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Vueling: lo que pudo haber sido y no fue

Imagínate que tienes una hermana pequeña, aquella a la que siempre tratas de orientar y proteger.  Te cuenta que está empezando a salir con alguien y te pone a esta persona muy, muy bien.  Te habla de alguien honesto, cercano, generoso, que jamás te contará una mentira, que se interesará por ti y te mostrará su afecto.  Alguien, en definitiva, que todo el mundo quisiera tener a su lado.

Tus expectativas sobre su novio obviamente serán tan grandes como la insistencia con la que tu hermana te hable bien de ella. Imagínate ahora que una noche le conoces.  Compruebas que es una persona joven y dinámica como te habían contado, pero a medida que la noche avanza te vas dando cuenta de que por dentro no es lo que parece.  Se escaquea cada vez que hay que pagar e incluso al final se atreve a pedirte dinero para tabaco.

Decepción, ¿no? 

Pues lo mismo me pasó el martes pasado con Vueling.  La historia que me ha llegado de Vueling (su posicionamiento) es bastante agraciado: una marca low cost joven y divertida, que me hará sentir bien porque me dará un servicio aceptable a un precio muy bueno.

Vueling

El gap de valor entre su promesa y su desempeño va in crescendo desde que entro en su web a reservar el billete:

  • Al reservar el billete, su interfaz de usuario va revelando una serie de costes ocultos que jamás había visto ni en Ryan Air (que se supone que es el paradigma de aerolínea que regala los billetes para luego cobrarte por servicios añadidos), hasta el punto de que me cobran por reservar asiento on line y por imprimir mi tarjeta de embarque anticipadamente.  Es el mundo al revés: me cobran por una gestión con la que les ahorro un coste de personal.  El resultado es que el precio total del billete duplica la oferta inicial que me salía en su buscador.  De coña.
  • Las comunicaciones electrónicas que recibo de ellos en los días previos al vuelo no están orientadas a agradecerme la compra (encuentro que podrían gratificar mi primera compra con distintos tipos de recompensas electrónicas a un coste casi cero) sino a facturar más (me ofrecen pagar por todo tipo de servicios que en una aerolínea siempre han sido gratuitos, como sentarme más adelante o, de nuevo, hacer check in digital).  ¿No se supone que una low cost precisamente suprime costes superfluos?  Estos son más listos porque lo hacen al revés.
  • Llego al aeropuerto y, debido a un error en la emisión del billete, debo adquirir otro nuevo.  Llego a su oficina de venta en la T4 y sin mostrar la más mínima empatía conmigo, lo único que me ofrecen es adquirir otro billete.  Como no puedo permitirme el lujo de no volar, saco la tarjeta de crédito y decido que ya reclamaré.  Comienzo a pensar que me ven como un cajero automático.
  • Como me he tenido que levantar a las 6 de la mañana, no me ha dado tiempo a desayunar y me apetece un café.  Miro en la carta y el precio de un café y una tostada son cinco euros.  No es por los cinco euros, sino por las pocas ganas de darles un céntimo más, pero paso…

En suma: cuando en un mercado sobresaturado de oferta consigo que un cliente se acerque a mí, he conseguido quizá la parte más difícil.  Abrirme paso.  A partir de aquí, debo aportarle suficiente valor como para que la experiencia sea positiva y vuelva a mí en futuras ocasiones.  La experiencia es tan importante (el punto de venta – en este caso la aeronave, el punto de prestación del servicio) que se ha dado en llamar el "tercer lugar" (el hogar sería el primero y el trabajo el segundo), allí donde nuestra convivencia con las marcas de intensifica.  Por eso me decepciona tanto que Vueling invierta indiscriminadamente en captación (anuncios en TV, en revistas, en Internet, acciones no convencionales) y cuando por fin consigue que me preste a "salir con ellos", me decepcione tan profundamente en la primera cita.

Si voy a establecer una relación con alguien, igual si es una persona que si es una marca, lo primero que le demando es consistencia: que muestre siempre el mismo rostro.  No otorgaré mi confianza a una aerolínea que muestra una pose sonriente y accesible y luego se obsesiona con sablearme desde el momento mismo en que me acerco.

El territorio de una marca es importante y su contenido (el conjunto de mensajes útiles de marca que intentamos hacer llegas a los clientes también lo es).  Pero los marketinianos, obsesionados por el culto a la imagen de marca, tienden (tendemos) a olvidar que lo importante no es la película que contamos sino lo que el cliente infiere al ver nuestra película.  Y en ese punto la experiencia de consumo es crucial.

