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Marketing = CREAR y no vender. Del vendedor de crecepelo al Estratega.

El vendedor de crecepelo

Tengo un problema serio con la deformación del término Marketing, asociado por los no especialistas (habitualmente gente de las redes sociales) con una de estas dos cosas:

  • La publicidad:  Marketing se identifica con todo aquello que implica comunicar aquello que la marca pretende comercializar.  Se trata de que el target conozca que el producto exista.  Por tanto, Marketing es vociferar a diestro y siniestro lo que el consumidor se pierde si no compra nuestro magnífico producto.
  • La promoción:   Marketing equivale a incentivar de algún modo el deseo de compra, fomentarlo con distintas acciones no comunicacionales (descuentos, mayor cantidad de producto, premios directos, sorteos, programas de puntos, etc).  En definitiva, bajo esta óptica Marketing es todo aquello que nos sirve para vender el producto que aguarda pacientemente en el lineal a que el consumidor lo agarre.

¿Qué queréis que os diga? A mí esta visión del Marketing me recuerda más al trabajo de los vendedores de crecepelo que habréis visto en las pelis del oeste.  Vender coercitivamente lo que el consumidor probablemente no necesita. 

Vendedor

¿Qué es Marketing cuando tu producto se ha convertido en un commodity?

Hablar de Marketing sin haber leído a Kotler es como trabajar de médico sin haber visto a un paciente en la vida.  Y en su libro Los 10 pecados capitales del Marketing, Kotler apunta que Marketing no es vender.  No puedo estar más de acuerdo.  Veamos por qué.

Como hemos apuntado otras veces en este blog, tenemos la desgracia (o la fortuna, porque es más divertido) de vivir una época donde el trabajo de Marketing no puede ser más complicado. Nunca lo había sido tanto.  Porque nunca la demanda había estado tan contraída ni la oferta había sido tan copiosa.

Apuesto a que los que trabajáis (desde anunciante o agencia) para empresas de seguros, cerveceras, empresas textiles o de automoción, preferiríais no tener que llevar el Marketing de un producto commodity (como lo han sido tradicionalmente las materias primas, los alimentos más básicos, la gasolina…).  ¿Podéis imaginaros el quebradero de cabeza para conseguir diferenciarte de tu competencia en esos sectores?

Ahora observa la pinta que tienen los lineales en los hiper: con más de 30.000 referencias, el 85% de las cuales están profundamente indiferenciadas.

Oferta
Pues sí: las cosas han cambiado.  Fabriques lo que fabriques, probablemente ya hay algo más parecido en el mercado o si no (los ciclos de vida cada vez son más cortos) llegará pronto.

La economía se está comoditizando (una idea que también he compartido con vosotros en otras ocasiones).  Como apunta Porter, ser el mejor es imposible, ya que jamás podremos conquistar una posición de forma permanente, jamás podremos argumentar de forma arrogante en nuestros anuncios que somos los mejores.  Como solíamos hacer…

¿Qué nos queda? Aspirar a ser diferentes

Ser diferentes en este contexto…  Casi nada.  

Quien determina si somos diferentes  o no es el consumidor. Él/ella decide si aportamos un valor más allá de la competencia que justifica preferirnos, conducir más lejos (¿estáis pensando en ese supermercado con “siempre precios bajos”?) o incluso pagar un sobreprecio por nuestro producto (¿estáis pensando en esa marca de la manzana?).

La diferenciación no es una opción, es un mandatorio.  El consumidor NECESITA marcas que simplifiquen sus decisiones de compra frente a un maremágnum de oferta como el que acabamos de ver: es lo que a veces llamo “el dilema del paquete de macarrones”.

Marketing ES crear

Es evidente que no podemos crear/innovar de espaldas al consumidor: tenemos, no ya que preguntarle (quizá tú también estudiaste investigación de mercados hace años en la Universidad), sino involucrarle en el proceso productivo.  En este sentido me interesa mucho, no tanto la metodología (en mi opinión poco clara) sino los principios de Lean StartUp:  dejar que el consumidor te acompañe en el proceso productivo, indicándote a cada paso lo que has hecho mal (para rectificar) y bien (para potenciarlo).

Marketing no es promoción

Por su propia naturaleza táctica (no podemos subvencionar permanentemente la compra de un producto, e.d. no podemos tenerlo en promoción permanente o nos cargaremos al mismo tiempo su rentabilidad y su valor percibido), la promoción no puede ser tampoco el fundamento de la diferenciación de un producto.

Voy a decir una obviedad, pero que a veces olvidamos.  La promoción se inicia para atraer a los no-clientes hacia la marca, o aumentar el índice de recompra de los ya clientes.  Pero sólo tiene sentido si, al finalizar, hemos atraído a un número marginal de compradores que permanecen en la marca haciéndola más grande y rentable "fuera de promoción".

A largo plazo, el Marketing en ningún caso puede identificarse con la promoción.   La salud de una marca depende de sustentar el valor que ofrecemos en atributos que no tienen nada que ver con ofrecer un descuento o un regalo.

Despedida y cierre

Como en una ocasión escuché decir a Javier Rovira en la presentación de su libro Consumering, confundimos la estrategia con las herramientas que utilizams para ejecutarla.  Las promociones son las ramas.  Y la publicidad también.  Las ramas que a menudo no nos dejan ver el bosque: ese mercado infestado de oferta que requiere marcas nítidas, con beneficios claros, sinceros y contundentes.   Ese es el tipo de marca que queremos construir.

Y su construcción no arranca en la publicidad ni en la promoción.  Sino bastantes pasos más atrás: en la relación estrecha y constante con el consumidor.

