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branding publicidad para olvidar

Aunque Iberdrola se vista de seda…

Paso haciendo un poco de running junto al cochambroso edificio de Iberdrola a orillas del Manzanares y recuerdo el artículo donde la eléctrica española aparecía en Davos como una de las 100 empresas más sostenibles del mundo.  Me pregunto el criterio.

Cierto que es el líder mundial en producción de energía eólica.  Cierto que lo utiliza como principal argumento de comunicación.

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Pero también es cierto que todos sus grandes competidores internacionales apuestan por la mayor rentabilidad de la energía nuclear.  Y que su comunicación es una imagen edulcorada de una relación con el cliente propia del siglo XIX.

Me pregunto si la sostenibilidad de una empresa no debiera evaluarse también por el respeto a su ecosistema -en sus sentido más amplio y social- al cual pertenecen también los clientes.  Si añadimos los clientes a la ecuación la situación cambia mucho.

Os invito a personaros en una oficina de Iberdrola a hacer una gestión.  Es lo más parecido a un ministerio a lo Alfredo Landa:  pobres jubilados que protestan por un cargo erróneo, colas interminables, malas formas con los clientes…

Os invito también a intentar que os atiendan en su 902.  Que os coja el teléfono la persona apropiada es un logro, que entienda a la primera lo que queréis es suerte, y que sea capaz de transmitirte un mínimo de seguridad respecto a la resolucion del problema es un milagro.  Hace unos años me cobraron ¡4.000 euros de más! en la factura eléctrica de un negocio.  Tardaron casi un año en resolverlo.

Ok, estoy generalizando.

Pero la publicidad también generaliza.   Y al hacerlo no concuerda con la imagen de marca que se desprende de su ínfimo nivel de atención al cliente, telefónica, y de la presencia de sus oficinas.  Este gap de imagen nos muestra a una marca esquizofrénica con la que dudo que muchos clientes deseasen relacionarse en el supuesto de que tuviesen la oportunidad real de escoger su empresa de suministro.

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boca a boca negocios

Dell me sonríe hasta que me venden algo. Luego cambia de personalidad.

Dell xps

Estoy cambiando de portátil.  Esta carraca que tengo tarda una eternidad.

Llamé a Dell (tengo un conocido en su departamento comercial y había oído hablar bien de sus equipos). Me asignaron un "gestor comercial" que me atendió con toda eficacia hasta cerrar la venta.  Desde entonces, su respuesta a mis mails -crecientemente bordes respecto a la tardanza en la entrega- es a) el silencio, creedme ¡no me contesta!  o  b) actuar para que una máquina me envíe un nuevo timing de entrega que suele ser peor que el anterior.

La guinda llegó ayer cuando intentaron entregarme el portátil en un domicilio donde no vivo desde hace año y medio.  Ante mi queja, la "gestora comercial" me contesta lacónicamente (e.d. sin "hola", "atentamente", "excusas", etc) que "la culpa es mía porque yo le dí esa dirección…".  Raro, raro, raro cuando en la factura figura la dirección correcta.

En fin, más allá de los hechos concretos, Dell se equivoca en poner una tarea crucial en manos de la persona equivocada y ella se equivoca porque:

– considera que la venta está hecha y se relaja:  al fin y al cabo, ¡no voy a volver a comprar otro portátil hasta dentro de 3 años o así!

– ERROR GARRAFAL:  un cliente satisfecho es la mejor publicidad del mundo en los tiempos de saturación e ineficacia publicitaria que vivimos.  Además, más allá del uso personal que le puedo dar a este portátil, desconoce si en mi faceta profesional soy Jefe de Compras de una empresa a punto de renovar sus equipos informáticos.

Hace pocos días leí en prensa que Dell está concentrando sus esfuerzos comerciales en el segmento PYMES y organismos públicos porque la Venta Directa no les resulta rentable (ya hace dos años en Estados Unidos optaron por poner todas sus castañas en el fuego de Wall Mart).  Supongo que la esquizofrenia de sus vendedores es causa y consecuencia de estos resultados. 3 caras

Alguien podría decir que quien me sonríe hasta que me vende algo y luego cambia de personalidad no es Dell sino la comercial desmotivada que me ha atendido.  Discrepo:  mis puntos de contacto con la marca son escasos (Dell no comunica en medios masivos, me envía catálogos pero los tiro a la basura, no tiene puntos de venta propios y salvo que tenga problemas técnicos no volveré a saber de ellos durante meses salvo por el contacto diario por el portátil cuando me llegue…).  Por lo tanto de ella depende en buena parte mi lectura actual de la promesa de valor de la marca.