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Innovar a base de pequeños pasos o quedarse parado. Tú eliges.

Me pone muy nervioso el inmovilismo.

Las puertas que se cierran alrededor nuestro porque tenemos demasiado miedo a equivocarnos tomando la decisión errónea o porque estamos demasiado absorbidos por el día a día como para ver "the big picture".  No me refiero sólo a trabajo.  Tu "big picture" puede consistir en tomar pequeñas decisiones como pasar más tiempo con tus hijos, levantarte quince minutos antes para hacer unos estiramientos y oxigenarte o quedar al menos una vez al mes con tus amigos de siempre.

En el plano del marketing, encuentro que muchas marcas no se sacuden su inmovilismo ni a tiros.  El 90% de los productos están en su etapa de madurez, lo que quiere decir que pugnan por la atención de sus clientes en un contexto de profunda indiferenciación. Como sus mercados no crecen, cada venta es una batalla campal con la marca de al lado para ganarse al cliente.

Las marcas blancas se llevan el gato al agua fácilmente: no son diferentes pero son más baratas.  La situación económica les favorece más cuanto más elásticas a precio sean las categorías en las que compiten.

Mientras, las marcas de fabricante alzan la voz y se quejan de que las blancas las imiten y se lleven los clientes.  Pero la mayoría no hacen gran cosa (a parte de quejarse).  Hace tiempo que sus laboratorios de innovación están temporalmente clausurados, como si la tormenta del mercado les hiciese temer que toda novedad será rechazada por los consumidores. 

Tonterías, los consumidores seguimos queriendo valor.  Y valor significa atributos emocionales de marca pero también elementos tangibles que mejoren nuestra experiencia de uso (vender la parte emocional sin desarrollar la parte tangible es lo que yo llamo vender peines para calvos).  Y el enfoque competitivo de muchas marcas en el mercado es exactamente eso.  Contar una historia glamurosa y echarse a dormir.

Hace unos días llegó a mis manos este envase de ensalada preparada Florette con un autocierre para mantener más fresco el producto.  Es exactamente el tipo de innovación que me interesa.  No es un gran salto tecnológico, ni siquiera algo que no hayamos visto antes reproducido en otros formatos.  Pero es diferente, y añade valor al producto.

Florette Asumo que el dispositivo debe añadir algunos céntimos extra de coste a la referencia, pero seguro que compensa ampliamente el sobreprecio que pagas por este producto en relación al de marca blanca.

En lugar de reducir el pvp de sus productos cuando las cosas pintan mal, muchas marcas deberían plantearse la innovación como arma para aportar al cliente más valor por el mismo precio.

La solución puede estar mucho más al alcance de nuestra mano de lo que pudiera parecer, como en el caso de Florette.

Aplica la "lógica de Florette":

1. Métete de lleno en la experiencia de compra y consumo de tu cliente: observa y entiende cada decisión que toma, cada punto de contacto con tu comunicación y con tu producto.

2. Plantéate como puedes mejorar, aunque sólo sea ligeramente, esa experiencia.  Sobre todo en relación a lo que ofrece tu competencia, esa es siempre tu vara de medir.

3. Hazlo.  Pero hazlo ya.

Saludos a todos.

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innovación

Marcilla cápsulas: ¿la vía del I+D funciona siempre?

Anoche, en medio de anuncios anodinos que no me cuentan nada que ya no sepa, me llamó poderosamente la atención un spot de cafés Marcilla en el que presentan sus nuevas cápsulas de café para utilizar con las tradicionales cafeteras de metal tipo italiano.

Marcilla

El mercado del café para consumo doméstico ha sufrido un proceso de dinamización considerable en los últimos años.  Primero fueron las máquinas Nespresso de cápsulas individuales, rápidamente desarrolladas gracias al músculo de distribución y comunicación de su fabricante Nestlé.  Pronto llegaron las imitaciones: hoy es posible adquirir una máquina de mini-cápsulas por sólo cincuenta euros. Como consecuencia, se estima que las cápsulas suponen ya más de un tercio de los 13.000 millones de euros que vale el mercado europeo del café.

