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Ponche Caballero o la Noche de los Muertos Vivientes

Hace 6 años trabajaba como Director del departamento de cuentas de g2, la agencia de publicidad no convencional del grupo Grey (por cierto, qué respiro produce trabajar hoy en algo que sí puedo explicar a cualquiera en cuatro palabras). 

Uno de los clientes recién llegados al grupo, Ponche Caballero (marca propiedad de Bodegas Caballero de Puerto de Santa María, Cádiz), encargó a la agencia una campaña de tele para rejuvenecer la marca.  Vamos, para vender más ponche con coca-cola en las discotecas.

Estas son las credenciales tradicionales del producto: licor para señores maduros, para tomar solo, con hielo o encarajillado. 

Incluyo deliberadamente este spot para ilustrar que los propietarios de la marca parecen ignorar que han pasado 40 años desde entonces.  Muchos "señores maduros" la diñan o por prescripción médica dejan de beber cajarillos, y hay que recuperar ventas desde la parte más joven de la base de clientes.  A alguno le pareceré un bruto pero es la puñetera realidad del mercado. 

Como leo en una conocida revista de marketing, la nueva y enésima campaña modernuqui de Ponche Caballero pretende seguir:

"un nuevo posicionamiento … relevante al target joven y rupturista con la línea tradicional de comunicación de la marca, aunque sin que ésta excluyera al consumidor tradicional y mantuviera su vinculación con el origen español del producto".

O sea:  tradicional pero joven.  Conservador pero rupturista.  Español de siempre pero cosmopolita y dinámico.  ¿?????  Vaya reto para una agencia de publicidad, ¿eh?

Veo en la tele a Chenoa en el nuevo anuncio de Ponche Caballero, y me vienen a la mente todas sus predecesoras:  las trillizas, Azúcar Moreno, Paulina Rubio…  La fórmula es siempre la misma: negar la evidencia de que el producto ha entrado en su fase de declive y subvencionarlo con fuertes inversiones publicitarias a ver si engancha a los jóvenes de una vez.

La_noche_de_los_muertos_vivientes-450114330-large Es toda una reedición de la noche de los muertos vivientes, la peli de George A Romero. La creencia de que la publicidad, en el año 2010, es como un elixir mágico que puede insuflar vida a cualquier producto maduro/moribundo es una estupidez

Porque no funciona así:

– Los productos eternos no existen. 

– Porque los humanos somos mortales, volubles, envejecemos y nuestros gustos evolucionan constantemente.

– Por ello los productos son concebidos, nacen, se desarrollan, se estacan e inevitablemente, maduran y desaparecen.  Esto se estudia en el ciclo de vida del producto en todas las Universidades.  Como todos los directores de Marketing muestran prestigiosas carreras y Másters en sus currículums, asumo que ese día faltaron a clase.

– Los muertos vivientes no recobran su juventud necesiariamente aunque los saquemos a pasear por la tele.

Un producto como Ponche Caballero podría ser perfectísimamente rentable durante años, dirigiéndose a una base decreciente de consumidores maduros.  Opino que es un buen producto, diferenciado, consistente (botella, marca, imaginario, distribución) con un elevado nivel de ventas (está entre las 10 bebidas espirituosas más vendidas del país) y me jugaría un carajillo a que el consumo de sus heavy users no bajaría si dejasen de hacer publicidad. 

Hoy he tomado esta marca como ejemplo, pero ahora extrapolo a cualquier otra.  Me parece una obsesión enfermiza despilfarrar el dinero que un fabricante podría invertir en desarrollar nuevos productos con los que equilibrar su portafolio, en airear publicidad predecible e inocua al consumidor.

He visto comportamientos de este tipo cada vez que me he topado con un fabricante que depende mucho de una sola marca.  En concreto me sucedió con una marca de tabaco de las gordas. El riesgo de cagarla es máximo cuando no puedes diversificar.  En ese contexto, invertir en publicidad parece una opción menos discutible puertas adentro que lanzarse al agujero negro del I+D.  Sin nuevos productos entre los que dividir su riesgo, nuestra tabaquera se limitaba a jugar con sus campañitas año tras año mientras las ventas se debatían en una lenta agonía.

