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Telepizza: la publicidad no resucitará tu producto

Telepizza refuerza su apuesta online fichando a Cálico Electrónico

18 Febrero 2011 

El famoso personaje Cálico Electrónico, protagonista de la popular serie de animación flash, protagonizará nuevas aventuras dentro de un microsite y del perfil de Facebook de Telepizza.

Telepizza refuerza su apuesta online fichando a Cálico Electrónico

Los nuevos capítulos serán difundidos a través de la web www.lostelepis.com y 24 horas antes de su estreno “oficial” en el perfil de Telepizza en Facebook (www.facebook.com/Telepizza). La agencia 3lemon.com ha colaborado en esta iniciativa.

El 12% de las ventas de la cadena de pizzerías en España procede ya de su página web, porcentaje que sube hasta el 30% en algunos establecimientos. Esta línea de negocio es fruto de la estrategia online de la compañía, que
cuenta además de con la web, con aplicaciones móviles de smartphones, activa presencia en redes sociales (Facebook, Tuenti y Twitter) y tienda online en la primera de ellas

via www.marketingnews.es

Hace unos días tuvimos un interesante debate en Madrid School of Marketing con mi amigo Javier García, de Grey, sobre Telepizza y las dificultades que la empresa propiedad de la sociedad de capital riesgo Permira está encontrando en un segmento en declive y fuertemente amenazado por otros competidores, entre los que destaca la entrada del gigante Domino´s, recién llegado a España de la mano del grupo Zena.

La discusión derivó en el naming y si la imagen de la marca podría mejorar con un nombre menos circunscrito al modelo de negocio tradicional de Telepizza (teléfono + pizza).

Sinceramente, creo que era tarde y estábamos viendo el problema desde una perspectiva simplista.

Hay que cogerse el ascensor y verlo dese más arriba: si tu segmento se contrae y tu producto no logra evitar el out-switching (a la competencia y a otras fórmulas emergentes de home delivery, como la nueva variedad de orientales, woks, bocadillerías, etc), ¿de que te va a servir el jugar cansinamiente con tu publicidad a ver si logras resucitar al muerto?

¿No será que lo que tienes que tocar es el producto?

Lo de vender pizzas on line me parece espléndido pero si el producto no es excelente, o si la pizza ya no es la mejor alternativa que tengo para llenarme el buche por poco dinero mientras veo el fútbol (o ambas), por muchos euros que invierta en publi la cosa seguirá igual.

¿Qué opináis?

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mis libros

Si queréis asistir de forma gratuita al Salón Mi Empresa…

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La II edición del Salón Mi Empresa tendrá lugar en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid los próximos 15 y 16 de Febrero.

Ya el año pasado tuve la oportunidad de asistir y me pareció una magnífica ocasión para aprender cosas interesantes sobre el mundo del emprendimiento y para hacer networking.  Los que trabajamos en PYMES o somos autónomos (en mi caso ambas cosas) tenemos pocas ocasiones como ésta para escuchar, aprender, y con suerte, aplicar exitosamente pequeñas mejoras prácticas que hagan la diferencia en nuestro trabajo.

Seguramente estarás pensando que tienes demasiado trabajo para asistir.

Y yo pensé exactamente lo mismo el año pasado, de hecho sólo pasé por allí un par de horas.  Es cierto que para asistir a un evento de estos hay que desprenderse un poco de las telarañas que nos atan cada día a la silla de la ofi, despegar y estar dispuestos a oxigenarnos un poco y a pensar "más a lo grande" por unas horas. Lamentablemente, la exigencia del día a día habitualmente nos hace pensar sólo en pequeño.

Piénsalo: no pierdes nada por cambiar tu rutina un sólo día.  Desconecta el móvil y pásate por el Salón aunque sólo sea para tomar un café y oír un par de ponencias.  Es más que probable que al final te compense, aunque sólo sea por ver a otros 10.000 tipos que, como tú, hacen malabares a diario para sacar sus negocios adelante.  En mi caso personal, asistir el año pasado me permitió realizar varios contactos que me han sido útiles más adelante en mi faceta de autor.

Este año tengo un motivo especial para sugerirte que acudas, y es que el martes 15 por la tarde participaré en una mesa redonda sobre el error empresarial

Si quieres asistir al salón gratuitamente, comenta este post dejando un email para que pueda enviarte tu código de inscripción.

