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Entrevista en TVE sobre música y contenidos de marca.

Entrevista en "La Aventura del Saber" de TVE donde hablamos de Pop Up Música y de:

  • Dos defunciones, una largo tiempo conocida y la otra inminente: la del CD y la del enfoque publicitario de interrupción.
  • Una idea ilusionante de futuro: la colaboración entre las marcas necesitadas de un contenido de entretenimiento (capaz de competir con las parrillas de programación y la oferta on line sin tener que pagar el peaje del coste de medios) y los músicos que requieren un apoyo a su trabajo creativo.

 

Suena bien, pero nos queda mucho trabajo por hacer.

En concreto,  por el camino nos queda combatir un par de mitos:

  • Para atraer a más y más artistas a nuestra "tribu": debemos demostrarles que la colaboración de un artista con una marca no consiste en ponerse a tocar delante de un logo.  Eso es lo que las discográficas y promotores de conciertos llevan vendiendo a las marcas desde hace 30 años y lo que menos nos importa a nosotros.  Con ese enfoque de colaboración el artista se convierte en un busto parlante que toca delante de un photocall y la marca en un mancha de tinta que pugna por un centímetro de espacio al lado de otras muchas. Lo que sí nos importa es la participación del artista en la creación del contenido ad-hoc para la marca (un evento, una colaboración digital o un programa para TV).
  • Para convencer los anunciantes más conservadores: debemos poner testimonios y casos encima de la mesa para demostrar que el contenido de marca no es una herramienta para jugar al juego de las redes sociales.  Es un nuevo enfoque estratégico de comunicación que puede superar la eficacia de la publicidad convencional.  Si el consumidor, hastiado de las interrupciones publicitarias, sí quiere ver el contenido de marca (por sus valores de entretenimiento) y la marca está insertada en él, tenemos un cauce fantástico para transmitir nítidamente los mensajes y valores de esa marca.

Saludos a todos.

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Hablando sobre branded content, marcas y música en Business TV

Comparto con vosotros la entrevista en Business TV en la que hablamos sobre Pop Up Música y nuestro trabajo consistente en generar sinergias entre estos dos sectores:

  • El de la publicidad, que lucha por encontrar un sustituto del spot, el modelo vigente en la industria desde hace más de 60 años… y que agoniza mientras los espectadores se baten en retirada.
  • El de la música, que ha sido arrasado por un tren de mercancías.  Y que sin embargo tiene un futuro brillantísimo por delante.  Porque la música cada vez es más pertinente y más consumida en nuestra esfera de ocio.

 

Saludos a todos.

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Nuevo Branded Content musical con Meetic y Estereotypo

En Pop Up estamos muy contentos de nuestra nueva acción con Meetic y Estereotypo, la gran sorpresa del dance-rock español, con quienes llevamos trabajando ya tiempo (si no les habéis oído, os lo aconsejo; no suelen dejar indiferente a nadie y todos los conciertos suyos a los que he ido se convierten en un fiestón).

La acción consiste en que Estereotypo se presta a componer una canción de amor por encargo de los seguidores de Meetic.  El ganador al briefing más original conseguirá que la canción hable de su dedicatoria.

Meetic consigue aportar un valor emocional indiscutible a sus socios y Estereotypo obtiene una gran difusión on line.  Confiamos en que, llegado el día de los Enamorados, la acción cascadee a los medios convencionales: vamos a preparar un contenido con el grupo grabando la canción y no tenemos duda de que así será.

Diselo con una canción

A esto me refiero cuando digo que nuestros trabajos de colaboración entre marcas no consisten en atiborrar a estos últimos de logos como si fueran pilotos de fórmula 1.

Todo lo contrario.

El mayor valor que pueden ofrecer a los consumidores de una marca es crear contenido para ella, porque nos permite tender un puente por el que esos consumidores sí quieren transitar.  A diferencia de la publicidad, que los clientes habitualmente rechazan.

No queremos que los artistas se pongan encima publicidad de las marcas.  Les invitamos a colaborar con ellas para hacer su música más audible y viralizable.

