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Talibanes versus Reaccionarios: ¿como ves tú el futuro de la publicidad?

El pasado 28 de Febrero acudí a un evento organizado por/para publicitarios donde compartí con los asistentes las dos historias de las que hablo habitualmente cuando me piden mi opinión sobre el futuro del sector:

  • Que la publicidad tradicional ya no funciona: no porque lo diga yo, que soy un elemento minúsculo y más que prescindible en este mundo, sino por la avalancha de datos científicos (números, no opiniones) que soportan esta afirmación y la propia tendencia del sector, tan gris como la del ladrillo.  Descargaos libremente #D.E.P.SPOT si queréis leer más sobre este tema.
  • Que la ciencia cada vez reúne más evidencias de cómo activar el interés del receptor de un mensaje y así garantizar su eficacia.  Los que hemos investigado este campo tenemos cada vez mayor certeza sobre la necesidad de:  a) evitar las irritantes interrupciones,  b) apostar por mensajes lo más objetivos y lo menos egocéntricos posible y sobre todo  c) adoptar un enfoque narrativo (e.d. ir desarrollando un hilo narrativo en la comunicación de marca en lugar de repetir a dolor una misma pieza) 

Aquí está mi presentación (también descargable).

Talibanes

Permitidme que os cuente una historia que arranca un día de Mayo de 2009 (hace casi 4 años).

Ese día acudí a un evento sobre publicidad, en el que concurrían distintos profesionales.  Todos bien conocidos.  Al terminar el evento, flipado por la ausencia de autocrítica de los ponentes, pregunté a un directivo de una gran central de medios cómo era posible que siguiesen vendiendo tan alegremente a sus clientes un producto que sabían defectuoso, y cómo era posible que un producto cada vez más defectuoso costase cada vez más caro (por aquel entonces el coste por GRP seguía estando en lo más alto).  Me contestó llamándome talibán y diciéndome que "él tenía un cliente que cuando se anunciaba sí vendía más".

Como no tuve posibilidad de réplica, me fui a casa incómodo.  Y decidí comenzar a escribir este blog para decir lo que pensaba sobre la publicidad sin que me cortasen el micrófono.  Aquí está aquel primer artículo donde exponía mi experiencia en el evento.  Inmediatamente vino Pop Up Música, luego Big brother is dead (gracias al trabajo de 5 años recopilando información y al generoso prólogo de Risto Mejide), mi tesis doctoral sobre Branded Content y todo lo demás.

Corte al 1 de marzo de 2013.  

En la rueda de prensa que sigue a mi presentación que acabáis de ver, un directivo de una gran central de medios arranca su intervención llamándome talibán y diciéndome que "él tenía un cliente que cuando se anunciaba sí vendía más".  (Os prometo por mis niñas, que diría Maradona, que ambas historias son verídicas).

¿Reaccionarios?

Relatados los hechos de forma objetiva, os doy mi opinión.

Tengo una opinión positiva sobre gran parte de las que siempre hemos llamado centrales de medios (ahora les gusta llamarse agencias).  Entienden mejor que ningún otro eslabón de la cadena publicitaria de qué va el futuro del sector, disponen de buena información sobre el consumidor y están cerca de los medios.  Cuentan con buenos profesionales, poderosas herramientas de investigación y la mayoría están invirtiendo ya en unidades especializadas en la producción y difusión de contenidos de entretenimiento.

Y sin embargo en público siguen defendiendo a capa y espada la dictadura de los spots.

Si os digo la verdad, no sólo no me extraña sino que no esperaría otra cosa.  Os aseguro que creen en el contenido, pero saben que de momento siguen viviendo de los spots.  Quieren educar a sus clientes en la necesidad de comunicar mensajes de marca de otra forma, pero tienen miedo de que aprendan demasiado rápido y huyan.  Contribuyen a hilar una nueva metodología de trabajo para desarrollar Branded Content, pero se aferran a su zona de comfort (planificar y comprar espacio en medios).  Es al mismo tiempo contradictorio y comprensible.

¿Pueden publicidad y contenido convivir?

O dicho de otro modo, ¿podemos los talibanes abrazarnos con los reaccionarios?

Estoy convencido de que sí, porque ambos queremos lo mismo: una publicidad que el consumidor sí quiera ver.  Porque si la ve gustosamente, la recordará, empatizará con ella y con la marca anunciante y ello impactará positivamente sobre su intención de compra.

Es más, estoy convencido de que al spot sí le queda una función que cumplir, o mejor dicho tres:

  • Activar la notoriedad de una marca que nadie conoce.  Un spot puede decirle a un consumidor: ¡eh, oye, que estoy aquí¡, ¿te interesa conocerme?
  • Reactivar la notoriedad de una marca que estamos reposicionando.
  • Conseguir un impacto rápido, por ejemplo, para comunicar una promoción.

Y no es poco.

Lo que un spot ya no puede hacer en 2.013 es ganarse el corazón de los clientes para así transformarles en fans.  Consolidar un relación de fidelidad con un consumidor requiere de sucesivos puntos de contacto (y como apunta Wally Olins, uno de los padres del Branding, no hablamos solo de publicidad, sino también del producto, del punto de venta y las personas) que vayan desvelando el ADN de esa marca y "enamorándole".  

