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U2 + iPhone 6: las marcas son un partner, NO el futuro de la música

U2 en el último lanzamiento de Apple

Como la mayoría habréis oído o leído, ayer el grupo irlandés U2 se sumó a la puesta de largo de los dos últimos lanzamientos de Apple: el IPhone 6 y el anuncio de su nuevo i-watch.

Iph u2

Rodeado de la ya tradicional mezla de expectación reverencial, misterio y boato, el evento pasó de ser una mera presentación a medios (retransmitida además en streaming a fans de todo el mundo) y se convirtió en un show de gigantesco impacto mediático donde U2:

  • Ofrece a los 500 millones de usuarios de iTunes en todo el mundo la posibilidad de descargarse su nuevo album, titulado "Songs of Innocence", que ha sido definido por Bono como un tributo a las influencias originales de la banda, entre las que están los Ramones, Bob Dylan, y The Clash.  Nunca un album en la historia de la música había podido llegar a tantas manos simultáneamente el día de su lanzamiento.
  • Interpreta una de esas canciones inéditas dentro del evento.  Aquí tenéis un vídeo de no mucha calidad, que es lo único que he logrado encontrar por Internet (no entiendo -bueno, en el fondo sí- por qué un pedazo de contenido como éste no está disponible en HD en la red: beneficiaría tanto a U2 como a Apple).

 

U2 lleva colaborando con Apple más de 10 años, desde su aparición estelar en el lanzamiento de la primera edición especial del iPod y (PRODUCT)RED, una iniciativa de marketing con causa.

Seguro que estamos de acuerdo en que U2 y Apple son dos marcas que se complementan bien, aunque quizá el tránsito de Apple desde "marca outsider y contestataria" hacia "nuevo gran hermano de la tecnología" no me pega mucho con la ideología anti-globalización de Bono.  En fin, el dinero todo lo puede…

Esta asociación me lleva a reflexionar sobre un ámbito (no el único) en el que trabajamos en Pop UP, el branded content musical.

¿Por qué a las marcas puede interesarles asociarse con un artista?

Voy al grano, hay3 razones (llevo 5 años contrastando estas teorías en proyectos para marcas como Meetic, Verti Seguros, Risi o Galp Energía):

  1. Para beneficiarse de la credibilidad que el artista disfruta ante su tribu de fans y que el 99% de las marcas matarían por conseguir.  La marca facilita al fan el acceso a la experiencia y los contenidos del artista, y éste se convierte en un puente hacia la marca.  
  2. Para beneficiarse del potente eco social que suelen aportar los artistas.  U2 tiene ¡más de 18 millones de seguidores!!! con un elevado nivel de engagement en sus cuentas de Twitter y Facebook. 
  3. Para recibir una transferencia de valores positivos procedentes del artista.  Esto también sucede en las acciones más convencionales de patrocinio, si las hacemos bien.  Viceroy, a pesar de ser un reloj low cost, se beneficia de la asociación con Fernando Alonso y su deporte, donde priman la tecnología y la fiabilidad.  Sin embargo, es relativamente fácil cagarla cuando el artista o celebrity (ej. Arguiñano) ha patrocinado tantas firmas de cocina que ya no sabemos a cuál de ellas asociar su imagen.

El beneficio es claro y el reto para las marcas muy evidente: realizar un buen trabajo estratégico para esbozar el ADN de la marca, identificar aquellos valores o atributos que nos interesa potenciar y seleccionar a un artista o proyecto musical que nos ayude en esta tarea.

Y el beneficio para los artistas es igualmente claro: un apoyo económico que les permite multiplicar la promoción de su música, llegando más lejos con ella.

Pero las marcas NO son el futuro de la música

Una cosa es que las marcas puedan convertirse en partners para los artistas, sustituyendo en muchas ocasiones como inversores a las discográficas (actualmente en frenética búsqueda de un nuevo modelo de negocio que les permita sobrevivir tras la defunción del CD) y otra muy distinta que el futuro de la música depende íntegramente de éstas.

En absoluto.