No puedo dejar de decir que nos encanta trabajar con Meetic.  Como otras puntocom que me pillan cerca, son pragmáticos, orientados a resultados, le dan las vueltas justas a las cosas y no más, y sobre todo, entienden la repercusión positiva que este tipo de contenidos puede tener sobre su marca.

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Sobre el prometedor futuro de la música. De la mano de las marcas.

Crushed cd

¿Crisis del sector musical?

Los que trabajamos en el sector musical tenemos que estar bien despiertos si no queremos dejarnos llevar por la ola de depresión que parece sacudir nuestra actividad. Acudimos a eventos donde los artistas se suben al escenario a protestar porque los discos no se venden (es cierto, según Promusicae las ventas de soporte físico han caído un 80% en los últimos 10 años), leemos que las grandes discográficas se desmoronan y que la cúpula de la SGAE está entre rejas, asistimos a la contracción del consumo en la peor crisis que recordamos y recordaremos…

Pero el término crisis, según tengo la certeza de que habréis escuchado explicar en alguna ponencia o leído en algún artículo como este, encierra un doble significado. Así lo define la RAE: crisis es un cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente. Así que vamos a mirar la botella medio llena.

¿Crisis?  ¿Qué crisis?

 Hablamos de crisis y sin embargo jamás en la historia de la humanidad la música había gozado de tal protagonismo en nuestras vidas como actualmente. 

Antes de la invención del vinilo, para escuchar música debías salir de casa y asistir a un concierto.  Con los vinilos, sus sucesoras las casettes y los sucesores de éstas, los CD´s, el tiro se amplió al ámbito del hogar.  Y con la revolución digital, esta esfera de consumo se ha universalizado por completo: cualquiera de nosotros puede escuchar música en todas partes (en la calle, en el metro, haciendo deporte, en un ascensor…) con una calidad de reproducción impecable y con toda la variedad de canciones que deseemos.

La música se ha convertido en un entretenimiento permanente y ubicuo, que nos acompaña 24 horas a día y 365 días al año.  Según el Centro de Investigación Sociológicas (CIS), se trata de la principal esfera de ocio para el 95% de los jóvenes.  Que es lo mismo que decir: será la principal esfera de ocio para la práctica totalidad de la población cuando estos jóvenes sean cabezas de familia dentro de unos años.

Este formidable éxito está fundamentado en el valor emocional que los artistas aportan a sus seguidores.  Nuestras preferencias musicales nos unen a los músicos que admiramos por lazos que trascienden su virtuosismo técnico o su talento como compositores de melodías y letras.

Así, nos integramos con gusto en su tribu de seguidores, nos convertimos en creyentes de su obra, incluso en evangelistas de sus canciones, que difundimos mediante nuestro propio boca a oreja desinteresado.

Les seguimos porque les admiramos y, por qué no decirlo, les amamos.

Música y marcas

 Curiosamente, he dedicado una gran parte de mi vida profesional a trabajar para otro tipo de clientes que matarían por tener una relación así con sus seguidores.  Hablo de las marcas.

La principal herramienta que utilizan para comunicarse con sus clientes es la publicidad.  Que en muchos casos consigue impulsar su notoriedad, pero que (según las voces más cualificadas en la órbita de los anunciantes y de las agencias), lastrada por la sobresaturación de los medios, difícilmente logra involucrar al consumidor.  Es decir, las marcas encuentran serias dificultades para tender esos lazos emocionales como hemos visto sí vinculan a los músicos con sus fans. Por eso creemos que las marcas y los artistas tienen mucho que compartir.  Y pueden beneficiarse poderosamente si se sientan a colaborar.

Las marcas pueden encontrar un magnífico cauce para conectar con sus consumidores sin la intrusión y la repetición característicos de los anuncios: el cauce de la música y de los artistas que la crean.  Y los artistas pueden contar, gracias al apoyo de las marcas, con más medios para hacer su obra más audible y llegar a un público mucho más amplio.