Entre el despegue de este mercado y la innovación de Marcilla podemos asumir que está la caída de sus ventas de café para cafetera italiana.  Tanto la ingeniosa idea como el esfuerzo de I+D me parecen muy loables. La cafetera italiana mantiene ese aura de café más artesanal, con todo el sabor y aroma.  Tengo en la retina la imagen de mi madre preparando lentamente el café para toda la familia con una de esas cafeteras.  Además la ingeniosa configuración de las cápsulas ralentiza el proceso de filtrado dando como resultado un café todavía más aromático…

Me alegraría equivocarme, porque me encanta el producto, pero no le auguro mucho éxito.  Se trata de una estrategia de "follower" de libro: como mi core business está amenazado, voy a seguir la corriente predominante, voy a adoptar una estrategia lo más parecida a la del motor de la categoría.  A menudo lanzo en mis clases la pregunta de dónde está escrito que seguir la estrategia del líder es siempre el camino correcto.

Y menos cuando probablemente se trate de un líder de barro.  Podemos ver la explosión comercial de las cápsulas individuales como un triunfo del marketing, pero estamos también ante un fenómeno de consumo profundamente anacrónico y que en mi opinión experimentará un ciclo de vida efímero.  Por dos razones:

– las cápsulas son muy ineficientes desde el punto de vista medioambiental: en el mundo se generan unos mil millones de mini-cápsulas vacías como residuo anualmente (Nespresso ya ha detectado el problema e incorporado a su comunicación el argumento del reciclaje, de momento poco claro),

– las tendencias de consumo van en sentido opuesto: ahorrar en lugar de despilfarrar (mayor conciencia medioambiental, auge de las low cost, de las marcas de distribución, etc), desprendernos de lo superfluo y abrazar los productos más sencillos, más fáciles de identificar y de utilizar, que a menudo también son más baratos.  Obviamente estamos hablando de tendencias generales pero no nos equivoquemos: nuestro comportamiento como consumidores no va sólo de sentirnos bien con nosotros mismos, sino también de mostrar una imagen ante los demás.  ¿O alguno de vosotros consideraría socialmente aceptable manifestar ante los demás que no recicláis en casa?

Creo que la estrategia de Marcilla (y la de Nescafé) debería seguir siendo subrayar sus credenciales de sabor, aroma y calidad, en un café de preparado más lento.  Eso sí, quizás en un contexto más moderno y actual, más compatible con nuestra realidad.  Esto podría conseguirse con una estrategia de construcción de marca a largo plazo, fundamentada en el contenido y en la estrecha colaboración con los fabricantes de cafeteras italianas.  No en vano, las ventas de su mercado siguen siendo dos tercios de esos 13.000 millones.  Y aunque esas ventas se estén viendo amenazadas, no creo que ello justifique caminar en la misma dirección de Nespresso.

Por cierto, ya que el éxito de esta novedad depende fundamentalmente de su rápida viralización para conseguir cubrir los imponentes costes de desarrollo, comunicación y distribución que estarán teniendo, podrían haber dotado a la web de una mayor capacidad de viralización y haber permitido compartir el contenido en Youtube, Facebook, Twitter, etc.  Si la historia que estás contando es muy buena, no te pongas palos en las ruedas cercenando tú mismo su capacidad de difusión.

Esto del marketing consiste en trabajar con seres humanos, volubles e impredecibles (los consumidores) y por lo tanto se parece más a un arte que a una ciencia.  ¿Qué futuro dibujaríais vosotros para esta categoría?

Saludos.

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Romper los moldes para tener éxito.

Hace unos días me sorprendió una larguísima cola de señoras a la puerta de un local de Alberto Aguilera, cerca de la Universidad donde estudié hace años.  El sitio llevaba abandonado no sé cuántos meses, conozco la zona porque paso por ahí a menudo.

Se trataba de una tienda de juguetes al único precio de 10 euros.  Aunque soy padre, tanto la cola como la impresión de que debían ser juguetes de mala calidad, me hizo desistir de una visita a la tienda.  Pocos días después la expectación generada por esta tienda ha saltado a los grandes medios, a los que les ha faltado tiempo para lanzarse dentro con sus cámaras.

