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San Miguel y Damm: ¿más de lo mismo?

La última campaña de San Miguel (576.000 reproducciones en YouTube después de una semana on air; 3 % de dislikes entre total usuarios que se pronuncian):

 

Y la última campaña de Damm (actualmente 1.426.000 reproducciones en YouTube después de una semana on air; 14% de dislikes entre el total de usuarios que se pronuncian):

 

Seguro que las habréis visto.  Y seguro que habréis contemplado o incluso participado en la polémica sobre la paella dudosamente valenciana de Damm o si la colaboración de Love of Lesbian encaja o no.  Y habréis discutido sobre cómo le cae a un artista de antecedentes "indie" (sí, quizá cada vez menos) la colaboración con una marca comercial.

Ya sabéis lo que pienso de esos debates.  Personalmente no me interesa mucho si mola o no mola.  Si trabajamos en comunicación se supone que debemos ir un poquito más allá. 

Vamos a hablar de publicidad

Los debates de filias y fobias sobre los artistas no me interesan porque apostar por un artista, incluso por los más populares, supone inevitablemente que las opiniones sobre el mismo estarán polarizadas dentro de de tu público objetivo.  Nunca llueve a gusto de todos y el grupo con el que colabores, por muy popular que sea, jamás gustará a a toda tu audiencia.  Y a pesar de ello, en Pop Up Música apostamos por trabajar con artistas musicales por 2 razones:

  • Porque los artistas cuentan con tribus de seguidores, cosa que la mayor parte de las marcas (que solo cuentan con masas de clientes) matarían por tener.  Los clientes pueden comprar pero los fans además te siguen hasta el fin del mundo, te recomiendan y no te abandonan.
  • Siempre se ha dicho aquello de que se produce una transferencia de valores positivos entre el patrocinado y el patrocinador.  Comparto con vosotros lo que yo he conseguido comprobar en un estudio cuantitativo (400 entrevistas) sobre la colaboración de ron Brugal con el artista colombiano Juanes: el liking del artista con el que colabora una marca está poderosamente correlacionado con el liking de la pieza publicitaria en la que aparece (si bien no contribuye a aumentar la intención de compra del producto).  Lo primero (lo sé, es de perogrullo, pero las perogrulladas son más fiables cuando las demuestras) evidencia que que es totalmente cierto que tu publicidad gustará más si el artista con quien te asocias gusta a tu audiencia. No sé si lo segundo (que ello no aumente la intención de compra) os sorprende.  A mí no; la transferencia de valores entre el artista y la marca no es magia, no provoca que un consumidor salga corriendo al hipermercado a comprar cervezas, pero sí puede suponer un pequeño empujón hacia arriba en mi escala de preferencia de marcas de cerveza, escala de la que echaré mano la próxima vez que esté ante ese lineal.  

Por tanto tenemos dos marcas que apuestan por dos artistas (Mika en un caso y Love of Lesbian por otro), conocedores que no gustarán al 100% de sus audiencias y que sin embargo sí favorecerán la eficacia afectiva de la publicidad (si la publicidad no nos gusta difícilmente puede incitarnos a mejorar la imagen de la marca que la firma).

2 marcas, 2 posicionamientos

La estrategia que parece haber detrás de la comunicación de estas 2 marcas me parece impecable: posiblemente dos de los mejores casos de estudio del mercado cervecero español.

  • San Miguel: abandera desde su recordada campaña "Donde va triunfa" la posición de "cerveza española más internacional".  Territorio que ha sabido cultivar dotándole de nuevos significados:  innovadores, cosmopolitas, eclécticos, tolerantes.  En definitiva, "ciudadanos de un lugar llamado mundo".  Un mundo aspiracional alejado de esas cervezas barnizadas de fútbol y chiringuito que todos conocemos.
  • Damm: con un excelente trabajo estratégico, ha conseguido capitalizar el espacio "Mediterráneamente".  Cien por cien creíble por los orígenes del producto y cargado de connotaciones positivas asociadas con las vacaciones, el relax, la naturaleza, el amor…  

Dos trabajos de planning impecables de sus respectivas agencias de publicidad

De la estrategia a la ejecución

San Miguel nos ofrece una canción inédita por tercer año consecutivo: hace dos años recurrió a Delafe y Las flores azules y el pasado año a Jamie Cullum, Carlos Sadness, Frank T y Nita de Fuel Fandango.  

Antes hablábamos de la credibilidad que nos puede reportar colaborar con un artista.  En distintas acciones he observado que esta credibilidad puede llegar a evaporarse si el artista no es utilizado para lo que realmente sirve: para ofrecer un contenido que sus fans desean ver/escuchar.   Nos equivocaremos si en lugar de eso usamos al artista cual Fernando Alonso para poner el careto y colocarse logos en el mono.

