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El futuro de la música en un diagrama

Buscando fuentes en Internet para rematar mi presentación de TEDxGijón (próximo 18 Mayo) sobre el futuro de la música, he encontrado este gráfico obra del máximo responsable de contenidos de Spotify U.S. y del cantante del grupo Disturbed y cortesía de la agencia Ogilvy.


Future of music

Fuente: Ogilvy Notes

 

Me han interesado especialmente tres de sus implicaciones:

  • En relación a la promoción: que MTV se ha convertido en un canal de realities.  Los canales de videoclips agonizan y las cadenas de TV no quieren ni oir hablar de contenido musical en sus parrillas.  Haz la prueba y vete a Mediaset o a A3 a presentar algo remotamente relacionado con la música que no sea un formato contrastado internacionalmente como La Voz…  En ese contexto, el canal que a los artistas les queda para "testar" si su música se propaga o no, es YouTube.  Y como dicen los guiris… "if it doesn´t spread, it´s dead".
  • En relación al diálogo con los fans: que esa propagación de la que hablamos pasa necesariamente por la actividad social, que debemos utilizar para expandir nuestra base de fans.  El diálogo, fundamentado en la cercanía del artista (que hace apenas 5 ó 6 años no era posible), es lo que permite construir una base de fans susceptible de ser monetizada por distintas vías (Long Tail).
  • En relación a la comercialización:  que los nuevos consumidores de música digital (18-25 en el gráfico) no compran música.  Punto.  En nuestro país ni siquiera aceptan bien el peaje de los 99 céntimos por canción de iTunes.  Por eso en Europa el estándar, y al mismo tiempo la punta de lanza de desarrollo futuro de la industria es claramente el streaming.  Añadir que según Promusicae el streaming de pago aumentó un 93% en nuestro país durante el pasado año y supone ya un 13% del mercado musical.  Parece que a Musicae le cuesta alegrarse de esta evolución, tan ocupada que está llorando la defunción del CD, pero ex una excelente noticia.  Si añadimos el streaming gratuito (financiado con publicidad), el total de esta modalidad asciende a casi una cuarta parte de lo que el sector facturó en 2012.

¿Y qué más?

En la web de Pop Up Música encontrarás muchos artículos más sobre nuestro trabajo diario y nuestra lectura sobre el futuro del sector musical.  (Si te interesa, claro…)

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Murakami, el sector musical y la resistencia al cambio

Ayer tuve la ocasión de compartir mis ideas en I don´t like Mondays, una serie de presentaciones/debates sobre la industria musical organizados por Agora Music.

Comparto con vosotros tres diapositivas de la charla.

1. La cruda realidad de las cifras

Aquí tenéis un gráfico (la fuente es Promusicae, no nos sospechosos de tergiversar las cifras a peor) con la evolución de las ventas en soporte físico en España.

Ventas soporte fisico
Ahora imaginaos que la industria para la que trabajáis perdiese de repente el 80% de su volumen.  Os meteríais de lleno en un bestial tsunami de pérdidas, despidos, cierres en cadena, presión, estrés…  Lo más curioso del caso es que los dinosaurios que todavía habitan en el planeta música han llegado a la conclusión de que la culpa de todo la tiene el consumidor.

E.d. ese mismo consumidor que pagaba gustoso 20 euros o más por un CD que apenas costaba unos céntimos producir.  Y que naturalmente, ahora no lo quiere.

Es importante trabajar entre todos para garantizar un futuro a la industria.  Pero cuando digo a industria me refiero a artistas, no a empresas con modelos de negocio caducos e interesados.

2. Todo fluye: resistirse al cambio es inútil

A todos os sonará Haruki Murakami, el escritor, periodista, dueño de un club de jazz en Tokyo y corredor de maratón aficionado.  En su libro "What I talk about when I talk about running", Murakami hace una lectura de lo deprimente que resultó comprobar que se estaba haciendo mayor y no podía superar sus marcas (el principal reto de un corredor popular).  Hasta que un buen día se rindió, dándose cuenta de que el tiempo no deja de detenerse, todo fluye, y él era simplemente una persona diferente con 55 a la que había sido con 30 años.

Para celebrar este hallazgo, se marcó como reto correr el Maratón de Atenas, pero no con un dorsal y rodeado de otros 20.000 corredores, sino en solitario, un día cualquiera de madrugada.

Murakami
Todos los que luchan por la supervivencia del CD (un formato que aporta una experiencia de uso infinitamente peor al consumidor que un MP3 que no pesa, da una excelente calidad de audio, puede escogerse canción a canción sin pagar el peaje de tener que adquirir un album completo, puede escucharse corriendo, en el gimnasio, en el metro, en la calle…) ignoran este principio fundamental en la vida y en los negocios.

Porque sobre los negocios no mandamos quienes trabajamos en ellos.  Mandan los clientes cuyas necesidades intentamos satisfacer.

3. Un nuevo jugador entra en el tablero

Cada vez más artistas (no indies desconocidos sino también grandes músicos consagrados) rompen sus contratos con las grandes discográficas hastiados de no recibir el apoyo que creen que su música merece.

Los números no cuadran y el retorno de las ventas en soporte físico ni el creciente pero todavía pírrico mercado de streaming digital (apenas alcanza los 16 millones de euros) dan para montar las campañas de promoción de antaño.

Es aquí donde las marcas pueden desempeñar un papel muy importante.  Necesitadas como están de un contenido interesante que les permita atraer el interés y la preferencia de sus clientes frente a la antipatía que provocan los formatos publicitarios tradicionales, es el momento óptimo para sentarse a hablar con ellas.

