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¿Por qué los clientes huyen de tu publicidad? 5 razones clave.

1. Porque pueden. (Un 40% de los hogares norteamericanos cuentan ya con un DVR).

Se trata de un dispositivo que ha hecho furor porque permite a un televidente incorporarse a ver un programa en cualquier momento, eliminando  fácilmente los bloques publicitarios. En una palabra, con solo pulsar un botón del mando a distancia, puedo buscar el contenido que quiero, rebobinarlo o avanzar, saltarme a mi antojo los bloques publicitarios y verlo cuando yo quiera (no cuando la cadena lo haya programado).  Me pregunto: cuando estos aparatos lleguen masivamente a nuestros hogares,  ¿qué sentido tendrán las parrillas de las cadenas así como sus habituales guerras de contra-programación?  

2. Porque no confían en ella. (Un 90% de los consumidores recurren al boca a boca como primera fuente de información pre-compra). 

El dato procede de un reciente estudio de Nielsen Company.  Podemos ver un extracto de los resultados en el gráfico adjunto.  Frente a ese 90%, sólo un 62% confían en los anuncios de televisión y un decepcionante 55% en la publicidad exterior (vallas, marquesinas) y la radio.  La realidad es esta: no nos creemos la publicidad y por eso acudimos a terceros a buscar la información que necesitamos y no encontramos en ella.

Fuentes info nielsen

3. Porque están saturados de ella.

En el período comprendido entre 1995 y 2007 (donde el sector publicitario alcanzó su máximo histórico de 8.000 millones de euros), la inversión  en anuncios registró un crecimiento de un 128%.  En ese mismo período, la población española pasó de 40,4 a 46 millones de individuos (apenas un 13% de incremento). Consecuencia 1: en 1995 el conjunto de marcas publicitadas en España invertían 87 euros en impactar a cada habitante y en 2007 la inversión per cápita había aumentado a 174 euros.  Consecuencia 2: saturación, hastío, desinterés.

4. Porque cada vez les resulta menos memorable y más irrelevante.

El siguiente cuadro, elaborado con datos del estudio IOPE de Kantar Media, relaciona el índice de presión publicitaria en televisión (audiencias televisivas entre individuos mayores de 14 años) con el número de marcas que los consumidores somos capaces de recordar (se obtiene mediante una encuesta a consumidores).  Los resultados no pueden ser más elocuentes: el número de menciones por GRP cayó ¡un 32%! en el período comprendido entre 1998 y 2007.

Erosion eficacia tv

5. Porque en Internet sí encuentran lo que quieren. 

Según un reciente estudio de la Asociación Europea de la Publicidad Interactiva (EIAA), los europeos dedicamos 13,6 horas semanales a la red) frente a sólo 13 horas a la TV, 12,6 horas a la radio, 4,6 a los periódicos y 3,6 horas a las revistas. 

Después de los datos, la moraleja.

Este es el contexto en el que la industria publicitaria se juega su futuro y las marcas su capacidad de comunicar eficazmente sus mensajes: DVR´s, una tele sin parrillas de programación, audiencias escépticas y desconfiadas, explosión del consumo de Internet, saturación publicitaria, colapso de la eficacia de la publicidad de siempre.

¿Qué hacemos?  ¿Aplicamos lo que nos enseñaron en la Universidad? El café para todos: públicos masivos, productos masivos, campañas masivas, mensajes masivos.

Como decía Albert Einstein no podemos esperar resultados diferentes si continuamos haciendo lo mismo.

Creo sin ningún género de dudas que la fórmula para encontrar una solución a este problema está en el punto 5.  Si el consumo de Internet se expande mientras el resto de medios se contrae, es porque la red ofrece algo que ni la tele, ni la radio, ni los medios impresos puede ofrecernos:  nos ofrece la máxima libertad para consumir el contenido que queramos como, cuando y donde nos dé la gana y con las mínimas interrupciones posibles.

Eso exactamente es lo que deben ofrecerle las marcas a sus clientes: contenido integrado en sus rutinas, no mensajes comerciales que las interrumpan.

El futuro de la publicidad es el branded content.