Yo le recomendaría a Vueling que si quiere salir a flote, dejar atrás para siempre los números rojos y afianzar relaciones de verdadera fidelidad con sus clientes, se preocupe menos de trincar unos céntimos o unos euros a cada pasajero, y más por gratificarle. El éxito comercial de una marca, da igual la categoría o el segmento del que hablemos, siempre pasa por cortar la sangría de "infieles" que nos abandonan: clientes en cuya captación habremos invertido miles y miles de euros, que quizá nos han probado pero que si no vuelven, nos obligarán a seguir invirtiendo más y más en publicidad y promoción para sutituirles por nuevos clientes.

Ya me gustaría que me hubieran hecho sentir especial (como una persona), y no sableado (como un ser impersonal que simplemente tiene euros en los bolsillos).

Lástima de lo que pudo haber sido y no fue.  Esta marca y yo jamás seremos novios.

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branding medios

Nuevos tiempos, nuevos consumidores, nuevas marcas. ¿Es esto una revolución o no?

Supongo que cada vez que leéis o escucháis algo sobre el momento que atraviesa la relación entre marcas y consumidores, os encontráis con la palabra "revolución".

A veces me lanzo y yo mismo utilizo ese mismo término, e invariablemente, si tengo cerca a algún publicitario o marketiniano susceptible, invocan el statu quo de la industria (a mi marca los anuncios sí le funcionan, siempre lo hemos hecho así…) y me responden que lo que está sucediendo es una mera evolución en la manera de hacer las cosas.  Es normal, la actitud natural de las personas hacia el cambio es resistirlo. 

Yo no me resisto, pero no tiene mérito.  Puedo hablar del cambio porque soy un outsider.  Si siguiese currando en una agencia de publicidad, probablemente no estaría escribiendo un blog, para empezar.

Aunque estas disquisiciones etimológicas habitualmente me aburren, esta vez me he metido en la página de la Real Academia para consultar la definición de "revolución".  Y esto es lo que he encontrado: 

Revolución rae

 

 

 

 

La verdad es que me encaja a la perfección con lo que está pasando a nuestro alrededor, sí hay una revuelta (la de los consumidores que huyen de la publicidad que no les aporta nada) y sí hay un cambio rápido y profundo. Internet apenas llega a un 55% de los hogares españoles y sin embargo ya pasamos más horas intercambiando activamente información en internet que viendo pasivamente la televisión. Revolución

Este gráfico que utilizo mucho en mis clases, me sirve para argumentar la profundidad del cambio.  

  • Por primera vez desde que la publicidad aparece a principios del siglo XX, sus destinatarios podemos contestar, opinar y debatir.
  • Por primera vez un consumidor puede escoger qué mensajes quiere recibir (pull) en lugar de consumir pasivamente a lo que le envía un tercero (push).
  • Por primera vez el receptor clásico de los mensajes publicitarios (el consumidor) puede emitir sus propios mensajes.
  • Por primera vez una marca va a invertir en los clientes (en fidelidad) y no en los anuncios (en captación indiscriminada).
  • Por primera vez un anunciante se da cuenta de que interrumpiendo a su cliente no va a conseguir despertar su atención y desarrollar su empatía, así que tendrá que solicitar su permiso previamente.
  • Por primera vez la publicidad tomará la forma de un contenido útil al destinatario (consejos prácticos, entretenimiento…) en lugar de tomar la forma de una versión exagerada y edulcorada del produto anunciado.
  • Por primera vez el mercado deja de ser un término de los marketinianos, vacío e impersonal.  El mercado es un conjunto de personas a las que queremos convertir poco a poco en fans de nuestra marca.

Todo cambia: el qué, el cuándo, el cómo y el dónde y el por qué.  Sinceramente, ¿os parece poca revolución?

Me hace gracia que ciertos neo-especialistas en Social Media se autoproclamen abanderados de este proceso.  Si bien tiene su hipocentro en el poder que las nuevas tecnologías otorgan al consumidor, la nueva relación entre marcas y consumidores no se desarrolla sólo en Internet.  Esto no va a ir de desarrollar páginas de fans en Facebook.  Va de escuchar a los nuevos consumidores y a sus comunidades, aprender e integrar a las marcas en ellas de forma natural.

