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EL PLACER DE DAR RIENDA SUELTA A TUS CABREOS, POR BURGER KING

“Justo cuando va a empezar mi canción favorita en spotify.com, sale esa cuña de los c [biiiip ] que además de venderme una m [biiiip] que nunca en mi j [biiiip] vida voy a comprar, la tengo que oir por h [biiiip] [biiiip] [biiiip] [biiiip]!!!!!!!… Nueva Angry Burguer, descubre el placer de dar rienda suelta a tus cabreos. Sólo en Burger King”

Seguro que no es una trasnscripción perfecta, pero transmite la idea de la cuña que escuché ayer mientras trabajaba en mi portátil oyendo música a través de spotify.

La verdad, me sorprendió favorablemente.

Desde que la publicidad existe a los profesionales del sector se nos ha enseñado que una marca debe aparecer ante sus audiencias como un ente cuasi-mítico, infalible, perfecto y sin fisuras. Según el decálogo no escrito del lenguaje publicitario, una marca debe dirigise a sus clientes sin bajar de su pedestal, vamos, a modo de telepredicador. Debe enfatizar su liderazgo (siempre se es líder en algo), subrayar que es mejor que la competencia, elevar a lo más alto el mito del producto, pero jamás apuntar una debilidad ni recurrir a la autocrítica.

Así, una hamburguesa debe transmitir en su publicidad que si la comemos, además de cuidar nuestra nutrición con ingredientes de la más elevada calidad, contribuimos al sostenimiento de una empresa socialmente responsable, nos divertimos e incluso ¡mejoramos la relación con nuestros hijos!

Burger King lleva años construyendo su marca con notable éxito en la dirección opuesta. Su recurso es el humor y de lo que primero se ríe es de sí misma. Una hamburguesa solo sirve para saciar el hambre. La publicidad nos interrumpe y nos irrita: todo el mundo lo sabe. Pero al menos tenemos la originalidad de admitirlo. Desde luego que el Angry Burguer de BK también ha interrumpido mi sesión de spotify, pero al menos me ha dejado con una sonrisa, y con la impresión de que me conocen mejor que nadie y hablan el mismo idioma que yo.

Tomo nota para la próxima vez que decida visitar un burguer.

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SNICKERS LUCHA CONTRA EL HAMBRE EN AMERICA

Nos encontramos ante un punto de inflexión de gigantescas proporciones en la relación de las marcas con nosotros, los consumidores. Esta avalancha de cambios afecta a todas las maneras que tradicionalmente los fabricantes de productos y servicios han tenido de acercarse a nosotros. Una de ellas es el patrocinio. Tradicionalmente la profesión ha hablado de que la asociación de una marca con un evento, un deporte o un personaje famoso producía una transferencia de valores positivos, de patrocinado a patrocinador.

E.d. Bwinpor ejemplo se apropiaría de un trocito de la leyenda madridista (sacrificio, perseverancia, triunfo, solidaridad, liderazgo, honradez, tradición…). Suena idílico: invierto en el patrocinio de un gran club como el Madrid y de la noche a la mañana una plataforma virtual de juego como bwin que si os fijáis como marca representa justo lo contrario (apuesta y gana, aquí y ahora…) obtiene un plus de credibilidad y fiabilidad que hace que su propia oferta despegue.

Pues ya no funciona así.

Como en tantas otras facetas de consumo, las audiencias nos hemos vuelto incrédulas y exigentes y sabemos que ninguna relación de este tipo es auténtica, ni eterna, ni existen dos partners totalmente complementarios. Bwin seguirá ligado al Real Madrid hasta que el Real Madrid quiera, o hasta que se le acabe el presupuesto. Y la temporada que viene otro patrocinador saltará a su camiseta con idénticos objetivos.

Al lado de acciones clásicas y masivas como la de Bwin sorprende gratamente la iniciativa de Snickers Bar Hunger en Estados Unidos, si bien de menor alcance, con una pinta de llegar mucho más directamente al corazón de sus clientes.

Snickers patrocina una serie de iniciativas dirigidas a combatir el hambre en America, habiendo repartido más de 25 millones de comidas a necesitados, en colaboración con más de 60.000 organismos. El actor David Arquette participa activamente encerrándose horas y horas en una urna de cristal en Madision Square, en NY, con objeto de propagar buzz sobre la iniciativa.

