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Quema tus libros de marketing, porque ya no sirven.

Libros ardiendo 
Los profesionales del Marketing nos enfrentamos a un difícil dilema:  tenemos que desarrollar un trabajo para el que no estamos preparados.  Nos formaron para hacer una cosa y el mercado en el que compiten nuestras marcas nos exigen otra muy diferente.

Así es el Marketing que todavía hoy se enseña en las facultades:

- se enseñan las herramientas (investigación de mercados, paneles de detallistas, planificación de campañas publicitarias), más que la estrategia en sí (cómo dar vida a nuestras marcas)

– es obsoleto: los autores de referencia siguen siendo Drucker, Kotler, Porter.  Expertos que aportaron notables avances a esto del desarrollo de marcas pero que ahora están jubilados y lejos de la realidad del mercado.

– está fundamentado en la interrupción y la repetición para conseguir notoriedad: el consumidor es un ser pasivo al que hay que sacar de su Babia particular chutándole doscientas veces el mismo spot

Este no es el marketing que me interesa, ni creo que con la que está cayendo sea honesto animar a los futuros directores de marca a que se sumen a la orgía de ineficacia publicitaria que vemos cada noche en la tele.

En entornos académicos tengo la prudencia de no escandalizar a los alumnos desde el primer día.  Que su objetivo profesional no puede ser subir al estrado del Festival de Cannes a recoger un León, ni diferenciar sus currículums por la inversión publicitaria que han gestionado en lugar de por las ventas que han conseguido, es algo que deben ir descubriendo por sí solos.  Puedo enseñarles la patita, pero no el colmillo retorcido…

Sin embargo, en entornos empresariales doy mucha más caña.  Suelo arrancar retándoles a desaprender lo aprendido (siempre levanta ampollas y me cuesta una hora de discusión hasta que alcanzamos un consenso… y siempre alguien se queda atrás, mosqueado…) y continúo con las bases del nuevo marketing:

La gestión estratégica de la cartera de productos: deja morir a los productos moribundos en lugar de subvencionarlos con un gasto publicitario que jamás recuperarás y concentra tus recursos en los nuevos y prometedores.

– El I+D: cómo desarrollar una vaca morada donde todas las demás son grises.  Ayudar a entender a los alumnos que innovar no es sólo fichar a los mejores ingenieros para que tu videoconsola sea la más tecnológica, sino cuestionar los estándares de la categoría de arriba a abajo:  ¿podemos utilizar un packaging más conveniente, práctico o medioambiental?, ¿distribuir el producto más cerca del alcance del consumidor?, ¿podemos ofrecer variantes a nuevos segmentos de mercado en los que antes nos daba espanto pensar?, ¿podemos desarrollar el mercado sugiriendo nuevas ocasiones de consumo?, ¿podemos utilizar el cross-branding para aumentar el alcance de la marca?

Contenido, contenido, contenido de marca!!!: cómo desarrollar una historia, que tus clientes identifiquen con tu marca, que te haga destacar sobre el resto, que aporte valor y así les estimule y retenga.

– El desarrollo de comunidades alrededor de tu marca, ¡y no sólo en Facebook!  Si tu territorio de marca mola, debes desarrollar actividades experienciales donde los clientes tenga la oportunidad de vivir la marca en directo.

El benchmarking: en mercados saturados, nuestro crecimiento pasa por atraer clientes de la competencia.  Siempre.  Por lo tanto invirtamos a conciencia en este campo.  Utilicemos los mapas de posicionamiento para saber que lugar ocupa nuestra marca y las de nuestros competidores en la mente de los clientes.  El análisis continuado de estos mapas terminará por revelar brand gaps, oportunidades

– El embudo de fidelidad: entender la enorme diferencia entre un enfoque de captación (e.d. anuncios a saco) o de fidelización (e.d. cuidar a los clientes que ya tengo, con acciones de permiso, planes de fidelización, incentivos y mecánicas member-get-member)

Einstein dixit:  “si hacemos siempre lo mismo, no esperemos obtener resultados diferentes”

Es hora de que los formadores (aún a riesgo de que nos quemen en una pira) comencemos a enseñar el Marketing desde una óptica diferente.

Saludos irreverentes.

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branding desarrollo personal

La profesión no más antigua pero sí más difícil.

Neuromarketing

Aunque jamás lo confesará en público, mi padre siempre quiso que yo estudiase Ingeniería Industrial en la escuela por delante de la cual pasé hace unos días en Gijón.

No me extraña: apuesto a que en cualquier encuesta, un ingeniero industrial saldría bastante bien parado en términos de prestigio social. Un título de ingeniería se supone que es el culmen de la ciencia al servicio de la producción. La carrera que da acceso al complejo mundo de la manufactura a gran escala.

