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Las marcas se están comiendo a la publicidad

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"Las marcas se están comiendo a la publicidad".  La frase no es mía, sino de un consultor de Branding con el que trabajé hace poco. Y no puedo estar más de acuerdo.

¿De dónde venimos?

De un statu quo decimonónico donde un tipo muy listo llamado James Watt perfeccionó la máquina de vapor y otro señor más listo todavía llamado Henry Ford se forró vendiendo Fords T fabricados con esa máquina.   El mecanismo ideado por Ford para comunicar a su target que el coche existía era fantástico:  anuncios masivos lanzados a audiencias masivas desde la atalaya de los medios masivos (primero los diarios y más tarde la radio;  y después llegaría la TV).  La tecnología era todavía un bien escaso.  Y el capital también.  La demanda excedía con mucho a la oferta disponible y los coches se vendían como rosquillas.

La cosa se mantuvo así durante más de 100 años.  ¿Para qué iba a cambiar?  Ni a los anunciantes ni a las agencias les interesaba que cambiase.  Y el consumidor entendía que la publicidad era el peaje que tenía que pagar para consumir medios gratuitos, o al menos más baratos.

¿Dónde estamos hoy?

En un punto de inflexión como jamás ha experimentado la comunicación humana.  La tecnología se ha convertido en un commodity, el capital está disponible si eres capaz de venderle a alguien tu proyecto y la publicidad se ha vuelto ubicua.  Hasta el punto de llegar a irritarnos profundamente.  Sin embargo, cada vez tenemos más medios a nuestro alcance para esquivarla cuando nos irrita.

El consumidor ha aprendido, se sabe más importante y se ha vuelto más cabroncete.  La consecuencia es que su intención de compra no puede desarrollarse por la repetición de mensajes comerciales egocéntricos.    Ese tipo de mensajes los puede lanzar cualquiera.  No requieren imaginación, ni diferenciación, ni aportar un valor real.  Sólo tener la cartera bien repleta de billetes.

Y sin embargo seguimos apostando por la publicidad que siempre hemos hecho.   Porque es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.

¿A dónde vamos?

La intención de compra hoy día ya solo puede estimularse con la verdad más contundente.  Un consumidor del año 2015 exige:

  • Marcas que le aporten beneficios reales.
  • Marcas que digan la verdad, que sean transparentes.
  • …y que por lo tanto merezcan integrarse en nuestras vidas, convirtiéndose en una extensión de lo que somos.   (Quizá pienses que esto es marquismo exacerbado, pero dime si no es verdad que te significas con esa marca de automóviles pero con esa no.  Con esas zapatillas de correr pero con esas otras no.  ¿Por qué lo haces si realmente a nivel técnico son iguales como dos gotas de agua?)

Soy optimista: creo que el mundo del consumo camina hacia un sistema sostenible donde quienes roban/engañan/oprimen/esquilman no tienen sitio.

Y no tienen sitio porque las redes sociales son el nuevo Big Brother que todo lo ve:  si Kit Kat se carga el hábitat de los orangutantes, los consumidores nos enteramos.  Si Adolfo Domínguez ensalza el despido libre, nos enteramos…

Las marcas no habitan en sus oficinas ni en sus pesados libros de estilo. Habitan en la mente de los consumidores, que las viven como les da la gana.  Es más, las marcas son más de los consumidores que de los gestores: así debemos entenderlo.

Por eso levanto la vista mientras Carmen y Alejandra juegan en el parque y descubro ese graffitti de la marca Kellogg´s, pintado espontáneamente porque a un artista urbano le ha dado la gana.  Porque considera que su valor iconográfico es perfecto para formar parte de su obra.  

Porque quiere.

La publicidad tal cual la conocemos está herida de muerte y más pronto o más tarde habrá de pegar un giro para dejar de ser lo que es actualmente (un tormento) y convertirse en lo que debe ser (una comunicación útil).   Y, a diferencia de la publicidad, las marcas no están heridas de muerte, sino que son más relevantes que nunca.  

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Publicidad: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos…

Primero un clásico de Siniestro Total como inspiración:  "quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos…".

