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5 consejos para no dormir a tu audiencia cuando hables en público (a mí me funcionan – creo :(

Hace unos días un amigo me pidió ayuda para preparar una presentación.  Estaba obsesionado con ponerse a escribir un power point.  La verdad es que no me extraña porque es lo que se ve por ahí.

Hace meses que no voy a una presentación, mesa redonda o ponencia de ningún tipo por prometedor que sea su contenido.  Casi todas me parecen un coñazo infumable.

Me atrevo a compartir con vosotros 5 trucos que aplico cuando tengo que hablar en público.  No os los vendo como "solución infalible" pero sí os digo que a mí me funcionan: os servirán para obtener una valoración muy superior a la media del resto de ponentes/profesores.

1.  ANTES DE PONERTE A ESCRIBIR, SIENTATE A PENSAR:  ¿quién es tu audiencia?, ¿qué objetivos tienes con respecto a ellos?, ¿qué reacciones quieres conseguir?: enseñar, informar, inspirar, persuadir… son retos diferentes que requieren presentaciones muy distintas.  Decidir qué vas a contar es siempre una función de la tipología de audiencia a la que te enfrentas y el efecto que quieres conseguir en ella.  Entre otras cosas deberías preguntarte si necesitas un Power Point.  Quizá puedas mostrar diferentes objetos al público para reforzar tus argumentos, o utilizar vídeo, audio… aprovéchate de las ventajas que ofrecen las tecnologías digitales.  El Power Point no es un mandatorio, es sólo un sofware que puede ayudarte.  Si contribuye a convertir tu historia en un pestiño, no lo uses.

Por cierto, nada mejor para descubrir si tu historia es un pestiño que hacer un ensayo en casa en pijama y zapatillas, con tu pareja de audiencia. 

2. Ahora que ya has decidido QUE vas a contar, puedes planificar CÓMO LO VAS A CONTAR.  Aplica la regla de oro de Steve Jobs: divide tu presentación en tres partes como si fuera una obra teatral.  Primero introduce el problema, el tema que reúne a tu audiencia en torno a ti.  Luego desarrolla el nudo, desmenuza el problema en todas sus aristas.  Finalmente el desenlace, la solución que aportas para el problema, y que es el principal valor añadido de tu intervención.  Si vas a hablar sobre la crisis inmobiliaria y tu audiencia son empresarios del sector, no divagues.  Para eso ya están los políticos.  Reserva la última parte de tu ponencia para apuntar soluciones prácticas.  Si vas a hablar sobre la caída de la eficacia publicitaria (es mi caso con bastante frecuencia), no te limites a mostrar cifras y lanzar mensajes apocalípticos.  Muestra posibles caminos a seguir, apuntando nuevas vías de relación entre marcas y consumidores.  Etcétera.

3. Aplica la CONOCIDA REGLA DE Guy Kawasaki (curiosamente, otro ex-empleado de Apple): 10/20/30 (10 diapositivas, 20 minutos máximo, 30 tamaño mínimo del font en pantalla).  Aquí te lo explica él mismo:

 

La idea es bien sencilla: no te alargues más allá de lo necesario.  Vivimos en un mundo hipersaturado de información.  Se supone que lo que quieres es calar en tu audiencia, inspirarles y movilizarles de alguna manera.  El mejor modo de conseguir esto no es alargar la presentación para mostrarles tu admirable dominio en la materia.  Para eso ya están los catedráticos de la vieja escuela.  El mejor modo es acortarla al máximo, poniendo el acento en las ideas clave: con 10 diapositivas se pueden contar 10 ideas.  Es un montón.  En 20 minutos se puede contar una historia compleja sin problemas.  Con textos grandes conseguirás fijar la atención y autodisciplinarte a escribir poco.

4. ¿Ya tienes tu presentación?  Pues imprime una copia, coge un rotulador rojo y CARGATE LA MITAD DEL TEXTO, COMO MINIMO.  Seguro que eres capaz de resumir, y tu audiencia te lo agradecerá.  Como dice Kawasaki en el vídeo con notable sentido común, si tu audiencia lee las diapositivas más rápido de lo que tú eres capaz de transmitirles ideas, tienes un problema.  Les dejarás una pobre impresión y no lograrás contagiarles tus ideas.

5. Ok, si llegas a este punto ya debes tener una presentación cuasi-telegráfica.  Aquí te recomiendo un segundo ejercicio de síntesis.  CONSIDERA CADA DIAPOSITIVA INDIVIDUALMENTE.  Si el texto es susceptible de ser sustituido por una imagen, un vídeo, una caracterización o ejercicio de role play con la audiencia, ni te lo pienses:  cárgate el texto.  No temas que la gente no se involucre.  Puede que si no tienes mucha experiencia en esto de hablar en público, al principio te cueste que colaboren, pero si eres capaz de reírte un poco de ti mismo eliminarás barreras con la audiencia y se mostrarán dispuestos a participar. 

En definitiva, si quieres que tu audiencia recuerde lo que les estás contando, MINIMIZA EL TEXTO Y MAXIMIZA LA EXPERIENCIA: el valor neto que se van a llevar en sus cabezas cuando salgan de la sala, RESTANDO LAS IRRELEVANCIAS DE LA "CHICHA".  Según el cono de Dale, un modelo sociológico del que ya he hablado en algún post, lo que se ve y se experimenta personalmente se recuerda el doble de lo que se lee. 


Cono dale

Saludos irreverentes.  Y buena suerte con las presentaciones.

P.S.  Os recomiendo este libro que leí hace tiempo con algunos secretos de cómo Steve Jobs presenta.