En ningún sitio está escrito que una marca y un buen contenido musical sean incompatibles.  Tampoco está escrito que lo que una marca requiere de un artista es que se vista con un mono lleno de logotipos igual que un piloto de Fórmula 1.  Si la colaboración con un grupo se circunscribe a colgar una lona junto al escenario cuando toca en un festival, es que no entendemos lo que el consumidor demanda ni el potencial de comunicación que un músico tiene ante su público.

Todo lo contrario: lo que una marca necesita es que le permitan participar en la creación y divulgación de contenidos excelentes que su audiencia sí quiera consumir.  A diferencia de los anuncios que, en muchas ocasiones, no queremos consumir.  De este modo las marcas disponen de un contenido, una historia atractiva que contar, de la que pueden apropiarse (owned media) y cuya difusión no depende ni de la inversión realizada en medios (paid media) ni de la viralización de terceros (earned media).

La música no está deprimida.  Están deprimidos  (y es normal) quienes aspiran a seguir lucrándose en este sector del mismo modo que lo han hecho en los últimos cincuenta años.  Personalmente, prefiero tomar un camino diferente, porque es el que nos ilusiona y porque entendemos que es el más adecuado para potenciar el trabajo de los artistas.  No olvidemos que la única pieza indispensable en este sector de la música son los músicos.  No los CD´s.

Proyectos como Risipop.com o Desconciertos para Verti Seguros nos han permitido conjugar la creatividad de los grupos y su interés por sorprender a sus audiencias, con las necesidades de engagement de las marcas con sus targets. Seguimos en ello. 

Estamos en terra incognita y nos queda un larguísimo camino por recorrer.  Procuraremos que todos esos pasos sigan siendo hacia adelante.

 

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Colaboración entre marcas y grupos musicales: del patrocinio al branded entertainment

LO DE SIEMPRE: PATROCINIO (y PUNTO)

El póster que veis a continuación es uno de tantos ejemplos del tipo de patrocinio que ha servido como modelo de relación entre marcas y artistas/eventos musicales en el pasado.  La cosa funciona así:

  1. Un artista o festival necesita ingresos extra, bien para potenciar una gira, bien para lanzar un nuevo trabajo o minimizar el riesgo inherente a la venta de entradas.
  2. Se dirige a la marca con un plan pre-diseñado con equis mil impactos (calculados en general desde el desconocimiento de las métricas de branding que manejan las marcas) y le propone poner su logo en el disco, cartel de gira o evento a cambio de una aportación económica.  Tal cual.
  3. La marca acepta la propuesta diseñada por otro, que difícilmente encajará con su estrategia de comunicación, desembolsa la pasta y su logo engrosa una ristra como la del ejemplo.  ¿Tú eres capaz de ver los logos de esos patrocinadores?  ¿Y su propuesta de valor a los fans dentro del evento?  Yo no…

Festival
 

LO NUEVO: BRANDED ENTERTAINMENT

El tipo de colaboración en la que creemos en Pop Up Música tiene el enfoque inverso:

  1. Una marca quiere comunicarse con sus consumidores actuales y/o potenciales por medio de una comunicación "pull" (que éstos deseen ver).  Para ello necesita un ingrediente básico: el entretenimiento.
  2. La marca nos brifea respecto a sus valores, su estrategia de comunicación y su core target.
  3. Elaboramos un plan de creación y difusión de contenido de entretenimiento a medida para la marca con a) un contenido diferenciado y susceptible de generar un potente buzz  y b) un plan de difusión que nos dé suficiente cobertura (presencial, online, en medios masivos…).
  4. Con esto el contenido es inequívocamente de la marca:  encaja como un guante con su esencia y territorio y les hace que no tengan que competir por la atención de los fans con una larga de lista de co-patrocinadores.

