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¿Existen las «productoras de branded content»? 5 reflexiones.

Hoy he encontrado tiempo para escribir sobre algo que he debatido mucho con amigos del sector (de anunciantes, agencias y productoras).

Las redes sociales son maravillosas porque permiten a todo el mundo opinar.  Y son peligrosísimas por el mismo motivo: las opiniones peregrinas suelen confundir a quien las lee.  Estos 5 apuntes son reflexiones que creo que deberíamos hacernos antes de vendernos como especialistas en Branded Content que, no lo olvidemos, al final es una forma de comunicación publicitaria. 

1. Back to basics: ¿para qué sirve realmente el branded content?

Hacemos branded content por 2 razones principales, no hay motivo para complicarlo.  Quien lo complica es porque no tiene las cosas claras.  Winston Churchill decía: “disculpe que le escriba una carta tan larga, no he tenido tiempo de resumirla”.

  • Razón 1: porque llevamos años reuniendo evidencias de que la publicidad convencional puede otorgarnos un pico de notoriedad pero no sirve para construir nuestra relación con el target.  Por eso apostamos por una comunicación no intrusiva que permita a nuestros clientes (las marcas) optimizar sus inversiones.
  • Razón 2: ética.  Circunscribir la comunicación de una marca a formatos basados en la interrupción y la repetición, siendo conscientes de que 4 de cada 5 personas no quieren recibirlos (es el dato que veo consistentemente en todas las encuestas sobre predisposición a la publicidad) es faltarle al respeto a esos usuarios

2. Trabajar para una marca pone sobre tus hombros una responsabilidad GIGANTESCA

Deseo a todo el mundo que logre llegar a fin de mes.  Es más, simpatizo con la problemática del sector audiovisual, con sus fuentes de financiación tradicionales (cadenas TV y organismos públicos) absolutamente tiesas.  Es normal que busquen el dinero de las marcas.  Pero ser depositario de la inversión de una marca nos obliga a concebir y distribuir una comunicación eficaz.  

Ejemplo: ¿pensáis que nos conviene ver YouTube lleno de series que no ayudarán jamás a facturar un solo céntimo a la marca que las paga?  Hablo con muchos anunciantes todas las semanas y sé que esos trabajos devalúan la lectura que realizan sobre nuestro trabajo.  Aquí un ejemplo de lo que quiero decir (lo lamento si alguien se siente mal al leer esto: no sé quién lo ha hecho, pero claramente podría haber asesorado mejor a la marca que lo ha pagado):

 

Como dice el afortunado claim de la agencia Comunica +A, “si no vende, no vale”.  Hay una enorme responsabilidad implícita en esto.  Y parece que lo olvidamos. 

3. Si el branded content es comunicación de marca, ¿dónde está la marca?

Hay gente por ahí que asegura sin ningún rubor que en el ámbito de los contenidos de marca hay que minimizar la presencia de la marca.  ¡Sí, es una idea fantástica!:  escondamos a la marca que paga la fiesta bajo la mesa de esa fiesta para que nadie la vea.  Decir esto:

  • Subraya el desconocimiento de quien lo afirma: es imposible que tomemos la única vía por la que los contenidos pueden contribuir a posicionar una marca (la vía afectiva),  si el consumidor no sabe a quién agradecer el contenido tan chulo que acaba de ver.  Lectura complementaria: aquí está lo que se ha investigado en distintas universidades americanas sobre este punto (si lográis llegar a la página 122…).
  • Pone de manifiesto esa obsesión por sacar a la luz el contenido que a mí me interesa para lucirme, el que quizá llevaba meses metido en un cajón esperando un mecenas, pero quizá no el que la marca necesita.

No tengas duda: si el contenido mola, a tu target le importará un bledo que aparezca nítidamente en él la marca que lo ha producido.

4. ¿Por qué le llamamos creatividad cuando deberíamos decir estrategia?

La publicidad puede resultarte muy útil si lo que quieres es llegar de golpe a 3 millones de personas para comunicar un nuevo producto, una promo, una oferta de precio, etc.  Pero tu reto es proponer a tu público una conversación interesante alrededor de tu marca para así cultivar su amistad, necesitas mensajes que no interrumpan.  Muy probablemente necesitas contenido. 