El sitio está atiborrado de gente de sol a sol, que entra armada con cajas para llevarse todos los juguetes posibles.  Un exitazo brutal por el que todo empresario suspiraría: la demanda excede hasta tal punto la oferta que los clientes son aceptados dentro de la tienda en tandas de 20 (vamos, como en una discoteca en hora punta), y cuanto se quedan sin genero, ¡cierran para reponer!  Los abnegados clientes lo aguantan todo en la calle.

Lo que más me ha hecho reflexionar de esta iniciativa es que la idea de vender juguetes a un precio imabatible no es suya.  Hace años que una empresa andaluza viene utilizándola: aquí lo podéis ver e incluso podéis comprar juguetes a ese precio on-line.

Juguetes 10 eur 

Mientras otros nos hemos decidado a ejercer durante años una actividad empresarial siguiendo "el manual": explorando una necesidad de mercado, diseñando una oferta, captando inversores, reformando un local u oficina e invirtiendo en activos para poner en marcha nuestras operaciones, y finalmente comunicando esa oferta para captar nuevos clientes, estos señores de la tienda de Madrid demuestran bastante más visión empresarial.

  • Toman prestada una idea que ya se ha puesto en práctica pero la adaptan a sus circunstancias para correr los menores riesgos posibles: lo suyo es efectivamente un outlet del juguete, pero con una existencia de tan sólo 60 días.  El sector juguetero vende hasta el 80% de su volumen en Navidad: ¿para qué reformar y montar un local y luego tenerlo vacío el resto del año?
  • Así que abren una tienda efímera sin más costes fijos que el alquiler y personal durante el tiempo que permanecerá abierta (hasta el 6 de enero).  El 7 de enero recogeran se irán a su caso con todos sus bártulos (incluída la caja registradora llena de billetes).
  • Por cierto, los juguetes no son de mala calidad: son los mismos que encontrarás en cualquier tienda de juguetes. El know how que estos señores poseen y que no te permitiría a ti montar esa tienda (al menos en el corto plazo) es que importan directamente de China, saltándose TODOS los intermediarios habituales.  Por eso pueden vender tan barato.

La cosa es tan inhabitual que el boca a boca se ha propagado como un reguero de pólvora en Madrid hasta el punto que nadie diría que la idea no es de ellos.  ¿Y qué más da de quién sea la idea?  Si todo está inventado, la batalla que libras con tus competidores se libra más en el terreno de lo emocional y del servicio/convenciencia que en parámetros concretos de producto. 

Esta iniciativa demuestra que es posible tener éxito saltándose "el manual".  ¿Dónde está escrito que al montar un negocio hay que atravesar un desierto de pérdidas y locales vacíos?  Si has detectado una idea que crees que puedes adaptar/mejorar, ofreciendo a tus clientes valor (mayor conveniencia por el mismo precio o mejor precio), no dudes en cogerla prestada.

Saludos irreventes.

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branding innovación publicidad para recordar

Jeep: por fin un anuncio de coches diferente

Hace unos días me llevé una sorpresa (positiva) con el último spot de Jeep, construído alrededor del titular: "¿Cuándo una marca se convierte en icono?".

No podía venirme más al pelo esta reflexión porque estoy actualizando lecturas y contenidos para un curso intensivo de branding que empezaré a impartir en Madrid School of Marketing dentro de diez días.

Por más que lo he buscado, los señores de Jeep no han tenido la vista de facilitar la viralización de su nueva historia e.d. no hay ni rastro del spot ni puedes bajártelo de su web, así que para verlo no te quedará otra que visitarla:

Jeep 
 
Me parece un buen ejemplo de cómo añadir relevancia en un mercado gris donde casi todas las marcas utilizan los mismos mensajes cansinos.    

¿Un ejemplo de mensajes cansinos? Mirad lo que esta misma marca hacía hace dos años: 

Famoso + bellas imágenes del 4×4 brillando al sol + escena de conducción en nieve / lluvia / hermosa hojarasca de otoño + oferta de precio = anuncio previsible. 

Y prescindible.  O sea, igual que todos los demás anuncios de 4×4.

Sin embargo, en estos dos años (y olfateo investigación cualitativa por ahí), el anunciante debe haber reflexionado sobre el poder iconográfico de la marca Jeep.  Una marca memorable, contundente, fuerte, con una personalidad asociada inequívocamente con el segmento todo terreno de la que no puede presumir ninguno de sus principales competidores.