Un ejemplo, del que ya os he hablado alguna vez en el blog:  los Desconciertos para Verti Seguros.  Se trata de una gira de cinco conciertos irrepetibles por la geografía española.  Los aspectos diferenciales respecto a cualquier programa estándar de patrocinio de conciertos son tres:

  1. Los conciertos son únicos: escogemos dos artistas consagrados que nunca hayan tocado juntos y les pedimos que hagan justamente eso.  Tocar juntos.  El pasado 29 de septiembre arrancaron la gira Ariel Rot y Sidonie en la Sala Penélope de Madrid.  El próximo 24 de noviembre les seguirán Amaral y Coronas en la sala La3 de Valencia.
  2. La marca no pone entradas a la venta: sólo se puede asistir por invitación participando en su Facebook, pero ofrecemos la posibilidad de verlo on line en ese mismo canal.  En este punto el patrocinio se convierte en contenido de entretenimiento y como tal, puede ser amplificado exponencialmente por los fans, sin un esfuerzo extra de la marca. 
  3. Para favorecer el engagement de los fans, los artistas realizan interacciones con estos durante el concierto:  invitan a los internautas que les siguen on line a decidir la siguiente canción que van a tocar, cómo van a comenzarla y otras sorpresas.  Incrementar la implicación/participación de los internautas estimula el recuerdo y las probabilidades de que viralicen el contenido.

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Seguiremos en esta misma línea, porque es la única en la que creemos y la única que nos parece honesta para los fans y para las marcas, que al final son las que pagan la fiesta.

Los demás, que hagan lo que les dé la gana.  Saludos a todos.

 

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Lanzamos desde Pop Up los DESCONCIERTOS, un Branded Content Musical para Verti Seguros

La necesidad de Verti Seguros

Hace 5 meses, casi por casualidad, entablamos contacto con la empresa de seguros Verti para ayudarles en un reto que nos encajaba como un guante.  

Se trataba de idear y desarrollar para Verti un contenido musical “a medida” que les sirviese para impactar a su target en un contexto no publicitario.  Este nuevo enfoque lo contamos siempre del mismo modo cuando presentamos un proyecto:  “si los consumidores huyen de la publicidad porque no les interesa, te recomendamos que introduzcas entretenimiento en tus mensajes de marca para recuperar su atención.”

En definitiva, necesitaban construir sobre la notoriedad generada por su campaña de publicidad, favoreciendo el engagement con sus clientes actuales y potenciales.

La solución propuesta

Así creamos para Verti los DESCONCIERTOS.

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Se trata de una gira de 5 conciertos irrepetibles en 5 ciudades de España, donde primeros espadas de la escena pop y rock española compartirán escenario por única vez, interpretando una variedad de temas propios e inéditos, que podrán ser pre-seleccionados por los fans en redes sociales. 

La primera cita: el 29 de septiembre en la sala Penélope (Hilarión Eslava, 36 – Madrid), con la participación de Ariel Rot y Sidonie. No se pondrán a la venta entradas, pero todavía puedes conseguirlas en el perfil Facebook de VERTI SEGUROS

Para dar a la acción el alcance que una gran marca como Verti requiere, los DESCONCIERTOS serán retransmitidos on line en tiempo real para que nadie se pierda la oportunidad única de verlos.  Además, contarán con la cobertura en televisión de la cadena La Sexta.

Siempre que la marca ejerza un rol de facilitador sin interrumpir el contenido con mensajes comerciales, la música es una excelente herramienta de engagement.  No existe ninguna otra esfera de ocio tan relevante para los targets más jóvenes ni que permita acercarles a un mundo tan aspiracional como el de los artistas.

Hasta aquí podemos leer de momento, pero en breve os iremos contando sobre el resto de conciertos.  Esperemos que den mucho que hablar.  Y, sinceramente, creemos que merece más la pena hablar de un evento así que de un anuncio.

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Sobre el brillante futuro de la música… de la mano de Internet

Guitarra
La música está de enhorabuena

  • Porque se consume más que nunca y está en boca de todo el mundo
  • Porque las tecnologías digitales y los dispositivos portátiles favorecen a las buenas canciones versus los CD´s completos que debíamos digerir antes.
  • Porque, como principal campo de nuestro ocio que es, ahora podemos compartirla con nuestros allegados, haciéndola de este modo llegar más lejos y ser mucho más relevante.  La música es más nuestra, más de los fans, y menos de la industria.