Saludos a todos.

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¿Alguien me explica qué cxxx es una «agencia de Marketing»?

Espoleado por la admiración que me provocó ayer la jeta conque una agencia puede ofrecer al mundo desde su web servicios de "desarrollo de planes de marketing" sin tener (a juzgar por la web) la más remota idea de lo que están ofreciendo, recupero hoy un artículo que escribí hace un año sobre el verdadero significado de "Marketing".

¿Una pequeña agencia realmente puede vender "planes de Marketing"?

Prefiero omitir el nombre de la agencia: vender humo no es bueno, porque contribuye a reforzar esa imagen de vendepeines que las agencias generalistas (e.d. no especializadas) suelen tener entre buena parte de los anunciantes (he sido anunciante durante 7 años de mi carrera), pero tampoco me parece razón para machacarles abiertamente: ellos sabrán.

Cada uno tendrá el derecho a utilizar el lenguaje como le dé la gana, incluso a cargárselo si quiere.  Pero no sé si tanto a confundir a los demás diluyendo el significado de un término que va ligado al trabajo de mucha gente.

GRAFICO 1:  LA CADENA DE VALOR DE ANTAÑO.

CADENA VALOR ANTIGUA    

Según este esquema, el Marketing sirve para vender lo que ya hemos producido.  Hacen marketing quienes se encargan de contarle a los clientes lo bueno que es el producto. Así hasta conseguir colárselo.

En realidad, esta visión de vendedor de enciclopedias puerta a puerta está bastante lejos de la cadena de valor que puede garantizar la viabilidad de una empresa hoy día.  Este enfoque procede de autores, libros y programas docentes de los años 80.  En aquellos momentos:

  • La saturación publicitaria no había llegado al intolerable nivel actual.
  • El mercado no estaba hiper-comoditizado como está ahora.
  • Era posible sostener un cierto tiempo una ventaja competitiva basada en una innovación o un atributo tangible.
  • Los anunciantes de mediano y pequeño tamaño carecían de departamentos de Marketing especializados, se limitaban a crear y fabricar productos y recurrían a proveedores externos para ayudarse a venderlos.

Esta idea de "Marketing" le viene de perlas a todo aquel que quiere vender de todo en esto de la comunicación sin saber gran cosa de nada.  La etiqueta Marketing es la mejor coletilla para vestir de gala todo lo relacionado con los eventos, el patrocinio, las Redes Sociales, Internet, las promociones, el diseño, las relaciones públicas…

GRAFICO 2: LA "NUEVA" CADENA DE VALOR.

CADENA VALOR MODERNA 

Según este modelo, el Marketing es una filosofía de gestión (en cristiano: una manera de llevar tu empresa) en la que el conocimiento de lo que tu cliente necesita (porque te relacionas con él, le escuchas y le comprendes) marca toda tu actividad, desde el aprovisionamiento,pasando por la logística, la fabricación y naturalmente, la comunicación. 

  • ¿Alguien cree realmente que el Marketing de IKEA consiste simplemente en parir anuncios y catálogos que nos inciten a visitar sus tiendas? ¿O en desarrollar productos que respondan a nuestras necesidades y expectativas?
  • ¿Alguien cree que el marketing de Mercadona consiste simplemente en bajar sus precios a saco y ya está? ¿O en modelar toda su cadena de valor para ofrecer un surtido básico a precios imbatibles, sabiendo que el consumidor acogerá bien la fórmula?

Como dijo Peter Drucker hace ya unos añitos… "no se trata de vender lo que has producido, sino de producir lo que sabes que puedes vender"

Esta es la idea de Marketing que tienen cada vez más marcas: las grandes y también una creciente mayoría de marcas medianas y pequeñas.  Marketing es "todo":  para concebir, producir y comercializar rentablemente un producto como (por citar un ejemplo) leche Pascual Calcio debemos primero:

  1. escuchar al consumidor para detectar posibles necesidades no satisfechas,
  2. iniciar el I+D del producto con la satisfacción de estas necesidades como único objetivo en mente,
  3. desarrollar todos los procesos internos y externos con este mismo foco:  el tipo de producto que debo poner en manos del consumidor al final de la cadena marcará decisiones como el tipo de materias primas que debo utilizar, mi sistema de producción, mis envases, mi distribución, mi estrategia de precios y por supuesto, mi comunicación.

Eso es realizar planificación de marketing.  Y no lo hace una agencia.  Lo hace Pascual.

Agencias que pueden aportar valor a tu marca

Si echáis un vistazo al mercado, TODAS las agencias sólidas y con futuro (las que tienen un know how contrastado en un campo concreto gracias al cual se ganan el respeto y la confianza de sus clientes) se limitan a intervenir en distintas fases del proceso de comunicación (la penúltima celda en el segundo esquema de cadena de valor).  O bien te permiten planificar y comprar eficazmente espacio en los medios, o crean y producen piezas de comunicación impecables, o producen contenidos, o cascadean tus noticias a los medios, o simplemente diseñan…

A todas esas agencias que venden "planes de marketing" al mundo, les recomendaría ir a la Universidad 5 años a estudiar Marketing, probablemente también un Máster y trabajar unos cuantos años en anunciante.

Antes de hacer esto, les recomiendo que no hablen de lo que no saben.   Porque sus mensajes confunden y resultan dañinos para un sector que ya está suficientemente azotado…

Saludos a todos.

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El futuro de la publicidad no es Internet

Predicando desde lo alto de un cajón

Speaker´s Corner es un rincón en el gigantesco Hyde Park en Londres, donde cada sábado acuden decenas de oradores a contar sus historias a voz en grito desde lo alto de un cajón de madera. 