Un saludo a todos.

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innovación

Marcilla cápsulas: ¿la vía del I+D funciona siempre?

Anoche, en medio de anuncios anodinos que no me cuentan nada que ya no sepa, me llamó poderosamente la atención un spot de cafés Marcilla en el que presentan sus nuevas cápsulas de café para utilizar con las tradicionales cafeteras de metal tipo italiano.

Marcilla

El mercado del café para consumo doméstico ha sufrido un proceso de dinamización considerable en los últimos años.  Primero fueron las máquinas Nespresso de cápsulas individuales, rápidamente desarrolladas gracias al músculo de distribución y comunicación de su fabricante Nestlé.  Pronto llegaron las imitaciones: hoy es posible adquirir una máquina de mini-cápsulas por sólo cincuenta euros. Como consecuencia, se estima que las cápsulas suponen ya más de un tercio de los 13.000 millones de euros que vale el mercado europeo del café.

Entre el despegue de este mercado y la innovación de Marcilla podemos asumir que está la caída de sus ventas de café para cafetera italiana.  Tanto la ingeniosa idea como el esfuerzo de I+D me parecen muy loables. La cafetera italiana mantiene ese aura de café más artesanal, con todo el sabor y aroma.  Tengo en la retina la imagen de mi madre preparando lentamente el café para toda la familia con una de esas cafeteras.  Además la ingeniosa configuración de las cápsulas ralentiza el proceso de filtrado dando como resultado un café todavía más aromático…

Me alegraría equivocarme, porque me encanta el producto, pero no le auguro mucho éxito.  Se trata de una estrategia de "follower" de libro: como mi core business está amenazado, voy a seguir la corriente predominante, voy a adoptar una estrategia lo más parecida a la del motor de la categoría.  A menudo lanzo en mis clases la pregunta de dónde está escrito que seguir la estrategia del líder es siempre el camino correcto.

Y menos cuando probablemente se trate de un líder de barro.  Podemos ver la explosión comercial de las cápsulas individuales como un triunfo del marketing, pero estamos también ante un fenómeno de consumo profundamente anacrónico y que en mi opinión experimentará un ciclo de vida efímero.  Por dos razones:

– las cápsulas son muy ineficientes desde el punto de vista medioambiental: en el mundo se generan unos mil millones de mini-cápsulas vacías como residuo anualmente (Nespresso ya ha detectado el problema e incorporado a su comunicación el argumento del reciclaje, de momento poco claro),

– las tendencias de consumo van en sentido opuesto: ahorrar en lugar de despilfarrar (mayor conciencia medioambiental, auge de las low cost, de las marcas de distribución, etc), desprendernos de lo superfluo y abrazar los productos más sencillos, más fáciles de identificar y de utilizar, que a menudo también son más baratos.  Obviamente estamos hablando de tendencias generales pero no nos equivoquemos: nuestro comportamiento como consumidores no va sólo de sentirnos bien con nosotros mismos, sino también de mostrar una imagen ante los demás.  ¿O alguno de vosotros consideraría socialmente aceptable manifestar ante los demás que no recicláis en casa?

Creo que la estrategia de Marcilla (y la de Nescafé) debería seguir siendo subrayar sus credenciales de sabor, aroma y calidad, en un café de preparado más lento.  Eso sí, quizás en un contexto más moderno y actual, más compatible con nuestra realidad.  Esto podría conseguirse con una estrategia de construcción de marca a largo plazo, fundamentada en el contenido y en la estrecha colaboración con los fabricantes de cafeteras italianas.  No en vano, las ventas de su mercado siguen siendo dos tercios de esos 13.000 millones.  Y aunque esas ventas se estén viendo amenazadas, no creo que ello justifique caminar en la misma dirección de Nespresso.

Por cierto, ya que el éxito de esta novedad depende fundamentalmente de su rápida viralización para conseguir cubrir los imponentes costes de desarrollo, comunicación y distribución que estarán teniendo, podrían haber dotado a la web de una mayor capacidad de viralización y haber permitido compartir el contenido en Youtube, Facebook, Twitter, etc.  Si la historia que estás contando es muy buena, no te pongas palos en las ruedas cercenando tú mismo su capacidad de difusión.

