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NOVA GALICIA: el valor de una marca procede de los hechos, no de las palabras

Esta foto que veis la saqué en el escaparate de una oficina de Nova Galicia en Mugardos (La Coruña) donde como cada verano estuve unos días
visitando a mi padre. 

Mi relación con esta marca siempre se vio dominada por el recuerdo de acompañar a mi padre cada verano a esa misma oficina a sacar dinero durante las vacaciones (en la era pre-cajeros automáticos).  Era el banco de la tierra, el "nuestro", que siempre estaba ahí cuando regresábamos.


Novagalicia

Más recientemente, esta imagen de marca se ha visto teñida como consecuencia de los hechos que todos conocéis.

Hechos:

  1. Un banco en quiebra técnica que ha de recurrir a
    papá Estado para permanecer abierto
    . Me habría encantado cuando tuve que cerrar mi primera empresa que el Estado me hubiese rescatado.  Es obvio que si debes 200.000 euros tienes un problema.  Si debes 2.000 millones, el problema lo tienen tus acreedores.
  2. Un banco que además ha estafado a sus propios clientes
    ofreciendo productos de ahorro de dudosa liquidez a ciudadanos incapaces de
    calibrar su riesgo.

"Palabras de amor,
palabras…"
: (Gerardo Diego)

En un intento de rectificar su trayectoria, el banco empapela sus oficinas con este cartel que dice:

  1. Que son solventes.  ¿Entonces por qué les rescatan?
  2. Que solo venden productos claros.  ¿Se refieren a las participaciones preferentes con las que han estafado a 45.000 gallegos?
  3. Que serán austeros y transparentes.  ¿Tan austeros como en el abono de pensiones a sus Directivos?
  4. Que apoyan las empresas gallegas.  ¿Algún ejemplo, por favor?
  5. Que atienden las necesidades de las familias
    gallegas.  ¿Algún ejemplo, por favor?
  6. Que siguen reduciendo las comisiones.  No soy cliente de este banco, pero la
    tendencia generalizada en las antiguas cajas es la contraria: compensar la caída de ingresos procedentes del crédito con una escalada imparable de comisiones.  Permíteme compartir contigo que por ejemplo,
    Cajastur nos cobra un promedio de 300 euros mensuales en comisiones.  Obviamente, dejaremos de ser clientes suyos en breve.
  7. Que reinvertirán en Galicia: no hay duda que
    quien es rescatado porque no tiene ni para pagar devolver los depósitos de los
    clientes en fuga, está para invertir en su tierra…
  8. Que el cliente es el centro de sus decisiones:  indudable (ver punto 2).
  9. Que flexibilizarán los préstamos de los clientes
    con dificultades: (ver punto 5).
  10. Que aspiran a convertirse en el mejor banco
    nacido de una caja.   ¿Ser el mejor banco
    de la nueva banca donde Bankia (hoy en la UVI) era el primer
    banco de la nueva banca?

En un mundo hipercomunicado donde el cliente puede disfrutar
de una voz tan potente como cualquier marca gracias a Internet, esta clase de
milongas sobran. 

Empapelar sus oficinas con este tipo de mensajes no sólo es una pérdida
de tiempo y recursos sino que, en mi opinión, esta acción recrudece las connotaciones
profundamente negativas que en estos momentos afronta la banca y este banco en particular.

Recomendaciones a los
gestores de la marca

  1. Descolgad todos estos decálogos que nadie se cree y pedid perdón a los clientes.  Cierto que su  nueva cúpula directiva ha pedido perdón en una rueda de prensa, pero una rueda de prensa no es un punto de contacto con el consumidor.   Donde hay que pedir perdón es en las interacciones diarias con los clientes.  Y con hechos, no con palabras. Pensar que la publicidad en el siglo XXI sirve por sí sola para reposicionar una marca equivale a no tener ni la más remota idea de en qué consiste la relación marca/consumidor.
  2. Un hecho contrastable sería, por ejemplo, devolver a todos los estafados lo que es suyo. ¿O tendrán que esperar a que la Justicia dé la razón a los estafados uno por uno?
  3. Tomad medidas ¡de verdad! para apoyar a las
    PYMES y  a las familias con problemas
    y,
    de nuevo, utilizad los canales a vuestra disposición para comunicarlo.  Si la gente no las conoce, es como si las medidas no se tomasen.
  4. Solo cumpliendo los 3 puntos anteriores sería
    posible comenzar a reposicionar esta marca

