Categorías
branding

Enfoca tu marketing en tu producto, no en tu comunicación.

¿Qué dirección tomarías si fueses el director de marketing de Pepsi?

Tu tarea parece una misión imposible:

  • El mercado de refrescos está más atomizado que nunca, con un sinnúmero de segmentos que han emergido con fuerza en los últimos años (tés, bebidas isotónicas, refrescos bio, bebidas energéticas, aguas aromatizadas…)
  • El segmento de colas está monopolizado por Coca-Cola, una marca monolítica e imponente que hace tiempo se desmarcó de la comunicación de producto para ocupar un espacio emocional en la mente de sus clientes, asociado con la felicidad.  Casi nada.

Podrías optar por una estrategia defensiva, comercializando los mismo productos pero blindando los puntos de venta donde eres fuerte (los HORECA o minoristas de alimentación a los que seas capaz de ofrecer mejores condiciones que Coca-Cola), intentando superar la inversión publicitaria del líder, tirando tus precios o bien optando por una estrategia de promociones muy agresivas… con lo cual deteriorarías inevitablemente la rentabilidad de la marca.

También podrías tomar la ruta por la que Pepsi realmente acaba de optar: la nueva Pepsi Max extra cafeína.  En este caso se trata de una estrategia ofensiva porque limitarse a emular lo que hace Coca-Cola es un suicidio.  No tenemos sus recursos, no tenemos su credibilidad, ni su distribución, ni su imagen de liderazgo.  Es Coca-Cola la que bloquea los puntos de venta convirtiendo su producto en la versión "oficial" de un refresco de cola, posicionando así a su conveniencia nuestras percepciones sobre la categoría en su conjunto.  La cola de verdad es Coca-Cola y punto: es difícil jugar a ese juego…

Así que Pepsi contesta con esto:

 

No sé cómo les funcionará el nuevo producto: esto del marketing no es una ciencia exacta, ya que depende de los comportamientos siempre impredecibles de los consumidores.  Sin embargo a mí este movimiento me parece un acierto por varias razones:

  • El producto es innovador y su beneficio (revitalizarte cuando estás exhausto) es pertinente a un estilo de vida dinámico como el que -por narices- llevamos todos.  ¿O no?  Burn, de Coca-Cola lanzó hace un par de años una versión de más tamaño con la burbuja más fina llamada Burn Day, con el fin de que beber una bebida energética durante el día no te haga parecer un vampiro noctámbulo empedernido ante los demás.  Daría la sensación de que este producto va en la misma dirección, pero bajo el paraguas más sólido y creíble que el de Burn (Pepsi sí es una marca de refrescos para calmar la sed, no una bebida energética).
  • Prefiero que una marca me hable de su producto, de qué tiene de nuevo para ofrecerme de lo que quizá no disponen las demás marcas a que malgaste sus recursos en intentar venderme a base de retórica publicitaria un producto indiferenciado.
  • A los spots normalmente sólo les pido que no la caguen complicando la comprensión del producto, y este no la caga.  Además me gusta la música exultante de Offspring (pero bueno, eso ya es cosa mía).

¿Qué os parece?  ¿Qué futuro le auguráis a esta nueva referencia de Pepsi? ¿Pensáis que esta ruta de la innovación en producto puede ser la clave de la diferenciación de Pepsi respecto al líder Coca-Cola?

Saludos a todos.

Si te ha gustado esta entrada, probablemente también te interese leer sobre:

Categorías
branded content

Ruta 6/10 para tu contenido de marca: posicionamiento comparativo (7up, Don Simón)

La sexta ruta que abordamos en esta serie es el posicionamiento comparativo.  Una práctica denostada en nuestro país como si fuese una estrategia de segunda categoría, pero que en Estados Unidos lleva décadas utilizándose hasta el extremo.

Se trata de utilizar las referencias mentales que el consumidor tiene sobre una marca competidora sólidamente posicionada en la categoría, y contextualizar nuestra propia marca en función de las diferencias existentes con ella.  Esto es: mi vecino es así, y yo soy una mejor opción porque me distingo de él en esto, en esto, y en esto.

La principal ventaja de esta estrategia es lo fácil que será de entender a tus clientes: los humanos aprendemos a través de asociaciones.  Esto es, nos servimos de la experiencia que ya tenemos para asimilar nuevos conceptos.  Por tanto es mucho más fácil ubicar una nueva marca en nuestra mente (o re-ubicar de modo diferente una que ya conocemos), cuando se recurre a un ejemplo bien conocido para presentarla.