Pero después de suspender matemáticas varias veces en el colegio a pesar de lo empollón que era, decidí que las Ciencias superaban mi nivel de incompetencia y que encontraría bastante más placer estudiando CC. de la Información.

Al final, no estudié Ingeniería ni tampoco Periodismo. Por azar terminé en esto del marketing.

Y la verdad, después de unos añitos de carrera opino que en términos de complejidad la de Marketing es la silla más incómoda sobre la que puede sentarse un directivo en una empresa.

La producción se estructura alrededor de variables técnicas, que pueden ser planificadas y previstas. Las leyes de la física, la química y la estadística permiten calcular hasta el grado de error que obligará a desechar el 0,05% de los yogures por errores de llenado…  El control de calidad, perfeccionado primero por los científicos americanos y más tarde por los japoneses, ha dejado de ser un sistema reactivo de detección del error hasta convertirse en un sistema total de prevención orientado a minimizar los desechos y equivocaciones.

Planificable, predecible… y (para mí) aburrido.

El marketing por contra trabaja con el fin de generar preferencia en la mente de los consumidores.

Espantosa palabra. Sustituyámosla por “personas”: seres imperfectos, imprevisibles, vulnerables, variables…

Pues bien, si el éxito del marketing equivale a conquistar la mente de la personas, y las personas somos seres imprevisibles, es que el marketing también lo es.

Imprevisible y (subrayo nuevamente, para mí) apasionante porque:

– Nunca se deja de aprender porque las personas siempre van por delante de las marcas que gestionamos.

– Es imposible ejercer un control absoluto sobre las personas. El tiempo se ha encargado de demostrarlo y esta nueva Internet más transparente y democráctica nos lo recuerda cada día.

– Es imposible eliminar el riesgo en las decisiones de Marketing. Como mucho podemos reducirlo a base de reunir información de primera y tamizarla con nuestra expriencia.

– No siempre gana el más grande, el más alto, el más fuerte, sino el más diferente y relevante. E.d. conforme a lo que la profesión entendía durante el pasado siglo, si tu producto es una escoria, invertir diez millones de euros en publicidad no va a hacer que ningún cliente se enamore de él.

En fin, el que no se consuela con su profesión es porque no quiere.

Saludos irreverentes.

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branding innovación

El branding es el futuro del marketing: un intento de explicarlo en «cristiano»

El Marketing es marketing desde que un señor llamado Philip Kotler escribió un libro cuya primera edición apareció en 1967, subrayando que, en contextos de mercado crecientemente competitivos, no era suficiente con salir a vender coercitivamente lo que se había producido antes, sino que era necesario situar al consumidor en el centro del proceso, convirtiendo la satisfacción de sus necesidades en el objetivo principal de nuestra actividad.

LaboratorioEn palabras de Peter Drucker, no se trata de vender lo que producimos, sino de tratar de producir lo que sabemos que se puede vender.  Esta es la mejor definición de marketing que conozco.

En su libro, Kotler desarrolló un modelo denominado Marketing Mix que aún hoy sirve como modelo de referencia para quien trabaja en esto.  Según su reflexión (que, repito, tiene 43 años de antigüedad), nuestro campo de acción como marketinianos se reduce a:

– desarrollar productos acordes a las necesidades que detectemos en nuestro target,

distribuirlos del modo más eficaz posible, maximizando márgenes al tiempo que el producto está ahí donde el cliente lo necesita,

– comunicar nuestro mensaje al máximo número de clientes potenciales, minizando el coste por impacto,  

– comercializar nuestro producto en un precio capaz de cubrir nuestros costes de producción y distribución y aceptable por el consumidor. 

El problema es que durante estos 40 años el mercado ha cambiado de tal manera que el modelo setentero de Kotler (como él mismo se ha encargado de aclarar en numerosas ocasiones), se ha quedado obsoleto.  Es necesario reconocer que:

- innovar en el plano técnico es ya virtualmente imposible (lo comenté en un post anterior sobre innovación).  Y cuando lo es, nuestra competencia tarda pocos meses -o semanas- en mejorarlo.  Frecuentemente utilizo el ejemplo de aspiradoras Dyson en mis clases para argumentar este punto: id a comprar una aspiradora y ved cuántas incorporan ya el famoso sistema de succión por agua,

– la creciente concentración del espacio comercial en unas pocas manos determina que es igualmente inviable diferenciarse de la competencia en la estrategia de distribución,

– la dispersión de las audiencias y sobre todo el colapso de la eficacia publicitaria y de los ratios de captación (cada vez es más difícil atraer a un cliente nuevo con publicidad), nos hacen ver que es más aconsejable focalizarnos en la retención que en la comunicación masiva y coercitiva,

– y el precio se ha convertido en un componente cada vez más importante del posicionamiento de marca.  Hoy no podemos fijar un precio sin estudiar a fondo al consumidor y a la competencia.

