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Ruta 10/10 para tu contenido de marca: calidad (Moleskine, 1880, Jamón de Guijuelo)

Espero que el recorrido que te ha traído hasta aquí a través de estas 10 rutas para tu contenido de marca te haya aportado alguna idea nueva.  Si no es así 🙁 me queda un sólo cartucho: la ruta de la calidad.  Se trata de construir una historia de calidad alrededor de tu producto.  No te preocupes: no necesitas ser un fabricante de joyas talladas a mano ni una factoría de Rolls-Royces, puedes conseguirlo si tienes la habilidad de contar tu historia como, cuando y donde más valor puedas aportar a tu público.

Igual que hay películas de culto, también hay cuadernos de culto.  Es el caso de Moleskine, una libreta muy especial con una interesante historia a sus espaldas, recuperada por un emprendedor visionario. Las primeras libretas tipo Moleskine se fabricaban artesanalmente en Tours, Francia.  En sus viajes a París el escritor y arqueólogo inglés Bruce Chatwin (conocido por sus viajes por todo el mundo y  sus personales cuadernos de notas) solía visitar siempre la misma librería para adquirirlos. La pluma de Chatwin mantuvo latente la popularidad de estos cuadernos hasta que en 1997 el editor milanés Mario Beruzzi decidió registrar por primera vez la marca Moleskine y resucitar el producto. 

Para ello utilizó el imaginario de los cuadernos personales de artistas y pensadores como Picasso, Van Gogh, Hemingway o el propio Chatwin.  La Moleskine se convertía por tanto en heredera de esta tradición que encajaba como un guante con la calidad del producto (tapas duras con esquinas redondeadas, goma elástica para cerrar la libreta, tira marcapáginas de tela, cuidadoso cosido de su lomo, páginas de papel sin ácido y distribución exclusiva en librerías).  El inmenso poder generador de contenido de las Moleskine queda patente en los vídeos que presentan en su canal YouTube y que superan el millón y medio de visitas. 

La marca de turrones 1880 lleva décadas utilizando este mismo territorio.  Desde que soy capaz de recordar anuncios, siempre han manifestado orgullosamente aquello de "el turrón más caro del mundo".  Si analizamos el producto en sí, realmente no contiene ningún ingrediente ni método de producción alguno que le haga merecer este marchamo objetivamente. Si visitas su web, verás que su argumentario habla de ubicación geográfica (Alicante, como los demás fabricantes de turrón de Jijona), materias primas de calidad (fundamentalmente miel y frutos secos, como todos los demás) y "fabricación artesanal" (no me los imagino fabricando cada tableta a mano en un obrador, igual que tampoco me imagino a sus competidores haciéndolo).

Sin embargo, el imaginario de la marca, construido consistentemente durante décadas, hace el trabajo de asociar 1880 con la calidad de un modo tan intenso que no necesitamos argumentos: no necesitamos "reason why", utilizando terminología procteriana.  Si pones un pie en tu territorio antes que los demás y sobre todo, construyes esa asociación consistentemente, no necesitas ese reason why.  Y el ejercicio me parece totalmente lícito.

 

¿Y qué me decís de la D.O. Jamón de Guijuelo? Recordaréis que cuando éramos niños el máximo estándar de calidad (o sea, el que nuestras madres compraban en Navidad) era el Jamón de Jabugo. Hoy ha caído en el olvido. Fundamentalmente porque los principales fabricantes de Guijuelo se han asociado y han hecho un notable trabajo de Marketing.  

Que les ha permitido redefinir desde cero el concepto de calidad en el universo del jamón. Y naturalmente han arrimado el ascua a su sardina: ahora todos tenemos claro que la forma estilizada de la pata, la veta de grasa y el color del animal son aspectos que definen el buen ibérico. Mis disculpas si todavía no has cenado, o comido.

Si tienes la habilidad de ser el primero que define abiertamente lo que significa calidad en tu categoría (dentro de unos parámetros aceptables por el consumidor, naturalmente) y sobre todo, si tu producto responde, entonces puede que estés preparado para tomar esta ruta.  Se trata de centrar tu comunicación en esos signos distintivos de tu producto, que son justamente los que la competencia no tiene.  Ferrero Rocher no es un bombón especialmente de "gourmet", ni por sus ingredientes ni por su elaboración.  Sin embargo, su ostentoso envase de papel dorado y su comunicación han conseguido revestir a la marca de una exclusividad que le permite gozar de la mayor versatilidad: vale para comer en casa, vale para agasajar a alguien y vale para tomar en una ocasión especial.

Hasta aquí mis diez rutas para crear contenido de marca.  Para llegar a tomar cualquiera de ellas te aconsejo que previamente:

  • Escuches a tus clientes para que descubrir qué hay en tu marca que pueda resultar relevante para ellos.
  • Decidas sobre qué territorio único y diferencial quieres construir tu contenido (tus credenciales históricas, un evento que desarrolles ad-hoc, una acción de co-branding, la capacidad par reírte un poco de ti mismo…).  Tienes una oportunidad única para romper los clichés de tu categoría: analiza lo que hacen los demás, para tomar tú una ruta diferente.  No te aconsejo que mientas a tus consumidores, ni que les hagas promesas que no puedes cumplir, simplemente que cuentes de modo natural una historia relevante para ellos.  Como una persona contaría una historia a otra.  
  • Tomes ese rumbo sólo si crees que tu nuevo territorio te va a permitir crear y ofrecer a tus clientes, contenido útil y entretenido (consejos prácticos, contenido audiovisual, gamings, aplicaciones…) de forma continuada.