Quizá el ejemplo más conocido de posicionamiento comparativo sea el de 7Up, que con ocasión de su lanzamiento se presentaba ante los consumidores como "the un-Cola", e.d. un refresco "no de Cola", con todas las ventajas añadidas que el spot enumera (sin cafeína, "limpio y cristalino").   En el fondo estás utilizando toda la notoriedad y toda la inversión realizada previamente por tu rival, en tu propio beneficio.

Como sabes 7Up es un producto comercializado fuera de Estados Unidos por la corporación Pepsi (allí lo hace Dr Pepper).  Pepsi lleva más de 50 años peleándose con Coca-Cola por medio de distintas ejecuciones en las que recurre a la comparación. Aquí tienes un ejemplo:

 

Fíjate que en este caso no hay rastro de beneficio alguno de producto, ni de ventajas asociadas a él.  Se trata simplemente de subrayar la preferencia del consumidor hacia Pepsi en el plano emocional.  En el año 2010 te desaconsejo utilizar ese tipo de posicionamiento comparativo, no sólo porque legalmente te resultará imposible defenderte sino porque el nuevo consumidor se rebela ante este tipo de promesas publicitarias clásicas, que recurren al hilo emocional sin ofrecer valor alguno.

En nuestro páis el ejemplo más conocido de posicionamiento comparativo es el de Don Simón.  Aquí puedes ver el posicionamiento que Don Simón proyectaba en el pasado: su imaginario se construía desde el exotismo de los países orígen de la fruta. Resultado: escasa diferenciación y un tufo de falta de credibilidad considerable.

Y esto es lo que deciden hacer tras reflexionar sobre su posicionamiento y optar por una ruta más clara y contundente:

El razonamiento es imbatible por cuatro razones:

  1. Lo que cuentan es cierto, no se inventan nada. Por mucho que pueda sentar mal a su competidor, no están mintiendo, sino exponiendo un argumento de forma objetiva.
  2. Es sencillo de entender, el spot apenas dura 12 segundos: ¿qué más necesitas cuando la idea es tan sumamente potente?
  3. La estrategia es totalmente ofensiva.  Podremos imaginarnos la erosión que una comunicación de este tipo produciría al competidor con el cual nos comparamos.  En un contexto de productos comoditizados y fuerte sensibilidad al precio, Don Simón tiene todas las de ganar en esta batalla.
  4. La estrategia encaja como un guante con la promesa de Don Simón que siempre se ha posicionado como una marca "low cost" con productos honestos y sencillos orientados a gente sin complejos.  Por tanto puede añadirse inmediatamente al territorio de la marca y permitirnos el desarrollo de contenido:  todo aquello que tenga que ver con el consumo responsable, sin lujos, sin artificios ni estridencias, será terreno Don Simón.  Y en una sociedad de consumo donde el ahorro y la conciencia medioambiental pesan cada vez más, esto es subirse a caballo ganador.

Sin embargo, hace sólo unos meses, Granini consiguió que Autocontrol (la institución que vela por el uso ético de la publicidad) instase a Don Simón a retirar la campaña por considerar que puede "confundir" al consumidor.  Autocontrol considera que al existir variedades de Granini que no provienen de concentrado, el argumento puede ser injustificadamente dañino para la marca.

Este es el estado de la cuestión: la publicidad comparativa en sí misma no es ilegal, pero puedes esperar que tu competidor la analice con una lupa y si encuentra la más mínima base para proponer a Autocontrol que la retire, lo hará.  Utilizar esta ruta puede que te meta de lleno en un fuego cruzado con tu competencia que quizá no te convenga.  Por lo tanto mi recomendación es:

  • Utilízala sólo si vas a ser capaz de decir la verdad el 100% de las veces y dejar en calzoncillos a tu competencia el 100% de las veces:  si para sacarles los colores tienes que faltar a la verdad o exagerarla, no lo hagas.
  • Tu arma es la verdad, utilízala cuando tu competidor es más fuerte, notorio, y también más prepotente que tú.  A los consumidores nos encantan las historias de "David vence a Goliath".  Si tu competidor "engaña" aunque sea mínimamente, o simplemente no escucha las demandas de sus clientes, quizá tengas mucho que ganar con esta ruta.
  • El test infalible es el siguiente: ¿estoy ayudando al consumidor a comprar mejor ofreciéndole esta publicidad?  Si la respuesta es no, desecha la campaña.  Pero si es afirmativa, estás ante un gran hallazgo.