Nos sentamos en el salón una noche cualquiera.  Queremos relajarnos en nuestro escaso tiempo de ocio y ver nuestra serie preferida.  Sólo la serie.  No los bloques publicitarios que la interrumpen.  Como propietarios de una marca que tiene un mensaje que lanzar y pretende hacerlo de modo amable a sus fans, tenemos dos vías para conseguirlo a futuro:

  • Integrar nuestros mensajes de marca dentro de ese contenido.  En un post anterior os propuse el excelente ejemplo de branded content Fed Ex con la película Náufrago de Tom Hanks.

  • Desarrollar nuestro propio contenido.  Las marcas van a convertirse en broadcasters (transmisores de contenido).  El contenido es entretenimiento y por lo tanto debe ser útil y divertido.  ¿Cuántos anuncios de los que viste anoche en la tele merecerían el calificativo de divertidos?  Y sobre todo, ¿hay alguno que te parezca útil?  ¿Por qué no co-producir tú mismo un contenido que incluya tu marca y que además entretenga?  Quizá no sepas que el programa Cámara Café es un ejemplo de branded content, creado en 2001 en Francia para promocionar las ventas de Nescafé.

Saludos a todos.

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Brilla, ilumina a tu país, de Nike: ¿publicidad útil?

Uno de los libros que más me ha enseñado a comprender la caducidad de la publicidad como forma de comunicación entre una marca y sus clientes es "The fall of advertising and the rise of PR".

En él, uno de los autores del término "posicionamiento", Al Ries, analiza el estruendoso fracaso de decenas de puntocom en los noventa tras despilfarrar millonarios presupuestos de publicidad en cuestión de semanas.  Su principal conclusión es que, en nuestras sociedades sobresaturadas de impactos informativos y publicitarios, la publicidad es fundamentalmente ineficaz para popularizar un producto nuevo, pero sí puede ayudarnos a hacer más grande una marca que ya disfruta de un cierto nivel de penetración

Según la teoría de la difusión de innovaciones, del sociólogo Everett Rodgers, sólo cuando los individuos más innovadores han adoptado una tendencia, las mayorías se sienten atraídas por su ejemplo y se acercan también, transformando la tendencia en moda.  Como la publicidad es una forma de comunicación destinada a mayorías, es obvio que en las fases más tempranas del ciclo, cuando tenemos que ganarnos, uno a uno, la confianza de los innovadores, simplemente no funciona.  Simplemente, los anuncios publicitarios carecen de la credibilidad necesaria para ejecutar con éxito este trabajo cuasi-artesanal de captación.

Sin embargo, si con el paso del tiempo y su crecimiento orgánico (natural), la marca se ha asentado en nuestra mente, cuando las mayorías tempranas están acercándose a la marca, es más fácil desarrollar exponencialmente su masa crítica de clientes utilizando publicidad.

Un ejemplo de libro es este anuncio de Nike que difícilmente te va a dejar indiferente (es probable que lo hayas visto ya): 

El anuncio arranca con la dedicatoria "a los que dudan", referida a esa pesadilla financiera, económica, social y política en la que estamos sumidos, más que España, los españoles (que a diferencia de "España", respiramos, nos movemos, y tenemos que trabajar, comer y pagar nuestras hipotecas).

Me parece un notable logro que una marca global estreche sus lazos con su público local, lanzando un mensaje positivo que exhorta al trabajo duro "con humildad y con respeto" para encontrar la luz.  Un mensaje que trasciende lo deportivo y nos llega como una moraleja aplicable a nuestro futuro y al nuevo año al que pronto nos enfrentaremos.  Por supuesto que detrás está la engañifa de que Nike salga en la foto con todos esos deportistas victoriosos.  Incluso me sorprende que Nike, que siempre se ha centrado en el riesgo, la agresividad y el triunfo al cualquier precio, ahora ensalce el valor del trabajo. 

Pero todo vale porque el montaje, su música de Albeniz y su contundente cascada de logros, funciona. 