PredicadorLa mayoría son predicadores, con sus biblias en la mano y sus amenazas de condenación eterna.También es posible asistir a proclamas políticas, relatos de abducidos por extraterrestres, y discursos menores de locales saturados de cerveza que se unen a la función.

Parece ser que esta tradición data de mediados del siglo XIX y entre sus primeros oradores se encontraba el mismísimo Vladimir  Lenin.

El fenómeno de Speaker´s Corner es un residuo de los sermones de otros tiempos donde el emisor soltaba su perorata desde su púlpito y los receptores escuchaban sin derecho alguno a réplica. 

Es posible que hayas estado por allí de ruta turística y habrás comprobado que los predicadores de Hyde Park hablan sin parar, sin detenerse ni un sólo segundo.  Lo hacen así para evitar que cualquier comentario lúcido de los oyentes reste contundencia a su discurso.

Predicando desde la pantalla de la TV

Muchas marcas siguen utilizando aún hoy ese mismo enfoque al entablar cualquier tipo de comunicación con sus audiencias. Pretenden que sus marcas sigan vociferando desde desde lo alto de un cajón, que es la pantalla de televisión.  Y que los receptores escuchemos en respetuoso silencio. 

Seguimos haciendo lo mismo de siempre porque tenemos miedo al consumidor.  Tenemos miedo a que entablar un diálogo con éste le reste contundencia a nuestro discurso.

¿La revolución pasa por Internet?

La mayoría de los profesionales publicitarios a los que oigo hablar sobre el futuro de la comunicación de marcas hablan de que la supervivencia de la industria pasa por Internet.  Según ellos, Internet es el medio que más crece, el más dinámico, el que nos permite quitarnos la corbata y llamar de tú a los clientes por el mero hecho de que estén dentro del interfaz de una red social… En suma, para ellos Internet es el futuro de la publicidad.

Como te puedes imaginar, no estoy de acuerdo. 

Las tecnologías digitales tienden a converger:  Internet ya no es un medio, es una red universal que nos permite disfrutar al máximo de TODOS los medios (la prensa, las revistas, la televisión, la radio) con niveles de conveniencia y usabilidad mucho mejores que antaño. Cuando dentro de unos meses la tele de tu salón esté conectada a Internet y dispongas de una TDT interactiva (pero de verdad), ¿qué diferencia existirá entre la tele e Internet?

¿A quién interesa seguir trazando esas líneas anacrónicas entre los medios?

Evidentemente, a quien no está dispuesto a cambiar porque piensa que tiene mucho que perder.  Porque ni su mentalidad ni su estructura es la adecuada para adaptarse a la verdadera revolución pendiente.

La verdadera revolución pendiente

La revolución pendiente (pendiente pero inevitable, porque es el consumidor quien la exige) no tiene que ver con Internet: la red simplemente será un elemento ubicuo en nuestras vidas en el futuro.

La revolución tiene que ver con superar el actual enfoque de interrupción publicitaria ("push") y sustituirla por un enfoque "pull" donde yo acudo a la marca porque me ofrece un contenido magnífico que sí quiero ver.

Seamos sinceros: si los consumidores huyen de los bloques publicitarios como los ratones de los gatos y sin embargo se mueren por ver la última serie de ficción, ese enésimo partido del siglo o esa película que se acaba de estrenar, ¿no es ahí donde tienen que estar los mensajes de marca?

Saludos.

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Por qué Benedicto XVI necesita un Máster en Marketing

Escribí este artículo hace casi un año y hoy, revisando notas, me he dado cuenta de que sigue siendo más vigente que nunca.  Espero los mismos ataques enfervorizados que cuando lo colgué la primera vez.

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Papamovil 

La Iglesia DEBE pensar en términos de Marketing.  URGENTEMENTE

Mientras sesteo en el sofá asisto a la retransmisión en directo y entre la niebla del Papamóvil llegando a Santiago de Compostela y me pregunto si el Vaticano es consciente de las necesidades de sus fieles y sigue algún tipo de estrategia para satisfacerlas.  O si por el contrario, el estruendoso despliegue de medios, gastos y boato alrededor de la figura del Papa es simplemente resultado de aplicar cansinamente lo que siempre han hecho.

Alguo dirá que estoy Marketinizando una labor altruísta como debe ser la de la Iglesia católica: evangelizar e.d. difundir desinteresadamente el mensaje de Cristo. 

Yo no lo veo así: 

  • En primer lugar porque el fin del Marketing no es vender sino satisfacer las necesidades del público objetivo.  La venta (o en este caso la captación de fieles) es sólo una consecuencia.
  • En segundo lugar, porque los museos tienen departamentos de marketing y las ONG´s también: procuran captar el máximo de ingresos (compitiendo por la atención de sus donantes con otras muchas iniciativas solidarias) y para ello deben afinar su mensaje.  Segmentar bien su target y posicionarse claramente en sus mentes con unos valores emocionales que justifiquen la preferencia por esa ONG y no otra.

La fuga de fieles indica que el mensaje transmitido no sirve

Asisto también a la aparición en según que canales, de agrias críticas contra la Iglesia católica y sobre todo contra su jerarquía .  Siempre me he preguntado por qué, si el mensaje de los Evangelios es fundamentalmente bueno y positivo (generosidad, valores humanos, honestidad, amor, tolerancia), la iglesia levanta tantas ampollas entre una parte de la población.

