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Si quieres desarrollar tu marca, cierra la boca a tu Presidente

Me sorprende la soberbia con la que algunas marcas se creen en la capacidad de generar una huella "selectiva" en la mente de su público.  Parece que los consumidores somos tontos.

Explico esto de huella selectiva: cuando conocemos a alguien, la opinión que formamos sobre él depende de TODOS Y CADA UNO de los puntos de contacto que hayamos tenido.  Positivos o negativos.  Depende de esa primera impresión el día que nos conocimos, de su apariencia en sucesivas ocasiones, de su manera de desenvolverse, de su personalidad, de su actitud ante nosotros y ante terceros.

El posicionamiento es simplemente esto: la imagen que nos formamos sobre alguien en nuestra mente como consecuencia del agregado de estímulos que nos llegan de ese alguien durante un período de tiempo.  Todo cuenta.  Si ese alguien es amistoso, empático y divertido, suma puntos.  Si un día se la va la pinza y nos trata como un trapo, pierde puntos.

Con las marcas sucede igual: cuando entro en Mango y veo una oferta de producto a mi medida con unos precios accesibles, me acerco a la marca.  Cuando condimentan la marca con la imagen de Scarlett Johansson, aumentan su glamour, actualidad y deseabilidad: puntos positivos. 

¿Y cuando oigo a Isak Andic, Presidente de Mango hacer unas polémicas declaraciones sobre la convenciencia de permitir el despido de los nuevos funcionarios públicos?

 

Pues sí: puntos negativos. 

No cuestiono los argumentos en sí (ese es un debate a parte).  Pero sí su inoportunidad.  Veamos: casi un 15% de la población activa (e.d. del esquilmado grupo de afortunados que tienen un empleo y por tanto un salario que gastarse en Mango… o en su competencia) son funcionarios.  ¿Cuántos de estos funcionarios se habrán sentido satisfechos con estas declaraciones?  Imagino que no muchos. 

No sé si el señor Presidente de Mango pensó que las declaraciones no iban a tener eco en los medios (error: estamos en 2010, la era de Internet 2.0) o bien imaginó que sólo los impactos publicitarios dejan huella en el consumidor, las declaraciones oficiales de los portavoces de la marca no (error, todo deja huella).

No aprenden.  A Adolfo Domínguez le sucedió algo muy similar hace apenas un año cuando se le ocurrió la feliz idea de defender el despido libre con luz y taquígrafos.

Lo dicho: si te encuentras en la ardua tarea de desarrollar tu marca, no dejes que el máximo portavoz de tu empresa derrumbe tu trabajo como un castillo de naipes en 30 segundos.  Exhórtale a callarse, si puedes.

Saludos irreverentes.

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El síndrome de Diógenes y el Branding.

El síndrome de Diógenes es un trastorno del comportamiento que suele afectar a personas mayores, que se aislan a sí mismas rodeadas de ingentes cantidades de basura.  Me encuentro en este post de Yorokobu con una cita atribuída a Steve Jobs: "deshazte de la mierda y céntrate sólo en lo mejor".

Diogenes Esto me recuerda a una empresa en la que impartí formación hace unos meses.  El principal argumento estratégico de la empresa consistía en desarrollar su volumen de negocio por medio de adquisiciones, acumulando decenas de marcas y cientos de productos en su cartera.  Acumulando mierda, hablando en plata.  Por cierto, nada que objetar al perfil de sus Brand Managers: gente joven, preparada e inquieta.  El problema está más arriba.

Sin dudarlo un segundo, cualquier consultor con cierta noción de Branding se cargaría las tres cuartas partes de su portafolio por las siguientes razones:

Solapamiento: la tentación de realizar interminables extensiones de marca (baratas y fáciles de llevar a cabo si las comparamos con el lanzamiento de una nueva enseña), estira horizontalmente la oferta de cada marca hasta el punto de solaparse/canibalizarse entre sí.  No es un ejemplo de esta empresa precisamente, (prefiero mantenerla en el anonimato) pero una marca de té frío que desarrollase su portafolio incluyendo una versión revitalizante podría hacerle la cama a cualquier marca hermana de bebidas energéticas.