Y por encima de todo, me hace gracia que algunos se aferren al viejo spot de treinta segundos con más miedo a perder sus poltronas que argumentos reales.

Son buenas noticias, no malas.  Todo el mundo sale beneficiado: los consumidores porque participamos.  Y las marcas porque si se ponen las pilas pueden integrarse en un modelo más transparente y por lo tanto, más sostenible.

 

 

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Brilla, ilumina a tu país, de Nike: ¿publicidad útil?

Uno de los libros que más me ha enseñado a comprender la caducidad de la publicidad como forma de comunicación entre una marca y sus clientes es "The fall of advertising and the rise of PR".

En él, uno de los autores del término "posicionamiento", Al Ries, analiza el estruendoso fracaso de decenas de puntocom en los noventa tras despilfarrar millonarios presupuestos de publicidad en cuestión de semanas.  Su principal conclusión es que, en nuestras sociedades sobresaturadas de impactos informativos y publicitarios, la publicidad es fundamentalmente ineficaz para popularizar un producto nuevo, pero sí puede ayudarnos a hacer más grande una marca que ya disfruta de un cierto nivel de penetración

Según la teoría de la difusión de innovaciones, del sociólogo Everett Rodgers, sólo cuando los individuos más innovadores han adoptado una tendencia, las mayorías se sienten atraídas por su ejemplo y se acercan también, transformando la tendencia en moda.  Como la publicidad es una forma de comunicación destinada a mayorías, es obvio que en las fases más tempranas del ciclo, cuando tenemos que ganarnos, uno a uno, la confianza de los innovadores, simplemente no funciona.  Simplemente, los anuncios publicitarios carecen de la credibilidad necesaria para ejecutar con éxito este trabajo cuasi-artesanal de captación.

Sin embargo, si con el paso del tiempo y su crecimiento orgánico (natural), la marca se ha asentado en nuestra mente, cuando las mayorías tempranas están acercándose a la marca, es más fácil desarrollar exponencialmente su masa crítica de clientes utilizando publicidad.

Un ejemplo de libro es este anuncio de Nike que difícilmente te va a dejar indiferente (es probable que lo hayas visto ya): 

El anuncio arranca con la dedicatoria "a los que dudan", referida a esa pesadilla financiera, económica, social y política en la que estamos sumidos, más que España, los españoles (que a diferencia de "España", respiramos, nos movemos, y tenemos que trabajar, comer y pagar nuestras hipotecas).

Me parece un notable logro que una marca global estreche sus lazos con su público local, lanzando un mensaje positivo que exhorta al trabajo duro "con humildad y con respeto" para encontrar la luz.  Un mensaje que trasciende lo deportivo y nos llega como una moraleja aplicable a nuestro futuro y al nuevo año al que pronto nos enfrentaremos.  Por supuesto que detrás está la engañifa de que Nike salga en la foto con todos esos deportistas victoriosos.  Incluso me sorprende que Nike, que siempre se ha centrado en el riesgo, la agresividad y el triunfo al cualquier precio, ahora ensalce el valor del trabajo. 

Pero todo vale porque el montaje, su música de Albeniz y su contundente cascada de logros, funciona. 

Me interesa que Nike desarrolle su ya de por sí potentísimo territorio de marca, con esta pieza que sí aporta una gran utilidad al target (a diferencia del 99% de los anuncios que veo a diario, que simplemente se limitan a repetirnos cansinamente algo que ya sabemos y que a menudo nos importa un bledo).  Su utilidad es aportarnos una bocanada de optimismo en un momento jodido como no hemos vivido desde la posguerra en este país.

Hasta el rey sustituyó en su mensaje navideño la tradicional foto de familia de sus nietos por una de la selección campeona del mundo.  No hay nada malo en echar mano del deporte para consolarse.  Y a ver si mientras tanto va escampando.

Saludos irreverentes.

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Haz sentir a tus clientes especiales, ¡y que te paguen el triple por ello!

 Tu heineken

Me encanta la promo "tu Heineken".  Construída alrededor del atractivo de su botella, potenciado en la comunicación de la marca y su constante innovación en materia de packaging, nos ofrece personalizar un pack de 6 cervezas Heineken con los textos / fotos que queramos.