Me interesa que Nike desarrolle su ya de por sí potentísimo territorio de marca, con esta pieza que sí aporta una gran utilidad al target (a diferencia del 99% de los anuncios que veo a diario, que simplemente se limitan a repetirnos cansinamente algo que ya sabemos y que a menudo nos importa un bledo).  Su utilidad es aportarnos una bocanada de optimismo en un momento jodido como no hemos vivido desde la posguerra en este país.

Hasta el rey sustituyó en su mensaje navideño la tradicional foto de familia de sus nietos por una de la selección campeona del mundo.  No hay nada malo en echar mano del deporte para consolarse.  Y a ver si mientras tanto va escampando.

Saludos irreverentes.

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Mi segundo libro sale en primavera :)

Un anticipo:

Big-brother "Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia no muy lejana. 

Las transacciones comerciales entre las personas se hacían de igual a igual.  El panadero vendía sus barras al herrero, el herrero los útiles de su forja al carnicero y éste su género al alfarero y así sucesivamente.  La única fuente de  información que existía sobre la oferta disponible era el boca a boca: las opiniones de cada cual sobre si éste o aquél producto era mejor que su competencia.

A finales del siglo XIX, la revolución industrial trae importantes desarrollos tecnológicos: la máquina de vapor  y la ingeniería de procesos permiten el desarrollo de la producción en cadena.  Los costes unitarios se abaratan gracias a la producción de tandas masivas.  Prima la idea de encontrar grandes mercados para dar salida a esos productos. 

Simultáneamente, comienzan a aflorar los grandes medios (periódicos, radio, televisión un poco más tarde) capaces de transportar mensajes publicitarios a audiencias cada vez más grandes.   Son los albores de la publicidad masiva: una manera sencilla y barata de hacer llegar un mismo mensaje a miles de consumidores, al objeto de activar su interés y sus compras. 

El boca a boca pasa a un segundo plano, y con él, el consumidor.  Los clientes se convierten poco a poco  en “audiencia”, su individualidad se diluye en un magma genérico e impersonal.  Y durante décadas las audiencias permanecen hipnotizadas ante la omnipresencia del Gran Hermano (Big Brother)[1], ese conglomerado empresarial-publicitario-mediático que controla qué hay que producir y vender, qué debemos ver y oír, qué debemos desear y comprar…

Años y años después, muchas empresas siguen empeñadas en regirse por este modelo de producción masiva, mercados masivos, y publicidad masiva en medios masivos.  Sin embargo hoy día, con los lineales saturados de productos clónicos, conseguir la atención de los consumidores es mucho más complicado que antaño.  Y el viejo recurso de repetir cientos de veces el mismo anuncio ya no produce efecto alguno en ellos.  

Simultáneamente una nueva revolución -la digital- disemina los contenidos y los puntos de contacto.  Este nuevo consumidor es un ser conectado, informado y crítico, que gracias a su smartphone, su ordenador portátil, la televisión digital, el DVR, el iPad…, selecciona sólo aquello que quiere ver, dónde, cómo y cuándo lo quiere.   No se limita a escuchar sino que opina en voz alta, e incluso interviene en el proceso productivo.  Además el  boca a boca, potenciado por las posibilidades que Internet ofrece, vuelve a contar como medio de divulgación para quien tiene algo que vender.  

Los repetitivos monólogos de Big Brother están condenados a extinguirse.  Para ser sustituidos por un diálogo interactivo entre las marcas –los nuevos entes llamados a ganarse la fidelidad de las personas para formar parte de sus vidas- y los clientes. 

Esta es la historia de cómo la curiosidad y la libertad de elección de los clientes ha terminado por imponerse sobre el inmovilismo del monólogo publicitario.

La historia de cómo las marcas podrán ser capaces de establecer relaciones humanas y equilibradas con sus clientes.

La historia de la muerte de Big Brother."


[1] Big Brother es el nombre con el que George Orwell bautiza al poder totalitario del estado, que controla y aliena a sus habitantes en su obra 1984.
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Una marca que emula el caso de las cajitas de Tiffany´s

Decíamos ayer… que la obsesión por utilizar la publicidad para ofrecer una imagen cosmética e irreal sobre nuestros productos puede producir el efecto contrario al deseado y alejar al cliente de nuestras marcas.