Generan confusión en el consumidor porque sus marcas tienen posicionamientos borrosos.  Hoy son una cosa pero al día siguiente pueden ser algo muy distinto.  Resultado: desconfianza.  Si los clientes no entienden de qué narices vamos, poco importa lo que digan nuestros ADN de marca o nuestros Power Points.

El exceso de marcas depara una gestión ineficaz de las mismas: mismos recursos (humanos, tecnológicos, económicos) y más y más referencias para gestionar equivale a una gestión empobrecida. 

Dificultades en la negociación con la distribución: el hecho de tener más marcas para ofrecer al Carrefour de turno no implica necesariamente que logre impresionarles con mi volumen y me abran las puertas en las mejores condiciones.  Por mi experiencia, conseguir la implicación de un distribuidor requiere una oferta potente y fácil de entender que reporte a éste un rápido retorno de ventas.  Es más fácil conseguir esto con una sola marca diferenciada y relevante que con un gris batiburrillo de submarcas que jamás van a convencer a nadie.

Esta reflexión funciona exactamente igual si la aplicamos a la gestión de cualquier pequeño negocio o Pyme.  La recojo en el libro que acabo de publicar sobre el error empresarial:  si cuentas con recursos limitados, no intentes hacer malabares y mantener en el aire más bolas (más productos) de lo aconsejable.  Céntrate en lo mejor que tengas (algo bueno tendrás, ¿no?) y procura comunicarlo con concisión y consistencia: los resultados terminarán por llegar.

Así que limpia de mierda tu oferta y vivirás mejor porque tendrás:

a) más tiempo para trabajar mejor en lugar de correr improductivamente como un pollo sin cabeza,

b) un abanico más pequeño de buenos productos para dejar con la boca abierta a tus clientes.

Cuando Steve Jobs volvió a Apple en 1998 para hacerse cargo de un negocio deficitario y con un valor bursátil en mínimos históricos su primera tarea no fue lanzarse a desarrollar su portafolio de producto.  Sino todo lo contrario: redujo sus productos de 350 a 10.

Saludos irreverentes.

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Promociona tu producto vía e-mail sin molestar.

Compartir contenidos vía email es más efectivo que vía social media

Tres de cada cuatro usuarios suelen compartir contenidos con sus amigos y sus familiares, según Chadwick Martin Bailey, y las marcas están estudiando estos comportamientos muy de cerca para así poder aprovechar al máximo la influencia que tienen sus defensores. En un estudio de SocialTwist realizado en agosto se descubrió que el email es el canal más común para compartir contenidos, con un 55% del total de las referencias. En cambio, las redes sociales suponen sólo el 24%

via www.marketingdirecto.com

Esta interesante estadística que veo en MarketingDirecto.com me da pie a una reflexión sobre la viralización de contenidos desde un blog y su carácter intrusivo (o no).

Si tienes una marca o un producto que vender y quieres promocionarlo a través de la red, te doy varios consejos rápidos. No invento nada nuevo, pero sí resumo cosas imprescindibles:

– Asegúrate de que tu producto es la leche. Invierte en ello todo tu tiempo y esfuerzo.
No inviertas ese tiempo/esfuerzo en parir mensajes "creativos" sobre tu producto. Eso se hacía en los años 70 y ya no funciona: mejor cuéntalo de la manera más sencilla y directa.
– Al contarlo, desarrolla tu propia historia, que sea identificable por tu público y apropiable por ti.
– Y cuando estés contando esa historia, facilita su viralización: incluyendo el email.

Email Por supuesto que el e-mail tiene fama de intrusivo. Toda acción de comunicación realizada sin permiso lo es.  Estamos en el año 2010: los consumidores hemos aprendido a detectar e ignorar (cuando no bloquear) la publicidad no solicitada.

