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12.10.2012: El día que explotó la burbuja publicitaria

12.10.2012

Ese día, que quizá recordéis, los aficionados al fútbol nos enfrentamos con una circunstancia que nadie esperaba: por primera vez desde 1984 un partido de clasificación para el Mundial (el que enfrentaba a España contra Bielorusia en Minsk), no podía verse en ninguna de las cadenas nacionales.

A lo mejor te preguntas si esto es noticia.  Lo de menos es si te gusta o no el fútbol.  Hoy me he acordado de esto, no por aquel partido en sí, sino porque lo sucedido marcó un antes y un después en el debate sobre la explosión de la burbuja publicitaria.  

Incapaces de rentabilizar el coste de los derechos de emisión, las televisiones se vieron obligadas a incumplir la ley: una ley originada para favorecer los derechos de los aficionados.  Esa (excéntrica) Ley vigente desde 1997 protege su derecho a ver estos partidos de "interés general".  

La versión de las cadenas

Como si regurgitasen un discurso pactado previamente (suele suceder en mercados dominados por una pequeña oligarquía de empresas), los tres grandes grupos de TV argumentaron que no retransmitirían el partido porque el propietario de los derechos (la empresa alemana Sport Five), pedía una cantidad de dinero que en ningún caso podría haber sido "rentabilizada" con ingresos publicitarios, en la "actual coyuntura económica".

Estas tres últimas palabras son el quid de la cuestión.  Porque hace escasos meses sí se pagaban esas cantidades (se habla de entre 800.000 y 1,4 millones de euros) e incluso superiores por partidos de Selecciones y de Champions League.  Las cadenas echan la culpa de los sucedido a una caída temporal en el flujo de ingresos publicitarios.  Yo lo veo de otra manera: me recuerda claramente a la burbuja del ladrillo.

El ladrillo y su burbuja

Nos han contado esta historia muchas veces.  Probablemente, el que ha conseguido hacerlo de una forma más amena y lúcida es Alex Sailó.  Por si no lo habías visto:

 

Cuando una burbuja revienta siempre hay dos partes implicadas:

  • La especuladora: en este caso la "pandi" de Ayuntamientos, constructoras y promotoras y Cajas de Ahorros.  La ley abre la puerta a la cosecha de enormes beneficios para las tres partes.  Las expectativas son espléndidas: como si la inyección de dinero en el sector jamás fuese a detenerse.  Más pisos, mas hipotecas, más deuda: todo ello justificado por el dudoso aval de una promesa eterna de inflación de los precios de la vivienda.  
  • El que paga la factura: el consumidor, alentado por la permisividad de las instituciones bancarias y esa promesa de grandes plusvalías.  Cuando la solvencia de los bancos comienza a agrietarse en medio de tal orgía de crédito dudoso, el sector de la construcción colapsa, arrastrando a cientos de miles de trabajadores que pierden sus propios trabajos, dejan de consumir… el flujo de dinero en la economía se estanca.

La TV y su burbuja

  • La parte especuladora: cadenas de TV, Liga de Fútbol Profesional/UEFA y Clubes alimentan un modelo consistente en inflar los precios de los derechos televisivos sobre el fútbol. Más partidos, vendidos a precios cada vez más elevados, dejan márgenes cada vez más jugosos por el camino, siempre que el que paga las facturas lo siga haciendo.  En medio de esta agonía que llamamos crisis , muchos demonizan a los futbolistas por el dinero que ganan al final de esta cadena de sablazos.  Discrepo: la culpa no es de ellos sino de quien les hace creer que un salario de diez millones de euros anuales es proporcional al negocio que generan, lo cual es una gran mentira.
  • El que paga la factura: el anunciante, hasta el momento dispuesto siempre a pagar por colocar su marca en los partidos de mayor audiencia. Aunque no existan pruebas de que esta inversión me sirva para vender más coches, chorizos o cervezas.  Y aunque sí existen signos cada vez más palpables de que el consumidor rechaza y esquiva los anuncios.

Como digo, el discurso "oficial" de las cadenas es echarle la culpa a la crisis, entendida como una "depre" conyutural y pasajera del que paga las facturas.  

El fin de esta "otra" burbuja

La realidad es muy distinta.  

Es cierto que no se puede rentabilizar un partido que cuesta un millón de euros retransmitir.  Pero no porque los fabricantes estén en modo ahorro.  Sino porque se acumulan las evidencias de que insertar su marca durante 20 ó 30 segundos en un bloque publicitario que por definición, los aficionados no están interesados en ver, no les reporta un retorno en su inversión.

