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I AM TOGETHER: consumir juntos para lograr mejores precios

Ayer tuve la ocasión de asistir a la presentación en Madrid de "I am together" (gracias por la invitación Jesús Oliver).

I am together es el nuevo proyecto de Darius Fullanet, un ejecutivo y empresario de largo recorrido que me pareció un tipo interesante y lleno de sentido común. La cosa tiene que ver con crowdfunding y la posibilidad de conseguir buenos precios asociándonos, no para conseguir una cena en un restaurante (como es el caso de los Groupon, etc) sino para disminuir el impacto de las facturas más gordas a las que todos nos enfrentamos mes a mes (electricidad, combustible para el coche, seguros, etc.).

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¿Cómo funciona I AM TOGETHER?

El vídeo lo cuenta con total claridad.

 

I AM TOGHETHER lanzará un nuevo reto el día 1 de cada mes.  El primer reto, en el que ya podéis participar si queréis, consiste en comprar entre todos 5 millones de Litros de combustible con un descuento directo de 0,13€ por litro (esto es un 10% de lo que te gastas en carburante). El día 21 julio a las 0:00h se cerrará el plazo de compra.  El reto se culmina con éxito si se alcanza esa cifra antes de llegar a esa fecha.  En ese momento, te envían una tarjeta monedero VISA como esta con el importe reservado y una tarjeta de descuento de la red de Estaciones de Servicio adheridas al reto.  Esta tarjeta puede ser recargada cada mes con el importe que desees para disfrutar de los descuentos al instante.

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Si el reto no se alcanza, se devuelve íntegramente su reserva al usuario.

A este primer reto seguirán otros, siempre relacionados con las principales partidas de gasto del hogar.

Un proyecto a favor de tendencia

Subirse a caballo ganador siempre es un acierto para una start up.  En este caso, veo dos fenómenos que juegan muy a favor de esta iniciativa:

  1. El auge del crowdfunding en España con cerca de 20 millones de euros recaudados en distintos proyectos el pasado año.  España, por nuestro carácter sociable y la gran penetración de las redes sociales entre los internautas, es un hábitat óptimo para este tipo de plataformas.   Estos patrones de comportamiento son aceleradores del boca a boca y potencian la notoriedad y la participación en los proyectos.
  2. La crisis, instalada no sé si más en nuestras mentes que en nuestros bolsillos, que provoca que todos (de un modo u otro) busquemos activamente formas de sacarle el máximo partido a nuestros euros.  Como apunta Fullanet, I AM TOGETHER es una idea 100% pragmática, ya que nos ofrece la posibilidad de ahorrar dinero, no en utensilios inservibles o en una cena esporádica, sino en las facturas que más nos afectan en el día a día. 

Por estos dos motivos y por la ilusión que se percibe en la iniciativa, les auguro mucho éxito.  Les seguiremos de cerca.

Un saludo a todos

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«El cosmonauta»: ¿el entretenimiento y las marcas se dan la mano?

La industria del cine está ante una de las crisis más duras que se recuerdan. A la desconfianza del consumidor, que se guarda sus euros en lugar de invertirlos en ocio se une el desplome de las ventas y el alquiler de DVD´s, que no pueden competir con las descargar libres en Internet.  Es normal: es imposible competir con un producto que es gratis.

En consecuencia, los productores (los que tienen el dinero) se lo piensan varias veces antes de apostarlo en un proyecto cinematográfico, porque saben de la dificultad de recuperarlo.

Por eso me ha llamado mucho la atención leer sobre Riot Cinema Collective, un pequeño grupo de enamorados del cine agrupados en un proyecto del que seguramente habréis oido hablar en las muchas apariciones que ha tenido en los medios: se trata de la película “El Cosmonauta”.

En el año 2006, tres veinteañeros decidieron embarcarse en la producción de una película de ciencia ficción bajo un modelo de negocio nunca visto en España: el crowdfunding. Se trata de generar buzz sobre la película antes de su estreno, para conseguir que los inversores apuesten por ella y así hacerla viable financieramente.  Te puedes convertir en co-productor de la peli a partir de 2 euros (te da derecho a recibir un welcome pack, aparecer en los títulos de crédito y participar en el sorteo de un traje de cosmonauta soviético auténtico).

 

La película se rodará cuando se alcancen los objetivos de financiación marcados por el equipo, y será distribuída con una licencia Creative Commons (e.d. se permitirá editarla, copiarla, remezclarla y distribuirla) y estrenada simultáneamente en internet, DVD, teléfonos móviles, TV y cine.

Echando un vistazo a su plan de negocio, en seguida te das cuenta de que los ingresos que esperan recibir de inversores minoritarios, apenas dan para cubrir un 30% del presupuesto.  Otro tanto depende del patrocinio privado. Es por aquí donde la noticia me ha interesado: Riot Cinema Collective ofrece a las marcas interesadas la posibilidad de aparecer integradas en el contenido del film a cambio de contribuir a su financiación.  No se trata de introducir cortinillas de entrada ni negociar bloques publicitarios a proyectar en las salas antes del pase de la película, sino de permitir que la aparición de las marcas se inserte de la manera más natural posible en el hilo argumental.

Como reza en su web “creemos de manera absoluta en una publicidad creativa, no invasiva y realmente productiva para el espectador como una de las mejores vías para la financiación de nuestro proyecto”.  Nosotros en Wens no habríamos logrado definir mejor el tipo de publicidad en el que creemos.

Convertirse en el patrocinador principal de “El Cosmonauta” costaría a una marca no más de 250.000 euros. Invirtiendo esa cantidad en TV, revistas o  medio exterior, probablemente nos quedaríamos muy por debajo de un mínimo umbral de rentabilidad.  Invirtiéndolos en un proyecto innovador, que ha desembarcado con enorme ruido en los medios y las redes sociales ¡a pesar de que la película no se ha rodado todavía! y cuya curva de expectación está en pleno crecimiento, conseguiríamos un impacto mucho mayor.  También un grado de recuerdo muy superior, como consecuencia de nuestra aparición en un soporte no saturado de publicidad y que destaca por su carácter altruísta y colaborativo.  Y por último, contaríamos con un contenido relevante que utilizar como puente en nuestras relaciones con los clientes.

Un formato de entretenimiento como una película es un contenido útil al consumidor.  La publicidad tal cual la conocemos, por efecto de la repetición y la interrupción durante décadas, ha dejado de ser un contenido en sí mismo, y corre el riesgo de aparecer ante los ojos del consumidor como una mera reiteración de mensajes en tono coercitivo.

Las marcas y las agencias tenemos la responsabilidad de aproximarnos cada vez más a este tipo de proyectos donde la imaginación sustituye al inmovilismo.

Si buscas la palabra crisis en el diccionario, verás que tendemos a utilizarla erróneamente.  Crisis es “un cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente”.   Los pacientes somos nosotros: las marcas (que sufren el alejamiento de sus audiencias) y quienes debemos fabricarlas o trabajar en su comunicación.

Podemos ponernos peor, si seguimos haciendo las cosas de la misma forma.  O quizá podamos mejorar si vemos la oportunidad para ofrecer a nuestros clientes lo que realmente quieren consumir (información útil, entretenimiento) en lugar de lo que queremos que consuman (anuncios).

¿Qué opinas?  ¿Considerarías un patrocinio como el de “El Cosmonauta” para ser capaz de comunicar tu marca en un contexto de entretenimiento?