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Impactos cansinos o mensajes sorprendentes (tú decides cómo comunica tu marca)

Relaciones personales

No sé si estaréis de acuerdo en que la dinámica de las relaciones humanas al final se resume en el contraste entre lo que percibimos y las expectativas que nos hemos ido creando en relación al otro/a.

Nos enamoramos de aquello que creemos percibir en el otro/a, y nos alejamos cuando lo que creemos recibir de esa persona deja de responder a esas expectativas creadas. Mandan los percepciones: lo que realmente importa no es lo que el otro/a me está dando, sino lo que yo percibo que estoy recibiendo.

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¿No radica aquí la principal dificultad de las relaciones?  Nos pasamos la vida buscando una estabilidad que nunca llega porque nuestra mente está programada para no estar contenta nunca, para no tener jamás una plena satisfacción.  Por eso, nos den lo que nos den, siempre queremos más.

En fin, ¿qué tiene que ver esto con las marcas?

Relaciones entre marcas y consumidores

Siempre he pensado que entre las marcas y los consumidores sucede exactamente lo mismo.  Hay muchas marcas alrededor, igual que hay muchas personas alrededor.  La mayor parte de las personas que pululan por nuestra vida pasan desapercibidas por mucho que algunas intenten aporrear la puerta.

Con las marcas sucede lo mismo.  Y en su caso, esto de aporrear la puerta se ha convertido en un mantra.  En la Universidad y en las agencias en las que trabajamos, nos convencieron que para atraer a un cliente primero hay que impactarle.  Y como dice el ex-CocaCola y ex-Movistar Félix Muñoz y a mí me gusta repetir (ya me gustaría que el símil fuese mío ;), un impacto es un golpe.  Y un golpe no es manera de enamorar a nadie.

Impactos vs. mensajes

Las campañas de publicidad que ponemos en el aire a diario se fundamentan en dos pilares:

  • Cobertura: el reto es llegar a cuantos más individuos de nuestro target, mejor.  Ardua tarea: hace 30 años el programa 1,2,3 convocaba cada viernes noche a un 80% de share en TVE1.  Hoy, como sabéis el líder de audiencia en TV apenas alcanza un 13%.  La audiencia está dispersa, fragmentada, buscando contenidos más y más afines en los interfaces (sobre todo la web) donde pueden ser disfrutados con las menores interrupciones posibles.
  • Frecuencia: ¿cómo solucionar el problema de la cobertura para llegar a los niveles de presión de antaño?  Pues darle a la manivela de la frecuencia, chutar al usuario 7, 8, 10 OTS´s para asegurarnos de que se sabe de memoria nuestro anuncio… aunque quizá ni siquiera sea capaz de recordar la marca que lo firma.

Por eso digo que es importante cambiar la noción que tenemos de lo que es un impacto "útil".  Para mí el único impacto deseable es un mensaje que, lejos de golpear como decíamos antes, pueda interesar al usuario hasta el punto de hacerle desear nuevos encuentros con la marca.

Repetir un solo mensaje hasta la saciedad

El problema no es que repitamos los mensajes de marca.  La repetición, hasta ciertos límites, si puede ser útil a la hora de construir el recuerdo.

El problema es que repetimos un mismo mensaje una y otra vez.  Y esto influye en las percepciones y las expectativas que el usuario va creándose de nosotros.  ¿Lo peor que nos puede pasar?  Que nuestro target etiquete ese impacto como "información de baja credibilidad" (así sucede con la mayor parte de lo que aparece en los bloques de anuncios) y clasifique nuestra marca como "marca coñazo" que solo quiere llegar hasta mí a cualquier precio, pero no me sorprende.  Sólo me cuenta lo mismo una y otra vez.

E.d., pagamos auténticas millonadas para hacernos acreedores del trofeo a la "marca coñazo".  Fantástico.

… o construir un relato con muchos mensajes diferentes

Leer más de 300 artículos y libros para mi tesis doctoral fue soporífero; no se lo recomiendo a nadie.  Pero alguno mereció la pena.  Principalmente, como ya he compartido con vosotros alguna vez, un estudio que debemos al Dr. H Von Restorff.  Un psicólogo que en ¡1933!! demostró que la mente humana atrae más la atención, desencadena un procesamiento más profundo y es más eficaz en la activación del recuerdo, cuando los estímulos que recibe incluyen información novedosa o inesperada. En términos publicitarios: si soy capaz de historiar mis mensajes, ofreciendo información nueva y diferente en sucesivos puntos de contacto, las posibilidades de que esta comunicación sea eficaz, aumentan.