Si el branded content no está empapado en la estrategia de la marca no te servirá para aportar a ese target un valor relacionado íntimamente con su territorio.  Es decir: será content, pero nunca branded.  

Y por favor, no digamos creatividad cuando queremos decir estrategia. El propio Toni Segarra (quien soy yo para rebatir lo que dice el más grande), apunta que no debería existir una profesión etiquetada como “creativo”.  ¿No deberíamos todos ser creativos?

Si cuando decimos creatividad nos referimos a ese fluido invisible al alcance de unos pocos privilegiados, y que les permite alumbrar claims efectistas y esas direcciones de arte tan enigmáticas sólo comprenden ellos, a lo mejor sería preferible evitar ese tipo de creatividad.  Simplemente porque el consumidor no tiene tiempo para lograr descifrarla.

5. “Productora de Branded Content “: ¿es una contradicción en sí misma?

Durante los últimos quince años he tenido la inmensa suerte de trabajar con algunas de las mejores productoras de España.  Excelentes profesionales en lo suyo, a quienes llamábamos cuando agencia y cliente habíamos llegado a un consenso sobre una campaña.  En ese momento la productora entraba en juego.  Te ayudaban a todo: a producir un vídeo corporativo, un spot, o un vídeo motivacional para la fuerza de ventas.   Lo de menos era quién realizase el encargo o en qué consistiese ese encargo: las productoras producían.  Y la amplia mayoría lo hacían muy bien.

Por eso jamás entenderé eso de “productora de branded content”.  ¿Acaso el hecho de que un contenido lo pague una marca en lugar de una Consejería de Cultura, exige un nuevo know how que desconozco?  ¿Acaso antes decíamos “productora especializada en vídeos para las Consejerías de Cultura”?. 

Colaboración en lugar de confusión

Los trabajos de Branded Content audiovisual que hemos realizado en los últimos cuatro años (y van unos cuantos), han llegado a buen puerto gracias a la colaboración de dos especialistas:

  • Una agencia que sabe de comunicación, pero que (seamos honestos) sabe mucho menos de producción.
  • Y una productora. Hemos trabajado con varias: buenos profesionales (casi) todos ellos e IMPRESCINDIBLES para ejecutar los trabajos.  Pero, al mismo tiempo, frecuentemente ajenos al negocio de la marca, su problemática y sus necesidades reales de comunicación.

Esto  de colaborar funciona (o a mí me funciona) y yo voy a seguir trabajando así.  Al menos hasta que el mercado sea suficientemente grande como para que en él florezcan empresas con un know how real en ambos ámbitos (publicidad y producción). 

Hablamos de cultura, de principios y de enfoque de negocio: para ser competentes en comunicación publicitaria no basta con contratar a un ex ejecutivo de agencia que nos acompañe a las reunionesNo creo que nadie pueda reciclarse de realizador en publicista por el mero hecho de decir que lo es.  Colaboremos, sí, pero entendamos también el valor que debe aportar la profesión publicitaria para hacernos merecedores de un hueco en ella. 

Saludos a todos.

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«Back to the start», de Chipotle (ganador Cannes cat. Branded Content): ¿un corto o un spot?

Me entero por Marketing News del ganador del festival publicitario de Cannes en la categoría de Branded Content.

Durante los años que trabajé en publicidad, jamás me gustaron estos certámenes del autobombo donde se premia o denigra a las piezas concursantes desde la mera subjetividad del jurado.  Pero es lo que hay: es un festival que convoca la atención del sector y confío en que algún día haga algo por impulsar la evolución en el modelo de negocio de las agencias.

De momento, no hace gran cosa salvo aplaudir "los anuncios que molan".

Este es el primer premio de "Branded Content":

 

Dentro del hilo de comentarios al vídeo que podéis ver en YouTube están "I love it, brilliant, incredible…" etc.

No discrepo:

  • Técnicamente es una muy buena animación.
  • La canción mola mucho.
  • El conjunto es tierno y relajante.

