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30 minutos para comprar un paquete de macarrones

IMAGINATE QUE TIENES QUE COMPRAR MACARRONES

… entras en el hipermercado y buscas la sección de pasta.  Probablemente pasillearás un buen rato antes de encontrarla.

Una vez delante del lineal, te enfrentarás a un montón de referencias parecidas entre sí como gotas de agua.  ¿Te atreves a adivinar cuántas referencias figuran en el surtido de un hipermercado bajo el epígrafe “macarrones”?  ¿Apuestas?

Más de treinta. 

Bien, ahora imagina que estás junto a ese lineal, y con un tiempo limitado para hacer tu compra.  ¿Qué hacer?: ¿dedicamos un minuto a cada referencia para así realizar la compra perfecta o tomamos el primer paquete que esté a mano y ya está?

Macarrones

NUESTRA VIDA COMO CONSUMIDORES ES MUY DURA

¿Es o no dura la vida de un consumidor en estos tiempos?  ¿Es o no es difícil comprar?  Coca Cola nos ofrece más de cincuenta referencias distintas de sabores y formatos, Mistol más de veinte.  En total, un hipermercado de los más grandes puede ofrecer ¡más de 30.000 referencias!  Y cada año 2.500 productos nuevos se unen a esta batalla campal por el espacio en el punto de venta y en nuestro cerebro.  

La mayoría de estas referencias están escasamente diferenciadas: idénticos envases y formatos y etiquetados sospechosamente similares.  Acuérdate de la última vez que visitaste un almacén de vinos.  Salvo que seas un experto, te habrás sentido agobidado al verte rodeado de cientos de botellas de idénticos tamaños, formas y colores.  Con idénticas etiquetas y los mismos nombres de Marqués de… lo que sea.   En mis clases llamamos a este fenómeno comoditización del consumo: productos de todo tipo tienden cada vez más a parecerse entre sí como gotas de agua.

LA UNICA SOLUCION POSIBLE: LA MARCA

Un importante aprendizaje para las marcas en un contexto de semejante sobresaturación es aquello de “Winner takes it all” que cantaba el grupo sueco ABBA: una marca capaz de alcanzar una posición estable en la mente de sus clientes, estará auxiliándoles al facilitar su elección ante el lineal.  Ayudándonos a simplificar un poquito nuestras vidas, una marca puede establecer un poderoso vínculo con nosotros, que resultará costoso y muy difícil de combatir para su competencia.  

No hay nada más difícil que modificar nuestras percepciones una vez que están consolidadas.  Primero porque a nadie le gusta reconocer que está equivocado.  Y segundo porque si hoy se hace tan difícil llegar hasta la mente de los clientes, no digamos modificar una idea que está grabada a fuego en ella.

EL CAMINO PARA LLEGAR A LA MENTE

Lamentablemente, la publicidad ya no puede garantizar a una marca de macarrones que logrará colonizar de modo infalible un solo centímetro cuadrado de nuestro cerebro. La repetición de un mismo mensaje, por "creativo" que nos pueda parecer, produce el efecto contrario al deseado: distanciar al consumidor de él.

Para involucrar al consumidor no necesitamos un mensaje, necesitamos una historia compuesta por distintos mensajes que vayan evolucionando.  Un buen ejemplo es la campaña de Mini Countryman de la que hablamos la semana pasada: primero fue la campaña de tele, luego el evento, y ayer vi un nuevo spot con imágenes del concierto.  Es decir: antes, durante, después.  Eso es contar una historia.

Si quieres que tu cliente escoja tu producto entre la maraña de 30 paquetes de macarrones indiferenciados, ofrécele un valor de marca insuperable.  ¿Cömo?  Inoculándole un valor intangible que lo eleve en su escala de preferencia. 

Para ello necesitarás sacarle punta al lápìz y escribir tu historia, una historia creíble, compatible con la marca y que ofrezca valores de entretenimiento para que así el target quiera escucharla en lugar de esquivarla…. ánimo, la página está en blanco, todo está por hacer….

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publicidad para olvidar publicidad para recordar

El juego de las diferencias… entre CUSTO y DESIGUAL

Antes que nada, una cosa que sí comparten: están enfrentados en los juzgados desde hace dos años.  Custo demandó a Desigual por plagio de sus conocidos diseños estampados.  Una pataleta inútil teniendo en cuenta que la legislación en materia de patentes y marcas no protege el diseño o estética.  Curiosamente el propietario de Custo afronta una posible pena de cárcel por el uso no autorizado de una imagen sí registrada, la de Piolín, propiedad de Warner Brothers.  Toma doble rasero.

En fin, a lo que vamos, dos GRANDES diferencias entre estas marcas enfrentadas:

1. COMUNICACION DE MARCA

Abro un diario gratuito mientras me tomo un café en un bar y me encuentro con el siguiente anuncio de Desigual.  Me parece divertido: las manidas y despersonalizadas rebajas (a veces son el anti-valor) pueden convertirse en una oportunidad para jugar con el cliente y llegar a implicarle.  Un impacto en un mundo donde recibimos 3.000 al día vale muy poco si no contribuye a construir la marca y a facilitar subsiguientes contactos.

Documento (5) 

Mientras, conduzco por la NVI dirección Madrid y veo un gigantesco monoposte con el logo de Custo Barcelona.  Algo parecido a esto:

Custo   

Nada más…  Me pregunto cuantos impactos generará esa valla entre los estresados commuters hasta que llegue a fundirse con el paisaje y a hacerse imperceptible.

 

2. LA EXPERIENCIA DE MARCA.

En www.desigualkisstour.com, página de la que me puedo enterar fácilmente tanto en la web de Desigual como en su Facebook, encuentro una serie de happenings (próximos: 8 julio en París y 28 de julio en Londres) donde la marca es anfitrión.  Se trata de un mega-encuentro de parejas con música en directo y una camiseta gratis por el mero hecho de asistir.  Me recuerda a una rave flower power setentera.

Kiss tour

Custo centra su esfuerzo de comunicación on-line en la divulgación de su presencia en las pasarelas internacionales.  Lo cual me parece un argumento más que egocéntrico.  Una reciente promoción (Custo Barcelona Celebrity) seleccionaba a dos clientes para convertirles en modelos de una campaña en revistas y de Moda y por supuesto llevarles al desfile de la marca en Nueva York. 

Custobarcelona 
¿Acaso un consumidor de ropa tiene que ser forzosamente un fanático de la moda de las pasarelas?  ¿Es que una marca de Moda sólo puede utilizar como argumento de diálogo, la parte más elistista y exclusiva de su negocio? 

Mientras en Custo intentan proteger sus estampados en los tribunales, como si esta fuese la clave de su ventaja competitiva futura, Desigual trabaja como una hormiguita en hacer su marca más y más grande, más cercana, más accesible y más estimulante.  Y para lograrlo, en lugar de mirarse el ombligo, cede el protagonismo a sus clientes.

Por cierto, en previsión de posibles ataques fundamentalistas (me pasa siempre que doy caña a una marca), ni tengo acciones en Desigual ni jamás he comprado ni un solo producto de ninguno de estos dos fabricantes (lo de los estampados coloristas nunca me fue mucho).

Saludos irreverentes.