Pensaba en incrustar también el spot de Chenoa dentro de este artículo, pero mejor os ahorro 30 segundos de vuestro tiempo, que tendréis mejores cosas que hacer.

Saludos irreverentes.

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San Miguel 0,0: ¿por qué crear una ficción publicitaria en vez de mostrar la realidad?

Los que seguís el basket habréis visto este spot de San Miguel 0,0 hasta en la sopa durante los partidos de la selección,

Divertido, no se puede negar. 

Pero mirad este vídeo doméstico que tiene más de 50 millones de visitas en Youtube,

Efectivamente es el clip de Jill y Kevin, una pareja americana que se hicieron famosos en la red con el vídeo doméstico de su boda.

San Miguel 0,0 toma prestada la idea para su campaña "esta es una historia real".  No critico el hecho de "tomar prestada" una historia de Internet.  Pero renunciar a la espontaneidad del vídeo original y sustituirlo por la artificialidad de una peli rodada con una coreografía / casting / peluquería / fotografía y sonido impecables es cercenar el potencial de la idea. 

Por si acaso alguien de San Miguel o de su agencia se pasa por este blog a contarnos que Javier y Sandra (los personajes de su spot) sí son reales, anticipo que no lo pongo en duda.  Lo que no me imagino (yo que me he casado de momento una vez ;)  es a Javier y a Sandra tan bellos y bronceados el día de su boda, sin que se les mueva un pelo, bailando que te cagas, y más pendientes de salir bien en un anuncio que de contraer matrimonio.

E.d., será una historia real, pero no lo parece.  Tampoco me dedico a elucubrar cómo, dónde o cuándo lo rodaron, así que si alguien nos lo quiere contar, es más que bienvenido.

¿Por qué no haber llamado a Jill y a Kevin pidiéndoles permiso para utilizar la película?  A buen seguro les habría resultado más barato… y más impactante.  ¿Acaso no se necesita impacto para contrarrestar los bostezos que provocan los bloques de publicidad de hasta 6 minutos?

Alguien pensará: claro, es que lo de Jill y Kevin no suena bien, la imagen se mueve y algunos bailan como patos mareados.  ¿Y?????  ¿Acaso los mejores recuerdos que tenemos por ahí grabados no fueron grabados en cámaras domésticas? ¿Y no es aceptable esa calidad para recordarlos?  ¿No son así nuestros vídeos?

¿Por qué las marcas se empeñan en seguir a pies juntillas toda una rémora de corsés en su publicidad?   (Si quieres leer más en este artículo enumero un puñado de corsés).

¿Por qué las marcas no son más naturales?

¿Por qué han de utilizar un lenguaje específico para ellas: engolado, efectista y dulzón hasta el empacho?

¿Acaso no deberían adaptar su lenguaje al de los consumidores, teniendo en cuenta que somos nosotros los destinatarios de estos mensajes?

¿Por qué no reírse de sí mismas para parecer más humanas y así acercarse a nosotros?

Porque no quieren correr el riesgo.  Por eso es preferible ser políticamente correcto -aunque menos estimulante- con tal de no exponerme a ser criticado por romper los códigos de mi categoría.

Un buen resumen de lo que trato de decir es la segunda parte del vídeo de Jill y Kevin, realizado esta vez con medios pseudo-profesionales.

¿A que ya no da el pego?

Saludos irreverentes.

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Los códigos de comunicación de una categoría están para romperlos.

Dando un paseo por Gijón me encuentro con este cartel en una de las avenidas de más paso.

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Durante unos segundos dudo, porque no sé bien lo que me están vendiendo.  Y eso atrae mi atención y hace que me detenga a fisgar el interior de la tienda y poco después, a sacar esta foto.

Uno de los grandes lastres de la profesión publicitaria, es lo que anunciantes y agencias que siguen el manual para evitar el riesgo, denominan "códigos de la categoría".

Verbigracia:

– Un anuncio de coches debe mostrar su modelo más deportivo poniendo a prueba su suspensión en una curva mientras un rayo de sol reluce sobre la carrocería. 

– Uno de perfumes debe mostrar a una maciza rodeada de pétalos de rosa.  O cisnes.  O mejor ambas.  Si se trata de una colonia dirigida a un target juvenil, mejor sacar a una Lolita (o Lolito) corriendo sobre una calle mojada y cubierta de hojarasca.