Sólo tienes que:

1. Entrar en esta dirección.

2. Elegir una categoría para tu pack de cervezas (verano, gracias, gran noche, amor, que te mejores…)

3. Poner tu texto personalizado que imprimirán en el anverso de las 6 botellas del pack.

4. Elegir una foto y/o más textos para el reverso.  Un pero: lo he intentado con varias fotos diferentes pero todas son o muy pequeñas o me da la respuesta "tu Heineken no está operativo - inténtalo más tarde".  Pues vaya…

5. Una vez obtengo la cerveza que quiero, puedo pedirlas directamente al precio de 15,95 euros el pack de 6 (e.d. unos 2,60 eur por botella, algo así como el triple de lo que te costará la botella estándar en un supermercado).

6. O puedo guardar mi diseño y pensármelo mientras lo viralizo en Facebook, o Twitter: o lo cuelgo en mi blog: aquí está.

Una aplicación sencilla, divertida y me imagino la cara de cualquiera que las vea en una fiesta o celebración.

Ayer hablábamos de Martini Gold y la necesidad de extender la relación en el terreno de lo experiencial: dejemos al cliente que experimiente el producto, no sólo que vea los toros desde la barrera (e.d. que vea la publicidad y ya está).  Pues el de Heineken es un magnífico ejercicio.

Dándole al coco podemos encontrar maneras de hacer sentir especiales a nuestros clientes con nuestro producto.  Con pequeñas cosas que le aporten valor.  Como estas cervezas personalizadas, por las que además un cliente está dispuesto a pagar hasta el triple de lo que cuesta el producto estándar.

Lo de menos es lo que facturen por estos packs de cervezas personalizadas.  Lo importante es la involucración que asumo que lograrán entre una parte de su base de consumidores.

Estarás pensando: para hacer eso forzosamente necesitas un territorio de marca potente sobre el cual se puedan desarrollar este tipo de promociones.  Y a lo mejor tú no lo tienes.  No pasa nada: si no lo tienes, créalo. 

No desesperes: tu marca no tiene por qué ser gris.  Heineken también era una cerveza nórdica, fría, distante y vacía (como tantas otras) antes de que su actual equipo de marketing comenzase a trabajar en ella. 

El camino fácil es replicar lo que hace el líder de tu sector.  El más arriesgado es la disrupción, el camino de Heineken.  Pero a veces compensa.

Saludos irreverentes.

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branding publicidad para recordar

Toma co-branding!: Martini Gold y Dolce Gabanna

Martini dolce gabanna 

Buscando música de ascensor para escuchar mientras trabajo, me encuentro con esta creatividad de Martini en Spotify, invitándome a ver un vídeo que ya me imagino antes de verlo y que anticipo recreará el universo neorealista de Fellini en la Dolce Vita.

Intrigado, tiro del hilo y veo que se trata de una acción de co-branding entre una nueva referencia de Martini (Martini Gold) y la marca de moda pret-a-porter Dolce & Gabanna. 

Aquí podéis ver el spot completo:

Dentro del mismo canal Youtube encontraréis además del anuncio, una entrevista (en italiano – hay que seguir contando la historia) con la diva, sobre su colaboración con Martini y la marca de moda, otra con el director del spot y varias curiosidades más.

Me parece una iniciativa interesante:

– El viejo truco de lanzar una extensión de línea "top market" para "premiumizar" una marca, me parece muy pertinente en un mercado zarandeado por la crisis y la creciente amenaza de competidores low cost.  Ninguna marca que no sea Martini podría contar una historia como ésta para vender un vermouth.  Huir de la tentación de meterte en una guerra de precios y tomar el camino más arriesgado de dar más valor por el mismo precio a tus clientes, es un punto a favor de Martini.

– Y el no menos viejo de darle la mano a otra marca para desarrollar tu historia más rápido y de manera más profunda.  Qué mejor compañero de camino que Dolce & Gabanna, con su espíritu de lujo decadente e inalcanzable, su esencia italiana y su estilismo elegante, pero sobrio y clásico al mismo tiempo.

He visitado la web de Martini Gold y ya no me he quedado tan contento: el spot está bien, pero es sólo eso, publicidad.  La involucración de nuestros clientes en estos tiempos no pasa por deslumbrarles tan sólo con la belleza de Roma y la Bellucci, sino que hay que aportarles utilidad para que puedan vivir la marca en primera persona, e.d. como consumidores, no como audiencia.