 

Así nació la publicidad

A
finales del siglo XIX, la revolución industrial trae importantes desarrollos
tecnológicos: la máquina de vapor  y la
ingeniería de procesos permiten el desarrollo de la producción en cadena.  Los costes unitarios se abaratan y surge la necesidad de acceder a grandes mercados para dar salida a esos productos. Simultáneamente,
comienzan a aflorar los grandes medios (periódicos, radio, televisión un poco
más tarde) capaces de transportar mensajes publicitarios a públicos cada vez
más grandes.  

Es el matrimonio perfecto: mensajes masivos lanzados desde la atalaya de los nuevos medios masivos para vender productos masivos a audiencias masivas.

Los clientes se convierten poco a poco  en “audiencia”: su individualidad se diluye
en un magma genérico e impersonal.  Y
durante décadas esas audiencias permanecen pasivamente hipnotizadas ante la omnipresencia de ese conglomerado empresarial-publicitario-mediático que controla qué hay que
producir y vender, qué debemos ver y oír, qué debemos desear y comprar…


Big brother

…y así convive con nosotros

El sentir generalizado que tenemos los consumidores es que la presión
publicitaria a la que antaño éramos sometidos en el ámbito del consumo de
medios, ahora se prolonga en todos los órdenes de nuestras vidas: el buzón de nuestro portal, el de email, el teléfono móvil…   La interrupción nos persigue a donde quiera
que vayamos.  No es posible ocultarse.

Aunque por supuesto oirás decir frecuentemente: "yo tengo un cliente al que los spots sí le funcionan".

En busca de la "neo-publicidad"

La culpa de que el mercado publicitario lleve 6 años decreciendo a doble dígito no es de una desaceleración coyuntural del consumo que mina la moral y la inversión de los anunciantes.  La culpa no es de la Merkel ni de Rajoy, sino de que el consumidor ha cambiado, está mejor informado, se ha vuelto más exigente y dinámico gracias al poder que Internet le permite ganar.   Ha cambiado y sin embargo nosotros seguimos empeñado en ofrecerle la misma publicidad:

  • basada en el monólogo en lugar del diálogo,
  • egocéntrica, parida desde el ombligo de la marca y no desde la comprensión de lo que su target necesita,
  • y basada en la repetición de un único mensaje en lugar de la construcción de una narrativa asociada a la marca.

Estamos ante un NECESARIO cambio en el modelo de cómo crear y distribuir la publicidad.  Durante este doloroso período de inflexión inevitablemente tienen y tendrán lugar ajustes, despidos, empresas que han de cerrar. 

Turning point
Pero el miedo a perder lo que tenemos si buscamos una nueva forma de hacer las cosas no es un motivo para no movernos.  

Porque si esperamos a no tener nada que perder, significará que ya lo hemos perdido todo.

Los "deberes" para quienes trabajamos en comunicación

  • Dejar de vender "nuestro libro": puede que las marcas necesiten contenidos para recuperar la atención de sus audiencias, pero a lo mejor el contenido que necesitan no es ese programa que tienes en un cajón y has presentado ya a otras 200 marcas.  Una marca no necesita un traje del hipermercado que le quedará como a un cristo dos pistolas, necesita un traje a medida.
  • Servir (con toda profesionalidad) a las marcas para quienes trabajamos: para ayudar a una marca a desarrollar su comunicación has de saber lo que es una marca.  Y cómo se relaciona con sus clientes.  Si no lo sabes dedícate a otra cosa:  a las redes sociales, al cine, a producir webseries, o a poner un puesto de churros.  Trabajar en comunicación de marca es un trabajo muy serio que debemos afrontar con profesionalidad.
  • Servir a los consumidores finales que son los destinatarios de nuestra comunicación: desde el respeto a su privacidad, a su tiempo, a lo que supone un valor para ellos.  Transmitirles cualquier mensaje que no están dispuestos a escuchar es intentar tomarles el pelo.  Tienes escasísimas posibilidades de que funcione.
  • Trabajar en clave de historias y dejar de hacerlo en clave de titulares/claims.  Esto ya no va de resultar efectista en un espacio de 20 segundos, sino de consolidar una relación (engagement) en sucesivos puntos de contacto.