– Uno de cosmética, cutis perfectos.

– Uno de moda, cuerpos diez.   Cuantos más mejor.

La marca es una heroína: una diva que se sitúa por encima del bien y del mal.  El suyo es un mundo perfecto sin manchas, sin polución, sin defectos, sin problemas.  Por eso los anuncios de coches se parecen entre sí como gotas de agua (hace unos meses escribí sobre ello: no oculto que me pone enfermo).  Y los de perfume.  Y los de cosmética.  Y los de moda.

Y sin embargo algunas veces una sorpresa como esta tienda de moda de tallas especiales llamada Dolce Evita tira de la sensualidad/sexualidad para vender ropa a mujeres que utilizan tallas grandes.  ¿Por qué no?  Si se trata de generar sorpresa a nivel de calle para estimular el tráfico a la tienda, ¿no es mejor sorprender?, ¿no es mejor ofrecer un guiño al target mostrando una mujer de carne y hueso en lugar de una modelo convencional?  Las mujeres que compran tallas grandes, como cualquier otra mujer, son alérgicas a las milongas y están aburridas de mensajes anodinos. 

Puedo estar de acuerdo en que quizá una parte de personas con sobrepeso no se sientan cómodas con un mensaje de este tipo, pero dudo que un rótulo "Amparo- Tallas Especiales" consiga involucrar al target de forma más eficaz.

Que es al final de lo que va esto de la publicidad. ¿No?

Estamos en la era del contenido porque el contenido genera conversaciones.  Me imagino a Dolce Evita generando conversaciones.  Pero a Amparo – Tallas Especiales, francamente no.

El caso de este pequeño negocio asturiano recuerda al de Dove, la mega-marca internacional del grupo Unilever que a veces utilizo en un caso práctico para mis clases.  Los ejecutivos de Dove encontraron que no existe en la historia un canon uniforme de belleza femenina. Que este ha evolucionado con el paso del tiempo, como nos cuenta el arte y más recientemente el cine.  Luego contrastaron esta observación sentándose a hablar con más de 3.200 mujeres en diez países del mundo. Y encontraron que la mujer rechaza el término belleza porque lo asocia con la publicidad masiva y una imagen irreal de sí
misma. En 2004 decidieron por fin poner su campaña en el aire, fulminando los códigos publicitarios de
su categoría. Y obtuvieron un gran éxito.

Los códigos de categoría no existen

Bueno, exagero. 

Sí existen pero sólo en las mentes de quienes los utilizan como coartada para producir publicidad políticamente correcta… y al mismo tiempo inaceptablemente aburrida e ineficaz para el target a quienes la dirigen.

Saludos irreverentes.

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Esto es una campaña de publicidad: 29 palabras y punto.

B Squared Marketing Shares Its Wisdom While Making It Short and Sweet

B Squared Facebook brilliant content marketing share

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  7.  via contentmarketingtoday.com

     

    Me ha gustado esta reflexión visionaria sobre lo que un cliente necesita de una marca: concisión, creatividad (en el sentido de generación de sorpresa), originalidad, orientación a la acción.

    Quizá pienses que me estoy yendo y que este post no va sobre publicidad pero sí lo hace: la publicidad sirve para comunicar marcas estimulando la preferencia y las ventas.

    Quizá alguna vez hayas pensado -como yo me dí cuenta hace 5 ó 6 años- que es mucha de la publicidad de siempre la que no genera recuerdo ni preferencia (como mucho sonrisas), porque se basa en la interrupción y la repetición. Y ambas cosas son lo último que deberías hacer para agasajar a un cliente, que es lo que sí debes hacer si quieres que te compre.

    Agasajar significa entrar en su vida cuando él quiere, no cuando quieres tú (a ser posible pidiéndole permiso antes), ser respetuoso con su tiempo = conciso, y ofrecerle un valor.  Suficientes ofertas tiene a su alrededor para que todo lo que le ofrezcas a cambio de su fidelidad sea más cháchara publicitaria.

    Saludos irreverentes

     

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OFRECER ALGO QUE NADIE TIENE: SACADO DE «CAIDA Y AUGE DE REGINALD PERRIN»

Ante la insistencia de mi amigo Roberto que por lo visto quiere cargarse mi blog, hoy escribo sobre este extracto de la serie "caída y auge de Reginald Perrin" que si tenéis entre 35 y 50 posiblemente recordaréis. 