Cuando digo este tipo de cosas en reuniones o en debates, armado con los argumentos de una tesis doctoral repleta de evidencias al respecto, la respuesta más habitual que oigo de las cadenas es: "seguiremos haciendo lo mismo porque siempre nos hay funcionado; tenemos que salvaguardar nuestro modelo de ingresos".  

Entiendo que no son buenos tiempos para la televisión y puedo empatizar con ello.  Pero veo contadísimos signos (y solo en parte de las teles) de que hayan comprendido que la burbuja de la hiper-inflación publicitaria ha reventado por completo (no de forma coyuntural, sino definitivamente), que deben ajustar sus estructuras de costes y desarrollar un nuevo modelo de ingresos apostando por formatos que los anunciantes sí puedan rentabilizar.

Respetar el dinero de los anunciantes y el tiempo de las audiencias es una misma cosa.  Si las televisiones no consiguen (es su trabajo, no el mío), diseñar un nuevo modelo que lo tenga en cuenta, no veo otro futuro para ellas que privar a la audiencia de los contenidos que quieren ver, avivando la intensidad de su diáspora hacia Internet.

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¿Hace bien Telecinco denunciando al bloguer que movilizó Internet contra «La Noria»?

David contra Goliath

Leo en la prensa que Telecinco ha llevado a juicio a Pablo Herreros, autor del blog "Comunicación se llama el juego".   Pablo, indignado con la aparición (cobrando) en el programa La Noria de la madre de "El Cuco" (uno de los implicados en la muerte de Marta del Castillo), escribió el artículo que podéis leer aquí sobre el caso.  Y pidió a las marcas anunciantes que sostenían económicamente el programa que dejasen de invertir en él.  Cosa que como sabéis sucedió, dejando a La Noria sin oxígeno hasta que dejó de emitirse.  Ahora se emite en en su nuevo formato "El gran debate".


La noria
Entiendo que Pablo no escribió nada que no hubiésemos firmado muchos miles de televidentes.  Estaba indignado sí, pero no más que, supongo, la mayoría de los que conocísteis que la madre de un presunto asesino cobraba por ir a contar en directo su versión de la historia.

Ahora Telecinco le lleva a juicio y el juez le cita como imputado.  David contra Goliath en la era de la comunicación social…  Confío en que, independientemente del signo que tenga la sentencia (en España es difícil anticipar esto), Telecinco tenga bien claro que jamás va a ganar esta batalla.

Porque tiene una imagen y una audiencia que defender, muy por encima de unos ingresos que recuperar.  ¿O es que los euros de los anunciantes son más importantes que respetar y fidelizar a la audiencia que, al sentarse delante de la tele, sirve para conseguir esos euros?

¿Es sostenible un modelo de negocio donde ignoras lo que el consumidor te pide?

Telecinco es una marca llena de contradicciones, justo lo que un consumidor más informado y exigente, que reclama transparencia, nitidez, verdad… no tolera ya hoy día:

  • Telecinco nos regala los oídos hablándonos de una televisión social y participativa. Y al mismo tiempo pretende que se condene a un televidente que se ha limitado a publicar en un medio personal una opinión sobre uno de sus programas, en ejercicio de su libertad de expresión.   Va a ser que sólo quieren que la tele sea social si hablamos bien de ellos.  Si hablamos mal, intentan cerrarnos la boca.  La realidad es que las televisiones no creen en el diálogo.  Sino en el monólogo publicitario del que procede el 95% de sus ingresos.  De las redes sociales lo único que esperan son ingresos extra
  • Los ejecutivos de Telecinco acuden a foros o debates sobre contenidos y el futuro de la publicidad.  Y al mismo tiempo dicen cosas como "llevamos 20 años haciendo lo mismo (e.d. vendiendo espacio publicitario al por mayor) y nos ha ido bien, ¿por qué cambiar?" o que "el legislador está observando nuestro trabajo y nos puede crujir por poner en el aire contenidos que al final son publicidad encubierta".  O sea, que pintan un futuro para la audiencia que ni el mundo alienado de George Orwell en 1984.

El principal problema que afrontaTele5 (al igual que la inmensa mayoría de las teles privadas) es que se resiste a entender que ha llegado a un fin de ciclo.  