Pero no parece un contenido (o Branded Content o como lo queráis etiquetar) cuando la marca que está detrás (la cadena de restaurantes mexicanos Chipotle) lo viste de cortometraje para llevarlo a Cannes pero lo utilizará para airearlo en TV tantas veces como les dure el presupuesto de medios.

Como he intentado explicar otras veces en este blog, los contenidos de marca se diferencian de la publicidad en un fundamento muy básico pero crucial

  • La publicidad es un formato destinado a aparecer en un bloque o espacio publicitario desde donde se lanza a la audiencia con un enfoque de repetición (a más pases, más notoriedad) e interrupción (la publicidad interrumpe el contenido que se está viendo).
  • El contenido es justo lo contrario: la marca produce/diseña un formato de entretenimiento competitivo que garantice el interés de su audiencia

Me creeré que esto es un Branded Content cuando lo vea convertido en un largometraje de 90 minutos de duración, como Toy Story o Monstruos S.A., o en una serie infantil como Dora la Exploradora o Arthur, cuando pete la taquilla y mis amigos de Estados Unidos y sus hijos la vean enterita y sin pestañear.  Entonces sí (previsiblemente) provocará una respuesta positiva en el plano del recuerdo, en el de la afectividad y posiblemente en el de la intención de compra.

Pretender que el uso de una historia emocional redime al spot de todos sus pecados y le convierte en un contenido de entretenimiento es mucho pretender. 

Me preocupa que los gurús de la profesión no vean esto con mayor claridad.  Mi única duda es si no saben o no quieren verlo.

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Nuevos tiempos, nuevos consumidores, nuevas marcas. ¿Es esto una revolución o no?

Supongo que cada vez que leéis o escucháis algo sobre el momento que atraviesa la relación entre marcas y consumidores, os encontráis con la palabra "revolución".

A veces me lanzo y yo mismo utilizo ese mismo término, e invariablemente, si tengo cerca a algún publicitario o marketiniano susceptible, invocan el statu quo de la industria (a mi marca los anuncios sí le funcionan, siempre lo hemos hecho así…) y me responden que lo que está sucediendo es una mera evolución en la manera de hacer las cosas.  Es normal, la actitud natural de las personas hacia el cambio es resistirlo. 

Yo no me resisto, pero no tiene mérito.  Puedo hablar del cambio porque soy un outsider.  Si siguiese currando en una agencia de publicidad, probablemente no estaría escribiendo un blog, para empezar.

Aunque estas disquisiciones etimológicas habitualmente me aburren, esta vez me he metido en la página de la Real Academia para consultar la definición de "revolución".  Y esto es lo que he encontrado: 

Revolución rae

 

 

 

 

La verdad es que me encaja a la perfección con lo que está pasando a nuestro alrededor, sí hay una revuelta (la de los consumidores que huyen de la publicidad que no les aporta nada) y sí hay un cambio rápido y profundo. Internet apenas llega a un 55% de los hogares españoles y sin embargo ya pasamos más horas intercambiando activamente información en internet que viendo pasivamente la televisión. Revolución

Este gráfico que utilizo mucho en mis clases, me sirve para argumentar la profundidad del cambio.  

  • Por primera vez desde que la publicidad aparece a principios del siglo XX, sus destinatarios podemos contestar, opinar y debatir.
  • Por primera vez un consumidor puede escoger qué mensajes quiere recibir (pull) en lugar de consumir pasivamente a lo que le envía un tercero (push).
  • Por primera vez el receptor clásico de los mensajes publicitarios (el consumidor) puede emitir sus propios mensajes.
  • Por primera vez una marca va a invertir en los clientes (en fidelidad) y no en los anuncios (en captación indiscriminada).
  • Por primera vez un anunciante se da cuenta de que interrumpiendo a su cliente no va a conseguir despertar su atención y desarrollar su empatía, así que tendrá que solicitar su permiso previamente.
  • Por primera vez la publicidad tomará la forma de un contenido útil al destinatario (consejos prácticos, entretenimiento…) en lugar de tomar la forma de una versión exagerada y edulcorada del produto anunciado.
  • Por primera vez el mercado deja de ser un término de los marketinianos, vacío e impersonal.  El mercado es un conjunto de personas a las que queremos convertir poco a poco en fans de nuestra marca.