Esto del marketing consiste en trabajar con seres humanos, volubles e impredecibles (los consumidores) y por lo tanto se parece más a un arte que a una ciencia.  ¿Qué futuro dibujaríais vosotros para esta categoría?

Saludos.

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negocios

Vueling: lo que pudo haber sido y no fue

Imagínate que tienes una hermana pequeña, aquella a la que siempre tratas de orientar y proteger.  Te cuenta que está empezando a salir con alguien y te pone a esta persona muy, muy bien.  Te habla de alguien honesto, cercano, generoso, que jamás te contará una mentira, que se interesará por ti y te mostrará su afecto.  Alguien, en definitiva, que todo el mundo quisiera tener a su lado.

Tus expectativas sobre su novio obviamente serán tan grandes como la insistencia con la que tu hermana te hable bien de ella. Imagínate ahora que una noche le conoces.  Compruebas que es una persona joven y dinámica como te habían contado, pero a medida que la noche avanza te vas dando cuenta de que por dentro no es lo que parece.  Se escaquea cada vez que hay que pagar e incluso al final se atreve a pedirte dinero para tabaco.

Decepción, ¿no? 

Pues lo mismo me pasó el martes pasado con Vueling.  La historia que me ha llegado de Vueling (su posicionamiento) es bastante agraciado: una marca low cost joven y divertida, que me hará sentir bien porque me dará un servicio aceptable a un precio muy bueno.

Vueling

El gap de valor entre su promesa y su desempeño va in crescendo desde que entro en su web a reservar el billete:

  • Al reservar el billete, su interfaz de usuario va revelando una serie de costes ocultos que jamás había visto ni en Ryan Air (que se supone que es el paradigma de aerolínea que regala los billetes para luego cobrarte por servicios añadidos), hasta el punto de que me cobran por reservar asiento on line y por imprimir mi tarjeta de embarque anticipadamente.  Es el mundo al revés: me cobran por una gestión con la que les ahorro un coste de personal.  El resultado es que el precio total del billete duplica la oferta inicial que me salía en su buscador.  De coña.
  • Las comunicaciones electrónicas que recibo de ellos en los días previos al vuelo no están orientadas a agradecerme la compra (encuentro que podrían gratificar mi primera compra con distintos tipos de recompensas electrónicas a un coste casi cero) sino a facturar más (me ofrecen pagar por todo tipo de servicios que en una aerolínea siempre han sido gratuitos, como sentarme más adelante o, de nuevo, hacer check in digital).  ¿No se supone que una low cost precisamente suprime costes superfluos?  Estos son más listos porque lo hacen al revés.
  • Llego al aeropuerto y, debido a un error en la emisión del billete, debo adquirir otro nuevo.  Llego a su oficina de venta en la T4 y sin mostrar la más mínima empatía conmigo, lo único que me ofrecen es adquirir otro billete.  Como no puedo permitirme el lujo de no volar, saco la tarjeta de crédito y decido que ya reclamaré.  Comienzo a pensar que me ven como un cajero automático.
  • Como me he tenido que levantar a las 6 de la mañana, no me ha dado tiempo a desayunar y me apetece un café.  Miro en la carta y el precio de un café y una tostada son cinco euros.  No es por los cinco euros, sino por las pocas ganas de darles un céntimo más, pero paso…

En suma: cuando en un mercado sobresaturado de oferta consigo que un cliente se acerque a mí, he conseguido quizá la parte más difícil.  Abrirme paso.  A partir de aquí, debo aportarle suficiente valor como para que la experiencia sea positiva y vuelva a mí en futuras ocasiones.  La experiencia es tan importante (el punto de venta – en este caso la aeronave, el punto de prestación del servicio) que se ha dado en llamar el "tercer lugar" (el hogar sería el primero y el trabajo el segundo), allí donde nuestra convivencia con las marcas de intensifica.  Por eso me decepciona tanto que Vueling invierta indiscriminadamente en captación (anuncios en TV, en revistas, en Internet, acciones no convencionales) y cuando por fin consigue que me preste a "salir con ellos", me decepcione tan profundamente en la primera cita.

Si voy a establecer una relación con alguien, igual si es una persona que si es una marca, lo primero que le demando es consistencia: que muestre siempre el mismo rostro.  No otorgaré mi confianza a una aerolínea que muestra una pose sonriente y accesible y luego se obsesiona con sablearme desde el momento mismo en que me acerco.