    Y ello partiendo de la humildad, la asunción de los errores, y el
    derecho de todo aquel que se equivoca a tener una segunda oportunidad. Ser "el mejor" es una promesa generalista que suena más a brindis al sol que a meta creíble/alcanzable.  Para recuperar la confianza de los gallegos, hace falta una visión mucho más centrada en los valores perdidos, y en la verdadera esencia de un banco profundamente arraigado en Galicia.

Porque es cierto que los humanos nos equivocamos, sólo una marca humana/cercana/confiable/que apoye sus promesas con hechos contrastables merece el perdón de sus
clientes cuando la ha cagado.

P.S. Por si alguien se siente agredido por este artículo, aclaro para gente que no está familiarizada con lo que debatimos en este blog, que está escrito desde la perspectiva del Branding (no formo parte de ninguna asociación de clientes agraviados).  El Branding estudia la relación entre las marcas y las personas.  Y esta relación no se construye sólo desde la vertiente publicitaria sino en el resto de ámbitos (el producto, el punto de venta y las personas).  Por eso he tocado esos ámbitos.

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Manchester United (spot) vs Manchester City (branded content)

Hoy va de fútbol.  Y también de publicidad y branded content.

Contenido 1: Manchester United. (1.0)

Esta es la última campaña del Manchester United, el primer club de Inglaterra.

 
  

Si eres muy aficionado al fútbol, no descarto que los códigos que utiliza (campos llenos de gente, la leyenda detrás del club, el acceso al campo según lo ven las estrellas, la victoria, la tensión previa…) te pongan los pelos como escarpias.  Pero coincidirás conmigo en que están más que manidos.

Cada verano los principales clubs del continente invierten una suculenta porción de sus esquilmados presupuestos para activar lo antes posible a su masa de seguidores, de la cual dependen para vender pases de temporada, merchandising, comprar los primeros partidos en payperview, etc.

Contenido 2: Manchester City. (2.0)

Y aquí está la campaña de su rival más enconado, el Manchester City.

  

Ni rastro de este tipo de códigos.

Se trata de Liam Gallagher y su nueva banda, Beady Eye, interpretando una versión tan personal como lo és el mismo del clásico "Blue Moon".  Las únicas referencias al Manchester City son los planos de entrada y salida, donde se puede ver la camiseta del club y la afición referencial de Gallagher al City.  A pesar de que el vídeo sólo lleva dos semanas en Youtube, ya ha tenido más de 200.000 reproducciones.

Estoy dispuesto a admitir que no todos los 200.000 (o los 2 millones que seguramente tendrá en un par de meses) son aficionados al fútbol y que la mayoría jamás se plantearán comprarse un abono o una camiseta del City. 

Pero el Manchester City también tiene una marca que desarrollar: es un club que está saliendo de su cascarón local y empezando a moverse por el mundo y opino que este tipo de acciones pueden ayudarle a desarrollar su base de fan, mostrando un rostro diferente al de sus competidores más directos (que son el resto de clubes de fútbol europeos de referencia). 

Démosle la vuelta al argumento: ¿acaso producir una campaña protagonizada por sus grandes estrellas (a las que como sabéis acaba de unirse el ex-Atlético Kun Agüero) emulando las chilenas de Oliver y Benji, le garantizaría mejores resultados?

Todos sabemos que no.

Interesante:

  • Atreverse a romper los códigos de la categoría.
  • Asociarse con la imagen iconoclasta y rebelde de Gallagher, siendo el caso de que es un fan acérrimo del City.
  • Desarrollar un contenido "pull" que cientos de miles de personas en el mundo querrán ver.  El medio no es el mensaje, el mensaje es el medio.  Si tu mensaje genera conversaciones, su viralización te saldrá gratis.

