaña, donde la ínfima calidad de las infraestructuras y el servicio a bordo generaron tal aluvión de críticas que Branson decidió poner pies en polvorosa.

 

Virgin es una marca enormemente diversificada (presente en cerca de 40 empresas diferentes), dispersa, que añade a su cartera negocios remotos, inconexos, y a veces de dudosa rentabilidad. En resumen, cualquier Escuela de Negocios calificaría la estrategia de expansión corporativa de Branson como un totum revolutum, como el Management del pollo sin cabeza.

 

Pero la verdad es que a Sir Richard Branson le funciona…

 

Lejos de resentirse como consecuencia de los errores, Virgin se muestra resistente, con su voraz omnipresencia en todos los sectores, en todos los medios, si no en todas sí en muchas facetas de las vidas de sus clientes. (Principalmente en países anglosajones).

 

Una extraña transferencia de personalidad entre Richard Branson y su marca, Virgin, hace que esta última muestre a su público un rostro más humano de lo que cabría esperar para una megamultinacional.

 

Virgin es una empresa gigantesca y omnipresente, pero también es una marca soñadora como un niño pequeño (Branson lleva años empeñado en transportar turistas al espacio desde Virgin Galactic, en batir todos los records de vuelos en globo desde Virgin Balloon Flights…), y vulnerable y tozuda como también lo somos los humanos. Además es sensible a la pobreza y al deterioro medioambiental (estas iniciativas se desarrollan bajo el paraguas de la empresa Virgin Unite).

 

A menudo me sorprende la ligereza conque tantas marcas proyectan imágenes exageradamente edulcoradas sobre sí mismas desde la publicidad. Me parece absurdo. Ya no somos las audiencias pasivas del 1,2,3 de Mayra Gómez Kemp. Hemos madurado. No nos creemos las películas a menos que resulten convincentes. No ansiamos relacionarnos con marcas monolíticas que nos lancen su speech desde lo alto de una atalaya. Ansiamos dialogar con marcas cálidas y cercanas, que muestren un lado humano como el nuestro.
Los humanos no somos perfectos.

 

Por eso la perfección no nos resulta convincente. Virgin es una marca imperfecta pero creíble.

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EL EMPLEADO ES LA MARCA

La definición más aplaudida últimamente de lo que es una marca afirma que ésta se compone de cuatro variables diferentes a más no poder:

– el producto: la parte tangible, la que tiene que cumplir un cometido comercial a cambio de un precio

– la comunicación: todas los intentos de la marca de hacer llegar su mensaje a los clientes

– el entorno: la presencia física del producto, tanto si hablamos de su packaging como del lugar donde éste se comercializa

– las personas: todo aquel que, desde el lado de la marca, interactúa con el cliente (un vendedor, un dependiente en el punto de venta…). Al final estas personas son un componente importantísimo de la percepción que podamos tener sobre una marca, sobre todo en servicios.

Hay cientos de ejemplos de marcas que son enormemente vulnerables al comportamiento de sus empleados: Iberia, VitalDent, IESE, ONCE, NH Hoteles, Virgin… De hecho estas marcas contienen un cierto componente de variabilidad e impredecibilidad -me he inventado esta palabra???- : nunca experimentamos la marca de la misma manera al 100%. Nuestro grado de satisfacción y en consecuencia nuestra fidelización, depende de si esas personas con las que hemos interactuado están de buen humor, han dormido bien la noche anterior, se han lavado los dientes, etc. Espeluznante.

Frecuentemente pienso lo injusto que resulta cuidar al máximo la salud de una marca y que su reputación pueda irse al traste en diez minutos de ofuscación de una recepcionista o un camarero. Veáse esta otra entrada sobre la dificultad del control de imagen de marca en servicios.

Mi ex-compañera de ICADE Miriam Aguado acaba de escribir un libro que ataca de frente a las bases de este problema. Se llama Employer Branding y su tesis es que la principal vía para combatir este problema es hacer uso de la honestidad y presentar al personal una imagen de la marca coherente con la que se comunica a los cliente. El fin es garantizar su identificación con el proyecto y conseguir evitar esos gaps entre la comunicación directa de marca y la que de ella hacen indirectamente los empleados.