Se trataba de una serie de humor agúdamente británico donde su protagonista fingía su suicidio para escapar de su anodina vida de commuter y empezar una existencia nueva llena de excentricidades.  Una de las cuales era montar el negocio perfecto: un negocio sin competencia

Perrin monta una tienda de basura cuyo objeto, como podéis ver en el vídeo es complacer a la gente sin gusto o bien permitirte hacer un regalo a la gente que odias. 

Ofrecer algo que no tiene nadie sigue siendo un valor en alza.  Incluso si lo que ofreces es una basura, como en la tienda de R Perrin.

Cada año me sucede con alguno de mis alumnos de publicidad, que en sus presentaciones justifican las ideas más disparatadas en aras de conseguir "diferenciación".  Un palabra grandilocuente que encierra una gran mentira

Si quieres que tu marca sea diferente, puedes rodar un spot de tu producto sostenido por una chica de buen ver en bolas, y airearlo a toda pastilla en los medios.  Conseguirás que se hable de ti, sin duda, además de que caiga sobre ti el peso de Autocontrol, las asociaciones feministas, y la ministra de Igualdad. 

Pero dudo que consigas RELEVANCIA: e.d. que tu marca destaque sobre las demás que forman tu contexto competitivo hasta el punto de elevarte en la escala de preferencia de tu target.

Me dejo para otro día mi listado de fabricantes basura favoritos. 

Saludos irreverentes.

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bud united.com: Budweiser explota el mundial de fútbol desde Youtube

Budweiser era la cerveza patrocinadora del Mundial de Fútbol de Sudáfrica.

Me acabo de enterar y la verdad es que no tenía para nada esa percepción.  Hablamos de un mercado, el de la cerveza, que en España está fuertemente localizado y donde marcas como Mahou, San Miguel y Cruzcampo copan la inversión publicitaria y la notoriedad.

En nuestros cerebros sólo caben un número limitado de marcas.  Si San Miguel, Cruzcampo y compañía copan los intermedios de los partidos con anucios repletos de banderas de España y escorzos de los jugadores de la roja pateando el balón, lo más normal es que identifiquemos a estas marcas con el mundial.  No a las que aparecen en las vallas o los photocall del estadio como patrocinadores oficiales.

Dicho lo cual, budunited.com, la comunidad desarrollada por Budweiser para el mundial, me ha parecido una iniciativa acertada.  Se trataba de hacer vivir a los fans la competitividad del mundial en primera persona:  un grupo de 32 fans de los 32 países participantes protagonizaban un pseudo reality show, que al parecer llegó a 15 millones de personas.

La ejecución de la página, concebida como una sección "premium" de youtube me parece acertadísima.  Ofrece un valor real: la diversión y la competición, dotando de contenido a la marca para dialogar con sus fans, además de permitirles participar en actividades paralelas como la elección de "man of the match" o el "pintado de caras" en Facebook.

Sólo le pondría el pero de la insuficiente conectividad multicanal.  He aquí el spot de Budweiser del Mundial, que seguramente habréis visto decenas de veces:

¿No pensáis que quizá falta la url de la promo, algún mensaje teaser sobre el reality show, sobre la posibilidad de conocer a los jugadores del equipo campeón como le pasó a esta aficionada…?

Iniesta En todo caso, excelente iniciativa que anunciantes como Budweiser comiencen a combinar estrategias de comunicación 1.0 (como el spot) con 2.0 (como la parte experiencial de interactuar con tu marca en la web).

Saludos irreverentes.

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que bueno es saberse reir de uno mismo: un ejemplo de la agencia Publicis

Me entero por un link en Facebook de uno de mis alumnos de Marketing (gracias Damián), de este site firmado por Publicis donde se hace coña del sinnúmero de situaciones entre jocosas y dantescas que se pueden dar en el día a día de una agencia.  Toma la forma de una baraja de cartas que por un lado muestran frases hechas típicas de la profesión, y por el otro lado su significado real, con toda su crudeza.

Diccionario publi

Ya era hora de que la profesión se riese un poco de sí misma.  Los tiempos de Melrose Place son historia y la profesión ha de reconvertirse.  Escribí sobre esto hace un tiempo y sigo viendo pocas agencias realmente deseosas de transitar hacia otro modelo de negocio que no sea producir spots de 30".