Esto no es un problema a futuro, sino que ya está aquí.  El tren ha llegado al final de la línea.  Solo la caída del consumo está retrasado la llegada masiva a nuestros hogares de equipos de TV con DVR (en Estados Unidos, donde este tipo de dispositivos llevan más de diez años extendiéndose, ya el 40% de los hogares americanos los utilizan para bloquear hasta el 75% de los anuncios).  ¿Por qué no los vamos a bloquear si no queremos verlos?  Lo que queremos ver es el contenido, no los spots que no hemos pedido.  Es más, en un contexto en el que yo puedo ver lo que deseo cuando me da la gana y libre de publicidad, ¿qué sentido tendrán esas parrillas televisivas de las que tanto presumen los ejecutivos de televisión cuando voy a algún evento?

Por desgracia para ellos la era del diálogo digital sí ha llegado, aunque no sea en sus medios.  Quien manda es el consumidor, no la cadena.  Y el consumidor dará su propio veredicto.  

Confío en que no me denuncien a mí también por decir lo que pienso.

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La resurrección en directo de los 33 mineros chilenos

Cuando en 1972 el vuelo 571 de la fuerza aérea Uruguaya se estrelló en los Andes con 45 jugadores de rugby del Old Christian´s Club y sus familiares, no se enteró casi nadie en este lado del mundo.  Apenas los medios de Argentina y Uruguay se hicieron eco de la noticia.  Desaparecieron.  Se les buscó.  Y se les olvidó rápidamente.  Hasta que lograron escapar a la muerte por sus propios medios.

Casi 40 años después, no lejos de aquellas tierras, en el desierto de Atacama, sucede otro accidente que tiene un tratamiento completamente distinto. 

No es que los tiempos hayan cambiado.  Han cambiado los medios y el consumo que de ellos hacemos las audiencias.

Observo cómo las cadenas retransmiten en directo la resurrección de los mineros, que van saliendo uno a uno de su sarcófago.  Cada tele hace su propia retransmisión de los hechos, a imagen y semejanza de su línea editorial (unos sensacionalistas, otros cenizos, lacrimógenos…), pero todas se unen a una misma catarsis de celebración, victoria y orgullo nacional.

Lo que veo me recuerda al Show de Truman, la peli de Jim Carrey, donde la vida del protagonista se retransmite en directo a millones de televidentes sin que éste sea consciente de ello.  Y al entierro de Juan Pablo II y la subsiguiente elección de Benedicto XXVI en una suerte de Gran Hermano Vaticano retransmitido de forma implacable a todas las teles de todas las salas de estar de todas las casas del mundo.  Duró una semana.

Fotos truman mina 
  
Uno a uno, los 33 mineros consiguen escapar a la muerte e instantáneamente entran en el mundo de la tele en un viaje relámpago de 15 minutos por los 600 metros de tubería excavada para rescatarles.   La tele les engulle y les escupirá en unos pocos meses o semanas, cuando dejen de ser noticia.  A algunos les veremos pronto por estos lares, en los programas que todos conocemos.

La tele es la mejor ventana al mundo de la que disponemos las audiencias.  Cansina, parcial, subjetiva… lo que queráis, pero abierta las 24 horas para que fisguemos esos 33 abrazos tensos y sin lágrimas.

¿Alguien no los ha visto?

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Youtube se postula como alternativa a la publicidad en TV

En este vídeo podéis ver los resultados de un reciente estudio de Youtube sobre el recuerdo y la implicación que generan por sus campañas en las audiencias.

Dos cosas para tomar con prudencia:

– en primer lugar, la televisión permite llegar a grandes audiencias, que sólo una minoría de vídeos de Youtube puede alcanzar.  No defiendo a la tele:  lo que me exaspera no es el medio en sí mismo sino la falta de imaginación con la que lo usan los anunciantes y los publicitarios.  La propia estrategia comercial de Youtube parece consistir más en convivir con la tele que en declararle la guerra.

– las principales cifras con las que respaldan los resultados de Youtube proceden de una encuesta on-line (una investigación en la que participa un 100% usuarios digitales, favorecerá a Youtube frente a la caja tonta al dejar fuera a los heavy users de la tele, muchos de los cuales ni siquiera saben lo que es Youtube).

Aún así, experimentar con un medio audiovisual como Youtube, me parece muy aconsejable.  Y te recomiendo que si no te has zambullido ya en las aguas de Youtube (no para ver vídeos sino para crearlos, almacenarlos o divulgarlos), realices esa primera inmersión lo antes posible.

