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#tengounplan (Desigual): ¿buena o mala publicidad? ¿En qué os basáis?

Supongo que a estas alturas todos habréis visto la última campaña de la marca de moda Desigual.

 

Repercusión

Distintos medios se han hecho eco de la campaña, con dos ejecuciones más en las que una chica suspira por montarse un trío y otra por tirarse a su jefe…:

Supongo que la mayoría, profesionales o aficionados como sois a la publicidad, ya os habéis posicionado respecto a esta campaña.  O es una pasada, o es una mierda.  Mi pregunta es por qué decís eso.

¿Un anuncio polémico es la mejor de las estrategias?

La encuesta de Huffington Post demuestra que la campaña sí ha conseguido un primer logro: ser rupturista.  Se carga los códigos habituales en la categoría textil (modelos fríos y distantes que rara vez muestran como personajes reales, ubicaciones glamurosas o exóticas…) proponiendo un debate a la gente que lo está viendo.

Hasta ahí bien porque el debate sí haberse activado: la campaña parece suficientemente interesante como combusible para las conversaciones de la audiencia.  Con lo cual la gente habla sobre el anuncio y le concede un veredicto (pasada o mierda) basado en su subjetividad.  

Como ya sabéis los que seguís este blog, ese tipo de debates no me interesan.  Para hablar sobre su supuesta notoriedad (el gran Leo Burnett decía: "si quieres ser notorio, sal a la calle con un gorro de plumas y serás notorio, pero también serás ridículo") y sus valores estéticos o creativos, ya están todos esos gurús del Social Media que opinan sobre todo sin saber realmente sobre nada.

¿Un análisis objetivo?

Opino que los que trabajamos en comunicación debemos situarnos al margen y analizar una campaña desde la máxima objetividad posible.  Lo que convierte a una campaña publicitaria en un éxito o un fracaso (es una obviedad, lo sé), es su capacidad para contribuir a modificar las percepciones que el consumidor tiene sobre la marca.  Queremos hacerla más conocida, más simpática, más atractiva, lo cual se supone que mejorará el nivel de preferencia y activará la intención de compra.

Digo "contribuir a modificar" porque, como ya he apuntado otras veces en este blog, la publicidad ya no puede hacer ese trabajo sola.  De hecho cada vez tiene menos capacidad para modificar percepciones.  Simplemente porque estamos hasta las narices de los anuncios y ya no nos los creemos.

Cuando diseñamos, producimos y ponemos en el aire una campaña, debemos velar porque genere conversaciones, sí, pero al mismo tiempo:

  1. Que se mantenga consistente con el resto de vectores de la marca:  ¿cómo es su producto? ¿igualmente provocativo o bien conservador?  ¿divertido y sorprendente o predecible?  ¿Y cómo es su punto de venta?, ¿permite vivir una experiencia placentera?, ¿es agradable comprar?, ¿cómo me siento como cliente cuando visito ese punto de venta?  ¿Y qué pasa con las personas?, ¿transmiten los empleados de la marca y los clientes que la visten los mismos valores que esta campaña?  Si la respuesta es positiva, la marca se posiciona de un modo más nítido y perdurable en la mente del consumidor.  Si la respuesta es negativa, esa marca esquizofrénica que un día es atrevida y al siguiente gris desaparecerá de las conversaciones y del Twitter con la misma rapidez con la que saltó a las pantallas de nuestros televisores.
  2. Que resulte creíble:  ¿os creéis esos mensajes viniendo de una marca como Desigual? ¿o bien os suena a artificio publicitario para llevaros al huerto? ¿os creeríais esta campaña si la firmase Cortefiel, o Loewe, o El Corte Inglés?  Este segundo punto, que no siempre los propietarios de las marcas saben ver (en mi experiencia) es crucial: 

En mi opinión la campaña de Desigual es consistente con las características de su producto (colorido/estampados/patrones), quizá no tanto con la originalidad del punto de venta, al que en mi opinión le falta sofisticación y diferenciación frente a la competencia. Les doy un "progresa adecuadamente".

En cuanto a su credibilidad, le daremos la máxima nota a Desigual si consigue sostener esta inyección de vitalidad a su marca, porque el punto de partida (¿el "Custo barato"?) apunta a que tienen un intenso trabajo por hacer.  Lo fácil es recurrir a la polémica para conseguir un fogonazo de notoriedad, lo difícil es consolidar ese impacto construyendo una marca diferente que los consumidores quieran en sus vidas.

Saludos a todos.

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El juego de las diferencias… entre CUSTO y DESIGUAL

Antes que nada, una cosa que sí comparten: están enfrentados en los juzgados desde hace dos años.  Custo demandó a Desigual por plagio de sus conocidos diseños estampados.  Una pataleta inútil teniendo en cuenta que la legislación en materia de patentes y marcas no protege el diseño o estética.  Curiosamente el propietario de Custo afronta una posible pena de cárcel por el uso no autorizado de una imagen sí registrada, la de Piolín, propiedad de Warner Brothers.  Toma doble rasero.

En fin, a lo que vamos, dos GRANDES diferencias entre estas marcas enfrentadas:

1. COMUNICACION DE MARCA

Abro un diario gratuito mientras me tomo un café en un bar y me encuentro con el siguiente anuncio de Desigual.  Me parece divertido: las manidas y despersonalizadas rebajas (a veces son el anti-valor) pueden convertirse en una oportunidad para jugar con el cliente y llegar a implicarle.  Un impacto en un mundo donde recibimos 3.000 al día vale muy poco si no contribuye a construir la marca y a facilitar subsiguientes contactos.

Documento (5) 

Mientras, conduzco por la NVI dirección Madrid y veo un gigantesco monoposte con el logo de Custo Barcelona.  Algo parecido a esto:

Custo   

Nada más…  Me pregunto cuantos impactos generará esa valla entre los estresados commuters hasta que llegue a fundirse con el paisaje y a hacerse imperceptible.

 

2. LA EXPERIENCIA DE MARCA.

En www.desigualkisstour.com, página de la que me puedo enterar fácilmente tanto en la web de Desigual como en su Facebook, encuentro una serie de happenings (próximos: 8 julio en París y 28 de julio en Londres) donde la marca es anfitrión.  Se trata de un mega-encuentro de parejas con música en directo y una camiseta gratis por el mero hecho de asistir.  Me recuerda a una rave flower power setentera.

Kiss tour

Custo centra su esfuerzo de comunicación on-line en la divulgación de su presencia en las pasarelas internacionales.  Lo cual me parece un argumento más que egocéntrico.  Una reciente promoción (Custo Barcelona Celebrity) seleccionaba a dos clientes para convertirles en modelos de una campaña en revistas y de Moda y por supuesto llevarles al desfile de la marca en Nueva York. 

Custobarcelona 
¿Acaso un consumidor de ropa tiene que ser forzosamente un fanático de la moda de las pasarelas?  ¿Es que una marca de Moda sólo puede utilizar como argumento de diálogo, la parte más elistista y exclusiva de su negocio? 

Mientras en Custo intentan proteger sus estampados en los tribunales, como si esta fuese la clave de su ventaja competitiva futura, Desigual trabaja como una hormiguita en hacer su marca más y más grande, más cercana, más accesible y más estimulante.  Y para lograrlo, en lugar de mirarse el ombligo, cede el protagonismo a sus clientes.

Por cierto, en previsión de posibles ataques fundamentalistas (me pasa siempre que doy caña a una marca), ni tengo acciones en Desigual ni jamás he comprado ni un solo producto de ninguno de estos dos fabricantes (lo de los estampados coloristas nunca me fue mucho).

Saludos irreverentes.