Algunas cifras para contrastar mi optimismo

  • Leo en el informe ONTSI (Observatorio Nacional de las Comunicaciones y la Sociedad de la información) en red.es, que el 31% de los españoles usan Internet para escuchar música o descargarla.  El dato es del 2008 y dada la creciente penetración de Internet, asumo que este dato se acercará al 40% actualmente.  El 40% de la población española son 18 millones de personas. ¿A qué industria no le gustaría disponer de 18 millones de fans ávidos de disfrutar de la mejor experiencia on line posible?
  • El 96,3% de los españoles entre 16 y 24 años son usuarios de Internet.  Estos individuos crecerán y seguirán consumiendo música on line:  un jefe mío decía que la participación que tienes hoy en un target tan joven como este, es la que tendrás en 20 años en el conjunto del mercado.  Caminamos por tanto hacia un mercado universal.
  • Durante el último año, el porcentaje de internautas que declaran descargar música por internet ha descendido de un 20,4% a un 14,9% (y ya un 15,7% escuchan música en streaming).  Buena noticia: nos atrae la mayor calidad, facilidad de acceso y los servicios complementarios de sites como Spotify, Grooveshark, Rockola FM, etc. 
  • Según Nielsen, el 45% de las apps descargadas para móvil en Estados Unidos son de música, sólo por detrás de las de redes sociales y videojuegos.

¿Por qué entonces la industria discográfica se derrumba?

  • Porque no venden música: quieren seguir vendiendo CD´s.  Quieren seguir trincando derechos donde quizá les corresponda y donde no.
  • Abordan el medio internet igual que las ventas físicas tradicionales: no entienden que en la red el consumidor tiene el poder.  No entienden la convenciencia del streaming ni de los servicios de valor añadido. No entienden como Internet puede servir, ni para generar ingresos directos, ni para estimular el desarrollo de comunidades de fans alrededor de los artistas.
  • Y por último, no entienden las necesidades de contenido de las marcas.

¿Cuál es el futuro que prevemos para la música?

  • Claramente, el consumo de música tiene un futuro brillante gracias a la calidad, la rapidez y la ausencia de almacenamiento que se da en el streaming y las enormes posibilidades que los dispositivos portátiles con conexión a internet ofrecen.
  • En el directo, potenciado por la capacidad de los artistas para generar expectación permanente desde sus redes sociales.  Esto no es magia: es un trabajo de hormiguita consistente en aportar valor a los fans TODOS LOS DIAS, para que esos fans te estén esperando cuando acudes a tocar a su ciudad.
  • En la colaboración con las marcas necesitadas de contenido para lograr el engagement con sus clientes.
  • Y (esto ya es una opión personal), creo que los proveedores de ADSL, los grandes beneficiados de este nuevo modelo, tienen una deuda pendiente con los artistas, ya que el contenido generado por éstos hace que los fans deseen contar con conexiones a Internet rápidas y fiables para disfrutar de su experiencia musical.

Así que seguimos en ello, esto pinta bien!

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5 razones por las cuales las grandes discográficas agonizan