Y ahí me quedo hoy.  Saludos a todos.

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#FOA2013 (Future of Advertising), Madrid 13.03.13. Mucho ruido y pocas nueces


The future of advertising

Ayer tuve la oportunidad de participar, invitado por su organizador Javier Piedrahita de Marketing Directo.com, en una de las mesas redondas del #FOA2013, uno de los foros de referencia en Madrid sobre la publicidad y su futuro.

El año pasado no asistí, pero sí me hice eco en este blog de un virulento debate entre los partisanos del "off line" y el "on line".  Un debate, por otro lado, completamente trasnochado y estéril cuando todo es ya on line:  ¿acaso no lees el periódico, escuchas la radio, incluso ves series on line?  La única puerta que queda por abrir a lo digital es la TV (la TDT que sufrimos, más que disfrutar, es más analógica que un botijo).

Mucho ruido…

La expectación era máxima: sala petada con 400 personas. Caras conocidas del lado anunciantes, de agencias de las que están en punta de lanza en cuanto a innovación en el sector, y también algunas de las que piensan que el éxito en publicidad se mide por los Soles que ganas en San Sebastián.   Y sobre todo muchísimos profesionales (y esto lo celebro porque en su mano está que la evolución que el sector necesita como el comer sea más rápida) de agencias de medios y de los propios medios (sobre todo TV).

una actitud muy participativa de todo el mundo con decenas de asistentes enviando tuits con el hashtag #FOA2013 que aparecían en la pantalla gigante del escenario.

…y pocas nueces

Sin embargo la cosa no respondió a mis expectativas.  No por la organización, que me pareció impecable (Javier:  ¿por qué no una jornada más corta prescindiendo de alguna de las peroratas de patrocinadores a primera hora? y ¿por qué no un pequeño ágape a la hora de comer para todos los asistentes?) sino por las intervenciones.

Como apunté al comienzo de mi primera intervención en la mesa redonda (desde que dejé el mundo de las agencias, lo bueno de ser empresario "pobre" pero independiente es que ya no me callo):

  • los ponentes de primera hora vislumbraban un horizonte de publicidad masiva,
  • donde el spot tiene un rol muy importante que cumplir,
  • sólo que necesitamos un GRP "más cualitativo".

En fin, que parece que los publicitarios no nos hemos dado cuenta que la tarta del sector ha caído un 50% en los últimos 5 años.  O si lo queréis ver de otro modo, llevamos 5 años de descenso en la inversión a doble dígito:  e.d. como el ladrillo.  

Así estamos, siento sonar Apocalíptico 🙁

Por eso me parece irresponsable decir que creemos y apostamos por el mismo modelo.  Que no vamos a cambiar nada.  Porque como decía Albert Einstein "sin cambiar nada no podremos obtener resultados diferentes".  

Y los resultados actuales nos conducen al recrudecimiento de la crisis de las teles que todos conocemos (sino su quiebra) y a multiplicar los cierres de agencias medianas, pequeñas y grandes.

El debate es mucho más elemental de lo que algunos proponen:  la verdad es que, resultará efectista hacerlo en un evento de este tipo, pero de poco nos va a servir hablar del karma.  Ni nos va a aportar gran cosa realizar "aproximaciones holísticas" al fenómeno publicitario.  Tampoco nos ayudará conducir el debate al ámbito de la creatividad, el de las tan cacareadas "ideas", que parece ser el único activo de la mayor parte de las agencias.  

Nadie, con la excepción de Dani Calabuig de Draft FCB (excelente su intervención sobre Transmedia Storytelling), pareció interesado en plantear la única pregunta que realmente necesitamos contestar:  ¿qué tipo de publicidad podemos crear que el consumidor sí quiera en sus vidas?   Porque esta sería la única publicidad eficaz, la única que respetaría el tiempo y la privacidad de sus destinatarios y, por tanto, la única viable y sostenible.  