El pasado viernes acudí a la presentación del libro y me impresionó muy favorablemente su disección acertada e inspiradora de este problema. Confieso que creo bastante poco en las teorías sobre detección y retención del talento (en el primer caso me parece un proceso mucho más intuitivo de lo que nos venden los especialistas en personal y en el segundo, después de estudiar por dentro a las Administraciones Públicias en mi proyecto fin de carrera,ni siquiera pienso que los compromisos a largo sean buenos), así que me sentí un pco más ajeno a esa parte.
Sin embargo, me quedo con la copla de que un momento de vacas flacas como este es idóneo para reflexionar sobre el valor que nuestro personal añade a la marca, y tratar de controlar lo incontrolable incorporando a las personas desde hoy mismo entre los stakeholders de nuestra marca.

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El éxito del Partido de ROSA DIEZ

Según las encuestas el partido de Rosa Díez cuenta con un sorprendente 3% de intención de voto declarado (compárese con un 3,6% previsto para Izquierda Unida).

Rosa Diez es una política de carrera: funcionaria de profesión, trabajó más de una década en la Diputación Foral de Vizcaya hasta llegar a Consejera de Comercio del País Vasco entre el 91 y el 98 y Europarlamentaria entre el 99 y el 2007. Siempre en el PSOE.

En agosto de 2007 sale del PSOE dando un sonoro portazo cuyo ruido aprovecha para lograr los primeros fogonazos de notoriedad para su nuevo partido: UPD (Unión Progreso y Democracia).

Con un modestísimo presupuesto de comunicación, consigue obtener representación parlamentaria en las últimas Elecciones Generales. Un resultado sorprendente en un país ideológicamente tan maniqueo como el nuestro con un universo político fagocitado por las dos grandes fuerzas electorales: PSOE y PP.

Su éxito se basa en tres pilares:

– Claridad: Rosa Díez construye su argumentario político sobre una idea nada más. Queremos vivir en libertad en una España -cámbiese ahora por Europa- cohesionada y sin pagar chantaje alguno al nacionalismo. En el discurso que nos llega a través de los medios, no hay atisbo alguno de contenido económico, ni propuestas en materia de política social, nada sobre educación, nada sobre sanidad, ni política exterior. Pero da igual… Una sola idea, concisa y formulada consistentemente y sin ambages, es suficiente.

– Coherencia: ni ella ni sus colaboradores se saltan jamás el guión. No se separa de esa imagen de anti-partido cercano a los ciudadanos. Ello les permite acercarse a los votantes desencantados con los dos grandes partidos nacionales.

– Credibilidad: no olvidemos el motivo por el que R. Díez funda su partido: el hartazgo con las concesiones del PSOE al nacionalismo. Eso le otorga la credibilidad necesaria para alzar la voz y protestar ante cualquier maniobra política de los nacionalistas.

– Corriente de opinión: su posición "independiente" al margen del ideario de los grandes partidos, le ha granjeado simpatizantes entre intelectuales y periodistas con gran presencia en los medios. Personajes como Victoria Prego, Fernando Sánchez-Dragó, incluso Pedro J colaboran a la notoriedad de su partido propagando boca a boca desde distintas tertulias.

De los resultados de Rosa Díez y su partido se puede extraer una valiosa conclusión para cualquier marca (un partido político también es una marca ya que se alimenta como aquellas del establecimiento de relaciones de confianza con sus votantes -o clientes-). Vivimos en una sociedad sobrecomunicada: cada uno de nosotros recibe más de 200 mensajes publicitarios cada día. Es imposible atender a todo, comprenderlo todo, y menos aún recordarlo todo. El futuro pertenece no a las marcas más grandes, a las más capaces de gastar presupuestos multimillonarios en publicidad. El futuro es de aquellos capaces de comunicar creíblemente ideas sencillas y diferenciadas que logren atravesar este maremagnum de ruido para colarse en nuestro cerebro.

Perdón por enturbiar la jornada de reflexión.
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Trina en Muchachada Nui: la nueva publicidad?

Hasta los más apalancados están de acuerdo en que la publicidad en televisión no funciona. El viejo spot de 30" hastía e interrumpe al televidente, y arruina al anunciante que no deja de pagar más y más por algo que cada vez es menos efectivo.

