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La agencia del futuro: un proveedor de contenido, no de anuncios

Volvamos a la prehistoria: "Amo a Laura"

Hoy rescato un artículo que escribí hace 4 años recordando el éxito viral de Amo a Laura para MTV.  Un contenido que generó tal eco en Internet (más de 3 millones de descargas en un momento en que las redes sociales ni siquiera existían y descubríamos el vídeo a través de un link que nos llegaba por email) que sirvió a algunos para engendrar una nueva categoría publicitaria:  "un viral".  Como si al hablar de viralidad nos refiriésemos a un formato y no a un objetivo.

 

Durante estos 4 años, la evolución de la publicidad y sobre todo, el comportamiento del consumidor que la recibe, ha confirmado plenamente lo que muchos ya apuntaban entonces: el futuro de la comunicación de marcas pasa por los contenidos "pull", nunca por los anuncios de interrupción.

El trabajo de las agencias

Decía Jeff Hicks (CEO de Crispin, Porter y Bogusky, una de las agencias más admiradas y premiadas del mundo / última agencia de la década para Advertising Age) sobre la misión de su empresa:
 
Jeff hicks
 
No habla de spots, no habla de páginas a color, no habla de rodajes en islas del Caribe, no habla de claims ni de USP´s.  Habla de contenido de valor.  Y cuando hablamos de valor en el ámbito de los contenidos, sólo podemos referirnos a dos cosas: entretenimiento o información.
 
En otras palabras, Hicks nos dice que para comunicar eficazmente, las agencias deben crear, producir y distribuir, una comunicación (permitidme la redundancia porque no quiero utilizar la palabra publicidad pero tampoco utilizar etiquetas como "Branded Content") que el consumidor sí quiera en su vida.  Porque es entretenida o bien porque es informativa.

¿Qué tiene el contenido que no tenga la publicidad?

Miremos el entorno: saturación de lineales y medios, consumidores crecientemente “contestatarios” respecto al discurso de las marcas, indiferenciación…

Los más recientes estudios nos muestran que apenas un 14% de los 3.000 nuevos productos que se lanzan cada año en Estados Unidos ofrecen alguna innovación real a los consumidores.

Es lo que se ha llamado comoditización del consumo. Las ofertas se parecen cada vez más entre ellas (los productos se vuelven commodities: pierden cualquier ventaja competitiva de índole tecnológica, de costes o de acceso a capital de la que hayan podido disfrutar) y la repetición publicitaria ya no consigue elevar el mensaje por encima del ruido existente para establecer lazos de afinidad con los consumidores.

Para romper este muro en el que nuestras marcas no dejan de golpearse, es necesario darle la vuelta a dos parámetros clave de la relación clásica entre éstas y sus audiencias:

  • Pedir permiso antes de hablar: una marca ya no puede circunscribir su comunicación a entrar en la sala de estar de sus clientes interrumpiéndoles a gritos desde la televisión – la eficacia de los mensajes de marca dependerán cada vez más de su aceptación previa por parte del destinatario.  Si quiero verlo, lo veré.  Si no, lo ignoraré y estarás tirando tu inversión publicitaria a la basura.
  • Dar antes de recibir: una marca debe tratar con generosidad a su audiencia regalándole no Aston Martins descapotables ni vacaciones en el Caribe, pero sí contenido útil.  Esto no provocará que el usuario salga corriendo al punto de venta a adquirir el producto.  Pero sin duda, a la larga conseguiremos empatizar con él.  Es lo que Risto Mejide llama "teoría del cuarto oscuro" (repito, dar en la esperanza de recibir en algún momento).

¿Qué significa entretenimiento?

Entretenimiento es una palabra amplia e imprecisa.  A menudo pensamos directamente en lo que hace Red Bull: contenidos audiovisuales, grandes programas de patrocinio que nos permitan llenar la pantalla de eventos notorios e interesantes.  En el ámbito digital, se nos va la imaginación a webseries principalmente…

Y no tiene por qué ser así.  El contenido de marca no es un formato, sino un nuevo enfoque, una manera diferente de publicitar (entreteniendo o informando en lugar de interrumpir).  Entretenimiento puede ser una webserie, pero también una canción, un videojuego, un comic, una obra de teatro, una app, un blog…   E información útil puede ser un libro, un artículo, un documental, una web…

Todos estos contenidos sirven para que una marca pueda acercarse a sus consumidores en un contexto lúdico, no comercial. Es decir, como lo haría alguien que quiere granjearse su amistad, no como un vendedor de enciclopedias puerta a puerta.