El único debate posible

Debatir sobre esa pregunta es debatir sobre contenidos.  Porque los contenidos (entretenimiento e información) son lo que el consumidor sí quiere ver cuando se sienta delante de su TV, su Ipad, su smartphone…

Pablo y Dani de FCB:  colgad ese vídeo en YouTube, los que impartimos formación en este ámbito queremos enseñárselo YA a nuestros alumnos 😉

Espero expectante la oportunidad de escuchar a muchos más profesionales tomando este testigo en #FOA2014:  aceptando este reto y sobre todo poniendo propuestas prácticas encima de la mesa.  Porque los preámbulos teóricos (el prosumer, la bidireccionalidad de la nueva publicidad y la necesidad de marcas más ecológicas y parecidas a las personas) ya los conocemos y no nos van a sacar de este atolladero.

Saludos a todos.

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¿Hace bien Telecinco denunciando al bloguer que movilizó Internet contra «La Noria»?

David contra Goliath

Leo en la prensa que Telecinco ha llevado a juicio a Pablo Herreros, autor del blog "Comunicación se llama el juego".   Pablo, indignado con la aparición (cobrando) en el programa La Noria de la madre de "El Cuco" (uno de los implicados en la muerte de Marta del Castillo), escribió el artículo que podéis leer aquí sobre el caso.  Y pidió a las marcas anunciantes que sostenían económicamente el programa que dejasen de invertir en él.  Cosa que como sabéis sucedió, dejando a La Noria sin oxígeno hasta que dejó de emitirse.  Ahora se emite en en su nuevo formato "El gran debate".


La noria
Entiendo que Pablo no escribió nada que no hubiésemos firmado muchos miles de televidentes.  Estaba indignado sí, pero no más que, supongo, la mayoría de los que conocísteis que la madre de un presunto asesino cobraba por ir a contar en directo su versión de la historia.

Ahora Telecinco le lleva a juicio y el juez le cita como imputado.  David contra Goliath en la era de la comunicación social…  Confío en que, independientemente del signo que tenga la sentencia (en España es difícil anticipar esto), Telecinco tenga bien claro que jamás va a ganar esta batalla.

Porque tiene una imagen y una audiencia que defender, muy por encima de unos ingresos que recuperar.  ¿O es que los euros de los anunciantes son más importantes que respetar y fidelizar a la audiencia que, al sentarse delante de la tele, sirve para conseguir esos euros?

¿Es sostenible un modelo de negocio donde ignoras lo que el consumidor te pide?

Telecinco es una marca llena de contradicciones, justo lo que un consumidor más informado y exigente, que reclama transparencia, nitidez, verdad… no tolera ya hoy día:

  • Telecinco nos regala los oídos hablándonos de una televisión social y participativa. Y al mismo tiempo pretende que se condene a un televidente que se ha limitado a publicar en un medio personal una opinión sobre uno de sus programas, en ejercicio de su libertad de expresión.   Va a ser que sólo quieren que la tele sea social si hablamos bien de ellos.  Si hablamos mal, intentan cerrarnos la boca.  La realidad es que las televisiones no creen en el diálogo.  Sino en el monólogo publicitario del que procede el 95% de sus ingresos.  De las redes sociales lo único que esperan son ingresos extra
  • Los ejecutivos de Telecinco acuden a foros o debates sobre contenidos y el futuro de la publicidad.  Y al mismo tiempo dicen cosas como "llevamos 20 años haciendo lo mismo (e.d. vendiendo espacio publicitario al por mayor) y nos ha ido bien, ¿por qué cambiar?" o que "el legislador está observando nuestro trabajo y nos puede crujir por poner en el aire contenidos que al final son publicidad encubierta".  O sea, que pintan un futuro para la audiencia que ni el mundo alienado de George Orwell en 1984.

El principal problema que afrontaTele5 (al igual que la inmensa mayoría de las teles privadas) es que se resiste a entender que ha llegado a un fin de ciclo.  