Pero facilitar a tu target la posibilidad de divulgar tus contenidos por email te dará todas las ventajas del email (inmediatez, posibilidad de enviar el contenido completo sin necesidad de clicks adicionales, llegar hasta "la cocina") sin sus desventajas clásicas (aversión al spam, bloqueos automáticos de correo no deseado, saturación). 

Cuando te llegue un contenido emaileado por un amigo al que le ha gustado, no lo verás como una intrusión porque un amigo siempre tiene permiso para contactarte.  Lo verás como un contenido útil recomendado por un allegado y por tanto tu interés en ese contenido aumentará radicalmente. 

No olvidemos que las recomendaciones de terceros son la fuente más valorada por los consumidores a la hora de obtener información sobre un producto o servicio.

Saludos irreverentes.

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Jeep: por fin un anuncio de coches diferente

Hace unos días me llevé una sorpresa (positiva) con el último spot de Jeep, construído alrededor del titular: "¿Cuándo una marca se convierte en icono?".

No podía venirme más al pelo esta reflexión porque estoy actualizando lecturas y contenidos para un curso intensivo de branding que empezaré a impartir en Madrid School of Marketing dentro de diez días.

Por más que lo he buscado, los señores de Jeep no han tenido la vista de facilitar la viralización de su nueva historia e.d. no hay ni rastro del spot ni puedes bajártelo de su web, así que para verlo no te quedará otra que visitarla:

Jeep 
 
Me parece un buen ejemplo de cómo añadir relevancia en un mercado gris donde casi todas las marcas utilizan los mismos mensajes cansinos.    

¿Un ejemplo de mensajes cansinos? Mirad lo que esta misma marca hacía hace dos años: 

Famoso + bellas imágenes del 4×4 brillando al sol + escena de conducción en nieve / lluvia / hermosa hojarasca de otoño + oferta de precio = anuncio previsible. 

Y prescindible.  O sea, igual que todos los demás anuncios de 4×4.

Sin embargo, en estos dos años (y olfateo investigación cualitativa por ahí), el anunciante debe haber reflexionado sobre el poder iconográfico de la marca Jeep.  Una marca memorable, contundente, fuerte, con una personalidad asociada inequívocamente con el segmento todo terreno de la que no puede presumir ninguno de sus principales competidores.

Subrayo dos frases del nuevo spot:

– Tu nombre es lo que te define.

– No hay nadie como tú.

¿Por qué utilizar a Fran Rivera para vender un modelo en particular, acentuando un puñado de virtudes técnicas que son simplemente las mismas que podría citar la competencia?  De hecho, son las mismas que cita la competencia en su publicidad.

Pues sí, parece una ruta más lógica utilizar en mi publicidad el mayor activo con el que puede contar Jeep: su enorme credibilidad como marca para erigirse como la principal referencia en el mercado de los 4×4.  Si al mismo tiempo puedo ser empático con mi target: "tengo una identidad única, igual que tú", mejor que mejor.

Ya me preocupa que en el año 2010 sólo haya una marca de automóviles (de las veinte que suelen invertir en publicidad a menudo) que entienda que la diferenciación en nuestros días ya no puede alcanzarse a base de pequeños gadgets tecnológicos cuya ventaja competitiva dura dos telediarios.  Que la manera más eficaz para crear lazos de fidelidad entre el consumidor y una marca es hacer que ésta transmita unos valores emocionales capaces de implicar a éste.

Seguir utilizando anuncios para enumerar gadgets (ADS, ABS, SBS, ZZZZZZZ…) y lucir pomposas post-producciones es Marketing de las cavernas.

Recuperar tu marca del baúl de los recuerdos para que respire y rescatar su historia, expandiendo su imaginario, es Branding.  Es el futuro, para quien quiera entenderlo.

Saludos irreverentes.