Buen ejercicio para bajarse poco a poco del pedestal.

Saludos irreverentes.

  

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La diferencia entre un anuncio directo y uno «CREATIVO»

Una breve historia sobre cómo decodificamos una marquesina, una mañana cualquiera.

Cruzando la Castellana camino de un cliente en medio de un gigantesco atasco, me fijo en una marquesina de Renova.

Se trata de un producto llamado Renova Green, que se nos presente de un modo sencillo y claro:  niña tumbada sobre la hierba + titular "un pequeño gesto, una actitud planetaria"

Renova valla

"O sea -pienso con la mente todavía somnolienta (son las 8.45 am)-, esto debe ser un papel higiénico fabricado con papel reciclado; seguro que es un poco más caro, pero también más medioambiental, además como soy padre lo de entregar un mejor planeta a nuestros hijos me pilla más de cerca".  Círculo cerrado: como esta noche debo hacer la compra, si lo encuentro lo probaré.

Miro hacia otro lado y como nadie cruza el paso de cebra para distraerme, vuelvo de nuevo a concentrar la vista en la marquesina.  Esta vez me fijo en el cuerpo de texto, que incluye otra idea más profunda "cuando amas, cuidas lo que amas".  El semáforo se pone en verde y echo a andar.

Me quedo pensando en estas dos alternativas:

1. "un pequeño gesto, una actitud planetaria"
2. "cuando amas, cuidas lo que amas"

Dos maneras diferentes de introducir el nuevo producto.  ¿Cuál diríais que es la más creativa?, ¿y la más fácil de entender?

Bajo ese prisma tradicional -y erróneo- de que la creatividad debe embellecer una idea jugando con la inteligencia del receptor (y exigiéndole una segunda/tecera lectura del anuncio), cualquier anunciante/agencia probablemente habría escogido el titular número 2.  No es que sea una idea compleja en sí misma, pero sí está más apartada del beneficio principal que ofrece el producto.  No olvidemos que es papel higiénico, no un tratamiento de autoayuda…

Sin embargo, Renova ha tenido los reflejos de utilizar en exterior el titular más directo, reservando para la campaña impresa (la tenéis a continuación) la idea de "cuidar lo que amas".

Renovagreen anuncio

La tentación de darle lustre a los mensajes es muy, muy grande.  Y en un contexto publicitario hipersaturado, debemos intentar evitarla.

Lo bueno (y este producto me parece muy interesante) si breve y directo, cuatro veces bueno.

Saludos irreverentes.

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La publicidad y el Bálsamo de Fierabrás del Quijote

Estamos de acuerdo en que nuestro bien más escaso es el tiempo.  El mayor lujo es disfrutar de soluciones y servicios que nos permiten ahorrarlo.  El mayor mosqueo es enfrentarnos a quien nos lo hace perder. 

Por ejemplo, la publicidad coercitiva y de interrupción, o sea la publicidad de siempre.  Por eso tiene los días contados. 

Por primera vez en los últimos cien años (desde que la publicidad existe) la información comercial que se supone que contienen los anuncios, la podemos obtener nosotros mismos cuando queramos en soporte digital, sin desviarnos de nuestras rutinas y,sobre todo sin que nos interrumpan.  ¿Qué haces para suscribir un seguro?  ¿Ver anuncios o consultar distintas opciones y precios en internet?

Cuando lanzo estas realistas pero incendiarias ideas en mis clases, mis alumnos, futuros profesionales de la publicidad que pronto tendrán en sus manos las relaciones entre las marcas y los consumidores experimentan dos tipos de reacciones: se persignan o se cabrean.

Imagino que para ellos no debe ser fácil admitir que la era Melrose Place se acabó.  Que no se dedicarán jamás a rodar imaginativos spots de a millón de euros en idílicas islas del Caribe, que los festivales publicitarios pasarán a segundo plano y la mayoría de ellos no verá un trabajo suyo en la TV (aún hoy considerado "el medio rey") ni una sola vez.