Quizá porque está pésimamente dirigida.  Algunos datos que demuestran que últimamente no les va muy allá:

  • Según fuentes de la propia Iglesia católica, pierden anualmente el 1% de sus fieles. El CIS sitúa este descenso en un 2%.
  • La pérdida de vocaciones sacerdotales es igualmente alarmante.  Mis dos hijas van a un colegio católico donde ya no trabaja ni un solo religioso.  Yo mismo estudié en el Colegio de los Jesuitas de Gijón: este verano me comentaba mi buen amigo José que en 25 años la Compañía de Jesús no tendrá sacerdotes para atender su red de colegios.
  • El perfil de los fieles envejece: del 16% que se declaran no creyentes, justo la mitad tienen menos de 35 años.

La culpa de que el producto se venda menos es ¿de los clientes???

El discurso papal es un perfecto ejemplo de "balones fuera": la culpa de la secularización de la sociedad y -como el Papa lo llama- el relativismo creciente en el mundo es nuestra, no de la Iglesia.  La culpa de que el producto se venda menos es de los clientes.

La parte esperanzadora para la Iglesia es que un 73% de los españoles se sigue declarando católico.  Muchos seguimos convencidos del argumento anterior de que el mensaje sigue siendo fundamentalmente bueno y esperanzador.  Y por eso mismo desearíamos que fuese comunicado con mayor acierto.

Como toda marca, la Iglesia católica se juega las cartas con varios segmentos de población.  Podemos analizar estas relaciones utilizado una versión adaptada del embudo de fidelidadEMBUDO FIDELIDAD:

El grupo más grande, los que llamo "durmientes" no consiguen ser activados con la actual estrategia de la Iglesia. No avanzan hacia la derecha (y como hemos visto muchos se quedan por el camino cada año).  Le sucede lo que a toda marca que sufre un posicionamiento difuso: que sus clientes desconfían y se alejan. En este caso, el mensaje prometido tiene poco que ver con los valores representados por la jerarquía de la Iglesia.  Esta última visita del Papa tiene más que ver con un desfile imperial que con el ejemplo de un peregrino.

Los "reactivos": son personas que tienen o han tenido fuertes convicciones religiosas y las rescatan en momentos de adversidad personal o circunstancias difíciles.  La fé actúa como un manto de protección, un consuelo.

Los "activos": son participativos y posiblemente estos días se habrán lanzado a la calle tanto en Santiago como en Barcelona.  Entiendo que la presencia del Papa les reconforta y les refuerza.  En la tele parecen muchos pero para un país como España con un 73% de católicos confesos, realmente son muy pocos.

Los "proactivos": se sitúan al lado de la Iglesia, a la que defienden a capa y espada, dejando a un lado todo espíritu crítico.  Están siempre ahí.  Diga lo que diga y haga lo que haga la Iglesia. 

El "core target" de la Iglesia y cómo acercarse a él

¿Dónde se juega los cuartos la Iglesia católica?  Pues ni en los proactivos ni en los activos.  Estos grupos ya los tiene, son fieles que no van a abandonar su seno en ningún caso.  Si acaso ambos grupos se contraen por razones demográficas.

Los "reactivos" y los "durmientes" son grupos mucho más grandes y por lo tanto en ellos debería sostenerse cualquier estrategia de crecimiento de su base de fieles.  Es evidente por los pobres resultados que la estrategia actual no consigue desarrollar su fidelidad.

Si esto es así, ¿por qué siguen haciendo lo mismo esperando resultados diferentes?, ¿por qué no cambia de dirección la Iglesia?, ¿por qué no rejuvenece y actualiza su mensaje?, ¿no existe una mejor manera de trasladar su mensaje de marca a nivel local que esos anacrónicos viajes papales?, ¿no resultan estos mensajes contraproducentes al admirable trabajo de hormiguita de las pequeñas comunidades religiosas locales?

Hay muchos fieles que opinan que la Iglesia del Concilio Vaticano II era más moderna que la del siglo XXI, que en una sociedad más atormentada y compleja, la parte "oficial" de la Iglesia se ha situado dos peldaños por encima del bien y del mal, en lugar descender a pie de calle a echar una mano. 

Si estamos de acuerdo en que el mensaje religioso es esencialmente positivo, lo que debe estar fallando es la manera de contarlo. 

Por tanto les aconsejaría que reflexionasen sobre ello con arreglo a los principios del marketing, esto es, escuchando a su target.  Que son sus fieles. 

En el siglo XXI una marca que no escucha no tiene posibilidad alguna de construir preferencia o fidelidad.  Ni siquiera la Iglesia.  Saludos irreverentes.

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¿Especializarse o abrirse a todo para encontrar trabajo?

Diferente Sé que muchos de los que seguís este blog sois estudiantes de marketing, empresariales o publicidad. 

En muchos casos os habeís decantado por estos estudios por pura vocación: por el atractivo de trabajar para los consumidores, investigar sus gustos, y desarrollar productos robustos que satisfagan sus necesidades.  Algunos por el (cada vez menor) glamour de la profesión publicitaria: el atractivo de esos anuncios que nos hacen reír o llorar, aunque ninguno sabemos si nos hacen comprar. 

La pregunta del millón de euros para los que estáis terminando ahora mismo, es cómo presentarme ante el mercado, cómo poner mi candidatura en "bonito" para ser convocado a entrevistas y, eventualmente, conseguir un primer empleo.

Antes que nada, deciros que probablemente sea la persona menos indicada del mundo para dar consejos en este campo: mi primer trabajo en marketing fueron unas prácticas en Londres.  Fui la última persona de mi curso en conseguir la práctica después de la sonrojante experiencia de pasar por más de 15 entrevistas en las cuales cogían mis compañeros pero no a mí.

