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Cambia tu marketing: de la aldea global a la red de tribus

Tribes
¿En qué consistía la aldea global?

Eso de la aldea global es un concepto que se inventó Marshall Mc Luhan, filósofo canadiense que aún hoy es una de las figuras más estudiadas en las Escuelas de Comunicación y Periodismo.

No le quito ni un ápice de medio al carácter visionario de un tipo que predijo hace más de 50 años que la explosión de los medios electrónicos de comunicación provocarían la interconexión a escala global de la raza humana.

Hasta aquí bien: la tecnología nos ofrece unas posibilidades de conexión y de compartir el conocimiento antes fuera del alcance de los humanos.

Pero tener la tecnología (y la información) al alcance de la mano, no significa que toda esa información nos interese.  De la desinformación hemos pasado a la bulimia informativa, esto es, recibimos más de lo que nuestro organismo puede realmente digerir. 

El nuevo reto del ciudadano 2.0 ya no es estar conectado, sino conectarse única y exclusivamente a aquello que es relevante para su vida cotidiana.

¿En qué consiste la nueva red de tribus?

Nuestro espectro de atención es mínimo porque el nivel de saturación es máximo.  Como ciudadano y receptor de mensajes, sólo voy a conceder un minuto de mi tiempo a quien me cuente exactamente lo que necesito oír.  Y me ahorre irrelevancias.

En el plano del marketing, esto se llama micro-segmentación: ya no tiene sentido intentar matar moscas a cañonazos.  Porque realmente ya no hay moscas que impactar al otro lado de la tele: han huído a refugiarse en internet.

Si fabricas alimentación para perros, seguro que te interesa más detectar un blog dedicado a mascotas y patrocinarlo de algún modo, que fundirte tu presupuesto de comunicación en dos semanas comprando espacio publicitario en televisión los domingos por la mañana. 

Las marcas están llamadas a ejercer esta función de identificar y ubicar a las tribus y enviarles tan sólo aquellos mensajes que están dispuestos a escuchar.  Todo lo demás es innecesario y, muy probablemente, contraproducente.  Porque demuestra una total falta de respeto hacia el bien más preciado de los integrantes de esas tribus: su tiempo.

¿Una estrategia para dirigirme a las tribus?

En "Big brother is dead" recomiendo tres ingredientes para gestionar la comunicación de una marca en el futuro.  La regla RPM: red + paciencia + mensaje.

  • Red: no olvides escuchar antes de hablar.  Observa e interpreta cómo los consumidores se agrupan en red, en torno a un interés común.  Si descrifras qué les interesa y puedes contribuir a que lo consigan, tienes muchísimo ganado.
  • Paciencia: seguro que jamás se te ha ocurrido espetarle a un chico/a cuando le conoces:  "buenos días, ¿quieres casarte conmigo?".  Sin embargo, en marketing sí creemos que podemos ganarnos la fidelidad del cliente tomando el atajo de los anuncios.  Pues no, no funciona así.  Como  hace poco oí muy acertadamente en un evento de Branding, la publicidad puede que te dé notoriedad, pero no te aportará engagement (involucración y relación). 
  • Mensaje: sé relevante en tono y puntos de contacto.  En cuanto a tono, olvida la retórica publicitaria: simplifica tu discurso porque tus clientes sólo se relacionarán con alguien normal que hable su mismo idioma.  En cuanto a puntos de contacto, utiliza el contexto apropiado.  ¿Por qué crees que Google es la empresa que mayor éxito tiene en el mundo vendiendo publicidad?  Porque esta publicidad es útil a sus destinatarios, ya que está contextualizada, es útil para la búsqueda concreta que acaban de efectuar.  Justo lo contrario a la publicidad de siempre que recibimos a contrapié, fuera de contexto.

Suena muy fácil… porque la teoría es muy fácil. 

Lo difícil es entender que comunicar una marca ya no equivale a gestionar una churrería de anuncios.  Gestionar una marca es un trabajo concienzudo (del día a día) que aúna investigación, conocimientos de Brandingj, de creación de contenidos y técnicas relacionales.  ¡Suerte y a ello!

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Jornadas Mundiales de la Juventud 2011: ¿un contenido de marca para la Iglesia?

Jmj2011

Una de mis alumnas de la Escuela Superior de Publicidad me envía una información sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud, que se espera que convoquen a 2 millones de personas en Madrid el próximo mes de Agosto.

Me interesa el tema no por el lado religioso sino por el de Branding:  la Iglesia ocupa un lugar en la mente de quienes la siguen y quienes la denostan.  Si ocupa un lugar en nuestras mentes, poblado por una serie de atributos y valores asociados, es porque es una marca.  E.d., respeto las creencias ajenas y las mías no tienen por qué importar un bledo al lector de este blog.  Esto va de la imagen de la Iglesia y como dinamizarla, ¿ok?

Dicho lo cual, las Jornadas me parecen una magnífica oportunidad para que la Iglesia genere un contenido potente y notorio con el que conseguir el engagement de su público objetivo.  Este contenido podría contribuir a posicionar mejor su imagen a veces controvertida, en la que como comenté en un post anterior, pesan más algunas poses anacrónicas y desconectadas de la actualidad de su jerarquía, que el mensaje (fundamentalmente bueno, abierto y positivo) que hay detrás.

Me parece una oportunidad porque:

  • Dos millones de personas son muchas personas: significa multiplicar por 7 el aforo del festival Rock in Río, o por 20 el del FIB.  Y significa llenar más de veinte estadios como el Bernabéu.  Es una masa crítica tan contundente de personas que el asunto será forzosamente notorio.
  • Todo evento (y este encuentro fundamentalmente es un evento), sirve para que quienes asisten a él tengan la oportunidad de palpar la marca en primera persona.  Cosa que la comunicación convencional no permite conseguir.  En este caso, la Iglesia pretende generar una comunidad más sólida gracias a la experiencia.  La experiencia permite maximizar el recuerdo y la empatía con la marca, como he comentado también en el blog en alguna ocasión.
  • Se dirige al target más joven, a los fieles que más años van estar ligados a la Iglesia y que más capacidad de influencia van a tener para atraer a terceros hacia ella.

Me falta sólo una cosa.  Pero es muy importante.

El filósofo canadiense Marshall McLuhan se inventó aquello de que "el medio es el mensaje".  Se refería a que los medios de comunicación no sólo cumplen la función de transmitir un contenido, sino que transfieren su propia lógica interna hacia sus receptores.  Muchos años más tarde Kevin Roberts, máximo responsable de la agencia Saatchi & Saatchi nos dice justamente lo contrario: que el mensaje es el medio.  Que la utilidad y relevancia del relato que una marca hace llegar a su público lo es todo y debe primar sobre la obsesión con el medio a través del cual circula el mensaje. 

Personalmente estoy de acuerdo con esta última tesis: el estruendo de las JMJ no contribuirá por sí sólo a dinamizar la imagen de la Iglesia como marca.  Lo que de verdad necesitaría la Iglesia para mejorar su Marketing (para satisfacer las necesidades de sus seguidores actuales y potenciales) y con ello detener su preocupante pérdida de un 2% de fieles cada año es aprovechar la notoriedad de las Jornadas para afilar su mensaje, centrándolo:

  • no en la ceremonia sino en el trasfondo,
  • no en la liturgia sino en las preocupaciones (las necesidades) de su público,
  • no en la "victoria mediática" de conseguir atraer a 2 millones de personas a Madrid, sino en qué mejoras puede reportar ese espíritu participativo al conjunto de la sociedad.

¿Qué opináis?