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Triunfar sin publicidad: ¿cuál es el secreto de Zara y Mercadona?

La pregunta del millón

La pregunta del título es sin duda, la más popular de las que me han hecho en clase. Nadie puede terminar de entenderlo:  ¿cómo es posible que si Zara y Mercadona se hacen de oro sin publicidad, tantísimas otras marcas tengan que invertir millones de euros en anuncios sin lograr acercarse siquiera a estos resultados?

Antes de que leas el resto del post, he de reconocer que no tengo una respuesta concluyente.  Pero sí hipótesis.  Si quieres te las cuento y, como siempre, me interesa escuchar también las tuyas en los comentarios o bien en mis redes sociales.

Zara

Zara

Con solo 35 años de existencia, la pequeña tienda de batas de Amancio Ortega en la Coruña se ha convertido en la principal enseña de moda del mundo. Con 2026 tiendas en 87 países, 453 de ellas en España.  Y abriendo 500 nuevas cada año.  Además, Zara es la primera marca española del ranking anual de las marcas más valiosas del mundo elaborado por Millward Brown Optimor.  El grupo en su conjunto amasa 16.000 millones de euros de facturación y más de 2.300 millones de beneficio.  Sí, parece que no les va mal.

Y ni un céntimo de inversión en publicidad.  Y no me digáis que los escaparates son su publicidad: los escaparates se pueden considerar merchan, PLV, o como le queramos llamar.  La publicidad es otra cosa: alquilar espacio en medios para contar tu mensaje.  Y eso jamás lo han hecho.

Mercadona

Mercadona

La enseña alicantina (con una edad muy parecida a la de Zara) alcanzó en el último ejercicio publicado (2013), una facturación de 17.831 millones euros y un beneficio neto de 474 millones de euros.  Tiene 9 bloques logísticos con más de 705.000 m² en 9 ciudades españolas y más de mil trescientos puntos de venta.

Y lo mejor de todo es que sus competidores les odian y los fabricantes les critican porque se ven arrinconados, cuando no totalmente apartados de sus lineales… y sin embargo sus consumidores les adoran.  Mercadona comparte el trono de empresa con mejor reputación de España con El Corte Inglés.  Y según el reciente estudio "Meaningful Brands" del grupo Havas, es la empresa más relevante para los españoles junto con Ikea y Google.

Zara y Mercadona

Como os decía, me hacen mucho la pregunta de cómo es posible llegar tan alto y tan lejos sin invertir un duro en publicidad, cuando la publicidad siempre nos ha parecido un gasto imprescindible para conseguir clientes.  Y cuando me lo preguntan, les invito a responderla ellos mismos.  ¿Sabéis lo que suelen contestarme?  Temiendo contradecir los grandes dogmas de la publicidad que les enseñaron en la Universidad o en las agencias donde trabajan, la amplia mayoría contesta que esos casos “son meras excepciones que confirman la regla de que la publicidad sí es necesaria para conseguir vender más”.

Error.  No porque yo lo piense, sino porque jamás se ha conseguido demostrar científicamente que exista una correlación sólida entre el "liking" publicitario (que te guste un anuncio) y que termines comprando el producto anunciado.  Por supuesto que muchos anuncios son piezas artísticas loables que nos gustan y hasta emocionan.  Pero movilizarnos hacia la compra es harina de otro costal.  Si quieres más pruebas de que esto es así, aquí encontrarás trescientas páginas 😉

En lo que sí estaremos de acuerdo es en estas ideas:

  1. El sustituto de la publicidad en los casos de Zara y Mercadona es el boca a boca.  Y sabemos que el boca a boca es la publicidad más eficaz que existe.
  2. El motivo por el que no todas las marcas disfrutan de esta mágica pseudopublicidad gratuita llamada boca a boca es muy sencillo: no todas se lo merecen.  Para ser merecedor del boca a boca de tu audiencia, para colarte en sus conversaciones, tu producto o servicio debe ser la leche.  Debe tener una diferenciación tan extrema respecto a su competencia que quien te descubra simplemente no pueda evitar contarlo.  ¿Recuerdas tu primera visita a un Zara, hace posiblemente más de 20 años?: esa sensación de tener productos a la moda, colecciones nuevas cada vez que íbamos, aunque fuese a los quince días, a precios tan increíblemente bajos que pensábamos que había gato encerrado (sí, quizá hoy ya no son tan bajos…).  Piensa cuando Mercadona llegó a Madrid y pasaste por caja y pagaste un 20% menos de los que esperabas… 
  3. Un producto que esta leche y ofrece un valor real, no decepciona.  Un producto que ofrece un valor inferior a la promesa que nos ha llegado de su publicidad, sí lo hace.  Si das más de lo que la gente espera, esa gente vuelve a por más… y lo hace acompañada por más gente!  Si les vendes una moto, se van y no vuelven.  