A mí no me quita el sueño.  De hecho, lo que me lo quita es ver cómo la profesión sigue obsesionada con adorar esa visión idílica de la "creatividad" (borrosa y subjetiva etiqueta que se aplica según el criterio de unos santones elegidos a dedo).  Como si, con la que está cayendo, resultase lícito concentrar el esfuerzo publicitario en producir anuncios graciosos, inteligentes o engolados, en lugar de anuncios honestos y sencillos que se integren en nuestras rutinas y nos ofrezcan una utilidad real.

Estamos en esto del marketing para conciliar la oferta y la demanda y así contribuir a que la economía funcione, no parecer listos o ingeniosos a ojos de nadie. 

Y en el aula se hace de nuevo el silencio.  Al cabo de un rato alguien pregunta con ojos angustiados: "entonces, ¿es que va a desaparecer la publicidad tal cuál la conocemos?".

Entonces les pinto esto en la pizarrra.

EMBUDO SIMPLIFICADO 

Y les explico que la publicidad no es el Bálsamo de Fierabrás (el brebaje que se preparaba el Quijote para sanar sus males).  No lo cura todo.  No lo puede todo.  No puede dar vida a un producto muerto, nimejorar la percepción que tenemos sobre un producto que no nos ha gustado después de probarlo.  No sirve para fidelizar a los clientes ni para conseguir sus recomendaciones a terceros. Ni mucho menos para resucitar a un producto muerto o moribundo.

Sí sirve, sin embargo para elevar la notoriedad, el recuerdo.  Siempre que el anuncio sea a) fácil de entender y b) claramente asociado con la marca anunciada.

Pero obsérvese que este es sólo el primer paso en la carrera por conseguir una masa crítica de clientes fieles que sustengan la salud de nuestra marca.  En el resto de fases del embudo sirve para bien poco.

Demos a la publicidad la importancia que tiene (relativa) e intentemos utilizar estrategias "pull" (que el cliente nos busque) en lugar de "push" (interrumpirle).

Invirtamos en el cliente, no en publicidad.

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Sobre la publicidad, el branding y los traseros

Hace unos días una anécdota del trabajo de Pop Up Música (prefiero obviarla o gente por otro lado muy maja se sentirá aludida) me recuerda aquellos gloriosos informes de cambios de la Brand Manager de Lucky Strike cuando trabajaba como Director de Servicios al cliente en G2.  Los bullet points a veces pasaban de 30.

La comunicación de marcas y el branding en general tiene el curioso efecto de provocar que todo aquel que pasa alrededor de la marca se quiera agarrar al micrófono para dar su opinión

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Las opiniones ya se sabe, son como los culos… (con perdón, como decía Cela, decir "pompis" es mucho peor)…todo el mundo tiene uno.

La incontinencia verbal en torno a las marcas es un mal endémico que sufrimos los profesionales del sector y que solo puedo explicarme por el glamour que la profesión tenía en otros tiempos y la confusión que generan muchos publicitarios al vender la "creatividad publicitaria" como una especie de inteligencia invisible que provoca la admiración del público.

Cuando construir una marca va de comunicar ideas simples de modo consistente.  Justo lo contrario a engolar/edulcorar/adulterar lo que decimos para que parezca "creativo" a alguien.

Los consumidores no compramos productos creativos.  Compramos marcas que nos aportan valor.

Por lo tanto 3 consejos a los incontinentes:

– La comunicación de marcas en entornos saturados (y en los tiempos que vivimos todos los entornos están saturados) es un trabajo de artesanía:  generar notoriedad es un logro notable, conseguir preferencia un triunfo, generar trial un milagro, y fidelidad ni te cuento… En este arduo trabajo de construir una marca sobran las subjetividades (¿o es que le diríamos a un cirujano ante de que nos suture que preferimos punto de cruz?, ¿le diríamos a un arquitecto que el coeficiente de resistencia está mal porque los planos son muy feos?…).

– Si de verdad no puedes resistir las ganas de opinar, cuando hayas escrito tus 30 bullet points de comentarios, redúcelos a sólo 3.  Y antes de darle a enviar, plantéate si lo puedes reducir todavía más:  un feedback que no se puede resumir en una frase no sirve para nada porque no ayuda a encontrar la dirección correcta sino que dispersa el tiro todavía más.

– Lo importante no es lo que tú creas que la marca debe decir.  Lo importante es lo que el consumidor perciba.