Subrayo dos frases del nuevo spot:

– Tu nombre es lo que te define.

– No hay nadie como tú.

¿Por qué utilizar a Fran Rivera para vender un modelo en particular, acentuando un puñado de virtudes técnicas que son simplemente las mismas que podría citar la competencia?  De hecho, son las mismas que cita la competencia en su publicidad.

Pues sí, parece una ruta más lógica utilizar en mi publicidad el mayor activo con el que puede contar Jeep: su enorme credibilidad como marca para erigirse como la principal referencia en el mercado de los 4×4.  Si al mismo tiempo puedo ser empático con mi target: "tengo una identidad única, igual que tú", mejor que mejor.

Ya me preocupa que en el año 2010 sólo haya una marca de automóviles (de las veinte que suelen invertir en publicidad a menudo) que entienda que la diferenciación en nuestros días ya no puede alcanzarse a base de pequeños gadgets tecnológicos cuya ventaja competitiva dura dos telediarios.  Que la manera más eficaz para crear lazos de fidelidad entre el consumidor y una marca es hacer que ésta transmita unos valores emocionales capaces de implicar a éste.

Seguir utilizando anuncios para enumerar gadgets (ADS, ABS, SBS, ZZZZZZZ…) y lucir pomposas post-producciones es Marketing de las cavernas.

Recuperar tu marca del baúl de los recuerdos para que respire y rescatar su historia, expandiendo su imaginario, es Branding.  Es el futuro, para quien quiera entenderlo.

Saludos irreverentes.

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innovación otros libros

Quema tus libros de marketing, porque ya no sirven.

Libros ardiendo 
Los profesionales del Marketing nos enfrentamos a un difícil dilema:  tenemos que desarrollar un trabajo para el que no estamos preparados.  Nos formaron para hacer una cosa y el mercado en el que compiten nuestras marcas nos exigen otra muy diferente.

Así es el Marketing que todavía hoy se enseña en las facultades:

- se enseñan las herramientas (investigación de mercados, paneles de detallistas, planificación de campañas publicitarias), más que la estrategia en sí (cómo dar vida a nuestras marcas)

– es obsoleto: los autores de referencia siguen siendo Drucker, Kotler, Porter.  Expertos que aportaron notables avances a esto del desarrollo de marcas pero que ahora están jubilados y lejos de la realidad del mercado.

– está fundamentado en la interrupción y la repetición para conseguir notoriedad: el consumidor es un ser pasivo al que hay que sacar de su Babia particular chutándole doscientas veces el mismo spot

Este no es el marketing que me interesa, ni creo que con la que está cayendo sea honesto animar a los futuros directores de marca a que se sumen a la orgía de ineficacia publicitaria que vemos cada noche en la tele.

En entornos académicos tengo la prudencia de no escandalizar a los alumnos desde el primer día.  Que su objetivo profesional no puede ser subir al estrado del Festival de Cannes a recoger un León, ni diferenciar sus currículums por la inversión publicitaria que han gestionado en lugar de por las ventas que han conseguido, es algo que deben ir descubriendo por sí solos.  Puedo enseñarles la patita, pero no el colmillo retorcido…

Sin embargo, en entornos empresariales doy mucha más caña.  Suelo arrancar retándoles a desaprender lo aprendido (siempre levanta ampollas y me cuesta una hora de discusión hasta que alcanzamos un consenso… y siempre alguien se queda atrás, mosqueado…) y continúo con las bases del nuevo marketing:

La gestión estratégica de la cartera de productos: deja morir a los productos moribundos en lugar de subvencionarlos con un gasto publicitario que jamás recuperarás y concentra tus recursos en los nuevos y prometedores.

– El I+D: cómo desarrollar una vaca morada donde todas las demás son grises.  Ayudar a entender a los alumnos que innovar no es sólo fichar a los mejores ingenieros para que tu videoconsola sea la más tecnológica, sino cuestionar los estándares de la categoría de arriba a abajo:  ¿podemos utilizar un packaging más conveniente, práctico o medioambiental?, ¿distribuir el producto más cerca del alcance del consumidor?, ¿podemos ofrecer variantes a nuevos segmentos de mercado en los que antes nos daba espanto pensar?, ¿podemos desarrollar el mercado sugiriendo nuevas ocasiones de consumo?, ¿podemos utilizar el cross-branding para aumentar el alcance de la marca?