Aquello que se dice de "la publicidad es el precio que has de pagar por tu tener un producto mediocre" es una verdad como un templo.  

Si tu publicidad te sirve para comunicar una oferta, un lanzamiento o una promoción que pasarían desapercibidos sin ella, adelante.  Pero si te sirve para generar falsas expectativas, cuestiónala.El futuro es de marcas donde predomina el mundo real, la experiencia y una comunicación transparente y sin excesos.  La era de Melrose Place simplemente ha pasado a la historia.  

O dicho gráficamente, si te sitúas a la izquierda de ese punto de equilibrio, lo más normal es que no te vaya muy allá:

Brand value gap

Moraleja

Si Zara y Mercadona pueden ser rentables sin necesidad de invertir en publicidad, nosotros deberíamos aspirar a hacer exactamente lo mismo.  

¿Por qué nos han hecho creer que el único modo de posicionar una marca en la mente de sus clientes en perspectiva es bombardearles con publicidad?  Hoy sabemos que no es cierto: de hecho, entre todos los vectores que Wally Olins nos enseñó a utilizar para construir una marca (producto, entorno físico, personas y publicidad), este último es el que menor incidencia (de lejos) tiene en el posicionamiento.

En otras palabras: las marcas se están comiendo a la publicidad. 

Saludos a todos.

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Google, Ikea, Mercadona: las 3 marcas que mejor conectan con el consumidor. ¿Por qué?

Me entero por la prensa que el grupo Havas acaba de presentar los resultados del estudio "Meaningful Brands" donde se pretende identificar las marcas que mejor conectan con sus clientes y ahondar en los motivos que provocan tal conexión.

Nos dicen que las tres marcas más relevantes para los españoles son Google, Ikea y Mercadona.  Me pongo el gorro de consumidor y reflexiono en voz alta sobre por qué creo que están ahí.

Google

El, para muchos, nuevo Gran Hermano, justo cuando el oligopolio televisivo que ha dominado el panorama publicitario en los últimos 50 años se está resquebrajando.  El mayor vendedor de publicidad de la tierra, superando de largo los 20.000 millones de dólares, muy por delante de los mayores conglomerados de agencias.  Curioso: el mayor vendedor de publicidad del mundo no es una empresa de publicidad, sino un buscador.

Google
Esto nos lleva al valor único de la marca: Google se ha convertido en un puente universal de acceso al conocimiento y a la información, que (y lo subrayo porque esta es la clave de su conexión con el usuario) hoy por hoy carece de sustitutos perfectos.  Es decir, si Google desapareciese de la tierra, la mayoría de nosotros nos echaríamos las manos a la cabeza.

Ahora mira alrededor.  Mira tu ordenador, las zapatillas que llevas en los pies, tu reloj:  ¿te echarías también las manos a la cabeza si esas otras marcas desapareciesen?  Probablemente no.

Y la diferencia de valor entre Google y esas otras marcas, coincidiremos en que tiene poco que ver con la publicidad.  Google se ha convertido en quien es por la solución que aporta.  Para convencernos de que esa solución es único no han necesitado prometérnoslo con anuncios, sino demostrárnoslo.   Y continúan escribiendo su historia intentando convertirse en la meta-compañía que tanto desean Amazon, Facebook, Apple…, una corporación con intereses en el ámbito del Hardware (Google Phone, Google TV), de la actividad Social (Google+), del software (Android) y por supuesto de los contenidos.

Ikea

Otra marca sin sustitutos perfectos.  Que ha construido su ventaja competitiva (esto también es curioso, encontraréis pocos ejemplos iguales) simultáneamente en el plano de la diferenciación (diseño del producto, experiencia en el punto de venta, concepto de auto-transporte y montaje) y del liderazgo en costes (producen más barato porque diseñan con el PVP en mente, luego pueden vender más barato).  La conclusión es que sus competidores se ven forzados a cerrar mientras ellos se hacen cada vez más grandes.

Y cuanto más grandes se hacen, elevan un barrera de entrada más y más alta que descorazona a cualquier competidor.

Es justo aplaudir lo que la publicidad ha hecho por desarrollar el significado de la marca en España.  Asociándola con la recuperación de ese espacio de intimidad y relax que es nuestro hogar, y que antes de que ellos nos lo dijesen, probablemente teníamos olvidado.