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Skoda + Imaginarium > Skoda e Imaginarium de forma independiente

He encontrado un ejemplo de co-branding que ejemplifica las ventajas que puede tener para una marca asociarse con otra para:

– provocar disrupción y elevar su mensaje entre el ruido publicitario reinante, generando así notoriedad y activando la preferencia,

– ampliar su territorio de marca amplificando sus valores o incorporando a su posicionamiento valores nuevos que sean complementarios a su propuesta de marca.

Bien, corto el bla, bla y os propongo un sencillo juego, que al final es lo que me gusta hacer en este blog.  Primer ejercicio: os pido que veáis este spot.

 

¿Ya?

¿Qué os parece?  No me negaréis que eso de "Skoda e Imaginarium: la opción más inteligente para moverse con niños" es cuando menos estimulante para todos aquellos que tenemos el inmenso placer de que nuestros hijos nos den por saco durante horas cuando viajamos en coche.

Si os digo la verdad, casi me fastidia no necesitar un coche nuevo ahora mismo, porque me encantaría acercarme a un concesionario a curiosear lo que ofrecen. 

Ahora vamos a hacer un segundo ejercicio: volved a ver el spot y ahora imaginaros (valga la redundancia) que ya no está Imaginarium. E.d., tendríamos un nuevo titular: "Skoda: la opción más inteligente para moverse con niños".

Diferente, ¿verdad?  Ahora en vez de estimulante suena a "enésima milonga publicitaria soltada por un coche en televisión".  Nuestra mente abre la puerta a Skoda (una marca que probablemente muchos de vosotros jamás consideraríais), sólo porque en su spot aparecen los códigos de comunicación y el logo de Imaginarium

Esta es la prueba definitiva para una acción de co-branding:  tu marca gana cuando la asocias con otra y el resultado es más potente de lo que ambas lograrían por separado.

Skoda gana porque puede, sin renunciar a su esencia low cost (sé listo y no te gastes más de lo necesario en un coche porque sólo te sirve para moverte de un sitio a otro), comunicar creíblemente que tiene el mejor equipamiento para niños que puedes encontrar.  Imaginarium gana porque puede beneficiarse del altavoz de la TV al que normalmente no puede acceder.

Y sin embargo, ¡qué miedo tienen los responsables de Marketing a asociarse con otras marcas! Qué temor a compartir su preciado tesoro con otros, a diluir el valor de la marca compartiendo su protagonismo con un compañero de viaje inadecuado.

Y como suele suceder en estos casos: para evitar estos riesgos se recurre a la opción fácil, que es no hacer nada.  Evitar a los compañeros de viaje.  Y emprender el camino en solitario.  El mismo camino gris, predecible y monótono que siguen la mayor parte de los anunciantes.  Que cuentan lo mismo que los demás, de la misma manera, y sólo intentan distinguirse a base de repetir más veces el mensaje.  Así hasta que el dinero se acaba.

Afortunadamente para Skoda, le auguro un camino bastante más excitante.

La moraleja de este post no es que el co-branding sea la solución mágica para ampliar los horizontes de tu marca.  Pero sí una alternativa que puede que tengas a tu alcance para dotarla de contenido, haciéndola así más atractiva a más clientes potenciales, de forma mucho más rápida, económica y eficaz de lo que podrías conseguir tú solo a base desfilar con tus anuncios de siempre por la atiborrada pasarela de los medios.

Saludos irreverentes.

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Porsche: Ad killed the brand star

Parafraseando la famosa canción de The Buggles, acabo de encontrarme un anuncio que de un plumazo puede matar la estrella de su marca.

Aquí el spot (de Porsche):

 

Cierto que la industria automovilística americana está patas arriba pero no sé si ello justifica perder los papeles y:

– Unirse al inagotable desfile de spots de coches predecibles y monocordes que saturan nuestras teles cada noche.  Hace unos meses colgué en este blog una herramienta mágica para parir titulares publicitarios de coches en sólo unos segundos. Aquí lo tienes.