Ya lo hemos dicho otras veces: el contenido puede ser útil cuando ofrecemos consejos prácticos, entretenimiento y/o obsequios a nuestros clientes. Así que me faltaría:

– Más valor que las ¡sólo tres recetas de cocteles! que se pueden encontrar en la web: gold on ice, gold royale y gold finger.  Está última me gusta, pero resulta que no puedo reenviarla a amigos ni colgarla en

– Más entrenimiento que un sólo spot.  ¿Qué tal un making off donde pueda descubrir -y viralizar- más cosas sobre esta colaboración y sobre el rodaje?

– Obsequios que estimulen al consumidor en el embudo de fidelidad.  Descubro en la web que existe un Martini Bar en el store de Dolce & Gabanna en Milan:  ¿qué tal sortear un viaje?, ¿y un meet+greet con la Belucci? (a eso me apunto).

En suma, el universo de marca propuesto en esta acción de co-branding parece muy apetecible, pero la marca no me permite (usando de nuevo esta expresión) "tirar del hilo" hasta donde yo quiero.  ¿Por qué no desarrollar la experiencia en todo su potencial estimulando la participación de los clientes on y off line?

¿Que opináis?

Saludos irreverentes.

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La red está que revienta de falsos bloggers

Pinocho 

Hace unos días decidí ayudar a Eva con la promoción de Home Factory entre algunos bloggers especializados en el sector inmobiliario.  Envié una escueta nota de prensa contándoles las ventajas de esta nueva inmobiliaria con enfoque low cost:

– La primera, el precio: puedes adquirir una vivienda unifamiliar de dos plantas 110 metros cuadrados a escasos 30 km de Madrid por 200.000 euros.

– Las viviendas están planificadas con principios de arquitectura sostenible (amplios ventanales, orientación que optimiza el aprovechamiento energético y azoteas ajardinadas).

– La libertad que otorga al comprador, ya que desde la señalización de la vivienda puedes dedicir pormenorizadamente las características de tu vivienda.

– La relación no termina con la entrega de llaves (gran tradición del sector del ladrillo: coge el dinero y corre!!), sino que Home Factory ofrece un amplio abanico de ventajas post-venta (descuentos en tu mudanza, decoración, compra de muebles, y cambios gratuitos de las domiciliaciones…).

En fin, como no conozco ninguna otra oferta inmobiliaria que incluya todo esto, entiendo que a una parte de esos bloggers les interesará mi nota como contenido.

Personalmente, yo también recibo varias propuestas de contenido cada semana.  Unas me parecen interesantes y las publico.  Y otras no.  Pero siempre contesto a los mails recibidos porque entiendo que hacerlo así forma parte de la filosofía de un blogger.  Y se lo agradezco porque me ayudan a escribir, aportando nuevas historias.

A muchos bloggers se les llena la boca con el Cluetrain Manifesto (que al final se supone que es un resumen de nuestra ideología consistente en fomentar el diálogo y la participación on line), desprecian a las grandes marcas que nos bombardean con publicidad pero no nos escuchan, y se vanaglorian de servir el interés general propagando conocimiento.

Sin embargo no contestan a un simple e-mail cuando se les hace una propuesta de contenido.  No contestar a un mail en 24 horas cuando vas de "conector digital" indica varias cosas:

– Que realmente no practicas lo que predicas.

– Que realmente te crees muy importante: las marcas sí tienen que bajarse de su pedestal, pero tú no.  Me pregunto si es una patología que se desarrolla cuando pasas de 1.000 seguidores en Twitter.  Fíuuu…

– Que tu modelo de relación con los demás se parece más al de una fábrica del siglo pasado que al de un medio on-line de hoy.  Tú eres el jefe, los demás sólo somos audiencia: nosotros te preguntamos/pedimos cosas, y tú eres tan importante que decides si contestas o no. 

Afortunadamente sí que hay un puñado de bloggers que me inspiran, porque siento que cuando escriben no piensan en sus ombligos sino en la gente que está al otro lado de la pantalla. 

Pero también hay mucho farsante. 

Acabo de hacer limpieza de suscripciones.  Saludos irreverentes.

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branded content branding publicidad para olvidar

Una marca que emula el caso de las cajitas de Tiffany´s

Decíamos ayer… que la obsesión por utilizar la publicidad para ofrecer una imagen cosmética e irreal sobre nuestros productos puede producir el efecto contrario al deseado y alejar al cliente de nuestras marcas.