Esto ha sido demostrado científicamente, hay poco que debatir sobre ello.

A mí personalmente me parece un hallazgo de muchísima importancia.  Y me sorprende que, en una época en la que casi ninguna publicidad funciona, hagamos oídos sordos a algo que sabemos que funciona.

En este blog nos hemos hecho eco de campañas que han intentado contar una historia a sus audiencias y la han dejado a medias, como viaje a Ceylan, de Adolfo Domínguez.  Un sorprendente trailer, con un intrigante tufo cinematográfico, al que podría haber seguido, ¿por qué no? una película:

 

Hemos aplaudido la valentía de iniciativas como los monólogos de Ligeresa, aunque nos gustaría verlas en TV y no sólo en Internet:

Ligeresa

Y nos encanta la naturalidad con la que "El jefe infiltrado" permite a las marcas participantes petar de logos la pantalla sin que ello afecte en absoluto sus excelentes resultados de audiencia.  Si el contenido mola, poco importa si lo produce una marca o el lucero del alba.  Las marcas conviven con nosotros en nuestro día a día y, que yo sepa, lo que vemos en los medios debería de un modo u otro ser un reflejo de esas vidas que vivimos.  (Mensaje a las productoras y cadenas: señores, dejen de difuminar las etiquetas de los refrescos en sus programas como si las marcas fuesen apestadas; es absurdo y decimonónico).

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Y, por encima de todo, nos gustan esos pocos contenidos que mágicamente logran disparar la participación del usuario ofreciéndole una experiencia de verdadero valor.  Esto se consigue, o bien con incentivos increíbles, o bien haciéndoles sentir especiales (¿no nos gusta a todos cuando alguien nos hace sentir así?).  Un buen ejemplo reciente es "Heineken Dropped" donde la marca de cerveza convierte un mero spot (la famosa campaña Heineken Voyage) y un spot, no lo olvidemos, no es más que una promesa, en una expriencia REAL, donde un hombre cualquiera es "secuestrado" por la marca y soltado (dropped) ante lo desconocido.  Nuevamente, preferiría ver distintos extractos de estas experiencias vividas por gente real en un mundo real, que una nueva repetición del spot de Heineken donde solo veo modelos y escenarios ideales.

 

Mejorar las percepciones, cultivar las expectativas

Si estamos de acuerdo en que gestionar una marca es gestionar las expectativas de su audiencia, ¿a qué esperamos para ofrecer un relato atrayente y que despierte el interés?  ¿Por qué seguir atados a ese discurso monolítico y comercial donde prima el ombligo del anunciante, ese ente todopoderoso al que parecen importarle un bledo los deseos de su target? ¿Preferimos acaso el trofeo a la "marca coñazo" o emprender un camino, sin duda más arriesgado, que conduza a producir y distribuir una publicidad interesante porque evoluciona, interesa y permite construir esa relación?

Demasiadas preguntas, ¿no?

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5 evidencias de que el consumidor sí quiere Branded Content en su vida

Una
aclaración sobre mi tesis doctoral

Portada tesis
En las últimas semanas he recibido algunos mensajes preguntándome por mi
tesis doctoral "El contenido como
herramienta eficaz de comunicación de marca, análisis teórico y empírico". 
Por un lado me sorprende que no tengáis nada más apetecible que leer 😉

Por otro, os comento que de momento no puedo compartirla en
abierto, ya que el mundo académico todavía no se rige por los principios
democráticos y de generosidad de Internet. 
El cauce oficial para compartir
una tesis doctoral aprobada por un tribunal de una Universidad Española es una biblioteca denominada TESEO
.  Y como os podéis
imaginar, una base de datos que depende del Ministerio de Educación y Ciencia se
actualiza al ritmo que se actualiza…

Mientras deciden subirla a la nube en los próximos años…, hoy comparto con
vosotros varios argumentos del segundo capítulo, que aborda “El nuevo modelo publicitario,
el Branded Content”.

Y una aclaración para fundamentalistas del spot (refrendadada por 3 años de investigación y 30 páginas de bibliografía)

Hace unos días tuve la ocasión de compartir en un foro de Branded Content en Madrid,
organizado por Jaime de Factoría Gond
, mi visión sobre el ocaso de los formatos
publicitarios tradicionales.  Básicamente
conté dos cosas.

La primera (que puede
demostrarse objetivamente gracias a la investigación de mercados): que los consumidores estamos hartos de la
publicidad
que nos interrumpe y
nos cuenta la misma historia una y otra vez
.  En el link tenéis más información y puedo volver al tema cuando queráis, la contundencia de los datos siempre está ahí.