– Cargarse de un plumazo el halo de exclusividad de la marca con la misma historia de familia feliz que utilizan la mayoría de los coches.  Sólo que con familia de clase alta en vez de clase media. 

– Matar moscas a cañonazos: que alguien me explique cómo puede ser rentable anunciar un coche en un medio masivo como la tele cuando tu target (por renta) será el top 2 o máximo 3% de la población.  No lo veo salvo en canales micro-segmentados de proveedores de cable.

Porsche es un mito, un icono cuyos valores de marca se acentúan en la discreción, la distancia de los grandes medios, el elitismo, el acceso limitado.  Cuantos menos Porsches vemos por la calle, más nos impacta cuando de repente nos adelanta uno.  Cuanto menos nos desmonten nuestro mito con publicidad convencional y no solicitada, más inalcanzable, y por lo tanto más deseable, nos parecerá este coche.

No es consumismo exacerbado.  Es el atractivo de lo exclusivo. 

El hecho de que un anuncio lo vean muchos miles de personas no equivale a que genere intención de compra en esos consumidores y mucho menos que desencadene esa compra.

Algunos preferirán acudir a una premiére en su ciudad para ver de cerca a Scarlett Johansson sobre una alfombra roja.  Yo casi prefiero imaginármela tan guapa como la vi por primera vez en Match Point.

Saludos irreverentes.

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Huye de las agencias que te ofrezcan campañas 360º

Brujula Leo en Slogan Magazine un artículo conciso y pertinente sobre el término "360º".  Me gustaría desarrollar el asunto mirando hacia la oferta comercial que las agencias de publicidad hacen a sus clientes.

Esto de "360º" alude al objetivo de conseguir que una campaña publicitaria se haga omnipresente, impactando al target desde la mayor variedad posible de medios.  Fue acuñado en los años 80 por el publicitario británico David Ogilvy y todavía sigue siendo utilizado por la agencia que él fundó.

Las idea de publicidad 360º se fundamenta en nociones sobre la comunicación de marcas que también datan de los 80.  El impacto publicitario (GRP´s = cobertura x frecuencia) se construye a base de identificar al target e impactarle repetidas veces con la misma campaña desde la tele, la radio, la prensa, el medio exterior…  Se supone que la notoriedad publcitaria se construye de modo acumulativo: 3 impactos generan un recuerdo superior al tiple del recuerdo generado por un sólo impacto, ya que van generando un poso en la memoria.  E.d.: cuantos más medios mejor, cuantos más pases mejor, cuanta más presencia mejor.

Cuanto más ruido mejor. Incluso si el medio o la campaña o ambos, son irrelevantes para el target.

Te recomiendo que la próxima vez que una de esas agencias deseosas de solucionar de un plumazo el problema de tu comunicación y al mismo tiempo teletransportarte a una nueva era de multiconectividad y éxito inmediato, consideres:

1. Que no te conviene pagar por una agencia que se limite a adaptar un anuncio propio o que les viene de fuera y chutarlo en todas direcciones.  Necesitas una agencia que desarrolle la historia de tu marca, que cree contenido, lo divulgue y  sepa consolidar las relaciones resultantes con los clientes.

2. Que no tiene sentido orquestar una campaña multimedia por el mero hecho de estar en todas partes.  Gran parte de los medios están seriamente saturados.  Si estás en todas partes, sólo multiplicarás la ineficacia de tu inversión.

3. Que la ominipresencia de tu marca probablemente causará el efecto contrario al deseado: hastiar a tu público.  ¿O es que a ti te gusta que tu pareja te deje una nota en la cocina después de haberte echado una charla sobre el mismo tema 5 minutos antes?

4. Que el foco obsesivo en los medios es un hábito del pasado y también un error.  Las campañas publicitarias 360º se basaban en la interrupción y la repetición.  Que es justo lo que no quieres que haga tu marca.  Si quieres atraerles, pide permiso a tus clientes para contactar con ellos y favorece su invocluración paulatina y natural con tu marca.