Los consumidores nos hemos acostumbrado a detectar la artificialidad del mensaje publicitario.  Lo identificamos igual que algunos ratones llegan a identificar una trampa después de ver muchas antes, y aprendemos a ignorarla o esquivarla activamente (los nuevos equipos DVR´s con disco duro incorporado que permiten bloquear los cortes publicitarios, el video on demand y el streaming on line nos lo permiten).

Estamos en el año 2010, y todo el mundo sabe que el recuerdo publicitario está bajo mínimos (esto es una evidencia objetiva, no una opinión). 

No obstante, veo que muchas agencias y anunciantes siguen insistiendo en la absurda idea (ya denostada por Leo Burnett  hace 60 años), de que para activar la intención de compra, lo mejor es ser creativos y producir un spot que se recuerde, cueste lo que cueste.

Estoy seguro que todos recordaréis este spot.

Lo que ya no me queda tan claro (a pesar de que nuestras ciudades y nuestras teles están empapeladas con este anuncio) es:

- ¿Cuántos habríais sido capaces de recordar la marca que está detrás de haberos mostrado el spot ciego (sin marca)? ¿Míster Proper?, ¿Raid?, ¿Cucal?, ¿Gillette?, ¿Nivea for Men?, ¿Google?, ¿Vodafone?  ¿Alguien realmente recuerda a LG?  Y más aún, ¿alguien ha cambiado sustancialmente su percepción sobre la marca LG después de ver este anuncio?

– ¿Cuántos habríais logrado expresar lo que nos está queriendo vender exactamente.  ¿Sprays mata-insectos?, ¿teléfonos móviles?, ¿contratos telefónicos?, ¿servicios de búsqueda on line?

Es un caso de libro (de los que cada vez veo más) donde el "gracioso y creativo" anuncio se ha comido a la marca.  El spot se ha convertido en un fin, en lugar de un medio destinado a activar las ventas del anunciante a quien tan caro han salido su producción y su emisión.

Personalmente me he tirado unos minutos googleando "anuncio calvo y araña" hasta que lo he encontrado.  No tenía ni idea que era de LG a pesar de que llevo días con este post en la cabeza.  Creo que esto debe hacernos pensar sobre el destino de nuestros euros publicitarios y la manera de construir nuestras marcas.

Después de ver el anuncio un montón de veces creo que lo que Optimus One de LG quiere vendernos un sistema rápido de búsquedas en Google a través del teléfono fijo.  Vamos, como si fuese un móvil.  Una especie de Páginas Amarillas al alcance de tu mano con sólo coger el teléfono.  Acabo de hilar toda la historia hace un segundo: está claro que debo ser torpe.

Me encantará escuchar vuestras opiniones…

Saludos irreverentes.

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branded content publicidad para recordar

Presenta tu marca en un contexto de entretenimiento, no de publicidad.

Hoy siguiendo a Fernando Alonso en los deportes de La Sexta, a ver si al final destroza todos los pronósticos y vuelve a ser campeón del mundo, me encuentro con una marca realmente inteligente que le patrocina: Silestone.

Batucada f alonso 
 
Hace años que les sigo de lejos y me gusta todo lo que hacen:

– Me impresiona que su fundador, Francisco-Martínez Cosentino, convirtiese un negocio de mármol del montón en un éxito internacional inventando las encimeras de cuarzo, capaces de mejorar espectacularmente la estética sin perder la dureza del mármol.  Ahora suena muy bien pero para llegar hasta aquí tuvo que endeudarse en un 200% de su facturación anual. Pasarlas canutas.  Y salir a flote.

– También que fuese el primer anunciante español en aparecer en el descanso de la Superbowl. (con Dennis Rodman de protagonista) e.d., lo mismo que salir los primeros el 1 de Enero en TVE, pero con 100 veces más audiencia.

– Y lo que me encanta de esta promo con Fernando Alonso es la capacidad de asociarse (requiere talonario, lo sé) con un deportista de primera fila que quizá no tenga una imagen tan amable como Rafa Nadal, Pau o cualquier futbolista de la Roja, pero que está íntimamente lígado (él y su equipo) con valores como la tecnología, la internacionalidad, la innovación o el liderazgo.  Idóneos para Cosentino.