En la próxima entrega de esta serie, te acompañaré a descubrir cómo puedes desarrollar un contenido propio por medio de la auto-ironía (ríete de ti mismo: serás más humano y te acercarás a tus clientes).

¿Te ha gustado este post?  ¿Quieres recibir las rutas restantes?: suscríbete al feed de este blog.  O haz click aquí para suscribirte por email y recibirlas una a una en tu buzón de correo.

Categorías
branding

2 DE ABRIL DE 1993: EL DIA QUE LA MARCA MURIO

2 de abril de 1993: Philip Morris, el gigante mundial de los cigarrillos y matriz de la marca Marlboro, hace pública su decisión de recortar un 20% el precio de sus cigarrillos para mantener su competitividad en el mercado.

Uno de los iconos más potentes del universo de marcas internacionales, realizaba por primera vez, a los ojos de sus clientes y sus inversores, un movimiento opuesto a su filosofía: desarrollar el valor de marca por medio de la publicidad para sostener un precio premium frente a la competencia.

Inmediatamente, las acciones de Philip Morris en Wall Street colapsaron.  Por uno de esos efectos dominó (fundamentalmente impredecibles pero que esos sesudos analistas con gemelos y gomina intentan interpretar siempre), otras mega-marcas como Heinz, CocaCola, Quaker y Pepsi arrastraron también a sus fabricantes a una idéntica catarata de pérdidas.

Los de la gomina y los gemelos comenzaron a cuestionar entonces el valor de la imagen de marca.  ¿Acaso la ecuación de "más inversión igual a mayor valor de marca igual a precios premium" ya no era válida?   

Afortunadamente (al menos para los que pensamos que las marcas tienen una función que cumplir: otogarnos garantía y fiabilidad y facilitarnos la elección y las mejores soluciones a los mejores precios), la marca no murió ese día.

Muy al contrario, volvió a nacer. 

Desde aquel día, algunos expertos en marketing comenzaron a replantearse la primera parte de la ecuación.  El valor de marca no tiene por qué ser directamente proporcional a la inversión publicitaria.  Grandes marcas consolidadas en los 90 como Zara o Aldi, consiguen construir una multitudinaria franquicia de clientes fieles sin invertir un céntimo en publicidad.

El valor que una marca aporta a un cliente (y que puede llegar a justificar un precio más alto), no es una función de la inversión que hacemos en ella sino de los beneficios (de carácter racional y emocional) que recibe el cliente.  Hagamos o no hagamos publicidad.  Valor que se puede ver reducido si no prestamos un servicio impecable o el cliente se arrepiente de la compra efectuada.  De nuevo: hagamos o no hagamos publicidad.

VALOR 
  
La historia me pilló bastante cerca.  En 1994, recién terminada mi carrera, me incorporé a Leo Burnett como responsable de cuentas de Marlboro.  Viví una época nerviosa en la que los gestores de la marca -entre la gente más brillante con la que he tenido la suerte de trabajar-, procuraron cambiar el chip y trasladar una parte cada vez más importante de su inversión a los entonces llamados medios no convencionales, aquellos que podrían intensificar la relación del consumidor con la marca más allá de las capacidades de la publicidad tradicional:

– reforzamos la explotación del patrocinio de deportes del motor por parte de Marlboro (promociones y grandes eventos en Barcelona, Madrid y Jerez con ocasión de los grandes premios),

– desarrollamos con magníficos resultados el primer programa de fidelidad de tabaco realizado en España: marlboro Miles; a los pocos meses, el resto de marcas "tomaron la idea prestada",

– comenzamos a introducirnos poco a poco en el mundo de la música, primero en estilos mainstream como el pop, y poco a poco en movimientos urbanos como el dance o el hip hop,

Como resultado Marlboro reforzó su liderazgo convirtiéndose en la única marca Premium de tabaco, (¿os imagináis el mercado de la moda con sólo una marca de pret-a-porter?), claramente posicionada por encima de su competidores más directos como Winston, Lucky Strike, Fortuna o Camel.

Debo estar mayor, veo estos anuncios de Marlboro y me entra morriña.

Saludos morriñosos e irreverentes.