Las agencias, por sus conexiones con el mundo de los medios son las llamadas a ejercer esta función de proveedores de contenidos. De ellas depende en gran parte el reto de recuperar el amor de los clientes perdidos.  

Saludos a todos.

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Si quieres atraer a tus clientes, siéntate a jugar con ellos.

Ultimamente me encuentro con muchos artículos sobre comunicación de marca efectuada en un contexto de entretenimiento.  Parece que lo que más obsesiona a sus autores es encontrar la etiqueta más apropiada para aplicar a estas campañas.  Como si no pudiesen llamarse publicidad… Sino Advertainment, Branded entertainment, Funny Marketing… la lista es interminable.

Esto de la comunicación en un contexto de entretenimiento no es una cosa de ayer.  De hecho, lleva rondando la cabeza de los publicitarios desde que en 2004, Burger King lanzó el microsite Subservient Chicken, un trabajo de la prestigiosa agencia norteamericana Crispin, Porter y Bogusky. Un actor oculto bajo un cutre-disfraz de pollo obedece las órdenes que le quieras dar desde un cuadro de diálogo a pie de página.  

Se trataba de un microsite dirigChicken03ido a fomentar el consumo de la nueva hamburguesa de pollo TenderCrisp, un producto que se prepara al gusto del cliente, es decir, “el pollo como tú lo quieras”.  La campaña hizo furor: unos días antes de su lanzamiento, el Director Creativo de la agencia envío a veinte amigos una versión no definitiva de subservient chicken.  Al final del día, el sitio había tenido un millón de visitas.  Cuando la campaña finalizó, los visitantes totalizaban catorce millones.  Las unidades vendidas del Tender Crisp aumentaron en torno a un 10% cada semana desde el inicio de la campaña, convirtiendo a este producto en el más exitoso sándwich de pollo jamás comercializado por Burger King.  Es más, el éxito de esta acción motivó a los mandamases de Burger King a confiar en la ruta del humar por la que ahora circula su comunicación de marca.

Si en su día no viste esta campaña o lo hiciste pero la habías olvidado, probablemente te estés preguntando si realmente podemos llamar a esto publicidad.

Mi respuesta es que le llames como te dé la gana. 

Intenta venderle una idea como esta a un cliente tuyo o ponla en marcha si trabajas para tu propia marca.  ¿La diversión que aportas a tu target hace que miles de clientes se congregen alrededor tuyo y eso termina por beneficiar a tus ventas?  ¿Puedes conseguir eso en un contexto de sobre-saturación publicitaria donde nadie te oye por más GRP´s que compres? ¿Qué más da cómo le llamemos?

Invitar a los clientes a jugar con nosotros nos da tanto miedo como llamar publicidad a todo aquello que no se parezca a un spot, una página a color, una valla 8×3 o un banner.  Nos da miedo porque supone transformar nuestra profesión en algo muy diferente a lo que ha sido hasta hoy.

Nadie diría que subservient chicken es una producción a la altura de merecer el rango de publicidad.  Pero estaremos de acuerdo en que Subservient era un contenido útil que la marca Burger Kig nos ofrecía de modo gratuito.  Está ahí para hacernos reír sin pedirnos nada a cambio. Para sorprendernos y empatizar con la marca.  Si consiguen eso (parece fácil…), será más fácil que viralicemos el contenido y el guiño que la marca nos ofrece, nos lleve a acercarnos un poco más a ella.

El propio CEO de Crispin, Porter & Bogusky, Jeff Hicks declaraba que “la tarea de la agencia es lo contrario a interrumpir (a los consumidores): crear contenido que les divierta, contenido de tal valor y utilidad que los consumidores no querrían prescindir de él.”

Subservient chicken y todas las campañas parecidas en las que trabajamos y trabajaremos cada vez más, orientadas a entretener al público objetivo con el enfoque de aportar utilidad (para generar pull) en lugar de interrumpir (push), son la publicidad del futuro.