Elmundo-2006

  1. Porque todavía no se han dado cuenta de que el CD es sólo un formato que les permitía alcanzar suculentos márgenes, pero que está muerto y enterrado.  Esto de la música va mucho más allá: si ha de ser un negocio viable, es gracias a empresas más pequeñas, más flexibles, más abiertas a las nuevas tecnologías, más cercanas a los fans y más generosas con los artistas. 
  2. Porque viven de los artistas en lugar de para los artistas.  En el tiempo que llevo trabajando en este sector, me he dado cuenta de que la única parte imprescindible de esta industria son los artistas. Pretender trincar un trozo cada vez más grande de una tarta cada vez más pequeña a su costa es simplemente sonrojante.
  3. Porque pretenden cercenar el poder de los fans en internet, limitando por ejemplo su libertad para grabar a sus artistas favoritos en directo y compartir ese contenido con sus amigos, o auditando la autopromoción de los grupos y la libre difusión de las canciones en redes sociales.  Un empeño tan irrisorio como parar un tsunami con un muro de arena.  En Internet el rey es el consumidor.  Punto.  Podemos debatir esto todo lo que queramos, pero si un artista es capaz de vivir de su música en el futuro (porque primero debe vivir él, y sólo después la industria que le rodea), será porque ha encontrado fuentes de ingresos compatibles con esta realidad.
  4. Relacionado con las dos anteriores, porque siendo un mero eslabón entre los artistas y los fans, han perdido la confianza de ambos.  Sangran como sanguijuelas a los primeros y pretenden llevar a los tribunales a los segundos por consumir música ilegalmente.  ¿Dónde está entonces el valor que aportan?  ¿A quién dan servicio?
  5. Y finalmente, porque después de trabajar durante 15 años en distintos sectores (lo cual me permite comparar), veo que una gran parte de sus ejecutivos tienen un ínfimo nivel profesional.  Mi socio Roberto me cuenta que en una de las discográficas gordas trabaja un tipo en cuya tarjeta pone "Marketing estratégico".  Todavía no se han dado cuenta que marketing equivale a estrategia empresarial, e.d. si la estrategia es "el cómo" (el medio para ofrecer a tus clientes aquello que necesitan), entonces no existe el marketing al margen de la estrategia.  En las discográficas, sin embargo, marketing no equivale a relacionar equitativamente al artista con el fan, sino a vender lo que sea, y como sea.

Abre este artículo Amaral, un grupo con el que trabajaremos pronto (os tendré informados en cuanto pueda) y con cuyos movimientos profesionales me siento completamente identificado.  Se nota que además de ser autores de un producto musical muy exitoso, tienen cabeza.

Saludos a todos.

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La música y las marcas: de la convergencia a la supervivencia

Madison & Vine

Acabo de terminar de leer "Madison & Vine: why the entertainment and advertising industries must converge to survive", un libro escrito por el colaborador de Advertising Age Scott Donaton.

Madison vine
En la portada, dos rótulos de señalización urbana inequívocamente americanos señalan las avenidas Madison (donde se concentra la mayor parte de las grandes agencias de publicidad neoyorkinas) y Vine (epicentro de los grandes estudios de Hollywood, en el estado de California).

Pop Up Música

Esa propuesta de colaboración entre las industrias del entretenimiento y la publicidad que está implícita en el título me interesó desde que me encontré el libro curioseando en Amazon.

Como os he contado alguna vez, desde hace casi dos años estoy embarcado junto con Roberto Nicieza, mi socio, en el desarrollo de una empresa musical, Pop Up Música, con un enfoque diametralmente opuesto al de las discográficas de siempre.  Por eso le llamo empresa musical y no discográfica.

Aprendemos cosas nuevas todos los días porque el camino es completamente nuevo, las antiguas rutas no sirven. No existen manuales escritos que nos muestren la dirección.  Para hacerlo más difícil, encontramos notables resistencias (desde fuera e incluso desde dentro de la propia industria) a transformarla.  En versión resumida, nuestros retos son dos:

  • demostrar que somos capaces de llevar a buen puerto las carreras de nuestros artistas (creemos ciegamente que un músico puede y debe vivir de su música aunque el CD haya muerto),
  • conseguirlo generando obviamente una rentabilidad por el camino.  No somos una ONG.

Para ello creemos en una fórmula que nadie más parece aplicar, no sé si porque no saben o porque no quieren.

Entendemos el trabajo con los grupos en clave de marca (vendemos música pero también valores), desarrollamos comunidades de fans compartiendo el contenido con una paciencia de amanuenses (no existen fórmulas mágicas para darse a conocer, sólo la dedicación intensa) e intentamos monetizar ese trabajo desarrollando fuentes de ingresos como el streaming y la venta digital, el directo y los patrocinios.

Es en este último campo donde el libro me ha dado que pensar.

