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publicidad para olvidar

¿Publicidad eficaz?: concéntrate en tu producto, no en tu anuncio.

Desde hace unos días los televidentes de este país convivimos (queramos o no) con el siguiente anuncio de la Primitiva del Organismo Nacional de Loterías.

 

Lo de sí os parece gracioso o no es puramente subjetivo, así que hoy no me voy a meter en esa discusión.  En alguna ocasión ya hemos comentado:

  • El escaso sentido que tiene echar mano del humor porque sí, simplemente por seguir la moda de nuestra categoría, sin entender que puede resultar contraproducente para nuestra marca. 
  • Que la moda de la categoría en juegos de azar parece ser, precisamente, el humor (cada año con un enfoque diferente), pensando que eso potenciará el tráfico al punto de venta. 

Bien, hemos visto lo de Loterías.

Y este es el último de la ONCE.

 

¿Parecidos, verdad?

¿Qué sacáis en claro? ¿Qué pretenden conseguir con estos sketch "campechanos" en clave de Karaoke?

Os formulo 5 preguntas concisas a ver si alguien me ilumina:

  1. ¿Seríais capaces de decir, si alguien os relatase el spot, y sin ver el pack shot final, quién lo firma?
  2. ¿Alguno de los dos anuncios argumenta en qué es ese juego es diferente a los demás?
  3. ¿En cuál puedo ganar más dinero probabilísticamente?
  4. ¿En cuál puedo jugar en grupo o en solitario?  ¿Cómo es la experiencia de jugar?
  5. Y en definitiva, ¿cuál es la propuesta diferencial de cada uno de ellos y por qué debo jugar a uno y no al otro?

Como decía el gran Leo Burnett:

La misión de la publicidad debería ser que sus destinatarios dijesen, ¡guau, qué pedazo de producto!, en lugar de ¡guau, qué pedazo de anuncio!

Si cualquiera de estos dos anuncios los firmase la marca competidora, ¿no quedaría todo exactamente igual?  Señal de que ambas tienen un problema de indefinición, de que ambas son marcas borrosas y esclavas de una creatividad caduca y estéril.

¿Podrías intercambiar un anuncio de BMW por uno de Fiat? ¿Uno de Nike por uno de Adidas? ¿El de Minute Maid por el de Don Simón? ¿El de Orbit por el de Five? ¿El de Iberia por el de Easyjet?

¿A que no? 

Porque todas estas marcas sí tienen un territorio propio que defender.  Y esa defensa no la ejercen sólo desde la publicidad, sino con sus productos, sus experiencias en el punto de venta, y las personas que venden o consumen esos productos.


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1,50€ PARA SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS DE LA ONCE

Once te invita al cine

Hace unos días publiqué un postsobre la obsesión de ONCE por recurrir a la publicidad en TV como único medio para combatir el descenso en la venta de cupones y combatir a sus cada vez más numerosos competidores (Quiniela, Turf, Euromillones, TropecienetasnosecuantasBonolotos etc).

Pues parece que ya han desplegado una nueva estrategia, esta vez consistente en invitarnos al cine a cambio de comprar un cupón.  Bueno, realmente no nos invitan, sino que nos ahorramos 1,50€ en nuestra entrada (si es que vamos de lunes a jueves, en los cines especificados, durante el próximo mes y dentro del espacio de 7 días desde que se compró el cupón, sin que sea día del espectador, quedan excluídas pelis digitales ¿? o en 3D)…  Guau!!!

Me pregunto, ante la tesitura de tener que atraer al kiosco de la ONCE a nuevos consumidores que nunca lo han hecho antes:

– Cuál es el valor percibido de ahorrarnos el 25% de una entrada de cine?  Justifica que vaya a un lugar que no he visitado nunca, a comprar un producto que jamás he considerado comprar, aunque me pille de paso?

– Tras años de promociones de cine gratis por parte de marcas de gran consumo de todos los colores y pelajes, qué valor emocional tiene un descuento de 1,50 eur en una entrada?

– ¿Qué sinergias existen entre el cupón y el cine?  O simplemente es un regalo y ya está.  Hombre, por 1,50€ podrían haber ofrecido un café con leche y una porra.  O un periódico.  O un montadito de chistorra.

Todos los puntos de contacto de una marca con sus clientes, actuales y potenciales (incluyendo los regalinchis), influyen en su posicionamiento.  TODOS.

Alguien que ofrece un incentivo gris, de escaso valor, indiferenciado, incoherente, y para terminarlo de arreglar, con una redención confusa, emite esos mismos mensajes sobre su propia marca.