Contenido, contenido, contenido de marca!!!: cómo desarrollar una historia, que tus clientes identifiquen con tu marca, que te haga destacar sobre el resto, que aporte valor y así les estimule y retenga.

– El desarrollo de comunidades alrededor de tu marca, ¡y no sólo en Facebook!  Si tu territorio de marca mola, debes desarrollar actividades experienciales donde los clientes tenga la oportunidad de vivir la marca en directo.

El benchmarking: en mercados saturados, nuestro crecimiento pasa por atraer clientes de la competencia.  Siempre.  Por lo tanto invirtamos a conciencia en este campo.  Utilicemos los mapas de posicionamiento para saber que lugar ocupa nuestra marca y las de nuestros competidores en la mente de los clientes.  El análisis continuado de estos mapas terminará por revelar brand gaps, oportunidades

– El embudo de fidelidad: entender la enorme diferencia entre un enfoque de captación (e.d. anuncios a saco) o de fidelización (e.d. cuidar a los clientes que ya tengo, con acciones de permiso, planes de fidelización, incentivos y mecánicas member-get-member)

Einstein dixit:  “si hacemos siempre lo mismo, no esperemos obtener resultados diferentes”

Es hora de que los formadores (aún a riesgo de que nos quemen en una pira) comencemos a enseñar el Marketing desde una óptica diferente.

Saludos irreverentes.

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innovación

La paradoja de la innovación. ¿De qué te sirve ser el primero si luego no te recuerda nadie?

Leche ona 

Comparto con vosotros una breve reflexión espoleada por una historia de la que he oído hablar en la radio mientras medio intentaba dormir la siesta.

En contra de lo que pudiéramos pensar, el primer producto lácteo comercializado en tretra brik en España no fue de Parmalat, ni de Leche Pascual, ni de Central Lechera Asturiana, ni de Puleva… 

Fue de una marca llamada Ona.  ¿Alguien se acuerda de ella?  Este anuncio que he rescatado de una hemeroteca digital data de comienzos de los 60.  Ona era propiedad de una empresa asentada en Bilbao pero dirigida por un holandés.  Apenas fabricaban 5 litros diarios en briks triangulares, ya que la maquinaria funcionaba por métodos exclusivamente mecánicos y era pesada e improductiva. 

Con el tiempo la tecnología al servicio de la industria láctea fue avanzando.  Así como los hábitos de consumo de los hogares españoles.  La desaparición de la figura del ama de casa full time en las ciudades, disparó la demanda de productos con amplios períodos de conservación.  Y sin embargo, pese a haber sido la primera en llegar, Ona no llegó a beneficiarse de este boom.

Mi historia de abuelo cebolleta de hoy demuestra dos cosas:

– que una idea innovadora vale muy poco: tan poco como el tiempo que tardan tus competidores en fusilar la tecnología aplicada

– que lo que marca la diferencia entre los innovadores que desaparecen del mapa (Ona, Yahoo, Spar, Eiger-labs…) y los followers que llevan la ejecución de la idea a las cotas de mayor excelencia (Google, Mercadona, i-pod…) es la capacidad para descifrar las necesidades cambiantes de los consumidores y seguir aportándoles valor durante años, integrándose así en su mapa mental de marcas de referencia.

La innovación no es un fin.  Ya que innovar por sí solo no conduce al éxito empresarial perdurable. 

Innovar es un medio para destacarnos continuamente entre nuestros competidores y ante los ojos de nuestros clientes, en un reto de mejora continuo que no finaliza jamás.

Saludos irreverentes.

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branding innovación

El branding es el futuro del marketing: un intento de explicarlo en «cristiano»

El Marketing es marketing desde que un señor llamado Philip Kotler escribió un libro cuya primera edición apareció en 1967, subrayando que, en contextos de mercado crecientemente competitivos, no era suficiente con salir a vender coercitivamente lo que se había producido antes, sino que era necesario situar al consumidor en el centro del proceso, convirtiendo la satisfacción de sus necesidades en el objetivo principal de nuestra actividad.

LaboratorioEn palabras de Peter Drucker, no se trata de vender lo que producimos, sino de tratar de producir lo que sabemos que se puede vender.  Esta es la mejor definición de marketing que conozco.