Media

El modelo de comunicación de una marca debería centrarse cada vez más en la parte de la derecha,  los Owned Media o "Medios en propiedad".  Si limitarnos a bombardear mensajes masivos desde la atalaya de los grandes medios ("Paid Media") no funciona, si depender de la subjetividad de terceros ("Earned Media") es demasiado arriesgado y errático, debemos tomar la ruta del contenido, transmitiendo el mensaje de marca en un contexto de entretenimiento.

Y la música es precisamente eso: entretenimiento.

Saludos a todos.

 

Si te has quedado con ganas de más:

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Sobre el prometedor futuro de la música. De la mano de las marcas.

Crushed cd

¿Crisis del sector musical?

Los que trabajamos en el sector musical tenemos que estar bien despiertos si no queremos dejarnos llevar por la ola de depresión que parece sacudir nuestra actividad. Acudimos a eventos donde los artistas se suben al escenario a protestar porque los discos no se venden (es cierto, según Promusicae las ventas de soporte físico han caído un 80% en los últimos 10 años), leemos que las grandes discográficas se desmoronan y que la cúpula de la SGAE está entre rejas, asistimos a la contracción del consumo en la peor crisis que recordamos y recordaremos…

Pero el término crisis, según tengo la certeza de que habréis escuchado explicar en alguna ponencia o leído en algún artículo como este, encierra un doble significado. Así lo define la RAE: crisis es un cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente. Así que vamos a mirar la botella medio llena.

¿Crisis?  ¿Qué crisis?

 Hablamos de crisis y sin embargo jamás en la historia de la humanidad la música había gozado de tal protagonismo en nuestras vidas como actualmente. 

Antes de la invención del vinilo, para escuchar música debías salir de casa y asistir a un concierto.  Con los vinilos, sus sucesoras las casettes y los sucesores de éstas, los CD´s, el tiro se amplió al ámbito del hogar.  Y con la revolución digital, esta esfera de consumo se ha universalizado por completo: cualquiera de nosotros puede escuchar música en todas partes (en la calle, en el metro, haciendo deporte, en un ascensor…) con una calidad de reproducción impecable y con toda la variedad de canciones que deseemos.

La música se ha convertido en un entretenimiento permanente y ubicuo, que nos acompaña 24 horas a día y 365 días al año.  Según el Centro de Investigación Sociológicas (CIS), se trata de la principal esfera de ocio para el 95% de los jóvenes.  Que es lo mismo que decir: será la principal esfera de ocio para la práctica totalidad de la población cuando estos jóvenes sean cabezas de familia dentro de unos años.

Este formidable éxito está fundamentado en el valor emocional que los artistas aportan a sus seguidores.  Nuestras preferencias musicales nos unen a los músicos que admiramos por lazos que trascienden su virtuosismo técnico o su talento como compositores de melodías y letras.

Así, nos integramos con gusto en su tribu de seguidores, nos convertimos en creyentes de su obra, incluso en evangelistas de sus canciones, que difundimos mediante nuestro propio boca a oreja desinteresado.

Les seguimos porque les admiramos y, por qué no decirlo, les amamos.

Música y marcas

 Curiosamente, he dedicado una gran parte de mi vida profesional a trabajar para otro tipo de clientes que matarían por tener una relación así con sus seguidores.  Hablo de las marcas.

La principal herramienta que utilizan para comunicarse con sus clientes es la publicidad.  Que en muchos casos consigue impulsar su notoriedad, pero que (según las voces más cualificadas en la órbita de los anunciantes y de las agencias), lastrada por la sobresaturación de los medios, difícilmente logra involucrar al consumidor.  Es decir, las marcas encuentran serias dificultades para tender esos lazos emocionales como hemos visto sí vinculan a los músicos con sus fans. Por eso creemos que las marcas y los artistas tienen mucho que compartir.  Y pueden beneficiarse poderosamente si se sientan a colaborar.

Las marcas pueden encontrar un magnífico cauce para conectar con sus consumidores sin la intrusión y la repetición característicos de los anuncios: el cauce de la música y de los artistas que la crean.  Y los artistas pueden contar, gracias al apoyo de las marcas, con más medios para hacer su obra más audible y llegar a un público mucho más amplio.

En ningún sitio está escrito que una marca y un buen contenido musical sean incompatibles.  Tampoco está escrito que lo que una marca requiere de un artista es que se vista con un mono lleno de logotipos igual que un piloto de Fórmula 1.  Si la colaboración con un grupo se circunscribe a colgar una lona junto al escenario cuando toca en un festival, es que no entendemos lo que el consumidor demanda ni el potencial de comunicación que un músico tiene ante su público.

Todo lo contrario: lo que una marca necesita es que le permitan participar en la creación y divulgación de contenidos excelentes que su audiencia sí quiera consumir.  A diferencia de los anuncios que, en muchas ocasiones, no queremos consumir.  De este modo las marcas disponen de un contenido, una historia atractiva que contar, de la que pueden apropiarse (owned media) y cuya difusión no depende ni de la inversión realizada en medios (paid media) ni de la viralización de terceros (earned media).

La música no está deprimida.  Están deprimidos  (y es normal) quienes aspiran a seguir lucrándose en este sector del mismo modo que lo han hecho en los últimos cincuenta años.  Personalmente, prefiero tomar un camino diferente, porque es el que nos ilusiona y porque entendemos que es el más adecuado para potenciar el trabajo de los artistas.  No olvidemos que la única pieza indispensable en este sector de la música son los músicos.  No los CD´s.

Proyectos como Risipop.com o Desconciertos para Verti Seguros nos han permitido conjugar la creatividad de los grupos y su interés por sorprender a sus audiencias, con las necesidades de engagement de las marcas con sus targets. Seguimos en ello. 

Estamos en terra incognita y nos queda un larguísimo camino por recorrer.  Procuraremos que todos esos pasos sigan siendo hacia adelante.