En primer lugar, una marca como Apple, por los 3 motivos que hemos apuntado anteriormente, normalmente apostará por un grupo internacional consolidado, con potentes activos en términos de imagen y tribu social.  Y nunca, o rara vez, va a hacerlo con un grupo neófito.  ¿Significa esto que los grupos de cantera no sobrevivirán en el futuro?  

En absoluto.

En segundo lugar, que haya industrias (como la televisiva o la del fútbol) cuyo modelo de negocio sí consiste en trincar de las marcas, sólo apunta su ineficiencia.  La hiperdependencia de los spots (95% de los ingresos de las grandes cadenas) explica las dificultades que atraviesan muchas de ellas en un momento en el que las inversiones tradicionales son cuestionadas por las grandes marcas.  Por su parte, el dinero de la TV ha llevado a los clubes de fútbol a creerse ricos, y embarcarse en una vida de ricos (contratos multimillonarios a jugadores, nuevos estadios, etc) que no podían permitirse. Una gigantesca burbuja, la burbuja publicitaria…

Toda industria debe encontrar un modelo de negocio sostenible donde la principal fuente de ingresos (directa o indirectamente) sean sus usuarios, no un anunciante, patrocinador o partner puntual.

¿Cuál creemos que es el futuro de la música?

El futuro de la música consiste en algo muy sencillo: dejar de tratar al consumidor como un delincuente/pirata y ofrecerle lo que realmente busca.  Y lo que busca es acceder con total comodidad y a precios razonables a la música que le gusta en un entorno digital (e.d. donde, cuando y como yo quiero, no como me impone un tercero).  En definitiva, lo que busca es un grifo que poder abrir cuando desea escuchar música para poder acceder desde él de aquellas canciones que le apetecen.  Eso es lo que son los Spotify, Deezer, Grooveshark, 8tracks, etc. de este mundo.  Y los que quedan por venir como, de forma inminente, el de YouTube.

Hace unos días hablábamos con un alto cargo de AIE, un tipo interesante y músico de gran éxito, que se quejaba del pírrico reparto de estas plataformas a los artistas.  Tiene toda la razón, esto es lo que hay en este momento…  

Pero hay dos caminos que nos llevarán en breve a un reparto mucho más generoso:

  • Aumentar el monto total del reparto gracias al crecimiento del streaming de pago: esto ya está sucediendo porque el motor de la industria musical española en este momento es precisamente el streaming de pago (ha crecido un 100% en los últimos dos años).  Para que os hagáis una idea, cada reproducción realizada desde una cuenta de pago reporta al artista diez veces más dinero que las realizadas desde cuentas gratuitas, donde el royalty procede de la publicidad.  Es normal que la gente se interese por el streaming de pago porque ¡por fin! puedes acceder a una capa de contenido increíble para tu smartphone (20 millones de canciones en la mayoría de las plataformas) por menos de 10 euros: ¿por ese dinero, para qué me voy a exponer a bajarme de internet ilegalmente guarrerías?
  • Eliminar intermediarios que no aportan valor en el proceso de distribución de la música, de modo que un trozo mucho más grande de la tarta pueda llegar a manos de quien realmente aporta valor: el artista.  No doy nombres, pero ya vosotros sabéis…

En resumen, los artistas viviran de su música digital (vendida ya no a un puñado de miles de heavy users en las tiendas de CD´s, sino ofrecida en streaming a cientos de miles de fans mainstream a través de estas plataformas).  Un Long Tail de libro.  Y vivirán de su directo, que estarán esperando ansiosamente los usuarios fieles cuya fidelidad logren cultivar los músicos.

Y por supuesto, algunos de estos músicos (en ocasiones los más masivos, otras veces los más singulares, aquellos capaces de conectar con una tribu más afín…), tendrán la oportunidad, si lo desean, de trabajar con marcas.

Un saludo a todos.

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Sobre el brillante futuro de la música… de la mano de Internet

Guitarra
La música está de enhorabuena

  • Porque se consume más que nunca y está en boca de todo el mundo
  • Porque las tecnologías digitales y los dispositivos portátiles favorecen a las buenas canciones versus los CD´s completos que debíamos digerir antes.
  • Porque, como principal campo de nuestro ocio que es, ahora podemos compartirla con nuestros allegados, haciéndola de este modo llegar más lejos y ser mucho más relevante.  La música es más nuestra, más de los fans, y menos de la industria.