Los consumidores nos hemos acostumbrado a detectar la artificialidad del mensaje publicitario.  Lo identificamos igual que algunos ratones llegan a identificar una trampa después de ver muchas antes, y aprendemos a ignorarla o esquivarla activamente (los nuevos equipos DVR´s con disco duro incorporado que permiten bloquear los cortes publicitarios, el video on demand y el streaming on line nos lo permiten).

Estamos en el año 2010, y todo el mundo sabe que el recuerdo publicitario está bajo mínimos (esto es una evidencia objetiva, no una opinión). 

No obstante, veo que muchas agencias y anunciantes siguen insistiendo en la absurda idea (ya denostada por Leo Burnett  hace 60 años), de que para activar la intención de compra, lo mejor es ser creativos y producir un spot que se recuerde, cueste lo que cueste.

Estoy seguro que todos recordaréis este spot.

Lo que ya no me queda tan claro (a pesar de que nuestras ciudades y nuestras teles están empapeladas con este anuncio) es:

- ¿Cuántos habríais sido capaces de recordar la marca que está detrás de haberos mostrado el spot ciego (sin marca)? ¿Míster Proper?, ¿Raid?, ¿Cucal?, ¿Gillette?, ¿Nivea for Men?, ¿Google?, ¿Vodafone?  ¿Alguien realmente recuerda a LG?  Y más aún, ¿alguien ha cambiado sustancialmente su percepción sobre la marca LG después de ver este anuncio?

– ¿Cuántos habríais logrado expresar lo que nos está queriendo vender exactamente.  ¿Sprays mata-insectos?, ¿teléfonos móviles?, ¿contratos telefónicos?, ¿servicios de búsqueda on line?

Es un caso de libro (de los que cada vez veo más) donde el "gracioso y creativo" anuncio se ha comido a la marca.  El spot se ha convertido en un fin, en lugar de un medio destinado a activar las ventas del anunciante a quien tan caro han salido su producción y su emisión.

Personalmente me he tirado unos minutos googleando "anuncio calvo y araña" hasta que lo he encontrado.  No tenía ni idea que era de LG a pesar de que llevo días con este post en la cabeza.  Creo que esto debe hacernos pensar sobre el destino de nuestros euros publicitarios y la manera de construir nuestras marcas.

Después de ver el anuncio un montón de veces creo que lo que Optimus One de LG quiere vendernos un sistema rápido de búsquedas en Google a través del teléfono fijo.  Vamos, como si fuese un móvil.  Una especie de Páginas Amarillas al alcance de tu mano con sólo coger el teléfono.  Acabo de hilar toda la historia hace un segundo: está claro que debo ser torpe.

Me encantará escuchar vuestras opiniones…

Saludos irreverentes.

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¿B2B O B2C? HABLANDO DE MARCAS, ES LO MISMO

El fin de semana pasado estuve en una boda un poco lejos.  Todavía me estoy recuperando.

Michel, hermano del novio, un amigo a quien conozco desde hace un montón de años, me comenta que en el departamento comercial de su empresa (un fabricante de equipos para la industria cementera), hay algunos seguidores de este blog.

Lo cual les agradezco.

Y añade que otros tantos no le ven utilidad porque está muy enfocado al B2C (consumidor final) y no al B2B (cliente corporativo).  Se supone que el público objetivo de su empresa se dirige a estos últimos.

Sin embargo discrepo en que las reflexiones que cuelgo aquí para una marca como Danone, Nike o Nescafé no puedan sernos útiles para un fabricante de equipos cementeros.

Me explico:

- En Business to business una marca tiene exactamente el mismo cometido que en Business to consumer: transitar el difícil camino que conduce de la identificación a la seducción.  O lo que es lo mismo, ayudarnos a pasar de ser apenas "conocidos" por los clientes, a ser reconocidos como la mejor opción y por lo tanto comprados y recomprados por esos clientes.  Chevrolet lleva poco tiempo invirtiendo masivamente en España: su marca está haciéndose con un hueco en nuestras mentes.  Por su parte Smart es un producto con unas características muy particulares (tamaño, flexibilidad, bajo consumo, practicidad) que ha logrado labrarse un espacio diferencial en nuestro cerebro.  Y Mini se ha convertido en un todo un icono, capaz de seducir a su target hasta elevarse hasta lo más alto en su escala de preferencia.