Esto no es un problema a futuro, sino que ya está aquí.  El tren ha llegado al final de la línea.  Solo la caída del consumo está retrasado la llegada masiva a nuestros hogares de equipos de TV con DVR (en Estados Unidos, donde este tipo de dispositivos llevan más de diez años extendiéndose, ya el 40% de los hogares americanos los utilizan para bloquear hasta el 75% de los anuncios).  ¿Por qué no los vamos a bloquear si no queremos verlos?  Lo que queremos ver es el contenido, no los spots que no hemos pedido.  Es más, en un contexto en el que yo puedo ver lo que deseo cuando me da la gana y libre de publicidad, ¿qué sentido tendrán esas parrillas televisivas de las que tanto presumen los ejecutivos de televisión cuando voy a algún evento?

Por desgracia para ellos la era del diálogo digital sí ha llegado, aunque no sea en sus medios.  Quien manda es el consumidor, no la cadena.  Y el consumidor dará su propio veredicto.  

Confío en que no me denuncien a mí también por decir lo que pienso.

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Entender lo que es Branded Content mirando una cajita de Tiffany

Recupero un artículo que escribí hace bastante tiempo y que consiste en intentar explicar con una sola imagen muy simple lo que es el contenido de marca y su utilidad en las comunicaciones de Marketing.

La cajita de Tiffany

Como toda innovación, el Marketing de Contenidos requiere una mínima introducción previa (¿cómo le explicarías qué es la nieve a alguien que jamas la ha visto ni palpado?).  A menudo encuentro que resulta más fácil explicarlo con la ayuda de un ejemplo.

Me imagino que todos recordaréis la película "Desayuno con diamantes" (Breakfast at Tiffany´s) donde Audrey Hepburn encarna a una chica de vida alegre (escuece llamar al papel de Hepburn de otra manera, tan angelical y porcelánica ella…) que asiste a todas las fiestas nocturnas que puede con el fin de encontrar un pretendiente que subvencione su pasión por las joyas.

Y me imagino que también todos conoceréis queTiffany es una legendaria joyería neoyorkina, tan conocida por la nariz de Audrey Hepburn pegada a su escaparate en la película como por sus cajitas azules de pomposo lazo.Cajita tiffany 

De hecho las famosas cajitas hace tiempo que se han comido al producto.  Me explico.  De tanto blandir las cajitas como argumento promocional, como icono característico de la joyería más exclusiva de Nueva York, casi nos hemos olvidado que lo importante (lo que precisamente justifica su exclusividad) no es la cajita, sino la joya que va dentro.

Con la publicidad ha sucedido exactamente lo mismo.

La publicidad tal cual la conocemos nos muestra una versión interesadamente edulcorada de los productos.  Sus fabricantes pretenden elevarlos sobre un pedestal, por encima de los mortales, así que para ello contratan a la agencia de publicidad más "creativa", se gastan 200.000 euros en producir un spot donde la cajita luzca lo más aspiracional posible y otros cientos de miles en sacarlo repetitivamente en la tele.  Luego cruzan los dedos para ver si se venden más joyas.

No intentes crear grandes anuncios, sino vender grandes productos

Y resulta que nuestros clientes buscan exactamente lo contrario.  No tienen tiempo para interrupciones publicitarias pero sí para descubrir un producto único que pueda añadir valor a sus vidas.  No les interesa la cajita azul ni su pomposo lazo.  Lo que les interesa es la joya que está dentro: quieren verla, tocarla y conocer en qué es diferente y cómo puede añadir un pequeño valor a sus vidas.

Aquí es donde entra en juego el marketing de contenidos: si tu producto merece la pena, no necesitas exagerarlo, ni contaminar su historia con absurdas nociones de "creatividad" publicitaria. 

Y sobre todo, no necesitas que tus clientes te admiren por lo creativa que es tu publicidad. 

Necesitas que el consumidor compre tu producto, no que admire tu publicidad

Y para que compre tu producto debes:

  1. Ofrecer un producto cojonudo.  Punto.
  2. Contar tu historia de modo claro y diáfano, comunicando tu valor diferencial sin estridencias.  Tu historia debe ser lo más real, útil y entretenida posible.  La retórica publicitaria que todos conocemos es justo lo contrario: irreal, inútil y cansina.
  3. Relacionarte equilibradamente con él.  Si tu historia le ofrece utilidad y/o entretenimiento (consejos prácticos que le ayuden, aplicaciones o contenido auviovisual que le entretengan, o pequeños obsequios que le fidelicen), será más fácil que tus clientes te dediquen un minuto de su atención y vuelvan a ti en sucesivos touchpoints.