Algunas cifras para contrastar mi optimismo

  • Leo en el informe ONTSI (Observatorio Nacional de las Comunicaciones y la Sociedad de la información) en red.es, que el 31% de los españoles usan Internet para escuchar música o descargarla.  El dato es del 2008 y dada la creciente penetración de Internet, asumo que este dato se acercará al 40% actualmente.  El 40% de la población española son 18 millones de personas. ¿A qué industria no le gustaría disponer de 18 millones de fans ávidos de disfrutar de la mejor experiencia on line posible?
  • El 96,3% de los españoles entre 16 y 24 años son usuarios de Internet.  Estos individuos crecerán y seguirán consumiendo música on line:  un jefe mío decía que la participación que tienes hoy en un target tan joven como este, es la que tendrás en 20 años en el conjunto del mercado.  Caminamos por tanto hacia un mercado universal.
  • Durante el último año, el porcentaje de internautas que declaran descargar música por internet ha descendido de un 20,4% a un 14,9% (y ya un 15,7% escuchan música en streaming).  Buena noticia: nos atrae la mayor calidad, facilidad de acceso y los servicios complementarios de sites como Spotify, Grooveshark, Rockola FM, etc. 
  • Según Nielsen, el 45% de las apps descargadas para móvil en Estados Unidos son de música, sólo por detrás de las de redes sociales y videojuegos.

¿Por qué entonces la industria discográfica se derrumba?

  • Porque no venden música: quieren seguir vendiendo CD´s.  Quieren seguir trincando derechos donde quizá les corresponda y donde no.
  • Abordan el medio internet igual que las ventas físicas tradicionales: no entienden que en la red el consumidor tiene el poder.  No entienden la convenciencia del streaming ni de los servicios de valor añadido. No entienden como Internet puede servir, ni para generar ingresos directos, ni para estimular el desarrollo de comunidades de fans alrededor de los artistas.
  • Y por último, no entienden las necesidades de contenido de las marcas.

¿Cuál es el futuro que prevemos para la música?

  • Claramente, el consumo de música tiene un futuro brillante gracias a la calidad, la rapidez y la ausencia de almacenamiento que se da en el streaming y las enormes posibilidades que los dispositivos portátiles con conexión a internet ofrecen.
  • En el directo, potenciado por la capacidad de los artistas para generar expectación permanente desde sus redes sociales.  Esto no es magia: es un trabajo de hormiguita consistente en aportar valor a los fans TODOS LOS DIAS, para que esos fans te estén esperando cuando acudes a tocar a su ciudad.
  • En la colaboración con las marcas necesitadas de contenido para lograr el engagement con sus clientes.
  • Y (esto ya es una opión personal), creo que los proveedores de ADSL, los grandes beneficiados de este nuevo modelo, tienen una deuda pendiente con los artistas, ya que el contenido generado por éstos hace que los fans deseen contar con conexiones a Internet rápidas y fiables para disfrutar de su experiencia musical.

Así que seguimos en ello, esto pinta bien!

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Seat Ibiza Spotify: ¿valor real o fuegos de artificio?

Probablemente os habréis encontrado con este spot recientemente.

Se trata de la enésima serie limitada de la vaca lechera de Seat, el Ibiza con otras tantas marcas afines al target joven y mainstrean.  Le precedieron otros Ibiza como el Pacha, el Ibiza Good Stuff en el que colaboraron con Shakira, el Guapa en colaboración con La Oreja de Van Gogh, el Seat Ibiza Camela (no es coña, seguid el link!) o en Francia el Ibiza Cathy Getta (sí, la chica del famoso DJ).

No es la primera vez que comento en este blog que la comunicación que los fabricantes de automóviles hacen de sus productos me parece espeluznante.  Están más pendientes de:

  • comunicar el último gadget con el enésimo acrónimo (SBS, VTS, GTX, ESP, RDS, HUD…)  de dudosa comprensión, discutible utilidad e imposible recuerdo,
  • autosegmentarse utilizando términos (ej. "el primer crossover urbano") que la mayor parte de sus clientes no comprende,
  • hacer malabares con las ofertas de financiación,
  • producir el spot más efectista, donde el coche brille más…, como si las diferencias en el diseño de los automóviles de un mismo segmento fuesen tan notables…

que de encontrar espacios diferenciales sobre los que asentar sus marcas.  Hace más de diez años BMW conquistó nuestras mentes de forma perdurable con aquello de "¿te gusta conducir?" y nadie hasta ahora ha conseguido volver a hacer algo parecido.

