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Soy el blogger más alto, más guapo, más listo y con más pelo

No, tranquilos/as que no voy a hablar de mí mismo.  Además todas las afirmaciones con las que titulo este post son mentira.

Es normal que os resulte fétido ese ejercicio de autobombo.  Nuestra conciencia social nos enseña que es inadecuado echarnos flores a nosotros mismos.  Resulta cansino e irritante y desde luego, si lo que quiero es empatizar con mi audiencia, lo último que quiero es convertirme en el ombligo del mundo.

¿Te imaginas si el día que conociste a tu pareja le hubieras soltado una charla egocéntrica sobre todas tus virtudes?  Lo más probable es que hubiese echado a correr y no la habrías visto nunca más.

Sin embargo hace días que asisto al bombardeo de mensajes de este mismo tipo por parte de Iberdrola:

 

Una empresa que hace años logró dulcificar su imagen monopolística, vetusta e inmovilista con un guiño al medio ambiente.  Pero que en este intento de abrir el tiro y enriquecer su brand equity, le revienta el fusil en las narices.

¿Qué opináis?:

  • ¿La manera de extender la presencia de Iberdrola en ese contexto de naturaleza es repetirnos hasta la extenuación lo dinámicos, innovadores, imaginativos, etc que son?
  • ¿No sería más apropiado construir su imaginario de marca ofreciendo al target la oportunidad de participar en actividades de tipo experiencial…?
  • ¿…ofreciendo contenido útil en lugar de mensajes comerciales? ¿Qué tal capitalizar ese potente territorio de marca que es el medio ambiente enseñándome a poner mi pequeño granito de arena para cuidarlo en el día a día?
  • ¿Hablando más de las personas que consumen la electricidad (sus hábitos, sus problemas, su convivencia con el mundo de la energía y del medio ambiente) y menos de la marca que la provee?

La liberalización del mercado de la electricidad es un reto para las empresas del sector, y no creo que la mejor manera de responder a él sea utilizar códigos de comunicación de los 80.  Si eres líder, deja que otros lo digan por ti (el hecho de reptir lo grande que eres no aporta ningún valor a tu audiencia).  Si eres innovador, demuéstralo.  Si eres atento, demuéstralo (iba a contar mi espera de 14 meses para que Iberdrola me devolviese un dinero que me había cobrado erróneamente, pero hoy ando algo escaso de tiempo…).

Espero, como siempre, vuestras opiniones, incluídas las de Iberdrola o sus agencias si se pasan por aquí.  Saludos a todos.

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Aunque Iberdrola se vista de seda…

Paso haciendo un poco de running junto al cochambroso edificio de Iberdrola a orillas del Manzanares y recuerdo el artículo donde la eléctrica española aparecía en Davos como una de las 100 empresas más sostenibles del mundo.  Me pregunto el criterio.

Cierto que es el líder mundial en producción de energía eólica.  Cierto que lo utiliza como principal argumento de comunicación.

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Pero también es cierto que todos sus grandes competidores internacionales apuestan por la mayor rentabilidad de la energía nuclear.  Y que su comunicación es una imagen edulcorada de una relación con el cliente propia del siglo XIX.

Me pregunto si la sostenibilidad de una empresa no debiera evaluarse también por el respeto a su ecosistema -en sus sentido más amplio y social- al cual pertenecen también los clientes.  Si añadimos los clientes a la ecuación la situación cambia mucho.

Os invito a personaros en una oficina de Iberdrola a hacer una gestión.  Es lo más parecido a un ministerio a lo Alfredo Landa:  pobres jubilados que protestan por un cargo erróneo, colas interminables, malas formas con los clientes…

Os invito también a intentar que os atiendan en su 902.  Que os coja el teléfono la persona apropiada es un logro, que entienda a la primera lo que queréis es suerte, y que sea capaz de transmitirte un mínimo de seguridad respecto a la resolucion del problema es un milagro.  Hace unos años me cobraron ¡4.000 euros de más! en la factura eléctrica de un negocio.  Tardaron casi un año en resolverlo.

Ok, estoy generalizando.

Pero la publicidad también generaliza.   Y al hacerlo no concuerda con la imagen de marca que se desprende de su ínfimo nivel de atención al cliente, telefónica, y de la presencia de sus oficinas.  Este gap de imagen nos muestra a una marca esquizofrénica con la que dudo que muchos clientes deseasen relacionarse en el supuesto de que tuviesen la oportunidad real de escoger su empresa de suministro.