Entonces, ¿cómo ser diferentes?  ¿Cómo distinguirnos de la vorágine de competidores en el mercado, si conseguirlo en base a nuestro producto, nuestra distribución o nuestra comunicación ya no es viable?

La respuesta es, con nuestras marcas.  Desarrollando marcas memorables, relevantes, consistentes y seductoras, capaces de activar la preferencia y la fidelidad de los consumidores.

Este año impartí un curso de Creación de marcas en IART.  Me consta que algunas alumnas se rebelaron ante mi insistencia de que el nombre y logotipo de una marca tienen una importancia marginal en el trabajo de Branding.  Alguna seguro que sigue enfurruñada.

Pero es que el Branding no va de diseño gráfico sino de construir un territorio de marca capaz de aportar valor al consumidor, estimulándole a establecer una relación duradera con nosotros.

Tattoo El Branding es indispensable para sotener una actividad empresarial  rentable en nuestros días.  El problema es que contadísimas escuelas de negocio incluyen en sus temarios esta emergente disciplina y contadísimos directores de Marketing se atreven a separarse del libro de Kotler del 67.  Normal: es mucho más fácil seguir invirtiendo en TV que replantearse un portafolio de marcas obsoleto.

El Marketing tal cual nos lo enseñaron está muerto.  Dejemos de hablar de Marketing Mix y empapémonos de valores de marca, de contenido, de patrocinios, de diálogo, de interacción, de permiso previo, en definitiva de cómo la marca puede aportar valor al consumidor. 

Hablemos de branding.

Saludos irreverentes.

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negocios

La Bolsa es un estado de ánimo. El comportamiento de los consumidores, también.

Especulacion 

Hoy se ha producido la mayor subida en el IBEX 35 de toda su historia: un 14,4%.

Los analistas se debaten en tropel en busca de una explicación empírica a un estallido de tal calibre.  Yo dudo que esa explicación exista.  Ni siquiera quienes inventaron el sistema bursátil actual (o más bien sus nietos) saben explicarlo. 

Porque explicarlo equivaldría a descrifrar el detalle de cómo funciona nuestra mente: cuándo creen los inversores al gobernador del Banco Central Europeo o no, cuándo pierden los nervios, cuándo especulan, cuándo hay que seguir el movimiento iniciado por un inversor más grande y cuándo no, cuándo se cagan de miedo y prefieren conservar sus posiciones…

Pienso que en el mundo del consumo sucede algo muy parecido.  El Marketing se parece más a un Arte (una visión personal y subjetiva que interpreta la realidad) que a una Ciencia exacta, ya que su principal objetivo es anticipar y satisfacer las necesidades de los consumidores. 

Y los consumidores somos personas.

Y las personas no somos clones.  No siempre es fácil (más bien siempre es difícil) predecir nuestro comportamiento, expuesto a un maremagnum de estímulos externos procedentes de la publicidad, los productos en sí mismos, nuestros allegados, etc.  Las variables son demasiadas. 

Más bien el trabajo de Marketing se parece a una carrera interminable por recopilar la máxima información disponible, para poder tomar la mejor decisión posible.  Interminable porque nunca llegamos a la meta.  Porque la mejor decisión simplemente no existe:  el consumidor nunca va a responder al 100% como esperábamos.

El comportamiento humano es impredecible.  Lo mejor que podemos hacer es:

a) intentar parir productos excelentes, medianías ya hay suficientes en el mercado,

b) comunicarlos de la manera más sencilla posible,

c) facilitar la conversación sobre nuestro producto,

d) estimular, fidelizar y retener a todo aquel que se acerque a nuestra marca.

Casi nada, lo sé…

Saludos irreverentes.

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innovación

Las marcas y la crisis. 10 maneras de superar la parálisis.

Sacándole partido al insomnio, he resumido y colgado en slideshare este seminario que el sábado imparto en ESDEN sobre la crisis, sus aprendizajes para las marcas, y un decálogo tentativo para ver si nos animamos a combatirla en lugar de agarrarnos al clavo ardiendo de que no fabricamos para otras marcas

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LAS LOW COST O ¿LA CONCIENCIA SOCIAL?

Clean your room

Hace unos días escribí un caso práctico (un examen…, es extraño volver al cole) para el Doctorado sobre el auge de las marcas low cost.

La opinión generalizada es que se benefician del actual contexto de desconfianza: nadie gasta ni un céntimo de más porque todo el mundo piensa que esto irá a peor (ya se encarga Elena Salgado de confirmar estos temores). 

Discrepo.