Volviendo al Ibiza, Seat pretende capitalizar el boom de Spotify, la plataforma sueca de streaming (Spotify ha alcanzado ya la cifra de un millón de clientes de pago en Europa, aproximadamente el 15% del total).  Spotify personifica un nuevo perfil de consumidor dinámico, hiper-conectado y proactivo, armado con dispositivos electrónicos portátiles y aplicaciones capaces de facilitar su elección "pull" de contenido en tiempo real.  En este sentido sí podríamos esperar una transferencia de valores positivos de Spotify a Ibiza, su partner en este proyecto.

Sin embargo, la profusión de este tipo de ediciones limitadas podría hacer que construyan en contra de Ibiza: daría la sensación de que la omnipresencia del coche de Seat tiene todo el peso de la acción.  Spotify sólo es un logotipo que se añade artificialmente al conjunto para hacerlo más apetecible comercialmente.  Es sólo un intento de dar al mercado una pequeña nueva noticia para agitar el árbol de las ventas.  En cuanto a las ventajas tangibles que incluye el nuevo vehículo (una suscripción premium a Spotify durante 6 meses y un smartphone Samsung Galaxy Mini para almacenar la música y conectar al coche, por un valor conjunto que no supera los 300 euros), no están en proporción a los 11.600 euros que cuesta.

¿Qué opinas tú?  Unete al debate si te apetece y déjanos tu comentario.

Si te ha gustado esta entrada, te invito a leer algo más sobre marcas de coches y diferenciación:

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SMART Y SPOTIFY: UN BUEN EJEMPLO DE CROSS-BRANDING 2.0

A menudo me soprenden favorablemente las creatividades que escucho en Spotify mientras trabajo en el ordenador.

Hace unos meses fue Burger King.

Hace unos días fue Smart.  Ahora que no se venden coches ni a tiros, y que ZP se lleva las ayudas por donde han venido, es imprescindible romper los manidos y casposos códigos de la categoría y encontrar un contexto diferencial y apropiado para presentar el producto con unas mínimas opciones de generar interés y preferencia.

Spotify puede ser un contexto apropiado.

La idea es muy sencilla:

– mientras estás escuchando música en Spotify aparece una cuña y un banner de Smart:

 
SMART SPOTIFY

– tiran de unos insights divertidos para llamarte la atención:  puedes visitar en Spotify listas de canciones que sólo te atreves a escuchar en privado, canciones que se te meten a capón en la cabeza y no salen, canciones de karaoke, canciones donde mueves la boca como un teleñeco porque no te sabes la letra… Dentro de estas listas puedes añadir tus propias canciones fetiche si quieres.

Canciones verguenza  

– el coche incluye un smartphone con acceso pagado a Spotify durante un año

– un 10 a la multi-conectividad de la campaña: una de las cosas más importantes en un mundo complejo y sobresaturado de información donde conseguir un segundo de atención de nuestro cliente es oro puro, cuando logramos por fin establecer contacto por primera vez, es vital allanar el terreno al siguiente encuentro.  Smart lo hace permitiéndote que te registres para una prueba de producto si así lo desesas.

Smart solicitud pruebaEl coste del smartphone con spotify dentro del precio del coche (9.390 euros) es ínfimo, y sin embargo sirve de base para crear una historia alrededor del coche.

Estamos hablando de una acción de cross-branding, donde Spotify transfiere a Smart sus valores de modernidad, dinamismo digital, diversión, compartir... vamos lo que casi ninguna
marca de coches nos ofrece.

Opino que esta publicidad tiene realmente más de información útil que publicidad.

La escucho y la almaceno en mi recámara.  Puede que yo no esté entre el 10% de consumidores dispuestos a comprarse un coche en un momento equis, pero sí comentaré la campaña entre mis allegados, mis alumnos, y en mi blog.