El territorio de una marca es importante y su contenido (el conjunto de mensajes útiles de marca que intentamos hacer llegas a los clientes también lo es).  Pero los marketinianos, obsesionados por el culto a la imagen de marca, tienden (tendemos) a olvidar que lo importante no es la película que contamos sino lo que el cliente infiere al ver nuestra película.  Y en ese punto la experiencia de consumo es crucial.

Yo le recomendaría a Vueling que si quiere salir a flote, dejar atrás para siempre los números rojos y afianzar relaciones de verdadera fidelidad con sus clientes, se preocupe menos de trincar unos céntimos o unos euros a cada pasajero, y más por gratificarle. El éxito comercial de una marca, da igual la categoría o el segmento del que hablemos, siempre pasa por cortar la sangría de "infieles" que nos abandonan: clientes en cuya captación habremos invertido miles y miles de euros, que quizá nos han probado pero que si no vuelven, nos obligarán a seguir invirtiendo más y más en publicidad y promoción para sutituirles por nuevos clientes.

Ya me gustaría que me hubieran hecho sentir especial (como una persona), y no sableado (como un ser impersonal que simplemente tiene euros en los bolsillos).

Lástima de lo que pudo haber sido y no fue.  Esta marca y yo jamás seremos novios.

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Digo adiós a mi blog… y recomienzo.

Hace año y medio que me puse a esto de bloguear.

Hay gente que me pregunta por qué lo hago.  Tengo 3 motivos:

  • VOCACION. Escribir es la única vocación real que creo que tengo (hasta hace bien poco vocación frustrada, y ahora en desarrollo).  No me cuesta hacerlo: es como una afición.  Otros coleccionan mariposas, ¿no?
  • NETWORKING. El blog me ha permitido conocer a un puñado de gente interesante estos últimos meses y ha sido un trampolín para conseguir publicar mis dos primeros libros.
  • VAGANCIA. Generar este contenido me adelanta el trabajo de mis clases.  A veces me piden hablar sobre un tema y sólo tengo que rescatar un par de posts y tengo el trabajo hecho.

Esa misma gente (hay personas que hacen muchas preguntas), suelen decirme que por qué soy tan negativo, que sólo doy caña sobre campañas y marcas que no me gustan y a veces no ofrezco soluciones en positivo.

Llevo tiempo pensando en ello y creo que tienen (tenéis) razón.

Como profesor y profesional del Marketing, y ya que escribo en un "medio público" (el mío, otra cosa es los lectores que tenga), me siento en la responsabilidad de debatir el camino adelante.  No basta con decir que la publicidad está muriendo.  Nos corresponde diseñar el nuevo camino a seguir en la era post-publicitaria.

Así que he decidido pensar en positivo y abrir una nueva etapa en el blog.  Esta es la parte cosmética:

  Cabecera no content no brand

Y esta es la reflexión que hay detrás.  Si queréis, mi pequeño manifiesto de andar por esta casa:

  1. Aunque nos interese el Marketing, somos consumidores y tenemos derecho a exigir.  Exigiremos buenos productos, calidad y publicidad no intrusiva.  Si una marca quiere conquistar nuestro corazón, debe hacerlo ofreciéndonos utilidad, no anuncios "creativos".  ¿Creativos para quién?
  2. Utilidad equivale a información trascendente, entretenimiento o incentivos.  Estas tres cosas caen bajo el paraguas de "contenido de marca".
  3. Si la publicidad de tu marca no ofrece información útil, no entretiene y no incentiva, no sirve.  Si sólo sirve para ganar premios en los festivales o para que el resto de la profesión te admire, no sirve.  Si no te ayuda a vender más, no sirve…
  4. Escucha a tu target, desarrolla un territorio de marca propio y aprópiate de él.  Cualquier marca puede hacerlo: sólo tienes que esribir tu propia historia y por supuesto hacerla creíble.  Si tu territorio es relevante al target, tendrás una coartada para crear y divulgar un contenido excitante que contribuirá a ampliar tu base de clientes fieles.
  5. El medio no es el mensaje.  El medio es lo de menos.  En una sociedad multiconectada lo único que quieres conseguir es relevancia, consistencia y que a través de sucesivos contactos, la fidelidad de tus clientes evolucione.  El mensaje es el medio: hazlo relevante y útil.