Resulta urgente buscar vías alternativas de ingresos publicitarios que aseguren la subsistencia futura de las grandes cadenas, pero que sean compatibles con el nivel de exigencia y atención que tenemos los televidentes hoy en día.

Muchachada Nui ha optado por una vía inteligente: integrar publicidad de sus clientes en el tono de humor absurdo de su programa. haciendo click puedes ver el vídeo en Youtube.

Me parece un hallazgo:

  • para el televidente porque no le interrumpe, ya que se integra perfectamente en el contenido del programa.
  • produce una gran empatía que una marca esté dispuesta a reirse de sí misma de esta manera
  • para Trina: me jugaría lo que fuera a que genera más recuerdo que un spot convencional. Como en el cine, nuestras orejas están más atentas cuando lo que nos están contando guarda relación con el motivo por el cual estamos sentados ante la tele.
  • el formato es innovador, y de momento el programa no está saturado: todos salimos ganando

Confiemos en que muchas otras cadenas, programas y anunciantes sigan el ejemplo.

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VENCER A LOS HOMBRES GRISES

En el libro La Historia Interminable de Michael Ende, el protagonista es un niño que se enfrenta a unos seres terribles llamados los hombres grises. Estos son "los malos", la gran amenaza de los hombres, a los que roban su tiempo.

En nuestra sociedad son las marcas las que nos roban nuestro tiempo. O quizá no exactamente, para ser justos. De modo análogo a las personas, las marcas nacen, crecen, a veces se reproducen y más tarde mueren y desaparecen. Sin embargo no pueden pensar, ni tomar sus propias decisiones, ni ser valientes, ni atrevidas, ni plomizas, ni cobardes. Al menos no por sí mismas.

Son sus creadores los que de verdad nos roban nuestro tiempo. Son hombres grises porque no nos escuchan, porque no nos conocen ni hablan nuestro idioma y ni siquiera tienen muy claro dónde encontrarnos. Armados con vetustos manuales de marketing, calculan de un modo mezquino el grado de riesgo que deben asumir, y sólo toman decisiones seguras, "políticamente correctas". Sacan lustre a sus Power Points, contratan sus agencias y sus campañitas, firman los cheques y continúan bombardeándonos con más y más publicidad anodina, robándonos como consecuencia de ello nuestro bien más preciado: el tiempo.

En mi carrera he conocido unos cuantos de estos hombres grises. Y seguro que en alguna fase me habré convertido sin saberlo en uno de ellos.

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WEB 2.0 KILLED THE TV STAR

  • Desde el año 2000, las cadenas de TV españolas incrementaron un 43% los minutos de publicidad emitidos. Cuando las autoridades les han dado un leve tirón de orejas, las cadenas se han limitado a desplazar su publicidad de prime time –noche- a otras franjas menos sobrecargadas.
  • Más minutos de publicidad, pero no más público: los niveles de audiencia del medio llevan más de diez años estancados.
  • ¿Conclusión?: la eficacia de la publicidad tradicional está en caída libre. De 44 menciones por GRP en 2000 hemos pasado a 36,8 en 2004 (-16%).

Si la tele ya no vale para que las marcas nos cuenten de qué van, o encuentran nuevas maneras de contactarnos lo más pronto posibe, o se verán relegadas al olvido. Alguien que no nos dice nada es alguien que no nos interesa.

Muchas de las entradas de este blog especulan sobre cuáles pueden ser estas nuevas vías de contacto entre las marcas y los consumidores.

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MAS SOBRE LA MUERTE DE BIG BROTHER

En el capítulo central de 1984, de George Orwell, su protagonista Winston Smith descubre en un manuscrito clandestino las tripas del mundo dictatorial y alienante en el que vive. Averigua que las superpotencias en las que se encuentra dividido el mundo se mantienen en estado de guerra permanente con el único fin de mantener intacta la estructura de sus sociedades.

En nuestro mundo empresarialmediáticopublicitario tampoco a nadie le interesa poner fin al equilibrio de fuerzas entre los jugadores.

Ni a los medios, que disfrutan de la inflación imparable de sus precios. Ni a las agencias, que viven de las megacampañas publicitarias para televisión, la forma más rápida y fácil de hacer dinero que tienen a su alcance.

 

¿Y a las marcas? ¿No les correspondería a ellas, que son las que al final pagan la factura publicitari, poner coto de una vez a este despilfarro?

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