La música y las marcas se dan la mano

A diferencia del cine y la TV que viven un período nervioso pero todavía ven números negros en sus cuentas, el sector musical ha sufrido ya un seísmo brutal, con el desplome en los últimos 10 años del 80% su principal fuente de ingresos: el CD.  Hace unos días un buen amigo me contaba el caso de Kodak, una marca identificada con la fotografía analógica, que de la noche a la mañana desapareció para siempre.  Pero los ejecutivos de Kodak no se paralizaron, ni centraron sus esfuerzos en demandar a los usuarios del nuevo mercado digital (como en el caso de la música, más grande, pujante y lleno de ventajas para la experiencia de uso).  En lugar de eso centraron sus esfuerzos en innovar para asegurar su viabilidad futura: apostaron por las cámaras y el revelado digital y por las impresoras inkjet.

Nosotros, desde el ámbito de ser una pequeña empresa en España, intentamos hacer lo mismo en la música.

No es que la innovación sea aconsejable, es que es el único camino posible. El libro relata el caso de "Desert Rose" uno de los singles más conocidos de Sting y el que le permitió cerrar un ventajoso acuerdo con el fabricante de automóviles Jaguar.  Sting autorizó a Jaguar a utilizar una versión de 60 segundos de este videoclip como publicidad para su marca, respetando tal cual la historia y evitando la sobreexposición comercial de Jaguar.  A cambio Sting consiguió el respaldo económico de Jaguar para el lanzamiento de su disco.

 

Estaréis pensando que nadie con menos notoriedad que Sting podría llamar exitosamente a la puerta de un anunciante como Jaguar.

Y en parte es verdad por tres razones:

  • los anunciantes, que tienen tiempo para tirar a la basura cientos de miles de euros en spots genéricos, predecibles e irrelevantes (contenidos "push" que los clientes detectan y esquivan), no parecen tenerlo para descubrir contenidos de tipo "pull" con la ayuda de empresas especializadas en entretenimiento (música, cine, TV, videogaming…),
  • las agencias de publicidad prefieren morir (de hecho, muchas ya están medio muertas…) a que terceros como las productoras, los representantes de los artistas, empresas como Pop Up o los propios medios, se acerquen a sus clientes con sus propuestas de contenido,
  • las agencias de medios, que como eslabón entre éstos y los anunciantes son de lejos las que mejor entienden el momento actual, todavía tienen mucho trabajo que hacer para ganarse la credibilidad como partners estratégicos de los anunciantes.  De momento la mayoría les siguen viendo como meros compradores de anuncios.

Es obvio: estamos ante un trabajo difícil.  Pero ilusionante.  Nos cuesta mucho conseguir tener a los anunciantes delante y más aún derribar sus escepticismos.  Cerrar acciones puntuales es complicado: en este momento (cruzo los dedos), estamos intentando cerrar un acuerdo de intercambio de contenidos por apoyo publicitario para uno de nuestros grupos.  Pero establecer acuerdos de colaboración permanente por el momento es pura ciencia ficción.

Creemos en esta idea de colaboración entre las marcas y los artistas (la música es el contenido más relevante que existe para los targets más jóvenes) porque esconde potentes sinergias para ambos.  Las marcas necesitan historias que contar, historias entretenidas e interesantes que el consumidor quiera ver, como el videoclip de Sting.  Y la industria de los contenidos necesita del apoyo financiero de las marcas.

¿Cuándo perderemos definitivamente el miedo y estableceremos un hilo directo de comunicación?


Otras entradas sobre música:

Moby: un ejemplo para marcas sin contenido

Bankinter se apoya en un músico para construir su marca

Radiohead fomenta: ¿la piratería digital?

Chupa Chups y Dani Martín: el artista musical como contenido de marca

Qué pasa cuando una banda de rock se entrega a su público


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Moby: un ejemplo para neo-artistas y para marcas sin contenido.

No me duelen prendas al reconocer que las ideas de Moby me inspiraron enormemente no sólo para dar forma a nuestra web de Pop Up Musica sino para construir nuestro propio argumentario como empresa.