Ikea
Me sigue alucinando que ese mensaje sea tan bien recibido por el target, que la marca sea capaz de transformar su claim en un felpudo y coloque cientos de miles de unidades en las puertas de otros tantos hogares españoles cuyos habitantes ¡han pagado por ellos!

Mercadona

Una marca que no deja a nadie indiferente:  sus competidores y un gran número de fabricantes les odian.  Porque les complica la existencia.


Mercadona
Y, mayoritariamente, los consumidores les adoran.  Cuatro datos rápidos:

En definitiva, una marca que encaja como un guante en nuestras vidas, donde escasea el tiempo y el presupuesto para llenar la cesta de la compra.  Ya nos viene bien que alguien nos ofrezca un surtido escueto pero suficiente, a precios notablemente más bajos.  Fudamentalmente porque el 70% de lo que sale por la puerta dentro del carro son marcas blancas, cuyos fabricantes son proveedores/partners de Mercadona durante muchísimos años.  Sí, yo también he oído casos de que alguno de estos proveedores ha quebrado después de ser exprimidos al máximo.  Y he oído sobre micro-Pymes que han multiplicado su tamaño por cien gracias a Mercadona.

Y curiosamente es otra marca que no hace publicidad:  ¿para qué?  No necesita repetirnos lo que es tan evidente cuando traspasamos el umbral de una de sus tiendas.

Conclusiones

¿Cómo construir en 2013 una marca igual de potente que éstas?  La pregunta del millón de dólares.  Si supiese la respuesta estaría amasando millones bajo un cocotero en Bahamas.

Pero como normalmente me tiro a la piscina, comparto con vosotros 4 recomendaciones de por dónde van los tiros:

  • Diferenciación como estrategia permanente, no como objetivo: como apunta Michael Porter, en una sociedad inmersa en una vorágine de cambio, es imposible ser el mejor.  Pero sí es posible ser diferente en algún parámetro clave que sea importante para el consumidor.  Pero lo más importante es que, una vez ahí, no te puedes sentar a mirar cómo se llena la caja. Debes escuchar al consumidor: sus gustos, sus apetencias, porque se van a la competencia, por qué vienen a tu marca o por qué muestran necesidades aún no satisfechas por otras marcas.  Una marca no es un ente monolítico sino en movimiento constante: por eso necesitamos escuchar, reformular nuestra estrategia y nuestra oferta.  Constantemente.  Por eso Google no deja de lanzar nuevos productos al mercado en un constante ejercicio de prueba/error (aunque ciertos tuiteros iluminados les critiquen por ello).  Por eso Ikea nos sorprende cada temporada con un catálogo diferente.  Por eso Mercadona tensa sus márgenes al máximo y gestiona su surtido con el objetivo de minimizar el PVP de ese carro de la compra.
  • Realismo/sinceridad:  importan los hechos, no las promesas publicitarias.  Importa ofrecer un buen producto y decir la verdad sobre él.
  • Boca a boca: descubrí Google (hace muchos años) por una recomendación.  Igual que Mercadona.  Quizá no sea así en el caso de Ikea.  El boca a boca no es un medio como hemos dicho otras veces, pero sí un fin que queremos conseguir.  Ninguna otra fuente de información goza de tanta credibilidad como el boca a boca.
  • El test último, repito, es plantearte la siguiente pregunta:  ¿qué sucedería si mi marca desapareciese de la faz de la tierra?  Si no sucedería nada, es porque sí tengo sustitutos perfectos, porque no ofrezco soluciones únicas al consumidor para mejorar su vida.  Si ese es el caso, no te queda otra que mejorar tu oferta.  Las promesas publicitarias ya no sirven para edulcorar una oferta deficiente.

Contra lo que pudiéramos pensar, no es un mal momento para el Branding.  El estudio nos dice que el 70% de los encuestados piensa que las marcas sí podrían tener un papel positivo en su vida.  Esto es un magnífico hallazgo y confirma lo que suelo decir:  que los consumidores estamos encantados de tener marcas como compañeras en nuestras vidas.  Que de hecho las necesitamos porque nos ayudan para afirmar nuestra identidad y como "lubricante social" para relacionarnos con los demás.  

Las que sobran son las marcas que nos interrumpen con mensajes irrelevantes, las marcas que nos mienten y las marcas que realmente no nos ofrecen un valor único.

Saludos.


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Entender lo que es Branded Content mirando una cajita de Tiffany

Recupero un artículo que escribí hace bastante tiempo y que consiste en intentar explicar con una sola imagen muy simple lo que es el contenido de marca y su utilidad en las comunicaciones de Marketing.