Pero no para trasladar a Youtube los mismos anuncios irrelevantes que vemos en la tele cada noche, sino por convertir Youtube en una biblioteca audiovisual de todos tus contenidos.  Una especie de "escaparate" de quien eres, una plataforma idónea para almacenar este contenido y divulgarlo entre tu audiencia.

En Pop Up llevamos un tiempo trabajando así.  Un ejemplo:  el canal premium en You Tube de uno de nuestros grupos, los santanderinos Estereotypo, que utilizamos para almacenar y divulgar tanto sus clips como sus actuaciones en directo, encuentros con sus fans y, en general, todo aquel contenido que contribuya a contar "su historia" al público al que se dirigen.  Desde ahí incrustamos los vídeos en la web del grupo, los viralizamos en sus redes sociales, podemos presentarlo ante los medios e instituciones, así como promocionar sus directos.

Saludos irreverentes.

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Groucho Marx predijo la muerte de la tele

Esta famosa cita que os sonará a todos se atribuye al gran Groucho:

Groucho “La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro.”

Y tenía razón: la TV está tocada de muerte.

Leo en un diario americano (gacias al Twitter de Ana) una defensa sobre lo imprescindible de la televisión para contar historias dramáticas de ficción.  La reflexión es interesante pero creo que parte de la veneración irracional por la tele como "un miembro más de la familia" con el que hemos convivido toda la vida.

Bien, os he contado una trola. 

No es que piense que la tele esté muerta y vayamos a tirar nuestros aparatos por la ventana: la televisión tal cual la conocemos sí lo está porque pronto será comercialmente inviable para las cadenas que la comercializan.  A menos que modifiquen rápidamente su modelo de negocio.

Las cadenas de TV española viven la paradoja de que:

- el consumo del medio está en máximos históricos (la crisis nos recluye en casa y la TDT multiplica los canales gratuitos para elegir),

– y sin embargo su modelo de negocio no funciona porque los ingresos dependen de un formato comercial (el spot de 30") repetitivo, aburrido, obsoleto e ineficaz, del cual huyen los consumidores como de la sarna.  El hecho de que la cadena privada más importante de este país sostenga su negocio exclusivamente sobre la dupla "marujadas de Belén Esteban + ristra de spots" no apunta una dirección estratégica con futuro.  Y al igual que la propia B. Esteban, esta apuesta no durará mucho.

Hablamos por tanto de un producto (horas que estamos frente a la tele) que cada vez se consume más pero cada vez es menos rentable.  Porque está concebido sobre la premisa errónea de que todo aquello que aparece en la pantalla va a captar nuestra atención.  Y no es así.

Porque tenemos cosas mejores que hacer que tragarnos veinte minutos de spots genéricos e irrelevantes hasta llegar al final de una peli de sólo 100 minutos.  Podemos buscar nuestra serie favorita en la red, hacerlo en un proveedor de pago con menos publicidad, bloquear la publi por medio de un DVR, o… leer como Groucho.

Esta es la única tele que tendrá viabilidad en el futuro, y la que a mí me interesa consumir:

– una televisión que no me interrumpa,

– que sea interactiva y me permita tirar del hilo cuando algo me interesa,

– que me ofrezca sólo publicidad hipersegmentada (no me importaría por ejemplo, a mí que soy maratoniano, recibir una oferta de Nike mientras veo a Chema Martínez en Teledeporte consiguiendo el subcampeonato de Europa de Maratón),

– en definitiva, que me ofrezca el entretenimiento que quiero, cuando lo quiero, y como lo quiero.

Lástima que a mi casa no llegue el cable.  Y eso que vivo en el centro de Madrid.

Viva la tecnología, jodxx!!!.  Saludos irreverentes.

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ARTICULO DE SERVIDOR SOBRE EL LIDERAZGO DE LA NUEVA TVE SIN PUBLICIDAD, EN EL ULTIMO Nº DE EL PERIODICO DE LA PUBLICIDAD

En la trinchera:  la batalla de las cadenas privadas por el pastel de TVE.

A estas alturas nadie cuestiona que vivimos en un momento de cambio sin precedentes en la relación entre los medios, las marcas y los consumidores. 

Por primera vez la fragmentación e hiperespecialización de la oferta audiovisual nos permite seleccionar con total precisión aquello que queremos ver.  Por primera vez (gracias a los Social Media) un consumidor tiene, potencialmente, un poder de comunicación equiparable al de cualquier marca multinacional.