Sin embargo ahora tengo más edad, y más morro, y he llegado a 5 conclusiones en el momento que he empezado yo a hacer las entrevistas en lugar de sufrirlas:

  1. POSICIONATE.  Muchos ni siquiera os habéis planteado un objetivo profesional.  Es lo que queréis hacer a futuro.  Tan sencillo como eso.  ¿Realmente no sabes lo que hacer?  Seguro que sí: ¿qué actividad te gusta tanto que estarías dispuesto a ejercerla sin cobrar? Pensadlo bien.  Escribidlo.  Y convertidlo en la primera línea de vuestro currículum: así quien lo lea sabrá exactamente cuáles son vuestras expectativas y en qué sois buenos.  Nada causa mejor impresión a quien busca personal que encontrar a alguien cuyas expectativas encajan como un guante con la naturaleza del puesto.  Entre otras cosas porque le ahorraréis a esta persona la tediosa labor de bucear entre doscientos currículums indiferenciados… 
  2. DIFERENCIATE.  Muchos de vosotros pensáis que hay que postularse a todo lo que salga, que poniendo como "objetivo profesional": estudiante de empresariales con gran curiosidad y ansias por aprender, podréis postularos para trabajos de marketing, recursos humanos, finanzas…  Pues no.  Funciona al revés.  Cuando yo busco un empleado, busco una persona pero también una "despreocupación": ese alguien a quien voy a fichar debe saber bastante más que yo en algún área concreta, de modo que pueda encargarse de ella de forma relativamente autónoma.  ¿De qué me sirve entonces un médico de cabecera que sabe un poco de todo sin aportarme un valor superior en nada?  Ese es precisamente mi rol, no necesito otro como yo.  Lo dicho: pensad qué queréis hacer, en qué sois buenos y encontraréis que os será más fácil conseguir entrevistas en ese campo concreto.  
  3. SÉ GENEROSO.  Algunos no os dais cuenta del grado de exigencia que debéis requerir a vuestro primer trabajo: ninguno.  De todo se aprende.  Aunque sólo sea del rigor y la adaptabilidad necesarias para formar parte de un equipo de trabajo.  Así que no me preguntéis si cogéis ese trabajo que os han ofrecido: naturalmente, aceptadlo.  Tenéis toda vuestra carrera por delante para que os llegue una oferta mejor: y si llega mientras trabajáis en otro sitio, vuestra posición de negociación será más fuerte.
  4. SÉ MUY GENEROSO. El dinero es secundario.  Sé que suena a chorrada con la que está cayendo.  Pero es verdad.  Vuestro primer objetivo ahora mismo debería ser comenzar a trabajar y hacer currículum…  y si además os pagan bien mucho mejor. 
  5. SÉ AVENTURERO… !!!  La ciudad donde trabajes también debe de ser un criterio secundario.  Debes estar dispuesto a hacer la maleta, a aprender un idioma, o mejor dos.  A separarte temporal (o permanentemente) de tu familia, o de tu novio/a.  ¿Qué estás buscando realmente?  ¿Trabajo o comodidad?

Saludos a todos y buena caza.

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desarrollo personal

¿Escribes para Google o para tu gente? = la hipocresía del SEO

Este blog acaba de cumplir dos años.  Han sido dos años muy buenos en lo personal y profesional. Tras un año y medio de crecimiento sostenido, hace 5 ó 6 meses mi nivel de visitas se estancó. 

Pese a que mi comunidad en redes sociales como Twitter o Linked In, así como las suscripciones por RSS y por email siguen creciendo (mi Facebook lo reservo exclusivamente para relacionarme con amigos), el promedio de visitas no aumenta mucho.

Hace poco decidí apuntarme a un curso avanzado de SEO on line para ver si conseguía acelerar ese crecimiento. 

Las 3 cosas de las que depende el SEO

La principal conclusión que he sacado del curso es ¿por qué narices quiero acelerar artificialmente el crecimiento de mi blog?

El curso ha estado bien.  Me ha permitido construir sobre lo que ya sabía de SEO y contrastar con otras personas mi visión sobre mi presencia on line. Incluso si esto del SEO no te interesa un pimiento, si tienes un blog o una web para tu negocio seguro que sabes que con toda probabilidad un 50% o más de tu tráfico te llega directamente de Google. 

Amanuense Si tienes buen SEO, saldrás más arriba en los resultados de búsqueda y obtendrás más tráfico.  Si tienes mal SEO, saldrás más abajo y recibirás menos visitas procedentes de Google. Y tener buen SEO depende de “sólo” tres cosas:

  • Escribir mucho y bien: básicamente trabajar como un amanuense.
  • Currarte los enlaces externos: es decir, conseguir que directorios, foros y sobre todo blogs relacionados con tu campo introduzcan links que conduzcan a tu página.
  • Juguetear con el html de tu página, y sobre todo utilizar cuando escribes las palabras clave que se supone que van a teclear en los buscadores el público al que buscas.

Yo seguiré escribiendo mientras vosotros sigáis estando ahí

Con la primera recomendación estoy de acuerdo.  Conseguir hacerte con un grupo de seguidores es un trabajo intenso y depende tu capacidad para demostrar que sabes de un tema o tienes un enfoque interesante sobre el mismo.

El oligopolio de blogueros cool

Con la segunda empiezo a distanciarme.  Si para conseguir más visitas a mi blog debo dedicarme a leer a los 10 blogueros cool que probablemente tú también sigues y hacerles la pelota, paso. 