La cajita de Tiffany

Como toda innovación, el Marketing de Contenidos requiere una mínima introducción previa (¿cómo le explicarías qué es la nieve a alguien que jamas la ha visto ni palpado?).  A menudo encuentro que resulta más fácil explicarlo con la ayuda de un ejemplo.

Me imagino que todos recordaréis la película "Desayuno con diamantes" (Breakfast at Tiffany´s) donde Audrey Hepburn encarna a una chica de vida alegre (escuece llamar al papel de Hepburn de otra manera, tan angelical y porcelánica ella…) que asiste a todas las fiestas nocturnas que puede con el fin de encontrar un pretendiente que subvencione su pasión por las joyas.

Y me imagino que también todos conoceréis queTiffany es una legendaria joyería neoyorkina, tan conocida por la nariz de Audrey Hepburn pegada a su escaparate en la película como por sus cajitas azules de pomposo lazo.Cajita tiffany 

De hecho las famosas cajitas hace tiempo que se han comido al producto.  Me explico.  De tanto blandir las cajitas como argumento promocional, como icono característico de la joyería más exclusiva de Nueva York, casi nos hemos olvidado que lo importante (lo que precisamente justifica su exclusividad) no es la cajita, sino la joya que va dentro.

Con la publicidad ha sucedido exactamente lo mismo.

La publicidad tal cual la conocemos nos muestra una versión interesadamente edulcorada de los productos.  Sus fabricantes pretenden elevarlos sobre un pedestal, por encima de los mortales, así que para ello contratan a la agencia de publicidad más "creativa", se gastan 200.000 euros en producir un spot donde la cajita luzca lo más aspiracional posible y otros cientos de miles en sacarlo repetitivamente en la tele.  Luego cruzan los dedos para ver si se venden más joyas.

No intentes crear grandes anuncios, sino vender grandes productos

Y resulta que nuestros clientes buscan exactamente lo contrario.  No tienen tiempo para interrupciones publicitarias pero sí para descubrir un producto único que pueda añadir valor a sus vidas.  No les interesa la cajita azul ni su pomposo lazo.  Lo que les interesa es la joya que está dentro: quieren verla, tocarla y conocer en qué es diferente y cómo puede añadir un pequeño valor a sus vidas.

Aquí es donde entra en juego el marketing de contenidos: si tu producto merece la pena, no necesitas exagerarlo, ni contaminar su historia con absurdas nociones de "creatividad" publicitaria. 

Y sobre todo, no necesitas que tus clientes te admiren por lo creativa que es tu publicidad. 

Necesitas que el consumidor compre tu producto, no que admire tu publicidad

Y para que compre tu producto debes:

  1. Ofrecer un producto cojonudo.  Punto.
  2. Contar tu historia de modo claro y diáfano, comunicando tu valor diferencial sin estridencias.  Tu historia debe ser lo más real, útil y entretenida posible.  La retórica publicitaria que todos conocemos es justo lo contrario: irreal, inútil y cansina.
  3. Relacionarte equilibradamente con él.  Si tu historia le ofrece utilidad y/o entretenimiento (consejos prácticos que le ayuden, aplicaciones o contenido auviovisual que le entretengan, o pequeños obsequios que le fidelicen), será más fácil que tus clientes te dediquen un minuto de su atención y vuelvan a ti en sucesivos touchpoints.

Tú eliges: invertir en la cajita o mostrar orgullosamente tu joya.

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medios redes sociales

Basta de gurús!!! Las redes sociales no te harán vender más.

Ruido redes sociales
Tu marca no venderá más por el hecho de estar presente en redes sociales

Leo en Marketing News sobre un interesante estudio del instituto Gallup según el cual las marcas que utilizan las redes sociales con el objetivo de incrementar sus ventas están perdiendo el tiempo.

La encuesta, realizada entre más de 17.000 fans de Redes Sociales, refleja que la utilidad del medio consiste sobre todo en su capacidad para servir como canal de recomendaciones sobre productos y servicios entre los internautas.

Si os tengo que decir la verdad, este resultado no me sorprende lo más mínimo. 

Aunque algunos, interesadamente, te intentarán vender lo contrario

Si estás empezando en esto de las redes sociales (quizá tengas una PYME con un pequeño presupuesto de comunicación, quieres hacer más cosas pero no sabes muy bien cómo; quizá trabajas para una gran marca y te quita el sueño que tus competidores estén más activos on line que tú), habrás observado de inmediato que Internet está que rebosa de pseudogurús de las redes sociales que no saben una palabra de marketing, ni de marcas, ni de captación ni de fidelización de clientes.