Cuando tu publicidad sí es útil al target, entonces hablamos de contenidos de marca y dejamos de hablar de anuncios egocéntricos y coñazo.

NO CONTENT = NO BRAND.

Te mando un fuerte abrazo y espero verte por aquí en el futuro.  Lo pasaremos bien.

Javier Regueira.

 

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Recomendación rápida: un Seminario de Marketing Viral (diferente) en el que participo.

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Organizado por Alvaro Marin, director de Loggicc (empresa de investigación de mercados y Neuromarketing), este Seminario pretende dar respuesta a dos grandes preguntas que nos hacemos todos en el día a día de nuestros trabajos:

  • La viralidad, ¿es puro azar o se puede planificar?  Se hará cargo de esta parte Javier Varela, Director de Toc Toc Media y autor del magnífico blog Orange Market.
  • ¿Cómo podemos crear, estructurar y ofrecer el mejor contenido de marca a nuestros clientes?  Esto corre a cargo de servidor.  Os adelanto de qué hablaré: todo el mundo se queja de que la publicidad está muerta pero casi nadie propone soluciones de futuro para la relación entre marcas y consumidores, intentaré compartir con los asistentes cómo el contenido (información útil y entretenimiento) puede ser la llave para superar el hastío del consumidor respecto a los mensajes de marca.

El seminario se completa con una serie de casos prácticos presentados por Alvaro Marin.

¿En qué es diferente a otros mini-cursos que podrás encontrar en Madrid?

  1. Me parece una ocasión idónea para que responsables de marketing y comunicación de anunciante y creativos y cuentas en agencias de publicidad puedan entender la viralidad desde un punto de vista estratégico
  2. No vamos a centrarnos en enseñar reels de virales ni repasar el éxito de Amo a Laura :), sino apuntar las claves de cómo una marca puede adquirir notoriedad y activar la preferencia de sus clientes a través de la creación de un contenido excelente y su divulgación on line.  Cualquier marca puede hacerlo si se lo propone.

Fecha: 11 febrero 2.011, por la tarde, en la Fundación Alonso Martín Escudero (Avda Brasil, 30 – Madrid).

Aquí tienes más información y cómo apuntarte y  aquí el clip promocional del seminario:

¡Anímate!

 

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Mi segundo libro está listo: ¿o no?

Icono Me he pegado una buena paliza estos días de (supuestas) vacaciones pero creo que ya he terminado.

"Creo" porque, aunque estoy empezando en esto de escribir, la otra vez y esta (es mi segundo libro) tengo la sensación de que no está listo.  De que si lo reviso por enésima vez podré eliminar cosas insustanciales, meter otro ejemplo práctico o resolver alguna inconsistencia.

El perfeccionismo es una enfermedad preocupante que va unido a la exigencia que tenemos sobre nosotros mismos y los demás.  Cuando tienes unas expectativas exageradas sobre los demás y sobre ti mismo actúas como esos monos que cazan en la India de modo incruento.  De la siguiente manera:  les ponen una jaula con un plátano dentro, el mono se aproxima y deslizando la mano entre los barrotes, coge el plátano, pero no puede sacarlo de la jaula porque no cabe entre los barrotes.  Como el mono no quiere soltar el plátano por nada del mundo, los cazadores se acercan y le pillan fácilmente.  Esta historia la he leído en varios libros y da que pensar.  (Al menos a mí 😉

Debe ser verdad que venimos del mono. 

Porque hacemos exactamente eso mismo en nuestras vidas diarias.  La autoexigencia es un plátano que no queremos soltar, simplemente porque llevamos escrito a fuego desde pequeños en la cabeza lo que se supone que debemos ser.  Debemos trabajar más, llegar más lejos, tener la relación perfecta, alcanzar el mayor éxito económico, la admiración de los demás. 

Cuando la realidad es que la perfección no existe.  Y el equilibrio (tu equilibrio) no consiste en correr más para llegar más lejos.  Puedes correr, pero no llegarás a ningún lado, estarás corriendo en un círculo interminable y sin salida.

Tu equilibrio consiste realmente en correr menos, desear menos, frustrarte menos, comerte menos la cabeza.

Pese a que no me aplico mucho el cuento (soy un trabajador que vive en el centro de Madrid, no un monje del Nepal), creo que lo que sí voy a hacer es darle a guardar al documento y asunto arreglado.