Saludos a todos.


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Bankia (promesas publicitarias) vs Santander (hechos + notoriedad gratis)

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Hace unos días me encontré con esta foto retocada por Internet.  No es más que una de las muchas semejantes que os habréis encontrado en las Redes Sociales estos días.

Hazte bankera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bankia lanza su campaña de Oferta Pública de acciones en medio de la escalada más ácida de críticas a los bancos, a quienes una parte de la población señala con el dedo acusador como co-responsables de la peor crisis de nuestra historia que nos está dejando España como un solar.  Lo del solar os juro que no iba con segundas.

Bankia es otra marca en pañales, que con sólo unos meses de existencia ya nos ha mostrado dos rostros diferentes:

  • Primero se ha postulado como "el primer banco de la nueva banca", lo que por más vueltas que le doy todavía no entiendo.  No sé donde está la nueva banca cuando la campaña mostraba lo mismo que el 99% de la publicidad de bancos:  sonrientes empleados de banco dando la mano a sus clientes, el sol entrando por las ventanas y una buena ristra de sustantivos como "confianza, esfuerzo, trabajo, futuro".
  • A continuación, y no sé si queriendo humanizar su comunicación frente a la campaña anterior, lanza una nueva, uno de cuyos originales os acabo de mostrar (sin antifaz, eso es un añadido de un ciudadano indignado).  La consecuencia, lejos de inocular valores positivos en su marca, parece haber sido el desplome de su credibilidad como marca a ojos de sus clientes potenciales.  Malísimas noticias para salir a competir al mercado con bancos que nos caerán mejor o peor pero que tienen marcas sólidas, consolidadas y bien gestionadas como Santander, BBVA, La Caixa, Bankinter…

Si la gente te acusa de falta de sensibilidad, invierte en anuncios que digan miles de veces que sí eres sensible.

Eso es lo que hace Bankia.  Y lo que te recomiendo que NO hagas.  La publicidad es el peor mecanismo posible para intentar cambiar las percepciones del consumidor en el corto plazo. 

Porque nos hemos acostumbrado a detectar la publicidad como las ratas se acostumbran al veneno.  Porque todos sabemos que la publicidad la cuecen los anunciantes en sus propios hornos en un intento de presentar sus marcas con toda perfección.  Y en nuestro fuero interno tenemos perfectamente claro que las marcas no son perfectas.  Igual que las personas tampoco lo somos.

O bien… si la gente te acusa de falta de sensibilidad, demuéstrales que sí eres sensible.  Y la publicidad te saldrá gratis.

Como probablemente habréis visto ayer o bien hoy en los medios, el Banco de Santander ha lanzado una notoria oferta en sus hipotecas, dirigida a clientes en paro o que hayan visto reducidos sus ingresos recientemente en más de un 25%.  Durante los próximos 3 años esas personas sólo tendrán que pagar intereses por sus hipotecas, pero no amortizar capital.

No entro a valorar si Emilio Botín autoriza esta acción porque su moralidad le lleva a ello.  Quizá se haya tirado sin dormir desde que entró en erupción el movimiento 15 M.  Es más que posible que detrás sólo haya un interés comercial.  Pero desde el punto de vista comercial y de marketing este movimiento es bárbaro por varias razones:

  • Ha conseguido colarse en las cabeceras de todos los periódicos, y en las portadas de unos informativos, que en pleno verano tampoco están sobrados de noticias.  Es decir, han conseguido un ruido publicitario de forma totalmente gratuita que les habría costado cientos de miles de euros en publicidad.  
  • Supondrá un alivio a muchos clientes actuales del banco.  A los que habrán conseguido fidelizar de por vida.
  • Al ser un hecho consumado y no una promesa publicitaria, es probable que dulcifique la imagen del banco ante muchos de sus clientes potenciales.  Estaremos de acuerdo en que "dejar de ganar" un dinero aplicando esta oferta es muchísimo más loable a los ojos de un ciudadano que pulirse el dinero en publicidad irrelevante con la que está cayendo para luego seguir apretándonos sin mover un ápice su política comercial.