En su libro, Kotler desarrolló un modelo denominado Marketing Mix que aún hoy sirve como modelo de referencia para quien trabaja en esto.  Según su reflexión (que, repito, tiene 43 años de antigüedad), nuestro campo de acción como marketinianos se reduce a:

– desarrollar productos acordes a las necesidades que detectemos en nuestro target,

distribuirlos del modo más eficaz posible, maximizando márgenes al tiempo que el producto está ahí donde el cliente lo necesita,

– comunicar nuestro mensaje al máximo número de clientes potenciales, minizando el coste por impacto,  

– comercializar nuestro producto en un precio capaz de cubrir nuestros costes de producción y distribución y aceptable por el consumidor. 

El problema es que durante estos 40 años el mercado ha cambiado de tal manera que el modelo setentero de Kotler (como él mismo se ha encargado de aclarar en numerosas ocasiones), se ha quedado obsoleto.  Es necesario reconocer que:

- innovar en el plano técnico es ya virtualmente imposible (lo comenté en un post anterior sobre innovación).  Y cuando lo es, nuestra competencia tarda pocos meses -o semanas- en mejorarlo.  Frecuentemente utilizo el ejemplo de aspiradoras Dyson en mis clases para argumentar este punto: id a comprar una aspiradora y ved cuántas incorporan ya el famoso sistema de succión por agua,

– la creciente concentración del espacio comercial en unas pocas manos determina que es igualmente inviable diferenciarse de la competencia en la estrategia de distribución,

– la dispersión de las audiencias y sobre todo el colapso de la eficacia publicitaria y de los ratios de captación (cada vez es más difícil atraer a un cliente nuevo con publicidad), nos hacen ver que es más aconsejable focalizarnos en la retención que en la comunicación masiva y coercitiva,

– y el precio se ha convertido en un componente cada vez más importante del posicionamiento de marca.  Hoy no podemos fijar un precio sin estudiar a fondo al consumidor y a la competencia.

Entonces, ¿cómo ser diferentes?  ¿Cómo distinguirnos de la vorágine de competidores en el mercado, si conseguirlo en base a nuestro producto, nuestra distribución o nuestra comunicación ya no es viable?

La respuesta es, con nuestras marcas.  Desarrollando marcas memorables, relevantes, consistentes y seductoras, capaces de activar la preferencia y la fidelidad de los consumidores.

Este año impartí un curso de Creación de marcas en IART.  Me consta que algunas alumnas se rebelaron ante mi insistencia de que el nombre y logotipo de una marca tienen una importancia marginal en el trabajo de Branding.  Alguna seguro que sigue enfurruñada.

Pero es que el Branding no va de diseño gráfico sino de construir un territorio de marca capaz de aportar valor al consumidor, estimulándole a establecer una relación duradera con nosotros.

Tattoo El Branding es indispensable para sotener una actividad empresarial  rentable en nuestros días.  El problema es que contadísimas escuelas de negocio incluyen en sus temarios esta emergente disciplina y contadísimos directores de Marketing se atreven a separarse del libro de Kotler del 67.  Normal: es mucho más fácil seguir invirtiendo en TV que replantearse un portafolio de marcas obsoleto.

El Marketing tal cual nos lo enseñaron está muerto.  Dejemos de hablar de Marketing Mix y empapémonos de valores de marca, de contenido, de patrocinios, de diálogo, de interacción, de permiso previo, en definitiva de cómo la marca puede aportar valor al consumidor. 

Hablemos de branding.

Saludos irreverentes.

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El incierto futuro de Orbyt/El Mundo y el modelo de negocio de los medios on-line

Leo un interesante artículo en Advertising Age que habla de los planes del mega-grupo mediático Condé Nast de recuperar los ingresos publicitarios que está dejando de ingresar en los últimos meses por medio de una estrategia de pago por visitar los contenidos de sus distintos sites.

Gq 

La tesis de Ad Age es que es erróneo pensar que la fidelidad de un lector le llevará a aceptar que un contenido que obtenía hasta ahora de modo gratuito, comience a ser de pago.  Estoy de acuerdo.  El valor que recibimos de un producto o servicio incorpora en la ecuación la variable precio.  Como vemos a continuación, a mayor precio (si las demás variables permanecen constantes), menos valor y por lo tanto menor satisfacción.