Tú eliges: invertir en la cajita o mostrar orgullosamente tu joya.

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Las 5 reglas del branded content: inyecta relevancia a tu marca.

Los mercados están formados por seres humanos, por consumidores. Y los consumidores hemos cambiado. La oferta también ha cambiado: se ha multiplicado y los lineales rebosan de productos indiferenciados.  Escoger qué comprar es un auténtico quebradero de cabeza que el bombardeo publicitario complica todavía más.

Víctimas de la sobresaturación y confusión reinante, miles de marcas malviven en un limbo de ofertas grises e indiferenciadas que año tras año acoge nuevos huéspedes.  Por si fuera poco, la distribución arrincona a las marcas de fabricante con sus propios productos, cada vez más fiables, robustos y asequibles.  En una palabra, honestos.

El mayor enemigo de los marketinianos con los que mantengo contacto desde que colgué la corbata hace unos años, es su propia resistencia al cambio.  Hemos sido programados en las universidades y en las empresas, para combatir estos problemas con una sola herramienta: la publicidad.  Si vemos que no funciona, simplemente intentamos emitir más y más fuerte.  Si vemos que no se recuerda, endulzamos todavía más el mensaje.  Somos más líderes, más grandes, más fuertes, más internacionales.

Por ahí no vamos a ningún lado: nuestro target son personas, no clones.  Y requieren lo mismo de las marcas que en sus relaciones personales: diálogo. 

Estas son mis 5 reglas básicas para dirigirnos al consumidor de un modo diferente, aportando valor en lugar de intromisión:

  • Regla número 1: da un paso atrás y cede parte de su poder a sus clientes.  Si les dejas hablar en lugar de machacarles con monólogos publicitarios, será más fácil que tu relación con ellos se consolide.  Pero antes de comenzar a hablar escúchales primero.  Afortunadamente empiezan a aparecer casos como el de Heineken, que en su web te permite diseñar tus propias botellas con los mensajes y colores que quieras.  Al final, tu cliente es el que más conoce de tu producto, ¿por qué no permitirle que contribuya a crearlo?
  • Regla número 2: tu comunicación no puede fundamentarse en la persistencia de sus repeticiones.  No empujes sus mensajes.  Consigue que su contenido sea tan interesante que tus clientes tiren de ellos. ¿O acaso tu estrategia para mantener a tu lado a la persona que quieres es espetarle cada 5 minutos cuanto la quieres?  El contenido de la marca Blendtec, un fabricante de batidoras americano del que ya he hablado otras veces, es tan bueno, que tiene millones de seguidores en su canal de Youtube.  No es publicidad cansina, es un contenido entretenido.  Tanto, que tiene casi 400.000 seguidores y acumula más de 156 millones de vídeos reproducidos en su canal de YouTube.  ¿Te imaginas lo que es tener a 400.000 clientes potenciales esperando expectantes tu siguiente vídeo en lugar de escaparse al baño en cuanto aparece tu publicidad?
  • Regla número 3: deja de considerar a tus clientes como audiencia.  Plantéate que son fans (sí, exactamente como los fans de un grupo de música): se saben todas tus canciones, están dispuestos a hacer lo que sea con tal de ir a verte, imagínate lo que pueden llegar a agradecer que estés dispuesto a sentarte a hablar con ellos.  Estás de enhorabuena, por fin la tecnología lo permite.  Así que si puedes permitírtelo, busca un partner que te ayude a impulsar tu actividad de marketing con un enfoque y una tecnología CRM.  MyStarbucks idea sirve a la mega-multinacional de las cafeterías de Seattle para matnener el hilo directo con sus clientes y sus sugerencias, además de permitir el feedback directo.  Starbucks sólo es un integrante más de una comunidad a la que pertenecen todos sus fans: los amantes del buen café.
  • Regla número 4: intenta no interrumpir, intégrala en las propias rutinas de tus clientes.  ¿A nosotros nos gusta que asalten nuestra privacidad?  A nuestros clientes tampoco.  Sus teléfonos son privados, así como sus buzones postales y electrónicos, así que  es mejor no asaltarlos a menos que nos hayan autorizado previamente.  Y para conseguir que nos autoricen a hablar, nada mejor que ser generosos y estar dispuestos a dar antes de recibir. Por ejemplo, Seth Godin, uno de los escritores más reconocidos en Marketing a nivel mundial tiene una amplia sección de descargas gratuitas en su web que en ocasiones ha utilizado como incentivo para generar suscripciones.
  • Regla número 5: y sobre todo, intenta que tu comunicación sea útil: o bien informativa, o bien entretenida.  Si no estás ofreciendo a tus fans, ni información útil para ellos (por la que quizá estarían dispuestos a pagar en otro contexto) ni entretenimiento (contenido audiovisual, gaming, audio, etc), lo más probable es que cuando vean tu publicidad recuerden esos 5.000 anuncios anodinos que les rodean a diario.  Y bostezen y miren para otro lado.  Federal Express, por ejemplo, en lugar de empujar su mensaje, consigue colarse en una película de tantísima repercusión como "Náufrago" de Tom Hanks, y saltar así a las pantallas de miles de cines en todo el mundo con un mensaje memorable y cargado de valores emocionales positivos.