5. Que el medio ya no es el mensaje.  Tu historia es tu mensaje.  Así que centra tu esfuerzo en hacer esa historia creíble, relevante, memorable e involucradora.  Piénsalo: ¿realmente tienes una historia que contar?

6. Que tus clientes no son sólo audiencia pasiva y desinteresada que consume anuncios.  Tus clientes también son emisores.  Así que no olvides considerarles como tales y facilitarles la tarea de redistribuir el mensaje.

Saludos irreventes.

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5 errores que debes evitar al parir una promoción

Hace unos días hablábamos del reto que supone para la Universidad enseñar un Marketing adaptado a la realidad del mercado.  Una de las cosas que jamás me enseñaron fue a planificar una promoción.

Ya salido de la Facultad, y con una corbata al cuello, aprendí de forma intuitiva que se trataba más o menos de invertir un dinero en incentivar a los clientes potenciales (por medio de un regalo, sorteo, descuento, programa de puntos, etc) para anirmarles a adquirir nuestro producto.  Y que la cosa compensa cuando:

– El beneficio marginal (e.d., el beneficio generado por las unidades extra que hemos vendido), nos permite recuperar lo invertido en la promo.

- Y/o cuando la masa crítica de compradores post-promoción ha aumentado en relación a la que disfrutábamos previamente.  El incentivo ha servido para acercar a la marca a compradores que quizá no nos conocían y que ya permanecerán con nosotros.

Como digo, esa es la teoría.

Colhogar Y este cupón que adjunto es un botón de muestra del punto en el que suele quedarse la práctica.  Se trata de una promoción antediluviana de una marca de papel higinénico.  Me sirve para enumerar cinco errores que debes evitar cuando quieras darle un empujón promocional a tu marca.

1. Tener doscientos objetivos diferentes.  Generar notoriedad, rejuvenecer la marca, dinamizarla, fidelizar, construir una base de datos, generar prueba de producto… Para que tu cliente perciba con claridad lo que le ofreces en un hiper donde te rodean otros 50.000 productos, el primero que lo tienes que tener claro eres tú.  Si no sabes lo que quieres con tu promo, ahórrate el dinero y no la hagas.  En el año 95 participé en la primera promoción de las millas de Marlboro.  Con un único objetivo claro: combatir el problema de ocasionalidad que sufría la marca (una importante masa de consumidores fumaban Marlboro en un contexto social los fines de semana pero bajaban a una marca más económica a diario).  Coleccionando millas podías conseguir regalos que compensaban ese esfuerzo extra de comprar Marlboro entre semana.  Volviendo a esta foto, yo no sé cuál será el objetivo de esta marca, más allá del clásico "más vale vender más que menos" que decía de coña un jefe que tuve.

2. Mecánica no relacionada con el imaginario de marca.  Bombardeados como estamos de publicidad las 24 horas del día, por la cuenta que nos trae, debemos mostrar el mismo rostro a nuestros consumidores.  Siempre.  Contar siempre la misma historia, que contribuya a intensificar la relación de nuestros clientes con la marca.  Siempre.  También cuando realizas una promoción: tanto tus incentivos como la presentación de la promo debe respirar lo mismo.   Consistencia con tu posicionamiento: así te identificarán, te reconocerán, y -si el incentivo es suficientemente bueno- se acercarán a por tu producto. Si no tienes una promo que cuente tu historia tan bien como la magnífica Nightology de J&B, sigue buscando.

3. Pobre valor percibido de tu incentivo.  Recuerda que su valor no depende sólo de lo económico: no hace falta que te gastes un pastizal.  Es más, a menudo depende más de su exclusividad, de que sea insustituible y único.  Sobre este revistero, aquí unos cuantos de IKEA seguramente más chulos (cada cual que opine lo que quiera) y desde luego más fáciles de conseguir que el de la foto.