Va a ser un enero movidito, con mucha formación, alguna conferencia en ciernes, y un puñado de proyectos prometedores en Pop Up.

Os deseo que os acerquéis lo más posible a la mejor versión de vosotros mismos en 2.011.

Saludos irreverentes.

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Mis mejores deseos, en la esperanza de que la Navidad se acabe pronto.

Personalmente opino que desear feliz Navidad es una horterada.  Parece que es sólo podemos ser felices en estos días de vorágine consumista.  A mí me ocurre lo contrario: francamente todo va demasiado deprisa, hay demasiado ruido y distracciones, nos gastamos demasiado dinero en tonterías y pensamos más en el acto mecánico de comprar que en ofrecer un valor real a los que nos rodean.  Aquí un interesante artículo que leí hace poco sobre cómo hacerse regalos de Navidad desde una conciencia un poco más ecológica y equilibrada. 

Xmas_sucks_tremedously_sticker-p217042050761385516qjcl_400 Sin embargo, la Navidad es una oportunidad como otra cualquiera para distanciarnos de la monotonía unos días y ser un poco más conscientes de lo que hacemos.  De qué es verdaderamente importante y qué no lo es.

Estoy leyendo un libro interesante: Reinventarse, del Dr Mario Alonso Puig.  Un médico que utiliza sus conocimientos en neuromedicina no para dormir a sus lectores sino para extraer consejos prácticos sobre cómo somos y lo que podemos llegar a ser.  En uno de los capítulos finales habla del"ser" que es lo que nos puede conducir al "hacer" y al "tener".  No al revés.

Como estoy de acuerdo con él, no te voy a dedicar éxito profesional en el 2011 sino simplemente, que tengas la ocasión de desarrollar todo tu potencial.  Porque seguro que si haces eso, tendrás éxito.  Al revés: no te obsesiones con el éxito, sé fiel a tus principios y llegará. 

En los próximos días entregaré el manuscrito de mi segundo libro y cambiaré el enfoque de este blog.  Hace tiempo que eso de "reflexiones irreverentes" me parece una pedantería, así que he decidido moverme y tirar de uno de los hilos de discusión más populares en el blog durante este año: los contenidos de marca.  Por ahí irán los tiros en el futuro.  En breve os contaré más sobre ello.

Saludos irreverentes, confiando en que la Navidad acabe pronto…

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Mi segundo libro sale en primavera :)

Un anticipo:

Big-brother "Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia no muy lejana. 

Las transacciones comerciales entre las personas se hacían de igual a igual.  El panadero vendía sus barras al herrero, el herrero los útiles de su forja al carnicero y éste su género al alfarero y así sucesivamente.  La única fuente de  información que existía sobre la oferta disponible era el boca a boca: las opiniones de cada cual sobre si éste o aquél producto era mejor que su competencia.

A finales del siglo XIX, la revolución industrial trae importantes desarrollos tecnológicos: la máquina de vapor  y la ingeniería de procesos permiten el desarrollo de la producción en cadena.  Los costes unitarios se abaratan gracias a la producción de tandas masivas.  Prima la idea de encontrar grandes mercados para dar salida a esos productos. 

Simultáneamente, comienzan a aflorar los grandes medios (periódicos, radio, televisión un poco más tarde) capaces de transportar mensajes publicitarios a audiencias cada vez más grandes.   Son los albores de la publicidad masiva: una manera sencilla y barata de hacer llegar un mismo mensaje a miles de consumidores, al objeto de activar su interés y sus compras. 

El boca a boca pasa a un segundo plano, y con él, el consumidor.  Los clientes se convierten poco a poco  en “audiencia”, su individualidad se diluye en un magma genérico e impersonal.  Y durante décadas las audiencias permanecen hipnotizadas ante la omnipresencia del Gran Hermano (Big Brother)[1], ese conglomerado empresarial-publicitario-mediático que controla qué hay que producir y vender, qué debemos ver y oír, qué debemos desear y comprar…

Años y años después, muchas empresas siguen empeñadas en regirse por este modelo de producción masiva, mercados masivos, y publicidad masiva en medios masivos.  Sin embargo hoy día, con los lineales saturados de productos clónicos, conseguir la atención de los consumidores es mucho más complicado que antaño.  Y el viejo recurso de repetir cientos de veces el mismo anuncio ya no produce efecto alguno en ellos.  

