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Acqua for life: colabora y obtén un contenido para tu comunicación de marca.

Acqua for life

Acabo de recibir una información sobre esta acción del grupo Armani, el gigante de la moda que todos conocemos.

Armani colabora con una buena causa, Acqua for Life, sufragando la puesta a disposición de la población más necesitada (especialmente los niños) de 100 litros de agua potable por cada frasco que vende de sus perfumes Acqua di Gio y Acqua di Gioia.  En total prevé la promoción del acceso a unos 40 millones de litros de agua potable.

Las crecientes colaboraciones de una amplia variedad de ONG´s en proyectos de desarrollo del tercer mundo, abre la puerta a una infinidad de posibles colaboraciones para las marcas.  Desde siempre las ONG han sido verdaderos diamantes como partners para las marcas comerciales: dejan hacer, no son sobreprotectores con sus propias marcas y además toda colaboración con fines sociales ofrece a aquellas la posibilidad de dulcificar su imagen pública.

En este caso Armani realiza el proyecto de la mano de Green Cross, una organización con sede en Suiza centrada en acciones de índole medioambiental.

La historia que Armani nos cuenta habitualmente desde su comunicación elitista, desde el glamur de sus desfiles, el carácter super-premium de sus tiendas y sus productos, contribuye a que la marca se eleve como icono de exclusividad y aspiracionalidad.  Como escuché decir recientemente a un alto ejecutivo de LVMH, la industria de la moda vende sueños, no prendas.  Sin embargo, una parte de este carácter elitista actúa contra corriente de las actuales tendencias.

Me explico: zarandeados por la crisis, que nos afecta a todos en mayor o menor medida, comenzamos a hacer una reflexión crítica sobre el consumismo exacerbado.  Sobre la conveniencia de consumir sólo lo que necesitamos para preservar a un tiempo nuestros bolsillos, el planeta, y el equilibrio del ecosistema económico. Como opina el mandamás de Loewe en un artículo recogido en el blog de Javier Velilla,“…el lujo está muerto, pero me refiero a la acumulación de objetos y cosas inútiles que producen sensaciones cortas. El lujo hoy rima con tiempo, con ecología, con una cultura y sensibilidad, con raíces”.

En este sentido, es más que probable que en el futuro nos acerquemos a aquellas marcas que muestren un rostro más humano, que independientemente de su nivel de calidad y su posicionamiento de precio, hagan gala de un sentido de la responsabilidad en el ejercicio de su actividad comercial.  Hace unos meses leí un artículo del motor de tendencias trendwatching.com titulado "eco-iconic" que respaldaba esta tesis.

Al respaldar este proyecto, Armani se baja de su pedestal y se aproxima a sus fans.  Para potenciar el alcance y el carácter participativo de la acción, han creado la página de Facebook Armani Acqua for Life, donde puedes conseguir la donación de cantidades adicionales de agua uniéndote al grupo, comentando o viralizando contenidos.


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Como podrás ver si la visistas, la página cuenta ya con más de 4.000 fans inscritos, más de 800.000 "I like it" y casi 200.000 comentarios.  Un excelente buzz para la marca Armani, asociado al beneficioso efecto de colaborar con una buena causa. 

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Aunque Iberdrola se vista de seda…

Paso haciendo un poco de running junto al cochambroso edificio de Iberdrola a orillas del Manzanares y recuerdo el artículo donde la eléctrica española aparecía en Davos como una de las 100 empresas más sostenibles del mundo.  Me pregunto el criterio.

Cierto que es el líder mundial en producción de energía eólica.  Cierto que lo utiliza como principal argumento de comunicación.

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Pero también es cierto que todos sus grandes competidores internacionales apuestan por la mayor rentabilidad de la energía nuclear.  Y que su comunicación es una imagen edulcorada de una relación con el cliente propia del siglo XIX.

Me pregunto si la sostenibilidad de una empresa no debiera evaluarse también por el respeto a su ecosistema -en sus sentido más amplio y social- al cual pertenecen también los clientes.  Si añadimos los clientes a la ecuación la situación cambia mucho.

Os invito a personaros en una oficina de Iberdrola a hacer una gestión.  Es lo más parecido a un ministerio a lo Alfredo Landa:  pobres jubilados que protestan por un cargo erróneo, colas interminables, malas formas con los clientes…

Os invito también a intentar que os atiendan en su 902.  Que os coja el teléfono la persona apropiada es un logro, que entienda a la primera lo que queréis es suerte, y que sea capaz de transmitirte un mínimo de seguridad respecto a la resolucion del problema es un milagro.  Hace unos años me cobraron ¡4.000 euros de más! en la factura eléctrica de un negocio.  Tardaron casi un año en resolverlo.

Ok, estoy generalizando.

Pero la publicidad también generaliza.   Y al hacerlo no concuerda con la imagen de marca que se desprende de su ínfimo nivel de atención al cliente, telefónica, y de la presencia de sus oficinas.  Este gap de imagen nos muestra a una marca esquizofrénica con la que dudo que muchos clientes deseasen relacionarse en el supuesto de que tuviesen la oportunidad real de escoger su empresa de suministro.