La segunda: que el consumidor acoge
favorablemente los mensajes publicitarios cuando estos toman la forma de contenidos
dinámicos / historiados
(en contraposición a los formatos estáticos basados
en la repetición y la interrupción). Hoy comparto con vosotros varias evidencias
sobre este último punto:

  1. En
    primer lugar, el consumidor valora positivamente la capacidad de un
    contenido de marca de entretener por sí mismo
    por medio de su guión, sus
    protagonistas y su ejecución (Brand Papers, 2006; Del Pino y Olivares, 2007).  Entretener significa provocar el interés
    proactivo de la audiencia de modo que esta “vuelve a por más”.  Si lo que veo es un coñazo, no vuelvo.
  2. Reijmersdal
    et al (2007) lograron demostrar que incluso con bajos niveles de recuerdo, la asociación de la marca con un contenido
    de televisión es capaz de provocar un efecto positivo sobre la imagen de
    aquella
    . Aclaro que un contenido es aquello que identificamos
    inequívocamente como programación, hasta que llegan los cortes publicitarios…
  3. El
    contenido permite un elevado nivel de preeminencia de la marca inusualmente elevado, bien por la duración
    de sus apariciones en el contenido, bien por su  grado de protagonismo (Yang
    y Roskos-Ewoldsen, 2007; Blondé y Roozen, 2007; Lehu y Bressoud, 2009) si bien
    no deberíamos llegar a la omnipresencia (Bhatnagar et al, 2004) ni a la
    obviedad (Rusell, 2007; Homer, 2009).  En
    cristiano, el contenido funciona cuando
    la marca encaja como un guante, y chirría cuando está metida a capón.
    En el
    mismo evento del que os hablaba, un señor de Telecinco de cuyo nombre no quiero
    acordarme invocó a la Administración, diciendo que “nos observan día y noche, velando por la no proliferación de espacios
    publicitarios camuflados”.
    ¿Tú dirías que Red Bull Stratos es un espacio
    publicitario camuflado o un entretenimiento cojonudo donde la presencia de la
    marca no nos molesta?  Tranquilidad para
    el señor de Telecinco: no sufra vd. por nosotros, si la marca está metida a
    capón en algún rincón en un intento de camuflarla, no es un Branded Content ni
    tiene que ver con nosotros.
  4. El rol del consumidor como agente viralizador
    multimedia

    favorece la propagación de los contenidos (Fruitkin, 2007; Martí, 2010).  O sea, que es más fácil que yo me haga eco de
    un contenido que de una pieza publicitaria convencional.
  5. Finalmente (y esta me gusta mucho), el psicólogo H.
    von Restorff demostró en 1933 que la mente humana atrae más la atención,
    desencadena un procesamiento más profundo y es más eficaz en la activación del
    recuerdo, cuando los estímulos que recibe incluyen información novedosa o
    inesperada.
    Debido a que la audiencia no espera recibir un mensaje de producto
    en el seno de un contenido audiovisual, se produce un factor sorpresa que
    impacta positivamente en el consumidor (Von Restorff, 1933; Balasubramanian,
    1994).  Esto es, cuando el consumidor
    anticipa lo que le vamos a contar, pasa olímpicamente.  Cuando le sorprendemos, sus orejas se ponen
    tiesas como las de un doberman.

Puede que todos estos estudios estén equivocados.  O puede que nos volvamos talibanes del spot y
que nos cueste innovar porque tenemos mucho que perder.

Por cierto… 

Si alguno necesitáis referencias bibliográficas completas para uso
académico o profesional, escribidme un mail y con mucho gusto os las facilito.

Un saludo a todos.

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La canción nº 1 en iTunes y la App nº 1 en la App Store de Música: dos contenidos de marca

Gracias a Rubén González-Román, un tipo inquieto y con mucho coco que tuve la suerte de conocer en una charla en Yuzz Barcelona, me entero de que la canción "Everything I didn´t do", que conoceréis por la campaña de San Miguel lidera las descargas de iTunes en este momento.

 

¿Artistas que se prostituyen?

Por mi trabajo en Pop Up frecuentemente me preguntan si encontramos oposición por parte de los artistas a las colaboraciones con las marcas.  Y suelo contestarles que afortunadamente cada vez menos. 

Hace casi treinta años que los Beatles autorizaron una edición limitada de grandes éxitos editada por Heineken. Y no creo que nadie tache a los Beatles de artistas prostituidos.