Invertir en publicidad e invertir en tu marca son dos cosas muy diferentes. 

Porque al final, tu marca sólo habita en la mente de tus clientes.  Si quieres dar ejemplo y que piensen bien de ti, es preferible invertir en ellos que invertir en contarles historias que de todas formas, no se van a creer.

Saludos a todos.


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2 DE ABRIL DE 1993: EL DIA QUE LA MARCA MURIO

2 de abril de 1993: Philip Morris, el gigante mundial de los cigarrillos y matriz de la marca Marlboro, hace pública su decisión de recortar un 20% el precio de sus cigarrillos para mantener su competitividad en el mercado.

Uno de los iconos más potentes del universo de marcas internacionales, realizaba por primera vez, a los ojos de sus clientes y sus inversores, un movimiento opuesto a su filosofía: desarrollar el valor de marca por medio de la publicidad para sostener un precio premium frente a la competencia.

Inmediatamente, las acciones de Philip Morris en Wall Street colapsaron.  Por uno de esos efectos dominó (fundamentalmente impredecibles pero que esos sesudos analistas con gemelos y gomina intentan interpretar siempre), otras mega-marcas como Heinz, CocaCola, Quaker y Pepsi arrastraron también a sus fabricantes a una idéntica catarata de pérdidas.

Los de la gomina y los gemelos comenzaron a cuestionar entonces el valor de la imagen de marca.  ¿Acaso la ecuación de "más inversión igual a mayor valor de marca igual a precios premium" ya no era válida?   

Afortunadamente (al menos para los que pensamos que las marcas tienen una función que cumplir: otogarnos garantía y fiabilidad y facilitarnos la elección y las mejores soluciones a los mejores precios), la marca no murió ese día.

Muy al contrario, volvió a nacer. 

Desde aquel día, algunos expertos en marketing comenzaron a replantearse la primera parte de la ecuación.  El valor de marca no tiene por qué ser directamente proporcional a la inversión publicitaria.  Grandes marcas consolidadas en los 90 como Zara o Aldi, consiguen construir una multitudinaria franquicia de clientes fieles sin invertir un céntimo en publicidad.

El valor que una marca aporta a un cliente (y que puede llegar a justificar un precio más alto), no es una función de la inversión que hacemos en ella sino de los beneficios (de carácter racional y emocional) que recibe el cliente.  Hagamos o no hagamos publicidad.  Valor que se puede ver reducido si no prestamos un servicio impecable o el cliente se arrepiente de la compra efectuada.  De nuevo: hagamos o no hagamos publicidad.

VALOR 
  
La historia me pilló bastante cerca.  En 1994, recién terminada mi carrera, me incorporé a Leo Burnett como responsable de cuentas de Marlboro.  Viví una época nerviosa en la que los gestores de la marca -entre la gente más brillante con la que he tenido la suerte de trabajar-, procuraron cambiar el chip y trasladar una parte cada vez más importante de su inversión a los entonces llamados medios no convencionales, aquellos que podrían intensificar la relación del consumidor con la marca más allá de las capacidades de la publicidad tradicional:

– reforzamos la explotación del patrocinio de deportes del motor por parte de Marlboro (promociones y grandes eventos en Barcelona, Madrid y Jerez con ocasión de los grandes premios),

– desarrollamos con magníficos resultados el primer programa de fidelidad de tabaco realizado en España: marlboro Miles; a los pocos meses, el resto de marcas "tomaron la idea prestada",

– comenzamos a introducirnos poco a poco en el mundo de la música, primero en estilos mainstream como el pop, y poco a poco en movimientos urbanos como el dance o el hip hop,

Como resultado Marlboro reforzó su liderazgo convirtiéndose en la única marca Premium de tabaco, (¿os imagináis el mercado de la moda con sólo una marca de pret-a-porter?), claramente posicionada por encima de su competidores más directos como Winston, Lucky Strike, Fortuna o Camel.

Debo estar mayor, veo estos anuncios de Marlboro y me entra morriña.

Saludos morriñosos e irreverentes.