¿Tú crees que habrías logrado engatusar a tu chic@ a base de interrumpirle?  No le pidamos a las personas que toleren en las marcas lo que no toleran en otras personas.

Saludos a todos.

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¿La profesión publicitaria entiende el futuro de la publicidad? (vídeo)

Gracias a MarketingDirecto.com, tenemos acceso digital a este debate sobre "El futuro de la publicidad" celebrado el pasado 6 de marzo en el seno del II Congreso sobre el Futuro de la Publicidad, The Future of Advertising 2012.

No te asustes al ver que son 52 minutos… echa un vistazo a los 10 primeros que el resto es igual.

El sector publicitario está atravesando un punto de inflexión como no ha conocido en toda su historia.  La tecnología, la saturación y la fragmentación hacen que las audiencias se batan en retirada, provocando que los anunciantes lo hagan también.  Se trata de un tipo de crisis que no es coyuntural.  Esto no es como el ladrillo.  Esta "crisis", si la queremos llamar así, está aquí para quedarse.

Me parece bien la iniciativa de juntar a gente con experiencia para debatir sobre el futuro del sector.  Pero me sorprende que el debate se limite a un duelo personal entre los señores de digital y los de la publicidad convencional. 

El viejo debate del ATL y BTL (¿sabíais que esa arbitraria línea de división entre above the line / below the line se la inventó un contable?), sólo que con etiquetas diferentes.

Un debate estéril.  Si seguimos jugando al mismo juego que nos han conducido aquí, si seguimos utilizando las mismas herramientas y blandiendo el mismo discurso… ¿cómo esperamos obtener resultados diferentes?, ¿cómo esperamos salir del atolladero?

Lo que dicen los del sector "convencional"

  1. El medio rey, donde se concentran las audiencias, sigue siendo la tele Por supuesto que sí.  De hecho, me sorprende que alguien en la mesa redonda se atreva a decir que la gente no ve la tele…  La cuestión no es esa, naturalmente que la vemos, pero la vemos porque de la caja tonta salen los contenidos que nos interesan.  Y la dejamos de ver cuando sale la publicidad que nos incordia.
  2. El futuro de la comunicación es contar el mismo concepto en todos los entornos.  Cuidado.  Si cuando emito un anuncio la gente se va a hacer pis y lo pongo en una valla, la gente mirará hacia otro lado, si lo pongo en una revista, cuando se encuentre con él pasará la página sin hacerle ni caso…  Si comunicamos 360º una publicidad que es un tostón, tenemos un tostón 360º.
  3. La creatividad es la clave para que el consumidor se interese de nuevo por la publicidad.  Lo dudo.  Cuando le repetimos a un tipo la misma historia 7, 9, 10 veces, por muy "creativa" que sea, le acabará cansando igual.  Si el enfoque publicitario no funciona, lo que hay que hacer es cambiar el enfoque publicitario, no pintar los anuncios de otro color.

Lo que dicen los del sector "no convencional"

  1. Las marcas son propiedad de los consumidores.  Por supuesto: esto es así porque una marca no es un símbolo, sino un conjunto de valores intangibles que habita en la mente del consumidor.  Pero esto no significa que debamos convertir la comunicación de una marca en un guateque digital donde gana el que dice más chorradas en el muro de Facebook.  Y lo veo todos los días cuando entro en Facebook.
  2. Las Redes Sociales nos ofrecen la mayor potencialidad en cuanto a investigación del consumidor.  Cierto: pero de momento solo eso, potencialidad.  Hace poco escribí sobre los muy profesionales argumentarios comerciales de Facebook, en los que aparecen más usuarios en Madrid que habitantes realmente viven en toda la Comunidad.  ¿Podemos fiarnos de esta información de andar  por casa?
  3. El móvil es el elemento clave del futuro de la comunicación.  Pues no.  El móvil solo es un cacharro más.  Lo que hace que vuelque toda mi atención en él es el contenido que sale por su pantalla.  Si no aprendemos a generar contenidos para las marcas, el consumidor se relacionará con el móvil igual que con la tele: consumo entretenimiento, rechazo la publicidad.

El único futuro posible para la publicidad

El futuro de la publicidad no es Internet.

No es el móvil.

No es la televisión interactiva (el día que sea realmente interactiva).

El futuro no es concentrar la inversión en un único medio o saber utilizarlo mejor.

El único futuro posible es sustituir las campañas basadas en la repetición y la interrupción (que el consumidor bloquea y esquiva) por campañas que el consumidor sí quiera ver.  ¿Y qué es lo que quiere ver?:  dos cosas, información y entretenimiento (o lo que es lo mismo, contenido).  Y me refiero a TODAS las campañas: las que pululan por la tele cada noche y también las que nos encontramos en Internet.

Este futuro implica un cambio radical en la mentalidad de la industria publicitaria para dejar de desarrollar mensajes paridos desde nuestro ombligo (PUSH) y sustituirlos por mensajes que de verdad interesen a la audiencia (PULL).  Significa sustituir la mentalidad comercial por una mentalidad editorial.

Y como los cambios radicales dan miedito, la gente acude a las mesas redondas y se tira una hora hablando cada uno sobre su libro:  ATL, BTL, ATL, BTL,ATL, BTL…

Saludos a todos.