La cuestión es:  el artista ha trabajado durante décadas en intensa colaboración con un "agente externo" cuya principal aportación de valor consistía en financiar la producción de los trabajos.  Hablo de las discográficas.  La discográfica adelantaba la pasta a cambio de quedarse con el máster y producir tantas copias (primero en vinilo, luego en cassete, más tarde en CD) como consiguiese vender para recuperar esa inversión…

Pero este modelo que hasta hace bien poco regía la industria musical, está más extinguido que los dinosaurios.  Principalmente porque estamos en el año 2012, el que manda en todo mercado es el consumidor y el consumidor ha decidido que el mp3 permite una experiencia de consumo (facilidad de descarga, pequeño tamaño, portabilidad, múltiple elección, máxima calidad de reproducción, adaptación a todo tipo de equipos…) imbatible.

Esta es la razón por la que cada vez más artistas son favorables a encontrar otro "agente externo" que tome ese rol de apoyarle en su trabajo: en este caso las marcas. 

Francamente, si la canción mola, a la gente le importa un bledo que una marca como San Miguel haya reunido a los artistas, financiado la sono y el videoclip.  Si me entretiene, lo descargaré (¿qué importa quién lo haya creado?).

Al mismo tiempo, todos esos artistas en desarrollo (la cantante Nita de Fuel Fandango, el rapero Frank T y el músico Carlos Sadness) tienen una excelente oportunidad para alcanzar una cobertura de millones de personas, absolutamente inviable sin San Miguel.   ¿Ceden arte de su libertad artística?  Supongo que tendríamos que analizarlo caso a caso.  Lo que sí os puedo asegurar es que ninguno de los artistas que trabajan con nosotros son coaccionados para nada por las marcas que les apoyan gracias a nuestras gestiones.  La clave es que el enfoque del artista y de la marca encajen como un guante.

Y Gracias también a Rubén me entero de que "My Festival" de Heineken lidera el ranking de descargas de la App Store (sección música).  Desde su presentación oficial el pasado mes de mayo se están creando una media de 100 carteles por minuto, alcanzando ya más de 50.000 reproducciones totales de estos carteles.

¿Marcas que se convierten en productoras?

HEINEKEN MY FESTIVAL

Otro grupo de fundamentalistas me comentan a veces que estos intentos pioneros de marcas por colarse entre las descargas de Apps preferidas por los internautas, o por producir e-books, o largometrajes, o cualquier tipo de contenido son movimientos típicos de un elefante en una cacharrería.

Entiendo el temor y las precauciones.  Sin embargo, el antiguo rol de las marcas = compradoras de espacio en los medios, en mi opinión implicaba una dependencia y entrañaba un riesgo mucho mayor.

Porque ahora las marcas, sin tener que depender de los medios, pueden desarrollar su propio ADN, definir su territorio y las historias que deben emanar de él, y finalmente lanzarse a producir sus propios contenidos.  Si esos contenidos son buenos, el consumidor tirará de ellos.  Si no, los ignorará.

Como apunta Scott Donatton en su libro "Madison & Vine" presumiblemente el futuro deparará que las marcas inviertan un 80% en producción y quizá un 20% en medios, justo al revés de lo que hacíamos hasta ahora.

¿Nos extraña que una marca produzca una App o una peli?.  ¿Acaso cuando veis una película imponente, os deténis a pensar si la ha producido Warner o Sony Pictures?   Pues no.  Si me entretiene, poco me importa quién está detrás.

Las buenas noticias para ambas marcas, el efecto Von Restorff

Estudié el efecto Von Restorff en mi tesis doctoral sobre Branded Content.  (Que por cierto, defendí este lunes – e.d. ya soy doctor en Branded Content 🙂

Se trata de un estudio centenario sobre comunicación y diferenciación que apunta que los humanos tendemos a realizar un procesamiento más profundo de aquellos estímulos que recibimos de forma inesperada.  Es decir, si una marca llega hasta mí en en seno de una canción o una aplicación donde no la esperaba, es probable que la generación de recuerdo y la activación de mi preferencia por esa marca sean mucho mayores que si el impacto procede de la enésima repetición de un anuncio dentro de un bloque publicitario.

¿Tú prefieres a tu lado a una persona amena, que te sorprende con historias nuevas y diferentes cada vez que la ves, o a alguien plomizo que te repite siempre lo mismo?

Pues con las marcas sucede lo mismo: la ruta del contenido nos permite valernos de la sorpresa para alcanzar la empatía con el consumidor.