Como tengo mi empresa, y mis clases, y mis libros, y mi doctorado, y mis hijas que están al final de esta lista pero realmente son lo primero, sólo tengo tiempo para leer blogs sobre tres materias:  emprendimiento, marcas y consumidores y (esto ya es más personal) filosofía zen. 

Bla Y sigo algunos blogs interesantes.  No voy a citarlos.  Sus autores me conocen (personal o virtualmente) y saben que admiro su trabajo y que me aportan mucho.

Sin embargo, hay un grupo de blogueros cool a los que supuestamente debo seguir porque dicen que escriben sobre marketing cuando en realidad no saben absolutamente nada de marketing.  Se limitan a chutarse entre ellos amplias masas de seguidores a base de barajar el mismo contenido una y otra vez:   “10 pasos clave para captar suscriptores en tu blog”, “20 consejos para aumentar tus retuits”, “Cómo multiplicar por 10 tus seguidores en Twitter”,  la recomendación del vídeo de un histriónico Gary Vaynerchuck (que es mucho mejor vendiendo vinos que haciendo presentaciones), etc, etc, etc… 

Contenido que no requiere experiencia previa, ni know how de ningún tipo más allá de tirarse horas y horas leyendo otros blogs para copiar sus ideas.

Así que voy a conseguir pocos links externos.  Lástima.

La hipocresía de las palabras clave

Bajo el prisma del SEO, debes estudiar a tu competencia (otros blogs o webs) para ver cuáles son las palabras clave que les generan mayor tráfico.  Y copiarlas.  O sea, básicamente debes escribir, no sobre lo que te gusta o sobre aquello para lo que estás dotado, sino sobre aquello que te va a resultar más productivo en Google.

Llevados por esta espiral, llegaría un punto en que todos escribiríamos sobre “Social media marketing” o “Los 10 virales del año” porque… ¡nuestra competencia así lo hace y obtiene mucho tráfico como resultado!

Así que también paso de las palabras clave.

Mis conclusiones

  1. Probablemente sea horrendo para mi SEO pero en el futuro (mientras sigáis estando ahí), seguiré escribiendo sobre lo que a mí me dé la gana o lo que vosotros me pidáis (y si me lo pedís asumo que es porque algo os aporto en ese campo). 
  2. Lo que no voy a hacer nunca es escribir sobre un tema porque mi palabra clave del mes sea “Branding 2.0”.
  3. No me interesa Google, me interesáis los que me seguís, que habéis llegado aquí por vuestros propios medios.  Si no viene más gente, asumo que será porque de momento el contenido no da para que venga más gente. 
  4. No necesito forzarlo.  No necesito acelerar artificialmente el crecimiento de mis visitas.

Y de todas formas sí seguirá llegando más y más gente.  Porque me queda todo por hacer.

Hoy sí que me he dejado llevar.  Saludos.

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Skoda + Imaginarium > Skoda e Imaginarium de forma independiente

He encontrado un ejemplo de co-branding que ejemplifica las ventajas que puede tener para una marca asociarse con otra para:

– provocar disrupción y elevar su mensaje entre el ruido publicitario reinante, generando así notoriedad y activando la preferencia,

– ampliar su territorio de marca amplificando sus valores o incorporando a su posicionamiento valores nuevos que sean complementarios a su propuesta de marca.

Bien, corto el bla, bla y os propongo un sencillo juego, que al final es lo que me gusta hacer en este blog.  Primer ejercicio: os pido que veáis este spot.

 

¿Ya?

¿Qué os parece?  No me negaréis que eso de "Skoda e Imaginarium: la opción más inteligente para moverse con niños" es cuando menos estimulante para todos aquellos que tenemos el inmenso placer de que nuestros hijos nos den por saco durante horas cuando viajamos en coche.

Si os digo la verdad, casi me fastidia no necesitar un coche nuevo ahora mismo, porque me encantaría acercarme a un concesionario a curiosear lo que ofrecen. 

Ahora vamos a hacer un segundo ejercicio: volved a ver el spot y ahora imaginaros (valga la redundancia) que ya no está Imaginarium. E.d., tendríamos un nuevo titular: "Skoda: la opción más inteligente para moverse con niños".

Diferente, ¿verdad?  Ahora en vez de estimulante suena a "enésima milonga publicitaria soltada por un coche en televisión".  Nuestra mente abre la puerta a Skoda (una marca que probablemente muchos de vosotros jamás consideraríais), sólo porque en su spot aparecen los códigos de comunicación y el logo de Imaginarium

Esta es la prueba definitiva para una acción de co-branding:  tu marca gana cuando la asocias con otra y el resultado es más potente de lo que ambas lograrían por separado.

Skoda gana porque puede, sin renunciar a su esencia low cost (sé listo y no te gastes más de lo necesario en un coche porque sólo te sirve para moverte de un sitio a otro), comunicar creíblemente que tiene el mejor equipamiento para niños que puedes encontrar.  Imaginarium gana porque puede beneficiarse del altavoz de la TV al que normalmente no puede acceder.

Y sin embargo, ¡qué miedo tienen los responsables de Marketing a asociarse con otras marcas! Qué temor a compartir su preciado tesoro con otros, a diluir el valor de la marca compartiendo su protagonismo con un compañero de viaje inadecuado.

Y como suele suceder en estos casos: para evitar estos riesgos se recurre a la opción fácil, que es no hacer nada.  Evitar a los compañeros de viaje.  Y emprender el camino en solitario.  El mismo camino gris, predecible y monótono que siguen la mayor parte de los anunciantes.  Que cuentan lo mismo que los demás, de la misma manera, y sólo intentan distinguirse a base de repetir más veces el mensaje.  Así hasta que el dinero se acaba.