En el caso de San Miguel, me parece un acierto la apuesta por un tema original como "Live your life", obra de Mika y que se comercializa ya en las principales plataformas on line (con buenos resultados a juzgar por el hecho de que figura entre las 3 canciones más populares de Deezer ahora mismo).  Es decir, parece que la fórmula consistente en crear un contenido de calidad que se distribuye en los canales musicales habituales, utilizándolo como excusa para la publicidad en TV, exterior y medios impresos, funciona.  Poner a Mika a cantar, en lugar de a beber cervezas posando a cámara, interesa.  Porque el alcance de la acción no se queda en esos anuncios, sino que avanza con la canción y se une indeleblemente a ella.    

En cuanto a Estrella Damm, también lleva varios años recurriendo a una misma fórmula, consistente en recrear el universo "Mediterráneamente".  Para ello también se han apoyado en bandas sonoras como  'Summercat', de los suecos Billie the Dancer & The Vision y su "tonight, tonight", el "Applejack", de los australianos The Triangles o "'I wish that I could see you soon", de los franceses Herman Dune aunque la música no toma el epicentro de la comunicación como en el caso de San Miguel.  Personajes como Ferrán Adriá de El Bulli, Cesc Fábregas, etc, han ido desfilando por sus spots intentando añadir nuevos matices al territorio.  Este año le ha tocado el turno por primera vez a un grupo español de éxito: Love of Lesbian.  Su tema "Fantastic Shine" a diferencia de "Live your Life" de Mika, no parece estar entre las más populares de la banda, si juzgamos por la estadística de reproducciones en las plataformas digitales.

Derribando el muro entre la marca y el consumidor

Los anuncios se cuelan en nuestras conversaciones porque son una carga de diversión, nostalgia para unos y testosterona (en el caso de Meditenerráeamente) para otros.  Son aspiracionales, seguro que alguna vez tú también has pensado "yo quiero estar ahí".  Y todo eso es bueno.  Es bueno contar con una publicidad de la que el consumidor quiere hablar.

Y sin embargo nos falta algo cuando el 2013 una marca nos promete una situación que solo sucede en la ficción pero a la que no podemos acceder, que no podemos llegar a vivir personalmente.  Creo que este planteamiento inevitablemente eleva un muro entre la marca, situada en su pedestal publicitario (como siempre se ha hecho, hablo de ello a fondo en Big brother is dead) y el consumidor (que hoy se ha convertido en un "prosumer" mucho más exigente y escéptico que ya no acepta promesas o dogmas, y que quiere vivir la marca, palparla, aplicarle un test de la más cruda realidad).  

Veo el último spot de Mediterráneamente y me pregunto: ¿para cuándo un intento por trasladar ese concepto al campo experiencial?  Me da igual si la experiencia es digital (el ámbito transmedia nos ofrece múltiples oportunidades de interacción) o presencial (si J&B consiguió reposicionar su marca gracias a la experiencia a bordo del Nightology Boat hace casi 20 años, ¿por qué no va a poder hacerlo ahora Damm?).

¿Contraprogramación?

Ultima reflexión: ¿no os recuerda este toma y daca, esta lucha de spots lanzados al mismo tiempo, con estrategias y ejecuciones hasta cierto punto similares a la contraprogramación de las teles?  ¿Tú haces esto?  ¡Pues yo más!

Insisto en que estamos ante dos grandes trabajos desde el punto de vista estratégico.  Pero la ejecución quizá requiere, en la próxima campaña, un giro que permita a ambas marcas situarse más cerca de sus consumidores, permitirles participar y tocar dos mundos a los que de un modo u otro nos apetece acercarnos.  Y conseguir por el camino una mayor diferenciación.

Saludos a todos.

 

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La canción nº 1 en iTunes y la App nº 1 en la App Store de Música: dos contenidos de marca

Gracias a Rubén González-Román, un tipo inquieto y con mucho coco que tuve la suerte de conocer en una charla en Yuzz Barcelona, me entero de que la canción "Everything I didn´t do", que conoceréis por la campaña de San Miguel lidera las descargas de iTunes en este momento.

 

¿Artistas que se prostituyen?

Por mi trabajo en Pop Up frecuentemente me preguntan si encontramos oposición por parte de los artistas a las colaboraciones con las marcas.  Y suelo contestarles que afortunadamente cada vez menos. 