Formula valor marca

No hay nada más barato que "gratis".  Por lo tanto en el momento que empiezo a cobrar por algo que era ggrauito, el valor se desploma, sobre todo si puedo encontrar en otro sitio el contenido que busco.  Y, honestamente, en Internet se puede encontrar de todo con un poco de paciencia.

El pasado mes de Marzo, El Mundo lanzó Orbyt, su plataforma de contenidos digitales de pago.  Este negocio de nuevo cuño cuya desafortunada marca recuerda tanto a unos chicles, pretende cobrarnos 60 cts diario por acceder a contenidos ¿exclusivos? e "interactuar con sus periodistas", así como acceder a obsequios y ventajas especiales.  60 cts es demasiado.  Porque es 60 cts más caro que gratis.

Analicemos sus resultados hasta la fecha.  La versión en abierto de El Mundo -el diario on line más leído en español- cuenta con 24 millones de usuarios.  En 4 meses de actividad, Orbyt ha conseguido unos 10.000 usuarios de pago.  Algunas fuentes lo consideran un éxito.  Sin embargo, 10.000 usuarios de pago suponen unos ingresos mensuales similares a lo que el diario impreso genera en publicidad en un sólo domingo.

La historia no es nueva.  En el año 2.000 El País intentó un movimiento idéntico, clausurando el acceso libre a su diario.  Las consecuencias fueron dos:

– erosionar para siempre su base de lectores, entregando en liderazgo en bandeja a elmundo.es,

– tuvo que bajarse los pantalones y subir de nuevo la persiana.

Hasta que no me demuestren lo contrario, me parece una reedición del batacazo de El País.  Un gran esfuerzo de comunicación para que nos creamos el carácter premium de una oferta que realmente se puede conseguir gratis en otros sites. 

No lo veo al menos hasta que el i-Pad y similares se impongan como estándar de lectura portátil, igual que el MP3 se impuso al Discman y al Walkman.

La recomendación de Ad Age para los medios digitales que comienzan a ponerse nerviosos ante la desconfianza de sus anunciantes, es encantadoramente simple, pero creo que precisamente por eso, certera: innovar.

Internet juega a nuestro favor porque es posible medir la eficacia de la inversión publicitaria con un grado de fiabilidad imposible en otros medios.  ¿Por qué no aprovechar esta inmensa ventaja?  ¿Por qué no dejar atrás los vetustos banners, herederos de las vallas 8×3 y optar por…

– publicidad contextual,

– patrocinios dinámicos, como el acceso a contenidos premium previa visita/registro al site del anunciante

– pujas por el espacio publicitario en tiempo real (e.d. el modelo Google Ad Words),

– etc…

No es que la publicidad esté muerta.  Lo que está muerto es ese enfoque interesadamente inmovilista del que pretende venderla "al peso".

Por si alguien no se ha dado cuenta, estamos en crisis: la imaginación al poder.

Saludos irreverentes.

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SMART Y SPOTIFY: UN BUEN EJEMPLO DE CROSS-BRANDING 2.0

A menudo me soprenden favorablemente las creatividades que escucho en Spotify mientras trabajo en el ordenador.

Hace unos meses fue Burger King.

Hace unos días fue Smart.  Ahora que no se venden coches ni a tiros, y que ZP se lleva las ayudas por donde han venido, es imprescindible romper los manidos y casposos códigos de la categoría y encontrar un contexto diferencial y apropiado para presentar el producto con unas mínimas opciones de generar interés y preferencia.

Spotify puede ser un contexto apropiado.

La idea es muy sencilla:

– mientras estás escuchando música en Spotify aparece una cuña y un banner de Smart:

 
SMART SPOTIFY

– tiran de unos insights divertidos para llamarte la atención:  puedes visitar en Spotify listas de canciones que sólo te atreves a escuchar en privado, canciones que se te meten a capón en la cabeza y no salen, canciones de karaoke, canciones donde mueves la boca como un teleñeco porque no te sabes la letra… Dentro de estas listas puedes añadir tus propias canciones fetiche si quieres.