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branding publicidad para recordar

Oreo: hasta una galleta puede crear una experiencia (y muy bien)

En un post anterior hablé sobre el cono de Dale, una herramienta que utilizan los sociólogos para analizar nuestra capacidad de recuerdo en función de los estimulos que recibimos.   Básicamente, olvidamos la mayor parte de lo que leemos o vemos, y nuestra memoria es más eficiente en relación a todo aquello en lo que hemos participado/temas que hemos debatido (sorpresa, sorpresa: el boca a boca y las redes sociales) y que hemos experimentado o vivido (eventos de marca).

A menudo escucho a clientes y alumnos argumentar que sólo marcas sexy como J&B, Beefeater o Nike disponen de territorios de marca suficientemente amplios y potentes como para justificar eventos de este tipo.

Pues mirad Oreo:

Viaje secreto oreo  
Se trata de un espectáculo creado en exclusiva para la marca de galletas de Kraft por parte de Els Comediants en el cual los asistentes (los 1.000 padres y niños agraciados en un sorteo), podrán ser "actores por un día" participando en el espectáculo a través de la creación de los escenarios con un kit de herramientas que se les entregará a la entrada. 

Leo que la idea del espectáculo se inspira en el famoso ritual secreto de Oreo que sólo los niños conocen para degustar sus galletas favoritas: abrir, chupar la crema…y mojar en la leche.  Aunque este vínculo me parece un poco cogido con alfileres, creo que los señores de Kraft han sabido hacer muy bien tres cosas:

– pensar en el target y ofrecerles una diversión en familia: en definitiva, aportarles valor ahora que las "oreo de marca blanca" les están haciendo la puñeta

– atreverse a desarrollar su territorio de marca alrededor de la creatividad infantil

– construir un evento aspiracional e irrepetible que encaja con este territorio, gracias al trabajo de Els Comediants.

El evento tendrá lugar el próximo 29 de mayo en Madrid y las inscripciones pueden solicitarse en www.oreosecreto.com.

Una crítica:  el evento podría estar mejor explotado en los medios sin necesidad de invertir mucho más en publicidad (no olvidemos que el efecto beneficioso sobre la marca no abarca tan sólo a quienes asisten a los eventos: ¿cuántos habéis pisado el Nightology boat y sin embargo sabríais explicar la experiencia?) y su presencia en buscadores es mejorable.  A oreosecreto.com no llegué por los resultados de la primera página sino por un link en una nota de prensa.

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BRANDING = APRENDIZAJE. COMO MAXIMIZAR EL RECUERDO DE MARCA?

El mundo en el que vivimos es una permanente carrera por experimentar.  Por vivirlo todo: más alto, más fuerte, más intensamente… y si es posible aquí y ahora.  Hace poco leí un artículo interesantísimo sobre este fenómeno que sus autores bautizaban como Nowism.

Aplicando esta idea al mundo de las marcas:

Los servicios son experiencias que vivimos:  cada visita al dentista es diferente a la anterior, en mi bar de copas preferido nunca hay exactamente el mismo ambiente, cuando me doy un masaje para descontracturar la espalda nunca me siento igual al salir…

Los productos también son experiencias: los habitantes de los países desarrollados hemos satisfecho nuestras necesidades básicas y aspiramos a satisfacer otras de grado superior, relacionadas con la autorealización y los planos emocionales.  No bebo J&B por su sabor sino porque su imagen concuerda con mi manera de entender la noche y la fiesta. No compro el traje de mi boda en Armani porque me quede incomparablemente mejor que otro traje 500 euros más barato, sino porque es EL DÍA más apropiado para comprar Armani.  No monto una Harley porque corra más sino porque significa conducir en total libertad…

Ya me gustaría a mí montar un Harley.

Realmente somos mucho más que consumidores, somos experimentadores.  Por eso resulta paradójico que los anunciantes sigan -o sigamos- empeñados en utilizar formas inapropiadas para transmitir experiencias.

El cono de la experiencia del pedagogo americano Edgar Dale sirve para construir este argumento. Los humanos:

Somos capaces de recordar una mínima parte de lo que leemos (por eso no me acuerdo de los Reyes Godos ni de los afluentes del Tajo – lo memoricé pero no lo viví).

Somos capaces de recordar un parte mayor de aquellas imagenes fijas que vemos o sonidos que escuchamos (recuerdo algunas canciones de Torrebruno aunque fue hace mucho tiempo).

- Y recordamos una parte importante del contenido audiovisual que vemos (¿quíen no recuerda a Michael J Fox en Regreso al futuro o a un imberbe Harrison Ford en La Guerra de las Galaxias?)

– Pero lo que más recordamos con diferencia es aquello que vivimos, aquello que experimentamos directamente (partidos de basket en el colegio, un viaje fin de curso, mi año haciendo COU en Estados Unidos…, mi primer ejem…).

256px-Cono_de_la_Experiencia_svg

¿Puede un spot transmitir la exclusividad de ser invitado a un concierto privado de nuestro grupo favorito?, ¿puede una página de revistas arrancarnos una sonrisa felicitandonos nuestro cumpleaños con un regalo original?, ¿puede una cuña de radio agregar valor a nuestras vidas?

Opino que no.

¿Es inteligente seguir considerando a los clientes como "audiencia" (una especie de magma uniforme e inerte cuya atención se compra por kilos en las centrales de medios)?, ¿podemos seguir asignándoles un rol pasivo en la relación con nuestra marca marca?… o acaso no sería preferible invitarles a participar, dado que de ello se derivarán índices más altos de recuerdo y preferencia.

La publicidad es una versión deliberadamente engolada de la oferta de un anunciante, que nos llega desde los medios en distintos formatos. 

Por el contrario, la experiencia implica un contacto personal con la marca, con la que podemos interactuar y por lo tanto -si nos creemos el cono de Dale-, la vamos a recordar con más intensidad.

Saludos irreverentes.