Pero sí de venderte peines: te intentarán cobrar lo que puedan por darte un curso, venderte un e-book o un seminario presencial en el que te arrojarán el mismo panfleto precocinado que todos utilizan sobre cómo multiplicar tus ventas en tiempo record colgando chorradas en Facebook. 

Ignórales.

¿Para qué sirven entonces las redes sociales?

Facebook no va de eso, de la misma manera que la comunicación de marca en general no va de eso.  Nuestra relación con las marcas, como digo habitualmente en mis clases, tiene todas las analogías del mundo con una relación de pareja: nos conocemos, nos interesamos el uno en el otro, y sólo después de la suficiente relación (que sirve para minimizar el riesgo asociado a la posibilidad de equivocarnos), nos comprometemos.

Con las marcas sucede igual: las conocemos, comenzamos a fiarnos de ellas (por su comunicación pero sobre todo por el valor que percibimos que ofrecen y por lo que terceros dicen de ellas) y nos vamos acercando poco a poco como un perro temeroso cuando le ofreces comida.  Hasta que un día las compramos por primera vez. 

Este proceso no puede acelerarse artificialmente.  Ni con spots de 30 segundos a 15.000 euros el pase, ni con mensajitos en Facebook.

Si quieres sacarle el máximo jugo a las redes sociales:

  1. Primero asegúrate de que tienes un pedazo de producto o servicio que vender.  Si no lo tienes, dedica más tiempo a su desarrollo antes de ponerte a comunicarlo.
  2. Escucha a tus clientes potenciales.  En eso sí pueden ayudarte las redes sociales: les encontrarás auto-segmentados alrededor de las cosas que les interesan.  Aprende a discernir lo que realmente esperan escuchar.
  3. Asegúrate de que tu producto tiene una historia que contar.  Si no sabes del tema, contrata a un especialista en contenido e intenta que tu marca tenga su propio territorio (ameno y entretenido), asociado con sus valores y que permita generar un diálogo atractivo con los fans.  El territorio de Heineken es la música independiente, el de IKEA, transformar tu casa en algo lo más parecido posible al lugar donde realmente quieres vivir, el de Beefeater, el Londres más iconográfico, cosmpolita y aspiracional…
  4. Y sólo entonces, intenta iniciar el diálogo.  En esto también te pueden ayudar las redes sociales: porque te permitirán intimar con los fans, madurar tu relación con ellos (según este mismo estudio el 74% de los seguidores de una marca contacta con ella a través de las redes) y contar con un foro para que ellos recomienden tu marca entre sí (si les da la gana, obviamente).

La paciencia es indispensable en el amor.  Piénsalo.

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branded content publicidad para recordar

5 preguntas a los creadores del último spot de Movistar

Teniendo en cuenta el enfoque de repetición frenética que Movistar da a sus campañas, probablemente habéis visto/veréis este spot repetido a dolor en los próximos días.

 

Una campaña estratégicamente bien trazada y con una narrativa que funciona

Hay dos cosas que me gustan de esta campaña:

  • El formato, que Movistar ya viene utilizando desde hace un tiempo, consistente en combinar una historia de transfondo emocional con una oferta de valor concreta: el ahorro al hablar con un número escogido. 
  • El posicionamiento que parece perseguir la marca, condensado en su cierre "compartida, la vida es más", porque me parece que es veraz y que construye sobre la principal fortaleza de Movistar: es el operador de telefonía con más clientes en España (acapara más de un 40% de los 45 millones de líneas contratadas).  Al tener el parque más grande, deberían derivarse ventajas para sus clientes.  Dicho en términos 2.0, hablaríamos de la comunidad con más fans ¿fieles?

En esta pregunta retórica sobre la fidelidad reside el gran quebradero de cabeza de la marca.  Es notoria, es gigantesca, ha ganado en dinamismo, su propuesta de valor va mejorando en líneas generales.  Pero no consigue fidelizar a su base de clientes.

Si bien la estrategia parece acertada, la realidad es que Movistar arrastra una pesada losa: cada mes pierde cerca de 150.000 clientes y apenas consigue captar unos 90.000 clientes nuevos.  O sea, por mucho que su publicidad nos ponga bizcochones, sufre una pérdida neta de más de 50.000 clientes todos los meses.  Esto no me lo invento yo, sino que lo podéis chequear en las estadísticas oficiales del Comisionado para el Mercado de las Telecomunicaciones. En el siguiente gráfico lo podéis ver: la curva de clientes perdidos se separa cada vez más de la de clientes ganados.  A este ritmo, Movistar perdería casi un 4% de su base de clientes cada año.