Te deseo que tengas grandes dosis de tolerancia al riesgo para desmarcarte de lo que hacen tus competidores (producir, planificar y emitir publicidad anodina) y perseverancia a la hora de ofrecer a tus clientes algo único y valioso (contenido que les ayude, les informe y/o entretenga, por el que estarían dispuestos a pagar si no se lo ofreciese tu marca de forma desinteresada).

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Ruta 8/10 para tu contenido de marca: explora las ocasiones de uso (Nutella, Orbit, Mini BabyBel)

En ocasiones vivir tan pegados a nuestras marcas es malo para ellas.

Respiramos cosméticos, cereales, automóviles, o el producto cualquiera para el que trabajemos por todos los poros de nuestro cuerpo.  Nuestras marcas son el epicentro de nuestra vida.  Incluso cuando estamos fuera del trabajo escaneamos las calles en busca de publicidad de la competencia y los supermercados en busca de nuevos productos.  ¿Exagero?

Este tipo de fijación entraña un riesgo muy grande: justo lo que oí decir hace años a un cliente (aunque él pensaba que era positivo), "nuestras marcas terminan pareciéndose a nosotros".  Nada deseable, creedme.  Las marcas deben estar orientadas a mimetizarse entre quienes las consumen, no entre quienes las gestionan.

Por tanto os recomiendo evitar la visión del "tunel", la miopía que supone actuar con arreglo a los códigos de la categoría, hacer lo políticamente correcto y ya está:  un perfume debe mostrar modelo maciza y pétalos de rosa, un coche debe hablar de su motorización y equipamiento y una hamburguesería debe asentarse sobre el territorio de la diversión en familia.  Esta es la ruta más fácil pero no la más adecuada.

Quizá puedas hacer como una de las marcas que enumero a continuación e intentar ver un poco más allá.

Nutella lleva año y medio utilizando esta comunicación en la que explota su patrocinio de Valentino Rossi.  Posiciona el producto como un complemento idóneo para el desayuno, por su aporte energético.  Con ello se distancia de los códigos utilizados por el líder Nocilla desde hace décadas (alimento infantil y punto).  Centrarse en una ocasión de uso diferente puede ayudar al target a otorgar un espacio diferencial a tu marca en su mente.  En mi opinión Nutella podría llevar esta apuesta mucho más allá, realizando acciones de co-branding y promociones cruzadas con otros fabricantes de productos para el desayuno (lácteos, cereales, zumos de frutas).  Con ello reforzaría la credibilidad de su posicionamiento y multiplicaría sus opciones de ofrecer un buen contenido a sus fans sobre el desayuno, que no tiene por qué ser "la comida aburrida del día".

Fijaos también en Orbit.  Orbit no es el único chicle sin azúcar y que además produce un efecto positivo sobre la higiene dental, pero sí es el único que asienta su propuesta de marca sobre ese territorio en lugar de hacerlo sobre el que utilizan todos los demás: el frescor/sabor del chicle.  Básicamente lo que nos ofrecen es un chicle que nos limpia los dientes cuando nosotros no podemos tirar de cepillo y dentífrico al estar liados en la oficina.  Esta comunicación da pie a un contenido muy potente, pero que al igual que Nutella, el fabricante sólo ha explotado parcialmente: los hábitos y rutinas de quienes comemos fuera de casa a mediodía.  Ejemplos: cómo escoger restaurantes que sirvan la comida más equilibrada, hábitos para recuperar la productividad tras la comida, recomendaciones dietéticas para "ejecutivos/as" etc.  En definitiva, todo lo que sea ayudar a alguien que tiene muy poco tiemplo para plantearse esas cosas, cómo puede integrar una alimentación equilibrada con las exigencias de un trabajo intenso.

Por su parte Mini Baby Bel estudia los hábitos alimenticios entre horas de su consumidores y les ofrece un producto que está compuesto por queso pero no se integra en el contexto de un queso (que es el hogar) sino en el de un snack (que es comer algo entre horas cuando estás fuera de casa).  Con ello entra a competir directamente con chocolatinas y snacks salados, de los que logra difereciarse exitosamente.  Un snack de queso para comer entre horas podría hablar a sus consumidores de "pequeños grandes hábitos" fuera del hogar para mantenerse en forma: e.d. como no ponerte fondón sin necesidad de machacarte en el gimnasio.  O podría, teniendo en cuenta que su core target son los niños, ofrecer un contenido digital inequívocamente dirigido a estos, utilizando el advergaming para favorecer la interacción y la experiencia.  Como Skoda e Imaginarium con su road tour que hemos expuesto en la ruta número 4.

 

 Si te parece un ejercicio apropiado para tu marca, te aconsejo seguir los siguientes pasos:

1) Estudia al target: escúchale hablar e intenta profundizar en sus hábitos.  ¿Para qué utiliza tu producto realmente?  ¿Y el de la competencia?  ¿Qué tipo de necesidad pretende satisfacer?

2) ¿Podrías encontrar algún nuevo uso al producto que sea relevante para el target? Se trata de penar más allá: algunos hoteles de la cadena AC ofrecen un pack especial de almuerzo más siesta a sus clientes en fechas valle en las que tienen un bajo nivel de ocupación.

3) ¿Ya tienes tu territorio?  ¿Piensas que puede ser capitalizable por tu marca en el corto plazo? ¿Te dará pie a contar buenas historias o se te agotará pronto el combustible?

La próxima ruta tratará sobre los insights: como utilizar la investigación cualitativa para profundizar en los hábitos de compra y consumo e identificar actitudes y comportamientos susceptibles de ser utilizados en nuestra comunicación.

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