Canciones verguenza  

– el coche incluye un smartphone con acceso pagado a Spotify durante un año

– un 10 a la multi-conectividad de la campaña: una de las cosas más importantes en un mundo complejo y sobresaturado de información donde conseguir un segundo de atención de nuestro cliente es oro puro, cuando logramos por fin establecer contacto por primera vez, es vital allanar el terreno al siguiente encuentro.  Smart lo hace permitiéndote que te registres para una prueba de producto si así lo desesas.

Smart solicitud pruebaEl coste del smartphone con spotify dentro del precio del coche (9.390 euros) es ínfimo, y sin embargo sirve de base para crear una historia alrededor del coche.

Estamos hablando de una acción de cross-branding, donde Spotify transfiere a Smart sus valores de modernidad, dinamismo digital, diversión, compartir... vamos lo que casi ninguna
marca de coches nos ofrece.

Opino que esta publicidad tiene realmente más de información útil que publicidad.

La escucho y la almaceno en mi recámara.  Puede que yo no esté entre el 10% de consumidores dispuestos a comprarse un coche en un momento equis, pero sí comentaré la campaña entre mis allegados, mis alumnos, y en mi blog.

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Jobs certifica el fin de la era PC

Jobs

Leo un artículo en prensa con este controvertido titular que habla sobre la intervención del mandamás de Apple en un popular evento de nuevas tecnologías celebrado en la capital mundial de la informática, California.

Jobs opina que la migración de los PC´s de sobremesa a las tabletas digitales es inevitable.  Concibe los ordenadores de sobremesa como grandes dinosaurios que permanecerán en nuestros hogares y nuestras oficinas.  Pero en la medida que las ventajas de equipos más flexibles, portátiles y manejables cojan arraigo entre los usuarios más innovadores, los dinosaurios serán utilizados sólo por un pequeño grupo de individuos rezagados.

Jobs basa esta afirmación en sus 3 grandes victorias anteriores al frente de Apple, 3 grandes innovaciones que han marcado el desarrollo de la informática en el último cuarto de siglo.  Nadie negará que Jobs ha estado muy activo en estos años:

Lideró el lanzamiento en 1984 del revolucionario interfaz de Apple (el estándar mundial de sistema operativo Windows de Microsoft fue en sus orígenes una mera copia de aquel).  Hasta entonces los usuarios de informática lidiábamos con programas terribles que requerían tener el manual al lado como Wordperfect, Wordstar, DBase o Quattro.

Lideró el éxito en 2001 de iPod, que si bien no fue el primer reproductor de mp3 del mundo, sí es el que casi una década después de su lanzamiento consigue vender más de 20 millones de unidades cada Navidad. 

Lideró el éxito de iPhone, que ha acelerado la convergencia de dispositivos permitiendo a los consumidores centralizar en el teléfono todas las funciones que empiezan a ser imprescindibles en nuestro día a día: el teléfono, internet, la fotografía y el vídeo.

También me han interesado los fogonazos de indignación del algunos lectores del diario que en sus comentarios acusan a Steve Jobs de vender diseño glamuroso e insustancial, de plagiar a su competencia, de sacarnos la sangre -o intentarlo- cobrando por el software y las canciones en iTunes, hasta de frikismo…

Uno de estos lectores argumenta que la tecnología no ha hecho desaparecer a los destornilladores y que los viejos PC´s tampoco desaparecerán.  Estoy parcialmente de acuerdo.   Es verdad que en mi caja de la herramienta que no uso nunca (pero es un signo de masculinidad de los pocos que nos quedan a los hombres en el hogar conyugal ;) , sí hay destornilladores de los de siempre.  Pero también uno de esos con puntas de imán que facilita el trabajo.  Y si tuviese un poco más de interés tendría uno de esos destornilladores eléctricos…

Los dinosaurios seguirán en la caja de herramientas (ocupando además un montón de espacio), pero poco a poco dejaremos de hacerles caso, si nuevos dispositivos nos permiten hacer lo que queremos hacer (leer, ver, oir contenidos on-line, divulgarlos, editarlos, comunicarnos con los demás y desarrollar nuestro propio contenido) de un modo más sencillo, práctico y libre.

¿Qué hacemos? ¿Defenestramos a Jobs o le ponemos una estatua en el parque?

Saludos irreverentes.