4. Ausencia de comunicación: ni Dios ve tu promo.  Si quieres un incremento rápido de ventas, no te queda otra que estimular el in-switching de consumidores de la competencia.  Si tu promoción no se ve en los medios y sobre todo en el punto de venta, si el incentivo no llega a ojos de tu público, no te comprarán. Con cada edición de Marlboro Millas imprimíamos dos millones de catálogos que distribuíamos en estancos, máquinas de tabaco, con comandos de azafatas y en encartes en prensa y revistas.  Si no tienes presupuesto como para este despliegue de artillería, no te preocupes: lucha por colocar algún PLV en el punto de venta y si eso no es posible, personaliza tu packaging, hazlo diferente y llamativo. En este caso me encontré el cupón en el fondo del retráctil de papel higiénico ¡cuando lo abrí en casa!

5. Mecánica de redención complicada o incómoda.  Pon a disposición de tus clientes una variedad de posibles maneras de participar: que puedan redimir sus cupones por medio de claves alfanuméricas por teléfono, por SMS, o en una web. Cuanto más fácil se lo hagas, más participantes tendrás y por lo tanto, más ventas.  Al igual que en el punto anterior, no sufras: puedes subcontratar un pequeño contact center por mucho menos dinero del que piensas.  Suficientemente complicadas son nuestras vidas para que en el año 2010 nos obliguen a recortar cupones, guardarlos en una lata, comprar un sobre, un sello y encontrar un buzón de correos, echar la carta, y esperar a que nos llegue el regalo.  ¿Dónde compro un sello???

A veces algún amigo me dice que soy despiadado con las marcas en este blog.  En este caso rebajaré la crítica diciendo que esta manera de hacer promociones no es exclusiva de esta marca. 

Muy por el contrario, el 90% de las promociones que he hecho en mi vida (y el 99% de las que veo en los lineales cada día) no resistirían el más mínimo análisis de retorno en la inversión, están pobremente comunicadas y se limitan a seguir los clichés típicos de su categoría en lugar de romperlos (los fabricantes de lácteos regalan tazones, los rones sortean viajes a Cuba, los bancos ofrecen baterías de cocina y la prensa deportiva pijamas del Real Madrid).

Porque con una promo es eso lo primero que queremos hacer: romper. Si no, no invertiríamos unos recursos extra para vender más.  Digo yo.

Saludos irreverentes.

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Lineales cosméticos que me recuerdan a los vídeos de The Cure

Esta foto la tomé hace unos días mientras esperaba a que mi santa decidiese lo que iba a comprar.  O sea, media mañana.  Es un lineal de máscaras de pestañas (¿se dice así?). 

IMG_0126 Cuando trabajaba en Nivea tuve la ocasión de participar en varios proyectos de gestión de categorías de cosmética masculina.  La idea era presentar el surtido de la manera más clara y atractiva posible para:

– facilitar la compra al permitir una mejor identificación y comprensión de los productos,

– hacer la compra más disfrutable,

– e indirectamente, potenciar la rotación.

No consigo comprender el oscuro propósito que ha llevado a los diseñadores de este mueble a convertir la experiencia de compra de cualquier mujer que se aproxime a él, en un tormento.

Se dice que hasta dos tercios de las decisiones de compra las tomamos en el punto de venta.  Llegamos a la tienda con una idea de lo que necesitamos, y un listado de finalistas en nuestra cabeza, ordenados por grado de preferencia.

Estaremos de acuerdo en que, a menos que las clientas estén unidas a esta marca por un cordón umbilical de inquebrantable fidelidad, al ver semejante maremagnum es más que probable que muchas de ellas den un par de pasos laterales para visitar los lineales de la competencia.

Es bien fácil buscar alternativas: la competencia está a mano, no hay que hacer ningún esfuerzo extra para alcanzar sus productos.  En ese singular "momento de la verdad" donde se toma la decisión de compra, que es donde debemos desplegar la mejor de nuestras versiones, es donde esta marca falla.