Si no queremos decir que la publicidad está muerta, porque suena muy fuerte, al menos no intentemos protegerla colgando etiquetas inútiles a este nuevo enfoque de comunicación, para preservar el halo de glamour de la vieja publicidad.  ¿Se trata o no de poner en contacto a marcas y consumidores?   Entonces hablamos de lo mismo.

¿Qué opinas tú? ¿Estarías dispuesto a participar gustosamente o pagar por una campaña de este tipo?

 

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Guau! Una marca que reconoce sus errores!!!

Domino´s Pizza acaba de lanzar la página www.pizzaturnaround.com con un objetivo muy claro: bajarse de su pedestal y reconocer que la había cagado.  Que había caído en la trampa en la que caen todas las grandes franquicias alimentarias: volverse muy grandes, muy dinosaurios, muy egocéntricas y autocomplacientes… 

Su gestión se complica, la distancia con el cliente aumenta, el punto de venta se relaja, el producto empeora y la experiencia del cliente se resiente.

Mientras, la marca se sitúa a años luz de reconocer un fallo y mucho menos de mostrarse dispuesta a confesarlo en público y a remangarse para resolverlo.

Pizzaturnaround.com parte de los errores cometidos, aireando sin complejos las opiniones más críticas de sus clientes, y con ello obteniendo una buena dosis de credibilidad cuando se lanzan a contar cómo quieren mejorar la calidad de los ingredientes y los procesos.

Me gustan las campañas con una sola idea clara, en este caso la humildad y la cercanía.  Y también las campañas donde las marcas muestran su vulnerabilidad, su lado más humano.  Porque las personas no somos perfectas.  Y las marcas sólo habitan en las mentes de las personas.  Por lo tanto alcanzar la noción de perfección en un cerebro humano es un asunto bastante complejo.  La campaña de Domino´s por lo tanto me ha sorprendido muy favorablemente.

Y ha conseguido diluir en parte mi opinión de ellos como monstruo de los alimentos plásticos escasamente interesada en los clientes. 

Detrás está Crispin, Porter & Bogusky, agencia de publicidad reconvertida en agencia de contenido y una de las empresas de comunicación más respetadas de Estados Unidos.

Una lectura interesante para otros pizzeros de por aquí que llevan años perdiendo dinero…

¿Telepizza quizás?

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CHOCOLAT FACTORY: EL MARKETING ES EL PRODUCTO (Y PUNTO)

El viernes pasado haciendo tiempo en el aeropuerto de El Prat mientras embarcaba estuve un rato curioseando en Chocolat Factory.

La verdad es que no es la primera vez que me encontraba con esta marca.  Su imagen está tan bien concebida, llama tanto la atención que es fácil recordarla.

Cho1 
El producto es pura disrupción.  Si existe un estándar en el packaging, en el etiquetado, en las fórmulas, en los ingredientes para fabricar y comercializar chocolate, Chocolat Factory lo rompe sistemáticamente.  Envases originales, recetas tan sugerentes como (entre otras) pasta fresca de chocolate o mermelada de chocolate con pera, ediciones limitadas de bombones para regalo que hacen un guiño a la ciudad donde los compras…

Su marketing es su producto:  autoconfiado, estimulante, original, contundente.   Donde el diseño, en el que participa el colectivo 5-5 designers, juega un papel preponderante.  De hecho descubro en su web que cuentan con un amplísimo historial de premios internacionales de diseño.

Este es el único marketing que me interesa, el único en el que quiero seguir invirtiendo mi tiempo como profesional: un producto excelente del que merece la pena hablar.  Un producto que lleva el "marketing" incorporado.  Porque el marketing es precisamente eso, aportar valor al consumidor para satisfacer una necesidad.  No pintar color de rosa algo que no necesita para que lo compre. 

Me alejo del escaparate pensando que Chocolat Factory no tiene necesidad de hacer publicidad alguna en el aeropuerto.  Entre los 200 sitios donde puedes comprar chocolate, asoma poderosamente. 

Porque realmente no vende sólo chocolate, vende originalidad.

Por cierto, esto de "marketing incorporado" no es una idea mía sino de Jeff Hicks, máximo responsable de una de las agencias de publicidad más valoradas del mundo, Crispin Porter & Bogusky.  Un publicitario inteligente que sabe bien de que irá esto de la comunicación de marcas en el futuro.  A lo mejor por eso a su agencia le sigue yendo increíble en medio de la crisis.

Saludos irreverentes.