Esto es, diluiría por completo en unos años su gran fortaleza que es, como decíamos, disfrutar de la base más amplia de clientes.

Movistar

 

Cómo taponar la fuga de clientes

Esta es la paradoja de la marca: cuenta con una campaña intachable que sin embargo no consigue tapar esta preocupante herida.  Tiene la necesidad urgente de taponar el agujero por el que se escapan los clientes: la pérdida de esas 50.000 líneas al mes obliga a la marca al hercúleo esfuerzo de recuperarlas con 50.000 clientes nuevos.  Para ello libra una batalla campal publicitaria de más que dudosa eficacia.

Si la estrategia me parece acertada, yo no sugeriría a los gestores de la marca a que la cambien pero sí me gustaría conocer sus respuestas a las siguientes preguntas:

  1. Si el problema está al final del embudo, ¿por qué no transfieren MUCHOS MAS recursos de la publicidad al CRM?  ¿Por qué los clientes seguimos teniendo la sensación de que las mejores ofertas siempre son para los no clientes?
  2. ¿Cómo se puede incrementar la oferta de valor?  ¿Es suficiente con ofrecer un pequeño descuento de precio en mis campañas o debería realizar una oferta revolucionaria dirigida a fidelizar clientes existentes?  Ejemplo: Orange lleva meses ofreciendo descuentos de un 25% en las facturas de sus clientes a cambio de compromisos de permanencia.  Mejor perder un poco de rentabilidad que perder al cliente por completo.
  3. ¿Cómo explotar las enormes inversiones en patrocinio de Movistar incrementando el engagement de los clientes?  Tratando a los clientes como fans, no como clientes: invitándoles a conciertos, a grandes premios, a otros eventos deportivos y culturales…
  4. ¿Cómo pueden aprovechar las enormes posibilidades del medio digital?  Una marca con 20 millones de clientes apenas tiene 75.000 seguidores en Facebook (y sin embargo el contenido que tienen dentro de la red es bueno, habrá que amplificar su alcance, digo yo…)
  5. ¿Cómo introducir entretenimiento en las comunicaciones de la marca?  Ya sabéis lo que opino sobre esto: si las audiencias dan la espalda a la publicidad pero consumen sin pestañear el contenido que les interesa, la solución es convertir la publicidad en contenido que les interesa.

Obviamente no pretendemos ser gurús y solucionar el entuero en dos minutos (imagino que Movistar cuenta con profesionales preparados que trabajan en ello muchas horas al día) pero, ¿por dónde empezaríais vosotros?

Saludos.

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¿Qué debo hacer para que no me abandones?

La pregunta del millón de euros: cómo conseguir taponar la sangría de clientes que inevitablemente me abandonan cada mes.  Alrededor de ellos, un montón de ofertas quizá más pertinentes, más atractivas y actuales.  Ya que las herramientas tradicionales de captación de nuevos clientes (con la publicidad al frente) son cada vez menos eficaces, parece oportuno hacer un esfuerzo por retener a los clientes más afines para no tener que vernos obligados a sustituirlos continuamente por clientes nuevos (este es el juego constante de las operadoras de telefonía).

El modelo más conocido para entender la evolución de la relación entre una marca y sus clientes es el embudo de fidelidad.  En él, se considera la fidelización como un proceso lineal: primero conoces una marca, luego te aproximas a ella, la pruebas y la incorporas a tu repertorio, así hasta que sólo confías en ella.  Y en ninguna otra. 

Lo que más me interesó el modelo del embudo cuando me lo contó un guiri en la central europea de Grey hace casi diez años, fue la idea de focalizar la inversión de la marca solamente en aquellas etapas y grupos de clientes donde va a ser más efectiva.  Así, si tenemos un atasco en "prueba" (e.d. todo el mundo nos conoce e incluso tenemos un elevado nivel de likeability pero no llegan a probarnos) deberemos investigar si tenemos un problema de distribución, si nuestra presencia en el lineal es peor que la de la competencia o la actividad promocional de esta última decanta la decisión en su favor en ese último minuto crucial de la compra.  Por el contrario, si muchos clientes ya nos han probado y consideran nuestra marca dentro de su repertorio (esas dos o tres marcas aceptables de whisky que estaríamos dispuestos a aceptar si nuestra marca favorita no está disponible), pero no la priorizan, quizá debamos invertir en fidelidad: gratificar su confianza para estimularles hacia la última etapa del embudo. 