 IDENTIF A SEDUCCION

En B2B sucede exactamente lo mismo.  A un recién llegado no le conoce nadie.  Un consultor, una agencia de publicidad o un restaurante que empieza tiene todo por demostrar.  Su gente, su comunicación, la calidad de sus servicios/productos, incluso sus instalaciones, contribuirán o no a desarrollar la marca construyendo así su diferenciación y su relevancia, base de la fidelidad de sus clientes. 

Una marca no es más que una posición en la mente del cliente en perspectiva.  Esta posición equivale al resultado de subir -si acertamos- o bajar peldaños -cuando la cagamos- en la escalera de preferencia de nuestros clientes.  Este gráfico de David Armano lo explica muy bien.

Brand heaven and hell 
  
Estamos en el mercado para maximizar beneficios.  Lo cual se consigue captando el máximo de clientes fieles.  Lo cual se consigue gestionando bien las relaciones con ellos.  Lo cual se consigue de un modo profesional construyendo marcas consistentes que aporten valor, dejando una huella perdurable.

– En B2B y B2C la batalla en el fondo es la misma.  Lo que nos quita el sueño por las noches es lo mismo: en un mercado en crisis el consumo se contrae y no es posible atraer nuevos consumidores.  Nuestra única oportunidad de crecer es arrebatar participación de mercado a la competencia.  Tanto si la competencia fabrica after shave como containers de acero.  Por lo tanto es imprescindible analizar a la competencia y conocer al consumidor mejor que ella para desarrollar una marca que llegue a donde llega Mini. De nuevo imprescindible echar mano del Marketing Branding.

– El cliente se relaciona con nosotros de la misma manera.  Para desembolsar un importe económico demanda un valor a cambio que sea igual o superior a ese importe.  Si resulta demasiado arriesgado probar nuestro producto por primera vez en lugar de su opción habitual, no lo hará. Si le tomamos el pelo no volverá.  Si encuentra una opción igual o mejor a menor precio, no volverá. 

Intuyo de dónde viene el reduccionismo de distinguir de un modo radical el marketing "industrial" del marketing "de consumo".  De los medios:  siempre se ha dicho que en B2C se utilizan los medios para comunicar mensajes de marca a públicos masivos.  Y en B2B no, porque sería matar moscas a cañonazos: podemos prescindir de la publicidad porque es posible entablar un diálogo directo con los clientes.  Pues resulta que la caída de la eficacia publicitaria también tiende a eliminar esta diferencia:  los grandes fabricantes de gran consumo también matan moscas a cañonazos.  (Véase este post antiguo sobre eficacia publicitaria).  Y además Internet 2.0 nos abre nuevas vías para sostener también un diálogo fertil con públicos masivos.

En todo caso me parece un debate interesante.  Ya lo retomaremos, ¿no?

Espero vuestros comentarios.  Saludos irreverentes.

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Más publicidad artística???

Veo este anuncio en Marketing News y me pregunto si el glamurosísimo efecto estético de la lluvia de bolas sirve para vender más coches… Hum!?

 

Nissan hace una versión hardcore del ‘Balls’ de Sony

La campaña, obra de TBWA París, pretende demostrar la resistencia de sus vehículos

Accede a la campaña

Para demostrar que sus coches son los más duros del mercado, Nissan ha hecho su particular versión del popular 'Balls' de Sony modificando un pequeño detalle: en lugar de las etéreas pelotas de colores que en la película de Fallon volaban ligeras por las calles de San Francisco, Nissan ha lanzado por los aires cientos de esas pesadas bolas que se utilizan para jugar a los bolos. Las pelotas arrasan con todo lo que encuentran en su camino con una excepción: el nuevo Nissan Qashqai.

La agencia TBWA G1 París firma el spot, que forma parte del proyecto Prove it. En esta campaña, Nissan somete sus coches a las pruebas más duras con el fin de mostrar su fiabilidad. Los vídeos se pueden ver en la web del anunciante

via www.anuncios.com