Si bien el principal argumento comercial de las Low Cost es que con ellas pagamos menos (al menos por sus ofertas más básicas), tanto Ryan Air como Easyjet, Ikea, Línea Directa Aseguradora, Symio, Pepecar, los hoteles Bonhocio o Accor deben su éxito a otros motivos:

Comprar low cost nos gratifica: "yo no soy tonto" quiere decir que no voy a pagar más por un artículo (especialmente por un artículo de bajo valor añadido) si tengo un sustituto perfecto a mi alcance mucho más barato. Por eso en Mercadona son los yogures Hacendado y no los Danone los que llueven hacia los carros. Por eso las marcas blancas ya suponen un 50% de la cesta de la compra.

La concienciación social/medioambiental:  tenemos la sensación de que la culpa de la crisis es culpa de la codicia de algunos, que han hecho que el ecosistema económico se viniese abajo.  Sentimos que tenemos que prevenir un nuevo cataclismo prescindiendo como consumidores de lo superfluo, de aquello que realmente no necesitamos.

El consumo se democratiza: como podéis leer en un medio excelente para aprender sobre tendencias sociales, www.trendwatching.com en su informe MASSCLUSIVITY,  cientos de productos antes asociados al privilegio o exclusividad de élites acomodadas, ahora están al alcance de unas clases medias globalizadas.  No ya en occidente, sino en potencias emergentes como los BRIC (Brasil, Rusia, India y China).  Expandiéndose por mercados tan grandes las low cost pueden aligerar aún más sus costes.

Sinceramente, creo que el estudio de las low cost depara una malísima noticia para las marcas tradicionales: no estamos ante una tendencia pasajera asociada a la crisis, sino ante un fenómeno que echa raíz en las necesidades y expectativas de una sociedad que experimenta profundos cambios.

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boca a boca musica negocios publicidad para olvidar

VUELVEN LOS BEATLES? NOP! ES QUE NUNCA SE HABIAN IDO.

 

The beatles

 

Leo un insustancial artículo sobre el lanzamiento de la enésima recopilación, esta vez remasterizada, de The Beatles y descubro que a pesar de que se separaron como grupo hace más de treinta años, ninguna otra banda ha vendido más disco en lo que va del siglo XXI: 30 millones.  Pienso que tendrá que ver con su target mayor de 35/40 años (o sea alopécicos nostálgicos al final de su juventud como yo).  Yo y gente como yo somos el único comprador de discos que queda sobre la faz de la tierra. 

 

Sigo leyendo: "internet y la dispersión de audiencias ha hecho a los grupos pequeños algo más grandes y a los grandes más pequeños".  ????  Confieso que después de leerlo varias veces sigo sin entenderlo.  Los grupos brillantes siguen congregando ejércitos de fans alrededor (aunque no vendan discos, ese es otro problema que tiene que ver con el modelo de negocio obsoleto de las discográficas, no con el potencial de las grandes bandas) y los grupos irrelevantes siguen siendo irrelevantes.  ¿O es que para hacerse más grande basta seguir el ejemplo de Arctic Monkeys y autocolgarse en MySpace?  NO.

Y más: ¿son los Beatles una cumbre creativa o un producto de marketing?  Urge dar unas sesiones de formación de marketing a aquellos periodistas responsables de hablar a audiencias de miles de personas.   Dar a luz una "cumbre creativa" ES DE POR SI marketing, esto es, ofrecer a un público concreto, un producto sobresaliente que satisface una necesidad no cubierta hasta entonces.  Tener la sensibilidad para subir a un escenario con sólo dos guitarras, un bajo y una batería, componer canciones de amor con atrevimiento rompiendo los cánones de su época, dejarse el pelo largo y contonearse sobre el escenario, no son poses comerciales: es temperamento creativo.  Y ES MARKETING, desde luego.  Porque es que el marketing es el proceso de construir un producto excelente, no una técnica de venta.

Por último:  "…antes con una campaña en una cadena tv, dos periódicos y cuatro radios podías crear una marca.  Eso ahora es imposible".  Las marcas no las crean ni las han creado jamás los medios.  Las crean los consumidores cuando las tienen en sus manos.  Los medios se limitaban a comunicar, no a crear.  Si los Beatles se hubiesen refugiado en una "safe option",otro grupo de blues tontorrón, o de soul britanizado, esa misma exposición en los medios les habría servido de bien poco.  La marca nace, y con él el mito, cuando la música de los de Liverpool desembarca con tanta fuerza en las vidas de sus oyentes.

Lo que sí ha cambiado -pero claro, esto no lo dicen abiertamente las grandes discográficas-, es la capacidad de estas para imponer su abanico de artistas prioritarios.  Repito: lo irrelevante sigue siendo irrelevante, aunque se intente publicitar repetitivamente.