Un grupo creciente de marcas comienza a dar sus primeros pasos, todavía inseguros, hacia un modelo de relación más colaborativa con sus clientes.  Danet nos permite escoger el sabor de sus nuevas natillas, Dove invita a “mujeres reales” a participar en sus anuncios, Diesel invita en su site a desarrollar titulares para su campaña Be Stupid…

Sin embargo, presencio el fragor de la batalla entre las televisiones privadas por captar el pastel de la publicidad que ha salido de TVE y pienso que siguen luchando entre sí desde la misma trinchera de los últimos 40 años.

Las televisiones tienen ante sí  un problema de fondo mucho más preocupante que repartirse los euros de TVE:  que los consumidores estamos aprendiendo a detectar y a esquivar la publicidad intrusiva, aquella que no hemos solicitado y no nos resulta útil

Aunque la eficacia del viejo spot de 30 segundos sigue disminuyendo, ni las televisiones ni las centrales parecen dedicar mucha atención a poner sobre la mesa nuevos formatos y contenidos que aporten valor a la audiencia e incrementen su interés, rentabilizando así los euros invertidos por los anunciantes.TRINCHERA

Mientras, TVE se despega en los rankings de audiencia.  Saca ya 2,3 puntos a la primera de las privadas y coloca 48 de sus programas entre los 50 más vistos del mes de Febrero. 

Vuelvo la vista hacia el fuego cruzado de las televisiones desde sus viejas trincheras.  Observo su batalla feroz por conseguir una décima más de audiencia y pienso que paradójicamente no tienen demasiado en cuenta a esa audiencia.  Es la esencia del despotismo ilustrado:  "todo por la audiencia pero sin la audiencia".

 

Javier Regueira es empresario, autor, blogger y profesor de Marketing en la Escuela Superior de Publicidad.

www.javierregueira.com

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LUIS BASSAT EN EL APRENDIZ? UN GRAN ERROR

Trump basat

 

 

La Sexta anuncia a bombo y platillo el comienzo de la versión española del exitoso reality show El Aprendiz, situando al publicitario Luis Bassat al frente.  El programa enfrenta a 16 candidatos que compiten por conseguir un contrato laboral millonario en un puesto de dirección.

Desde el principio del verano, La Sexta ha jugado con los rumores sobre quién presentaría el concurso.  Así, surgieron nombres de magnates como Florentino Pérez o Alicia Koplowitz, banqueros como Emilio Botín, mega-ejecutivos del pasado como Villalonga o Mario Conde e incluso el controvertido José María Ruiz Mateos.

Todos ellos me hubiesen parecido una mejor elección que Luis Bassat. 

Me explico: las claves del éxito del programa en la NBC estadounidense (23% share, casi 30 millones espectadores) son tres:

– El liderazgo arrollador del multimillonario Donald Trump:  uno de los empresarios más conocidos del mundo, dueño del emporio inmobiliario más grande de America, y la cadena de hoteles más grande del mundo (The Trump Organization).

– El enfoque arrogante, ácido y despiadado del programa:  “you are fired” es la frase más conocida de Trump, cada vez que un concursante es eliminado.  Programa y presentador son una misma cosa.

– Trump aporta durante el programa algunas de las claves que le ayudaron en su propia carrera.

El gran público no conoce a Bassat por su éxito profesional, sino fundamentalmente por su fijación por acceder  a la Presidencia del FC Barcelona, cuyas elecciones ya ha perdido dos veces.

Ni la naturaleza de sus negocios ni su propio magnetismo personal me hacen esperar gran cosa de Bassat.  No es un tipo popular fuera de la profesión publicitaria como lo puedan ser Botín o Florentino (bueno, no sé si alguien llegó si quiera a ofrecerles el programa), ni atesora la mezcla de glamour y perversión que hubieran aportado al programa Conde o Villalonga.

Creo que Bassat es más de admirar como publicitario que como empresario.  Desde 1980 la agencia por él fundada es parte de una multinacional (Ogilvy) cuya dirección global marca la estrategia a seguir.  Basta visitar su agencia, como he hecho varias veces, para darse cuenta de ello.  Mi opinión es que eso le resta cotización como empresario, al menos en relación a Trump y a los otros nombres barajados.

Puede que me equivoque pero si es que el programa funciona, no creo que Bassat repita al volante en su segunda temporada.