El patrocinio hoy día requiere para ser totalmente efectivo los mismos ingredientes que cualquier otra forma de comunicación de una marca:

– máximo conocimiento del público al que nos dirigimos: sus gustos, preferencias y los posibles puntos de contacto con él
contenido estimulante: poner un logo en una camiseta no es estimulante, es lo de siempre. Encerrar a un actor famoso en una urna en uno de los enclaves urbanos más significativos del mundo sí genera boca a boca, y la explotación de esta iniciativa a traves de redes sociales como Facebook o Twitter, también.
consistencia: Snickers ha desarrollado este programa desde cero, consiguiendo apropiarse de esta área de contenido (ayudar a Americanos en dificultades) y asegurar su recorrido futuro, que no depende de la expectativas económicas de un tercero, ni de lo que haga su competencia.
Gracias a estos ingredientes, Snickers probablemente consiga reforzar su lado humano y social, ganarse una imagen más cercana a ojos de sus consumidores. Pero todo ello a través de un proceso participativo y dinámico, que también nos dice mucho –y muy bueno- sobre la actitud de Snickers sobre sus clientes.

Más información y donaciones en facebook.com/snickers

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EL LIDER EN FACTURACION POR INGRESOS PUBLICITARIOS NO ES UN PUBLICITARIO

Una gran corporación lideró en 2008 la lista de facturación en concepto de ingresos publicitarios con la apabullante cifra de veintidós mil millones de dólares.

No se trata de ninguno de los grandes emporios publicitarios. No es Omnicom, ni WPP, ni Publicis. ¿Apuestas…?

Hablamos de Google, una empresa cuya misión no es vender publicidad sino organizar la información mundial para que resulte universalmente accesible y útil. Un motor de búsquedas lanzado en 1998 por dos estudiantes de Informática de la Universidad de Stanford, consigue desplazar a la centenaria industria publicitaria de los rankings de ingresos.

Repito: veintidosmil millones de dólares.

Obtenidos a base de romper el modelo de ingresos publicitarios que conocemos desde siempre. En lugar de desarrollar grandes campañas para unos pocos clientes, Google vende publicidad a bajo coste a millones de empresas y particulares en todo el mundo. Los microanunciantes obtienen un nivel de afinidad muy superior al que lograrían recurriendo a cualquiera de los medios tradicionales. Y pagan un precio muy inferior. ¿Si obtengo más por menos, por qué habría de recurrir a los medios de siempre?

La pregunta es, cuándo, más pronto o más tarde, los macroanunciantes se harán esta misma pregunta. O más bien cuándo, como consecuencia de esa pregunta, alguno de los anunciantes top 10 decida dar un giro radical a su plan de medios y los demás le sigan como las ratas al flautista.

Por cierto, en la misma noticia aparece que la facturación del grupo WPP en 2008 no superó los doce mil millones de dólares.

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Trina en Muchachada Nui: la nueva publicidad?

Hasta los más apalancados están de acuerdo en que la publicidad en televisión no funciona. El viejo spot de 30" hastía e interrumpe al televidente, y arruina al anunciante que no deja de pagar más y más por algo que cada vez es menos efectivo.

Resulta urgente buscar vías alternativas de ingresos publicitarios que aseguren la subsistencia futura de las grandes cadenas, pero que sean compatibles con el nivel de exigencia y atención que tenemos los televidentes hoy en día.

Muchachada Nui ha optado por una vía inteligente: integrar publicidad de sus clientes en el tono de humor absurdo de su programa. haciendo click puedes ver el vídeo en Youtube.

Me parece un hallazgo:

  • para el televidente porque no le interrumpe, ya que se integra perfectamente en el contenido del programa.
  • produce una gran empatía que una marca esté dispuesta a reirse de sí misma de esta manera
  • para Trina: me jugaría lo que fuera a que genera más recuerdo que un spot convencional. Como en el cine, nuestras orejas están más atentas cuando lo que nos están contando guarda relación con el motivo por el cual estamos sentados ante la tele.
  • el formato es innovador, y de momento el programa no está saturado: todos salimos ganando

Confiemos en que muchas otras cadenas, programas y anunciantes sigan el ejemplo.

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