Simple y claro.

EMBUDO SIMPLIFICADO 
Recientemente, un grupo de consultores de McKinsey han parido su propio esquema del proceso de fidelización. Lo han bautizado como "Consumer Decision Journey".

Lo que ya no sé es si ha sido en ánimo de simplificarnos la vida a los que trabajamos en esto del marketing o por el contrario (como es uso común en tantos autores de marketing) para hacerse autopromoción y vender libros.

Después de estudiar en 20.000 clientes en 3 continentes, el grupo de McKinsey desarolló el gráfico que veis más abajo, que ya no es un modelo lineal sino cíclico y que debéis comenzar a leer desde la izquierda:

1. Todo cliente, en el momento de tomar una decisión de compra, parte de un "set" o conjunto de marcas de las cuales tiene una consideración inicial.  Si no estás entre ellas, estás jxxxxx (según McKinsey, 3 veces más jxxxxx que si formas parte del set).

2. A continuación viene el proceso de evaluación activa que tiene lugar cuando vemos publicidad, cuando compramos, cuando hablamos con terceros, cuando pululamos por internet…

3. El momento de compra.

4. La evaluación post-compra que puede consolidar mi relación con la marca o, si ésta me decepciona, romperla para siempre.

5. Y aquí es donde viene la nueva aportación del modelo: el proceso no finaliza sino que recomienza tras la compra.  El cliente vuelve a reevaluar sus opciones en el contexto de la compra realizada y el set de marcas tomará muy probablemente una forma distinta.

Mckinsey 

Existirían así dos tipos de lealtades: la activa, cuando el cliente se convierte en un evangelista y la pasiva, cuando la experiencia de compra no ha sido totalmente satisfactoria y el cliente sigue abierto a los cantos de sirena de otras marcas.  El punto de venta obviamente cobra una importancia brutal durante el nuevo proceso de evaluación activa.  Al igual que las recomendaciones de terceros (según el estudio, dos tercios de los puntos de contacto de la marca con sus clientes en las sucesivas fases de evaluación proceden de esta fuente).

Personalmente, seguiré utilizando más el modelo antiguo del embudo.  Un esquema o gráfico como estos ha de servir para ayudarnos a simplificar y entender mejor las realidades del mercado.  ¿Pensáis que la aportación de McKinsey lo consigue o es "mucho ruido para pocas nueces"?

Saludos a todos.

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Entender de Internet no equivale a entender de Marketing

Acabo de recibir un emailing promocional de Piensa Solutions, el host donde alojo mis blogs personales y también una parte de las webs de mi empresa.

Piensa Solutions es una empresa tecnológica, cuyos punto fuerte es la fiable infraestructura que les permite alojar y dar servicio a miles de webs (dicen que tienen 60.000 clientes).  Su modelo de negocio es un ejemplo de libro de "Long Tail":  una gran cantidad de pequeños ingresos permiten generar un beneficio cuando los costes fijos son bajos (no intentes entablar un diálogo con un ISP como Piensa: te enviarán tantas respuestas generalistas/automáticas como preguntas concretas seas capaz de hacerles y al final les darás por imposible e intentarás resolver tu problema con un amigo que entienda de hosting).

Soy capaz de aceptar el no disfrutar de un servicio personalizado porque entiendo que con los 20 euros anuales que pago, no merezco mucho más.

Sin embargo lo que ya no acepto es el trato inadecuado que recibo como cliente en su mail: porque denota que no se han leído "Permission Marketing", un libro que tiene más de 10 años de vida y que define la diferencia entre aportar valor e interrumpir.

El mail que recibo es este:

Piensa solutions teaser

Si recibo un mail de este tipo procedente de alguien que no conozco (y que ha conseguido traspasar mi filtro anti-spam), habitualmente lo borro sin leerlo.

Como se trata de Piensa Solutions, y soy su cliente desde hace años, se me ocurre que en un momento tan significativo como su 10º aniversario, efectivamente tendrán algún "regalinchi" para mí, con el que gratificar mi fidelidad.  Por lo tanto me fío, invierto en ellos (si, invierto: les dedico tiempo cosa que no he hecho con otros 30 correos que compiten por mi atención en mi bandeja de entrada después de estar toda la mañana dando clase) y hago click en el mail.

Inocente de mí, al hacer click descubro esto:

Piensa solutions consigue tu regalo 
Resulta que no gratifican mi fidelidad, sino que utilizan el argumento de la celebración para hacerme llegar hasta lo que no es otra cosa que una oferta comercial.  E.d. el mensaje no es "gracias por ser nuestro cliente" sino "si quieres tu regalo, compra más, majete".  Es más, ni siquiera contratando otro servicio tengo derecho a un regalo seguro, sino que simplemente entro en el agujero negro que supone un sorteo.