  Hanks
Claro que siempre podemos seguir haciendo lo mismo de siempre. De hecho hacer las cosas como siempre es mucho más fácil: sólo hay que contratar a una agencia de publicidad de las de creativos con pantalones rotos para que te hagan un anuncio ocurrente y una agencia de medios para que te compre unas cuantas toneladas de GRP´s.

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Recomendación rápida: un Seminario de Marketing Viral (diferente) en el que participo.

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Organizado por Alvaro Marin, director de Loggicc (empresa de investigación de mercados y Neuromarketing), este Seminario pretende dar respuesta a dos grandes preguntas que nos hacemos todos en el día a día de nuestros trabajos:

  • La viralidad, ¿es puro azar o se puede planificar?  Se hará cargo de esta parte Javier Varela, Director de Toc Toc Media y autor del magnífico blog Orange Market.
  • ¿Cómo podemos crear, estructurar y ofrecer el mejor contenido de marca a nuestros clientes?  Esto corre a cargo de servidor.  Os adelanto de qué hablaré: todo el mundo se queja de que la publicidad está muerta pero casi nadie propone soluciones de futuro para la relación entre marcas y consumidores, intentaré compartir con los asistentes cómo el contenido (información útil y entretenimiento) puede ser la llave para superar el hastío del consumidor respecto a los mensajes de marca.

El seminario se completa con una serie de casos prácticos presentados por Alvaro Marin.

¿En qué es diferente a otros mini-cursos que podrás encontrar en Madrid?

  1. Me parece una ocasión idónea para que responsables de marketing y comunicación de anunciante y creativos y cuentas en agencias de publicidad puedan entender la viralidad desde un punto de vista estratégico
  2. No vamos a centrarnos en enseñar reels de virales ni repasar el éxito de Amo a Laura :), sino apuntar las claves de cómo una marca puede adquirir notoriedad y activar la preferencia de sus clientes a través de la creación de un contenido excelente y su divulgación on line.  Cualquier marca puede hacerlo si se lo propone.

Fecha: 11 febrero 2.011, por la tarde, en la Fundación Alonso Martín Escudero (Avda Brasil, 30 – Madrid).

Aquí tienes más información y cómo apuntarte y  aquí el clip promocional del seminario:

¡Anímate!

 

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Wens: una nueva agencia que deja hablar a tu marca

Anoche tuvimos el evento de presentación de Wens, una agencia (que lleva tiempo en el mercado pero que inteligentemente ha decidido abrir una nueva etapa) con la que llevo colaborando desde hace 6 meses.