Afortunadamente para Skoda, le auguro un camino bastante más excitante.

La moraleja de este post no es que el co-branding sea la solución mágica para ampliar los horizontes de tu marca.  Pero sí una alternativa que puede que tengas a tu alcance para dotarla de contenido, haciéndola así más atractiva a más clientes potenciales, de forma mucho más rápida, económica y eficaz de lo que podrías conseguir tú solo a base desfilar con tus anuncios de siempre por la atiborrada pasarela de los medios.

Saludos irreverentes.

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branding medios publicidad para olvidar

Porsche: Ad killed the brand star

Parafraseando la famosa canción de The Buggles, acabo de encontrarme un anuncio que de un plumazo puede matar la estrella de su marca.

Aquí el spot (de Porsche):

 

Cierto que la industria automovilística americana está patas arriba pero no sé si ello justifica perder los papeles y:

– Unirse al inagotable desfile de spots de coches predecibles y monocordes que saturan nuestras teles cada noche.  Hace unos meses colgué en este blog una herramienta mágica para parir titulares publicitarios de coches en sólo unos segundos. Aquí lo tienes.

– Cargarse de un plumazo el halo de exclusividad de la marca con la misma historia de familia feliz que utilizan la mayoría de los coches.  Sólo que con familia de clase alta en vez de clase media. 

– Matar moscas a cañonazos: que alguien me explique cómo puede ser rentable anunciar un coche en un medio masivo como la tele cuando tu target (por renta) será el top 2 o máximo 3% de la población.  No lo veo salvo en canales micro-segmentados de proveedores de cable.

Porsche es un mito, un icono cuyos valores de marca se acentúan en la discreción, la distancia de los grandes medios, el elitismo, el acceso limitado.  Cuantos menos Porsches vemos por la calle, más nos impacta cuando de repente nos adelanta uno.  Cuanto menos nos desmonten nuestro mito con publicidad convencional y no solicitada, más inalcanzable, y por lo tanto más deseable, nos parecerá este coche.

No es consumismo exacerbado.  Es el atractivo de lo exclusivo. 

El hecho de que un anuncio lo vean muchos miles de personas no equivale a que genere intención de compra en esos consumidores y mucho menos que desencadene esa compra.

Algunos preferirán acudir a una premiére en su ciudad para ver de cerca a Scarlett Johansson sobre una alfombra roja.  Yo casi prefiero imaginármela tan guapa como la vi por primera vez en Match Point.

Saludos irreverentes.

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Huye de las agencias que te ofrezcan campañas 360º

Brujula Leo en Slogan Magazine un artículo conciso y pertinente sobre el término "360º".  Me gustaría desarrollar el asunto mirando hacia la oferta comercial que las agencias de publicidad hacen a sus clientes.

Esto de "360º" alude al objetivo de conseguir que una campaña publicitaria se haga omnipresente, impactando al target desde la mayor variedad posible de medios.  Fue acuñado en los años 80 por el publicitario británico David Ogilvy y todavía sigue siendo utilizado por la agencia que él fundó.

Las idea de publicidad 360º se fundamenta en nociones sobre la comunicación de marcas que también datan de los 80.  El impacto publicitario (GRP´s = cobertura x frecuencia) se construye a base de identificar al target e impactarle repetidas veces con la misma campaña desde la tele, la radio, la prensa, el medio exterior…  Se supone que la notoriedad publcitaria se construye de modo acumulativo: 3 impactos generan un recuerdo superior al tiple del recuerdo generado por un sólo impacto, ya que van generando un poso en la memoria.  E.d.: cuantos más medios mejor, cuantos más pases mejor, cuanta más presencia mejor.

Cuanto más ruido mejor. Incluso si el medio o la campaña o ambos, son irrelevantes para el target.

Te recomiendo que la próxima vez que una de esas agencias deseosas de solucionar de un plumazo el problema de tu comunicación y al mismo tiempo teletransportarte a una nueva era de multiconectividad y éxito inmediato, consideres:

1. Que no te conviene pagar por una agencia que se limite a adaptar un anuncio propio o que les viene de fuera y chutarlo en todas direcciones.  Necesitas una agencia que desarrolle la historia de tu marca, que cree contenido, lo divulgue y  sepa consolidar las relaciones resultantes con los clientes.

2. Que no tiene sentido orquestar una campaña multimedia por el mero hecho de estar en todas partes.  Gran parte de los medios están seriamente saturados.  Si estás en todas partes, sólo multiplicarás la ineficacia de tu inversión.

3. Que la ominipresencia de tu marca probablemente causará el efecto contrario al deseado: hastiar a tu público.  ¿O es que a ti te gusta que tu pareja te deje una nota en la cocina después de haberte echado una charla sobre el mismo tema 5 minutos antes?

4. Que el foco obsesivo en los medios es un hábito del pasado y también un error.  Las campañas publicitarias 360º se basaban en la interrupción y la repetición.  Que es justo lo que no quieres que haga tu marca.  Si quieres atraerles, pide permiso a tus clientes para contactar con ellos y favorece su invocluración paulatina y natural con tu marca.

5. Que el medio ya no es el mensaje.  Tu historia es tu mensaje.  Así que centra tu esfuerzo en hacer esa historia creíble, relevante, memorable e involucradora.  Piénsalo: ¿realmente tienes una historia que contar?

6. Que tus clientes no son sólo audiencia pasiva y desinteresada que consume anuncios.  Tus clientes también son emisores.  Así que no olvides considerarles como tales y facilitarles la tarea de redistribuir el mensaje.

Saludos irreventes.