Ultimamente oigo hablar mucho de "nuevo marketing".  Que para construir relaciones duraderas con los consumidores es necesaria una estrategia de branding 2.0 con epicentro en Internet.

Chorradas.  

Para construir relaciones duraderas con mis clientes hace falta exactamente lo mismo que hace 10 años: 

– conocerles (sólo así sabré lo que necesitan),

– respetarles (sólo así evitaré que sientan que les tomo el pelo) y

– gratificarles (así se sentirán especiales por ser mis clientes).  Los medios han cambiado, el poder del consumidor se ha visto incrementado, pero la filosofía es la que es.

Eso tiene que ver poco con Internet.  Tiene que ver con reconocer humildemente que mi preciada marca tiene una importancia marginal en la vida de mis clientes y que para conseguir un segundo de su atención, y no digamos ya su preferencia y su fidelidad, he de entender lo que supone un valor añadido para ellos y lo que simplemente es publicidad.

Saludos irreverentes.

 

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branding publicidad para olvidar

De cómo Starbucks atrae mi atencion en Facebook y luego me intenta vender un peine

Hace unos años -demasiados-, cuando estudiaba COU en Alabama, alguien de mi querida familia Ingram regaló a otro una camiseta de Garfield con el lema "it´s not the giving, it´s the getting".  Os acodaréis de que el gato Garfield era un panzudo egoísta preocupado exclusivamente por recibir sin dar nada a cambio.

La mayor parte de los anunciantes siguen aplicando un enfoque Garfield a su relación con los consumidores: invierten ingentes cantidades de dinero para intentar captar su atención.  Y cuando lo consiguen, en lugar de gratificarles (intensificando así la intensidad, el recuerdo, y generando un efecto de agradecimiento en ese instante de interacción), les intentan vender lo que sea.

Esta actitud resulta especialmente sorprendente en Starbucks, un anunciante con una larga presencia en Redes Sociales, y más de 12 millones de fans en Facebook.  Resulta que bostezando distraídamente ante Facebook mientras espero que los monstruos se despierten, me encuentro esto:

Starburcks facebook
Hace unos meses me hice fan de Starbucks en Facebook para estudiar un poco sus actividades de marketing relacional cara a mis clases.  Por eso sus mensajes aparecen en mi muro.

Otras iniciativas como la sección "Starbucks card" donde sin salir de Facebook puedo solicitar una tarjeta de fidelidad o los distintos concursos sobre tus sabores preferidos me han parecido positivas, pero lo que encuentro esta vez al hacer click en el contenido me deja más frío que un frapuccino.  Es un link con el Starbucks Store para venderme "pajitas"!  Y a 3,95 dólares el paquete! 

Starbucks store

Me pregunto si venderme pajitas con marca Starbuck representa un valor añadido suficientemente importante a mi existencia como para interrumpir lo que estoy haciendo.

Alguno me dirá:

– que según el facebook que reproduzco, a 8.423 personas sí les gusta que les interrumpan para venderles pajitas (tela…)

– que a otras 1.077 personas, la venta de pajitas Starbucks les parece un asunto tan sumamente interesante que están dispuestas a comentar sobre ello.

Desde luego.

Claro que el punto del marketing relacional no es cuántas personas dicen que lo que escribo les gusta, sino a cuántos involucro y convierto.  E.d., cuántos de esos fans son convertidos en compradores de lattes, macchiattos y capuccinos en los Starbucks de este mundo (y usuarios de pajitas!). 

Asumo y acepto que Starbucks es una marca tan sumamente potente y ubicua como para disfrutar de una legión de 10.000 incondicionales "hardcore" on-line, dispuestos a dialogar con su marca fetiche de lo que sea, cuando sea y donde sea.  Starbucks está tan arriba en su escala de preferencia que jamás osarán probar un café en otro sitio.  Incluso intentarán convertir sus cocinas domésticas en mini-Starbucks con la ayuda del Starbucks Store.

Ahora bien, si quiero desarrollar esta base de incondicionales, mi contenido debe ser MUY BUENO a la hora de desarrollar la fidelidad de consumidores en un estadio muy preliminar del embudo (como es mi caso).  Debo estar preparado para dar antes de recibir, o sea, lo contrario del enfoque de Garfield. 

Y desde luego una oferta de venta no es un contenido apropiado para engrosar la legión.

Saludos irreverentes.