Hace casi treinta años que los Beatles autorizaron una edición limitada de grandes éxitos editada por Heineken. Y no creo que nadie tache a los Beatles de artistas prostituidos.

La cuestión es:  el artista ha trabajado durante décadas en intensa colaboración con un "agente externo" cuya principal aportación de valor consistía en financiar la producción de los trabajos.  Hablo de las discográficas.  La discográfica adelantaba la pasta a cambio de quedarse con el máster y producir tantas copias (primero en vinilo, luego en cassete, más tarde en CD) como consiguiese vender para recuperar esa inversión…

Pero este modelo que hasta hace bien poco regía la industria musical, está más extinguido que los dinosaurios.  Principalmente porque estamos en el año 2012, el que manda en todo mercado es el consumidor y el consumidor ha decidido que el mp3 permite una experiencia de consumo (facilidad de descarga, pequeño tamaño, portabilidad, múltiple elección, máxima calidad de reproducción, adaptación a todo tipo de equipos…) imbatible.

Esta es la razón por la que cada vez más artistas son favorables a encontrar otro "agente externo" que tome ese rol de apoyarle en su trabajo: en este caso las marcas. 

Francamente, si la canción mola, a la gente le importa un bledo que una marca como San Miguel haya reunido a los artistas, financiado la sono y el videoclip.  Si me entretiene, lo descargaré (¿qué importa quién lo haya creado?).

Al mismo tiempo, todos esos artistas en desarrollo (la cantante Nita de Fuel Fandango, el rapero Frank T y el músico Carlos Sadness) tienen una excelente oportunidad para alcanzar una cobertura de millones de personas, absolutamente inviable sin San Miguel.   ¿Ceden arte de su libertad artística?  Supongo que tendríamos que analizarlo caso a caso.  Lo que sí os puedo asegurar es que ninguno de los artistas que trabajan con nosotros son coaccionados para nada por las marcas que les apoyan gracias a nuestras gestiones.  La clave es que el enfoque del artista y de la marca encajen como un guante.

Y Gracias también a Rubén me entero de que "My Festival" de Heineken lidera el ranking de descargas de la App Store (sección música).  Desde su presentación oficial el pasado mes de mayo se están creando una media de 100 carteles por minuto, alcanzando ya más de 50.000 reproducciones totales de estos carteles.

¿Marcas que se convierten en productoras?

HEINEKEN MY FESTIVAL

Otro grupo de fundamentalistas me comentan a veces que estos intentos pioneros de marcas por colarse entre las descargas de Apps preferidas por los internautas, o por producir e-books, o largometrajes, o cualquier tipo de contenido son movimientos típicos de un elefante en una cacharrería.

Entiendo el temor y las precauciones.  Sin embargo, el antiguo rol de las marcas = compradoras de espacio en los medios, en mi opinión implicaba una dependencia y entrañaba un riesgo mucho mayor.

Porque ahora las marcas, sin tener que depender de los medios, pueden desarrollar su propio ADN, definir su territorio y las historias que deben emanar de él, y finalmente lanzarse a producir sus propios contenidos.  Si esos contenidos son buenos, el consumidor tirará de ellos.  Si no, los ignorará.

Como apunta Scott Donatton en su libro "Madison & Vine" presumiblemente el futuro deparará que las marcas inviertan un 80% en producción y quizá un 20% en medios, justo al revés de lo que hacíamos hasta ahora.

¿Nos extraña que una marca produzca una App o una peli?.  ¿Acaso cuando veis una película imponente, os deténis a pensar si la ha producido Warner o Sony Pictures?   Pues no.  Si me entretiene, poco me importa quién está detrás.

Las buenas noticias para ambas marcas, el efecto Von Restorff

Estudié el efecto Von Restorff en mi tesis doctoral sobre Branded Content.  (Que por cierto, defendí este lunes – e.d. ya soy doctor en Branded Content 🙂

Se trata de un estudio centenario sobre comunicación y diferenciación que apunta que los humanos tendemos a realizar un procesamiento más profundo de aquellos estímulos que recibimos de forma inesperada.  Es decir, si una marca llega hasta mí en en seno de una canción o una aplicación donde no la esperaba, es probable que la generación de recuerdo y la activación de mi preferencia por esa marca sean mucho mayores que si el impacto procede de la enésima repetición de un anuncio dentro de un bloque publicitario.

¿Tú prefieres a tu lado a una persona amena, que te sorprende con historias nuevas y diferentes cada vez que la ves, o a alguien plomizo que te repite siempre lo mismo?

Pues con las marcas sucede lo mismo: la ruta del contenido nos permite valernos de la sorpresa para alcanzar la empatía con el consumidor.