Todo cambia: el qué, el cuándo, el cómo y el dónde y el por qué.  Sinceramente, ¿os parece poca revolución?

Me hace gracia que ciertos neo-especialistas en Social Media se autoproclamen abanderados de este proceso.  Si bien tiene su hipocentro en el poder que las nuevas tecnologías otorgan al consumidor, la nueva relación entre marcas y consumidores no se desarrolla sólo en Internet.  Esto no va a ir de desarrollar páginas de fans en Facebook.  Va de escuchar a los nuevos consumidores y a sus comunidades, aprender e integrar a las marcas en ellas de forma natural.

Y por encima de todo, me hace gracia que algunos se aferren al viejo spot de treinta segundos con más miedo a perder sus poltronas que argumentos reales.

Son buenas noticias, no malas.  Todo el mundo sale beneficiado: los consumidores porque participamos.  Y las marcas porque si se ponen las pilas pueden integrarse en un modelo más transparente y por lo tanto, más sostenible.

 

 

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branded content branding mis libros

Digo adiós a mi blog… y recomienzo.

Hace año y medio que me puse a esto de bloguear.

Hay gente que me pregunta por qué lo hago.  Tengo 3 motivos:

  • VOCACION. Escribir es la única vocación real que creo que tengo (hasta hace bien poco vocación frustrada, y ahora en desarrollo).  No me cuesta hacerlo: es como una afición.  Otros coleccionan mariposas, ¿no?
  • NETWORKING. El blog me ha permitido conocer a un puñado de gente interesante estos últimos meses y ha sido un trampolín para conseguir publicar mis dos primeros libros.
  • VAGANCIA. Generar este contenido me adelanta el trabajo de mis clases.  A veces me piden hablar sobre un tema y sólo tengo que rescatar un par de posts y tengo el trabajo hecho.

Esa misma gente (hay personas que hacen muchas preguntas), suelen decirme que por qué soy tan negativo, que sólo doy caña sobre campañas y marcas que no me gustan y a veces no ofrezco soluciones en positivo.

Llevo tiempo pensando en ello y creo que tienen (tenéis) razón.

Como profesor y profesional del Marketing, y ya que escribo en un "medio público" (el mío, otra cosa es los lectores que tenga), me siento en la responsabilidad de debatir el camino adelante.  No basta con decir que la publicidad está muriendo.  Nos corresponde diseñar el nuevo camino a seguir en la era post-publicitaria.

Así que he decidido pensar en positivo y abrir una nueva etapa en el blog.  Esta es la parte cosmética:

  Cabecera no content no brand

Y esta es la reflexión que hay detrás.  Si queréis, mi pequeño manifiesto de andar por esta casa:

  1. Aunque nos interese el Marketing, somos consumidores y tenemos derecho a exigir.  Exigiremos buenos productos, calidad y publicidad no intrusiva.  Si una marca quiere conquistar nuestro corazón, debe hacerlo ofreciéndonos utilidad, no anuncios "creativos".  ¿Creativos para quién?
  2. Utilidad equivale a información trascendente, entretenimiento o incentivos.  Estas tres cosas caen bajo el paraguas de "contenido de marca".
  3. Si la publicidad de tu marca no ofrece información útil, no entretiene y no incentiva, no sirve.  Si sólo sirve para ganar premios en los festivales o para que el resto de la profesión te admire, no sirve.  Si no te ayuda a vender más, no sirve…
  4. Escucha a tu target, desarrolla un territorio de marca propio y aprópiate de él.  Cualquier marca puede hacerlo: sólo tienes que esribir tu propia historia y por supuesto hacerla creíble.  Si tu territorio es relevante al target, tendrás una coartada para crear y divulgar un contenido excitante que contribuirá a ampliar tu base de clientes fieles.
  5. El medio no es el mensaje.  El medio es lo de menos.  En una sociedad multiconectada lo único que quieres conseguir es relevancia, consistencia y que a través de sucesivos contactos, la fidelidad de tus clientes evolucione.  El mensaje es el medio: hazlo relevante y útil.