Experimentar una marca supone realizar un balance en nuestra mente de todos los impactos que nos han llegado de ella:  los positivos suman y los negativos restan.  La publicidad cuenta en este balance, sí, pero también las opiniones de nuestros allegados, el tipo de personas que observemos adoptar el producto alrededor nuestro, y por supuesto la presencia del producto en el punto de venta.

Es poco inteligente causar el impacto más negativo a escasos segundos de jugarnos las cartas con nuestra competencia.

Esa foto me recuerda a un claustrofóbico vídeo de The Cure, donde los miembros de la banda tocaban "Never Enough" encajonados en un mini teatro de títeres.

En fin, ellos sabrán si quieren que sus clientas vuelvan a por más o huyan despavoridas.

Saludos irreverentes.

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EL CLIENTE ES EL NUEVO GRAN HERMANO

Recupero -más resumido- este post que escribí hace más de un año en este mismo blog.  Se me ocurrió al ver esta simpática pintada en un centro de depilación junto a mi casa.
 

Hace años escribí mi proyecto fin de carrera sobre Calidad Total
 
La verdad es que era un coñazo.  Hablaba de conseguir, a base de prevención, minimizar el riesgo de equivocarnos al vender nuestro producto o prestar nuestro servicio, provocando así la insatisfacción en un consumidor.  Por aquel entonces (estamos hablando de los 90) se estimaba que un cliente airado rajaría su descontento a un promedio de quince personas.
  
Quince clientes potenciales que posiblemente ya nunca se acercarán a nosotros.  O peor aún, quince clientes actuales -en los que por lo tanto ya hemos invertido recursos-, que como consecuencia de la gran rajada, no volverán a comprarnos.  Recuerdo que por aquel entonces ese número de criticadores me parecía todo un gentío.
 
Pero en una entrada reciente hemos como un frikivídeo colgado en youtube puede recibir en solo 24 horas ¡un millón de visitas!  Causando que los cimientos de la marca agraviada (en este caso Domino´s Pizza) se tambaleeen.  Este es el poder que tenemos los consumidores en este momento de nuestra historia.
  
En el caso de los serivicios, el riesgo aumenta enormemente. Una lata de Nestea garantiza la misma experiencia de usuario en el 99,99% de los casos, no importa quién, dónde o cúando se consuma.
 
En servicios, sin embargo, la cosa cambia. Es en el momento de la verdad, en esos minutos críticos que pasamos en un restaurante, en un centro de estética o una clínica dental, donde nos formamos una imagen duradera sobre la marca. La reputación de ésta, recae por lo tanto en manos de múltiples variables que no siempre están bajo el control directo de su propietario: una caída del suministro eléctrico, una mala contestación del recepcionista, un descuido del personal de limpieza, y todo el castillo del servicio al cliente se desmorona…

A propósito de clientes airados, la foto de cabecera. Obsérvese la perfecta integración del mensaje con la gama de colores que usa la marca.
 
Seguro que los propietarios de este centro de depilción llevan meses, incluso años, dando lo mejor de sí mismos para aumentar su masa crítica de clientes y capear la que está cayendo.
 
Nunca sabremos si la pintada procede de un vándalo anónimo, o de un cliente airado por un momento esporádico en que el servicio no estuvo a la altura de sus expectativas.
 
Parafraseando un trozo de 1984, la novela de George Orwell, hoy casi más famosa por un programa de TV: "big brother is watching you".  Por la cuenta que te trae, si la reputación de tu marca está en tus manos, no la cagues.
 
¿Qué opináis?  Ahora que la atronadora publicidad que la tele escupía sobre nosotros parece herida de muerte, por la saturación, el desinterés y la fragmentación de audiencias, ¿es el cliente el nuevo Gran Hermano?
 
Saludos irreverentes.