Es como inyectarte en vena justo el combustible que necesitas, asociándote con un tercero para absorber sus valores por la vía rápida.  El contenido del evento es una declaración de cómo puedes contar las propiedades de tu producto (dureza, resistencia), como un contenido lúdico y no como un anuncio coñazo.

Poner un logo en el pecho de F. Alonso es, obviamente, muy caro. Pero la repercusión generada en los medios también es muy considerable.  Y sobre todo la oportunidad de contar su mensaje de producto en un contexto de entrenimiento,en lugar de hacerlo interrumpiendo con una historia convencional en un bloque de spots.

Saludos irreverentes.

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boca a boca branding

Promociona tu producto vía e-mail sin molestar.

Compartir contenidos vía email es más efectivo que vía social media

Tres de cada cuatro usuarios suelen compartir contenidos con sus amigos y sus familiares, según Chadwick Martin Bailey, y las marcas están estudiando estos comportamientos muy de cerca para así poder aprovechar al máximo la influencia que tienen sus defensores. En un estudio de SocialTwist realizado en agosto se descubrió que el email es el canal más común para compartir contenidos, con un 55% del total de las referencias. En cambio, las redes sociales suponen sólo el 24%

via www.marketingdirecto.com

Esta interesante estadística que veo en MarketingDirecto.com me da pie a una reflexión sobre la viralización de contenidos desde un blog y su carácter intrusivo (o no).

Si tienes una marca o un producto que vender y quieres promocionarlo a través de la red, te doy varios consejos rápidos. No invento nada nuevo, pero sí resumo cosas imprescindibles:

– Asegúrate de que tu producto es la leche. Invierte en ello todo tu tiempo y esfuerzo.
No inviertas ese tiempo/esfuerzo en parir mensajes "creativos" sobre tu producto. Eso se hacía en los años 70 y ya no funciona: mejor cuéntalo de la manera más sencilla y directa.
– Al contarlo, desarrolla tu propia historia, que sea identificable por tu público y apropiable por ti.
– Y cuando estés contando esa historia, facilita su viralización: incluyendo el email.

Email Por supuesto que el e-mail tiene fama de intrusivo. Toda acción de comunicación realizada sin permiso lo es.  Estamos en el año 2010: los consumidores hemos aprendido a detectar e ignorar (cuando no bloquear) la publicidad no solicitada.

Pero facilitar a tu target la posibilidad de divulgar tus contenidos por email te dará todas las ventajas del email (inmediatez, posibilidad de enviar el contenido completo sin necesidad de clicks adicionales, llegar hasta "la cocina") sin sus desventajas clásicas (aversión al spam, bloqueos automáticos de correo no deseado, saturación). 

Cuando te llegue un contenido emaileado por un amigo al que le ha gustado, no lo verás como una intrusión porque un amigo siempre tiene permiso para contactarte.  Lo verás como un contenido útil recomendado por un allegado y por tanto tu interés en ese contenido aumentará radicalmente. 

No olvidemos que las recomendaciones de terceros son la fuente más valorada por los consumidores a la hora de obtener información sobre un producto o servicio.

Saludos irreverentes.

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medios publicidad para recordar

Esto es una campaña de publicidad: 29 palabras y punto.

B Squared Marketing Shares Its Wisdom While Making It Short and Sweet

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  7.  via contentmarketingtoday.com

     

    Me ha gustado esta reflexión visionaria sobre lo que un cliente necesita de una marca: concisión, creatividad (en el sentido de generación de sorpresa), originalidad, orientación a la acción.

    Quizá pienses que me estoy yendo y que este post no va sobre publicidad pero sí lo hace: la publicidad sirve para comunicar marcas estimulando la preferencia y las ventas.

    Quizá alguna vez hayas pensado -como yo me dí cuenta hace 5 ó 6 años- que es mucha de la publicidad de siempre la que no genera recuerdo ni preferencia (como mucho sonrisas), porque se basa en la interrupción y la repetición. Y ambas cosas son lo último que deberías hacer para agasajar a un cliente, que es lo que sí debes hacer si quieres que te compre.

    Agasajar significa entrar en su vida cuando él quiere, no cuando quieres tú (a ser posible pidiéndole permiso antes), ser respetuoso con su tiempo = conciso, y ofrecerle un valor.  Suficientes ofertas tiene a su alrededor para que todo lo que le ofrezcas a cambio de su fidelidad sea más cháchara publicitaria.

    Saludos irreverentes