Cuando tu publicidad sí es útil al target, entonces hablamos de contenidos de marca y dejamos de hablar de anuncios egocéntricos y coñazo.

NO CONTENT = NO BRAND.

Te mando un fuerte abrazo y espero verte por aquí en el futuro.  Lo pasaremos bien.

Javier Regueira.

 

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publicidad para olvidar

La publicidad y el Bálsamo de Fierabrás del Quijote

Estamos de acuerdo en que nuestro bien más escaso es el tiempo.  El mayor lujo es disfrutar de soluciones y servicios que nos permiten ahorrarlo.  El mayor mosqueo es enfrentarnos a quien nos lo hace perder. 

Por ejemplo, la publicidad coercitiva y de interrupción, o sea la publicidad de siempre.  Por eso tiene los días contados. 

Por primera vez en los últimos cien años (desde que la publicidad existe) la información comercial que se supone que contienen los anuncios, la podemos obtener nosotros mismos cuando queramos en soporte digital, sin desviarnos de nuestras rutinas y,sobre todo sin que nos interrumpan.  ¿Qué haces para suscribir un seguro?  ¿Ver anuncios o consultar distintas opciones y precios en internet?

Cuando lanzo estas realistas pero incendiarias ideas en mis clases, mis alumnos, futuros profesionales de la publicidad que pronto tendrán en sus manos las relaciones entre las marcas y los consumidores experimentan dos tipos de reacciones: se persignan o se cabrean.

Imagino que para ellos no debe ser fácil admitir que la era Melrose Place se acabó.  Que no se dedicarán jamás a rodar imaginativos spots de a millón de euros en idílicas islas del Caribe, que los festivales publicitarios pasarán a segundo plano y la mayoría de ellos no verá un trabajo suyo en la TV (aún hoy considerado "el medio rey") ni una sola vez.

A mí no me quita el sueño.  De hecho, lo que me lo quita es ver cómo la profesión sigue obsesionada con adorar esa visión idílica de la "creatividad" (borrosa y subjetiva etiqueta que se aplica según el criterio de unos santones elegidos a dedo).  Como si, con la que está cayendo, resultase lícito concentrar el esfuerzo publicitario en producir anuncios graciosos, inteligentes o engolados, en lugar de anuncios honestos y sencillos que se integren en nuestras rutinas y nos ofrezcan una utilidad real.

Estamos en esto del marketing para conciliar la oferta y la demanda y así contribuir a que la economía funcione, no parecer listos o ingeniosos a ojos de nadie. 

Y en el aula se hace de nuevo el silencio.  Al cabo de un rato alguien pregunta con ojos angustiados: "entonces, ¿es que va a desaparecer la publicidad tal cuál la conocemos?".

Entonces les pinto esto en la pizarrra.

EMBUDO SIMPLIFICADO 

Y les explico que la publicidad no es el Bálsamo de Fierabrás (el brebaje que se preparaba el Quijote para sanar sus males).  No lo cura todo.  No lo puede todo.  No puede dar vida a un producto muerto, nimejorar la percepción que tenemos sobre un producto que no nos ha gustado después de probarlo.  No sirve para fidelizar a los clientes ni para conseguir sus recomendaciones a terceros. Ni mucho menos para resucitar a un producto muerto o moribundo.

Sí sirve, sin embargo para elevar la notoriedad, el recuerdo.  Siempre que el anuncio sea a) fácil de entender y b) claramente asociado con la marca anunciada.

Pero obsérvese que este es sólo el primer paso en la carrera por conseguir una masa crítica de clientes fieles que sustengan la salud de nuestra marca.  En el resto de fases del embudo sirve para bien poco.

Demos a la publicidad la importancia que tiene (relativa) e intentemos utilizar estrategias "pull" (que el cliente nos busque) en lugar de "push" (interrumpirle).

Invirtamos en el cliente, no en publicidad.