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5 errores que debes evitar al parir una promoción

Hace unos días hablábamos del reto que supone para la Universidad enseñar un Marketing adaptado a la realidad del mercado.  Una de las cosas que jamás me enseñaron fue a planificar una promoción.

Ya salido de la Facultad, y con una corbata al cuello, aprendí de forma intuitiva que se trataba más o menos de invertir un dinero en incentivar a los clientes potenciales (por medio de un regalo, sorteo, descuento, programa de puntos, etc) para anirmarles a adquirir nuestro producto.  Y que la cosa compensa cuando:

– El beneficio marginal (e.d., el beneficio generado por las unidades extra que hemos vendido), nos permite recuperar lo invertido en la promo.

- Y/o cuando la masa crítica de compradores post-promoción ha aumentado en relación a la que disfrutábamos previamente.  El incentivo ha servido para acercar a la marca a compradores que quizá no nos conocían y que ya permanecerán con nosotros.

Como digo, esa es la teoría.

Colhogar Y este cupón que adjunto es un botón de muestra del punto en el que suele quedarse la práctica.  Se trata de una promoción antediluviana de una marca de papel higinénico.  Me sirve para enumerar cinco errores que debes evitar cuando quieras darle un empujón promocional a tu marca.

1. Tener doscientos objetivos diferentes.  Generar notoriedad, rejuvenecer la marca, dinamizarla, fidelizar, construir una base de datos, generar prueba de producto… Para que tu cliente perciba con claridad lo que le ofreces en un hiper donde te rodean otros 50.000 productos, el primero que lo tienes que tener claro eres tú.  Si no sabes lo que quieres con tu promo, ahórrate el dinero y no la hagas.  En el año 95 participé en la primera promoción de las millas de Marlboro.  Con un único objetivo claro: combatir el problema de ocasionalidad que sufría la marca (una importante masa de consumidores fumaban Marlboro en un contexto social los fines de semana pero bajaban a una marca más económica a diario).  Coleccionando millas podías conseguir regalos que compensaban ese esfuerzo extra de comprar Marlboro entre semana.  Volviendo a esta foto, yo no sé cuál será el objetivo de esta marca, más allá del clásico "más vale vender más que menos" que decía de coña un jefe que tuve.

2. Mecánica no relacionada con el imaginario de marca.  Bombardeados como estamos de publicidad las 24 horas del día, por la cuenta que nos trae, debemos mostrar el mismo rostro a nuestros consumidores.  Siempre.  Contar siempre la misma historia, que contribuya a intensificar la relación de nuestros clientes con la marca.  Siempre.  También cuando realizas una promoción: tanto tus incentivos como la presentación de la promo debe respirar lo mismo.   Consistencia con tu posicionamiento: así te identificarán, te reconocerán, y -si el incentivo es suficientemente bueno- se acercarán a por tu producto. Si no tienes una promo que cuente tu historia tan bien como la magnífica Nightology de J&B, sigue buscando.

3. Pobre valor percibido de tu incentivo.  Recuerda que su valor no depende sólo de lo económico: no hace falta que te gastes un pastizal.  Es más, a menudo depende más de su exclusividad, de que sea insustituible y único.  Sobre este revistero, aquí unos cuantos de IKEA seguramente más chulos (cada cual que opine lo que quiera) y desde luego más fáciles de conseguir que el de la foto.

4. Ausencia de comunicación: ni Dios ve tu promo.  Si quieres un incremento rápido de ventas, no te queda otra que estimular el in-switching de consumidores de la competencia.  Si tu promoción no se ve en los medios y sobre todo en el punto de venta, si el incentivo no llega a ojos de tu público, no te comprarán. Con cada edición de Marlboro Millas imprimíamos dos millones de catálogos que distribuíamos en estancos, máquinas de tabaco, con comandos de azafatas y en encartes en prensa y revistas.  Si no tienes presupuesto como para este despliegue de artillería, no te preocupes: lucha por colocar algún PLV en el punto de venta y si eso no es posible, personaliza tu packaging, hazlo diferente y llamativo. En este caso me encontré el cupón en el fondo del retráctil de papel higiénico ¡cuando lo abrí en casa!

5. Mecánica de redención complicada o incómoda.  Pon a disposición de tus clientes una variedad de posibles maneras de participar: que puedan redimir sus cupones por medio de claves alfanuméricas por teléfono, por SMS, o en una web. Cuanto más fácil se lo hagas, más participantes tendrás y por lo tanto, más ventas.  Al igual que en el punto anterior, no sufras: puedes subcontratar un pequeño contact center por mucho menos dinero del que piensas.  Suficientemente complicadas son nuestras vidas para que en el año 2010 nos obliguen a recortar cupones, guardarlos en una lata, comprar un sobre, un sello y encontrar un buzón de correos, echar la carta, y esperar a que nos llegue el regalo.  ¿Dónde compro un sello???

A veces algún amigo me dice que soy despiadado con las marcas en este blog.  En este caso rebajaré la crítica diciendo que esta manera de hacer promociones no es exclusiva de esta marca. 

Muy por el contrario, el 90% de las promociones que he hecho en mi vida (y el 99% de las que veo en los lineales cada día) no resistirían el más mínimo análisis de retorno en la inversión, están pobremente comunicadas y se limitan a seguir los clichés típicos de su categoría en lugar de romperlos (los fabricantes de lácteos regalan tazones, los rones sortean viajes a Cuba, los bancos ofrecen baterías de cocina y la prensa deportiva pijamas del Real Madrid).

Porque con una promo es eso lo primero que queremos hacer: romper. Si no, no invertiríamos unos recursos extra para vender más.  Digo yo.

Saludos irreverentes.