La  propuesta de Wens arranca con esta reflexión:

 Y desemboca en ésta:

Contenido es toda comunicación de marca que ofrece una utilidad al target.  La publicidad tradicional, basada en la repetición y la interrupción, casi nunca nos aporta utilidad. 

Sí aportan utilidad:

– La información práctica: ¿trabajas para una marca de alimentación?  ¿Qué tal demostrar tu expertise a tus clientes regalándoles una serie de consejos dietéticos prácticos?  Tu meta debería ser entregarles algo sumamente útil que les costaría encontrar en otra fuente o incluso algo por lo que tendrían que pagar.  Además, si lo que ofreces es realmente bueno, es más que probable que los grandes medios estén dispuestos a hacerse eco.  El buen contenido también es útil para ellos (¡viven de ello!).

– El entretenimiento: ¿podrías diseñar y ofrecer a tus clientes una aplicación para sus teléfonos inteligentes que les permita acceder a un listado de puntos de venta para adquirir productos sanos de primera?  ¿O un listado de restaurantes de menú "equilibrado"?  ¿Puedes hablar de tu marca en un tono desenfadado y crear una serie de vídeos divertidos que a tus clientes les apetezca viralizar?

– Los pequeños obsequios para gratificar la fidelidad: ¿puedes regalarles una calculadora digital de calorías o un planificador de menús para que se lo descarguen gratuitamente? ¿Puedes agasajar con tratamientos de belleza a tus mejores clientes? ¿O con una sesión de asesoramiento nutricional con un profesional de referencia?

Lanzarse a esta nueva etapa ha sido un trabajazo de todo el equipo de la agencia en 3 direcciones:

El nombre y la imagen de marca.  Wens (making brands talk) es una invitación a dejar que tu producto cuente su historia con naturalidad, sin interrumpir a su interlocutor y sin engolamientos innecesarios. 

– Ampliando y reforzando la estructura: el contenido lo investiga un planner, lo redactan periodistas (no copys), lo diseñan los diseñadores on y off line y lo divulga/amplifica un equipo de comunicación y community management.

Ajustando los procesos internos para encontrar una manera de trabajar armoniosa entre fase y fase.

Pues les auguro mucho éxito.  Y les felicito por no quedarse de brazos cruzados y añadir un punto de innovación al sector.

Saludos irreverentes.

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DESARROLLAR UNA MARCA EN LA ERA DIGITAL

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Ayer por la mañana asistí a un encuentro de la recién formada Asociación de Marketing de España donde la directora de Marketing de Iberia de Google nos habló de "las claves del branding en la era digital".

Fue interesante.

Básicamente, la propuesta de Google para desarrollar rentablemente su marca (olvidemos por un momento de que es una empresa puntocom – la más grande del mundo) es la siguiente:

1. Generar el contenido más útil que seamos capaces de generar y ponerlo al alcance del público de forma gratutita (o casi) de forma masiva.

2. Si el contenido es suficientemente relevante y útil, contribuirá a generar comunidad alrededor de nuestra marca.  No nos impacientemente por convertirlo en ingresos.

3. Utilicemos la comunidad construída gracias al atractivo de los contenidos para generar ingresos poco a poco (patrocinios publicitarios en el caso de google, anuncios de empresas de servicios en www.11870.com…)

No se habló en la sesión pero me fui de allí pensando que una empresa puede aplicar este mismo proceso en 3 fases fuera de la red:

1. Un fabricante de productos lácteos puede apostar por un área de contenido que ofrezca diversión/información útil/etc a su target.  Como vínculo de una marca con sus consumidores desde luego un contenido útil es más atractivo que un anuncio.

2. Puede, como ya están haciendo marcas como Gillete o Rexona for Men, generar comunidad con la ayuda de campañas multimedia.

3. Y utilizar la base de datos de permiso generada para construrir la relación y potenciar la prueba y la recompra.

Por cierto, no pasaba tanto frío desde la mili.  El sitio (restaurante del Museo del Traje) es fantástico, pero recomiendo poner la calefacción un rato antes de que entren los asistentes.  El frío será bueno para el cutis, pero no me lo quité de los huesos en todo el día.