Simultáneamente una nueva revolución -la digital- disemina los contenidos y los puntos de contacto.  Este nuevo consumidor es un ser conectado, informado y crítico, que gracias a su smartphone, su ordenador portátil, la televisión digital, el DVR, el iPad…, selecciona sólo aquello que quiere ver, dónde, cómo y cuándo lo quiere.   No se limita a escuchar sino que opina en voz alta, e incluso interviene en el proceso productivo.  Además el  boca a boca, potenciado por las posibilidades que Internet ofrece, vuelve a contar como medio de divulgación para quien tiene algo que vender.  

Los repetitivos monólogos de Big Brother están condenados a extinguirse.  Para ser sustituidos por un diálogo interactivo entre las marcas –los nuevos entes llamados a ganarse la fidelidad de las personas para formar parte de sus vidas- y los clientes. 

Esta es la historia de cómo la curiosidad y la libertad de elección de los clientes ha terminado por imponerse sobre el inmovilismo del monólogo publicitario.

La historia de cómo las marcas podrán ser capaces de establecer relaciones humanas y equilibradas con sus clientes.

La historia de la muerte de Big Brother."


[1] Big Brother es el nombre con el que George Orwell bautiza al poder totalitario del estado, que controla y aliena a sus habitantes en su obra 1984.
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La red está que revienta de falsos bloggers

Pinocho 

Hace unos días decidí ayudar a Eva con la promoción de Home Factory entre algunos bloggers especializados en el sector inmobiliario.  Envié una escueta nota de prensa contándoles las ventajas de esta nueva inmobiliaria con enfoque low cost:

– La primera, el precio: puedes adquirir una vivienda unifamiliar de dos plantas 110 metros cuadrados a escasos 30 km de Madrid por 200.000 euros.

– Las viviendas están planificadas con principios de arquitectura sostenible (amplios ventanales, orientación que optimiza el aprovechamiento energético y azoteas ajardinadas).

– La libertad que otorga al comprador, ya que desde la señalización de la vivienda puedes dedicir pormenorizadamente las características de tu vivienda.

– La relación no termina con la entrega de llaves (gran tradición del sector del ladrillo: coge el dinero y corre!!), sino que Home Factory ofrece un amplio abanico de ventajas post-venta (descuentos en tu mudanza, decoración, compra de muebles, y cambios gratuitos de las domiciliaciones…).

En fin, como no conozco ninguna otra oferta inmobiliaria que incluya todo esto, entiendo que a una parte de esos bloggers les interesará mi nota como contenido.

Personalmente, yo también recibo varias propuestas de contenido cada semana.  Unas me parecen interesantes y las publico.  Y otras no.  Pero siempre contesto a los mails recibidos porque entiendo que hacerlo así forma parte de la filosofía de un blogger.  Y se lo agradezco porque me ayudan a escribir, aportando nuevas historias.

A muchos bloggers se les llena la boca con el Cluetrain Manifesto (que al final se supone que es un resumen de nuestra ideología consistente en fomentar el diálogo y la participación on line), desprecian a las grandes marcas que nos bombardean con publicidad pero no nos escuchan, y se vanaglorian de servir el interés general propagando conocimiento.

Sin embargo no contestan a un simple e-mail cuando se les hace una propuesta de contenido.  No contestar a un mail en 24 horas cuando vas de "conector digital" indica varias cosas:

– Que realmente no practicas lo que predicas.

– Que realmente te crees muy importante: las marcas sí tienen que bajarse de su pedestal, pero tú no.  Me pregunto si es una patología que se desarrolla cuando pasas de 1.000 seguidores en Twitter.  Fíuuu…

– Que tu modelo de relación con los demás se parece más al de una fábrica del siglo pasado que al de un medio on-line de hoy.  Tú eres el jefe, los demás sólo somos audiencia: nosotros te preguntamos/pedimos cosas, y tú eres tan importante que decides si contestas o no. 

Afortunadamente sí que hay un puñado de bloggers que me inspiran, porque siento que cuando escriben no piensan en sus ombligos sino en la gente que está al otro lado de la pantalla. 

Pero también hay mucho farsante. 

Acabo de hacer limpieza de suscripciones.  Saludos irreverentes.