Moby es un músico de reconocido talento que apuesta por la autoedición, el enfoque "yo me lo guiso, yo me lo como".  No es que aplauda su propuesta: es que no hay otra propuesta posible.  Con la defunción del CD y los sistemas de reparto de derechos de autor estancados y cuestionados, el artista que desea vivir de esto debe recuperar el mayor control posible de su obra.  En lugar de grabar un máster y cedérselo a un gigante discográfico que pagará las facturas de su promoción y distribución a cambio de quedarse con un trozo muy grande de un pastel cada vez más pequeño, Moby…

  • compone él,
  • graba él mismo todos los instrumentos (si le creemos, en un cuarto de su casa…),
  • masteriza él,
  • distribuye él (en su web Moby.com podréis adquirir toda su discografía)
  • e incluso vende él las entradas a sus conciertos, 
  • es consciente de la importancia que tiene colocar su música al alcance de sus fans: por eso permite una generosa cantidad de descargas gratuitas y es un usuario más que avanzado en redes sociales.  Cuenta con un millón de seguidores en Facebook.

De este modo recupera un total control sobre su obra y lo que es más importante desde el punto de vista económico, se lleva un mayor porcentaje de sus ingresos.  Todavía encuentro artistas que empiezan, que se resisten a entender este enfoque: suspiran por las jornadas de estudio con facturas de 5 dígitos, hoteles de 5 estrellas y por desarrollar sus carreras sin moverse de casa y sin verle la cara a los fans.  Aborrecen a las marcas comerciales y les entra urticaria con sólo mencionarles una colaboración de branded content

Sin embargo, un tipo como Moby, que lleva 25 años encima del escenario y ha vendido más de 10 millones de copias de "Play", les enseña el camino a los que empiezan con todo lo que hace.  Toca en directo una media de 70/80 veces al año, escribe él mismo en su Twitter, es capaz de componer la banda sonora de una película de James Bond, pero también de colaborar con numerosas ONG´s.

Hace un año y medio me di de alta en su newsletter mobygratis, la sección donde el artista de realiza la divulgación no comercial de parte de su contenido.  Ayer recibí un mail donde nos cuenta su última colaboración: un proyecto con Vimeo (la plataforma de video on line que crece como un cohete: Vimeo ha superado los 10 millones de visitas mensuales en Estados Unidos, gracias a una apuesta por la calidad del contenido… cosa que quizá no diríamos de Youtube).  Se trata de un concurso de videoartistas al que se une la agencia de publicidad Saatchi & Saatchi: el ganador será anunciando en la sección de "nuevos directores" del festival publicitario de Cannes este verano y tendrá derecho a trabajar en la agencia así como a colaborar en futuros videoclips de Moby.

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El vídeo es un elemento fundamental en la experiencia del usuario on line. Nos sirve a los que creamos contenido para sustanciar nuestros argumentos y divulgar nuestras obras.  Les sirve a los usuarios -gracias a tecnologías de búsqueda cada vez más eficientes, anchos de banda razonablemente buenos ya universalizados en los hogares occidentales y dispositivos portátiles que se unen a la experiencia-, para encontrar el contenido que buscan, allí donde quieren consumirlo y en el momento que les da la gana.  Vamos, justo lo contrario a la televisión.

Moby sabe muy bien con quien se asocia y el impacto positivo que esta acción tendrá sobre el inminente lanzamiento de su nuevo trabajo "Destroy".  Por su parte, Saatchi demuestra que al menos hay una gran agencia que pugna por desperezarse y encarar la era post-publicitaria intentando ganar algo de credibilidad en el terreno del contenido útil.

Mientras escribo este post, escucho "be the one", el primer single de "Destroy" que me acabo de bajar de forma gratuita de su web.  Gracias a su generosidad (que más que de altruísmo tiene un gran trasfondo de visión de negocio), Moby ha conseguido que me interese por la compra de su nuevo disco, informe del mismo a todos sus fans, y al mismo tiempo divulgue la historia de su colaboración con Vimeo, perfeccionando esa simbiosis que siempre ha querido tener con el medio digital.  Brillante.

Por cierto, acabo de ver que en su próxima gira por Europa va a Barcelona pero no viene a Madrid.  Habrá que intentar solucionarlo…