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Si quieres atraer a tus clientes, siéntate a jugar con ellos.

Ultimamente me encuentro con muchos artículos sobre comunicación de marca efectuada en un contexto de entretenimiento.  Parece que lo que más obsesiona a sus autores es encontrar la etiqueta más apropiada para aplicar a estas campañas.  Como si no pudiesen llamarse publicidad… Sino Advertainment, Branded entertainment, Funny Marketing… la lista es interminable.

Esto de la comunicación en un contexto de entretenimiento no es una cosa de ayer.  De hecho, lleva rondando la cabeza de los publicitarios desde que en 2004, Burger King lanzó el microsite Subservient Chicken, un trabajo de la prestigiosa agencia norteamericana Crispin, Porter y Bogusky. Un actor oculto bajo un cutre-disfraz de pollo obedece las órdenes que le quieras dar desde un cuadro de diálogo a pie de página.  

Se trataba de un microsite dirigChicken03ido a fomentar el consumo de la nueva hamburguesa de pollo TenderCrisp, un producto que se prepara al gusto del cliente, es decir, “el pollo como tú lo quieras”.  La campaña hizo furor: unos días antes de su lanzamiento, el Director Creativo de la agencia envío a veinte amigos una versión no definitiva de subservient chicken.  Al final del día, el sitio había tenido un millón de visitas.  Cuando la campaña finalizó, los visitantes totalizaban catorce millones.  Las unidades vendidas del Tender Crisp aumentaron en torno a un 10% cada semana desde el inicio de la campaña, convirtiendo a este producto en el más exitoso sándwich de pollo jamás comercializado por Burger King.  Es más, el éxito de esta acción motivó a los mandamases de Burger King a confiar en la ruta del humar por la que ahora circula su comunicación de marca.

Si en su día no viste esta campaña o lo hiciste pero la habías olvidado, probablemente te estés preguntando si realmente podemos llamar a esto publicidad.

Mi respuesta es que le llames como te dé la gana. 

Intenta venderle una idea como esta a un cliente tuyo o ponla en marcha si trabajas para tu propia marca.  ¿La diversión que aportas a tu target hace que miles de clientes se congregen alrededor tuyo y eso termina por beneficiar a tus ventas?  ¿Puedes conseguir eso en un contexto de sobre-saturación publicitaria donde nadie te oye por más GRP´s que compres? ¿Qué más da cómo le llamemos?

Invitar a los clientes a jugar con nosotros nos da tanto miedo como llamar publicidad a todo aquello que no se parezca a un spot, una página a color, una valla 8×3 o un banner.  Nos da miedo porque supone transformar nuestra profesión en algo muy diferente a lo que ha sido hasta hoy.

Nadie diría que subservient chicken es una producción a la altura de merecer el rango de publicidad.  Pero estaremos de acuerdo en que Subservient era un contenido útil que la marca Burger Kig nos ofrecía de modo gratuito.  Está ahí para hacernos reír sin pedirnos nada a cambio. Para sorprendernos y empatizar con la marca.  Si consiguen eso (parece fácil…), será más fácil que viralicemos el contenido y el guiño que la marca nos ofrece, nos lleve a acercarnos un poco más a ella.

El propio CEO de Crispin, Porter & Bogusky, Jeff Hicks declaraba que “la tarea de la agencia es lo contrario a interrumpir (a los consumidores): crear contenido que les divierta, contenido de tal valor y utilidad que los consumidores no querrían prescindir de él.”

Subservient chicken y todas las campañas parecidas en las que trabajamos y trabajaremos cada vez más, orientadas a entretener al público objetivo con el enfoque de aportar utilidad (para generar pull) en lugar de interrumpir (push), son la publicidad del futuro.

Si no queremos decir que la publicidad está muerta, porque suena muy fuerte, al menos no intentemos protegerla colgando etiquetas inútiles a este nuevo enfoque de comunicación, para preservar el halo de glamour de la vieja publicidad.  ¿Se trata o no de poner en contacto a marcas y consumidores?   Entonces hablamos de lo mismo.

¿Qué opinas tú? ¿Estarías dispuesto a participar gustosamente o pagar por una campaña de este tipo?

 

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Aplauso para Pikolín: ¡esto sí es una marca con contenido!

Acustica

Viendo el Telediario de Cuatro, me encuentro con un breve reportaje sobre un experimento a cerca del efecto del ruido sobre el sueño.  Un voluntario se somete a un experimento en el que debe intentar conciliar el sueño en una de las zonas más ruidosas de Madrid (Nuevos Ministerios). Su cama está en un pequeño espacio tuneado con logos de Pikolín hasta arriba.

Calculo que este contenido habrá llegado fácilmente a un millón de televidentes en toda España, (y llegará a más en cuanto salga en los Telediarios de las otras cadenas), de modo suave y no intrusivo.  Un doctor explicaba los efectos del ruido sobre el descanso así como la metodología del estudio. 

Este experimento sucede a uno anterior en el que Pikolín insonorizó un edificio real de Madrid al objeto de demostrar las ventajas para el sueño de un entorno acústico soportable.

Se trata de la "campaña por la salud acústica" un inteligente acción con la que Pikolín consigue:

  • Desarrollar sus raíces de marca en el terreno de lo emocional.  Una marca de colchones hoy día ya no puede sostener su ventaja competitiva en un atributo racional de tipo tecnológico.
  • Subrayar su expertise como empresa que te permite conciliar el sueño en las mejores condiciones posibles.
  • Asociarse con una tendencia emergente como la eco-consciencia, un filón de futuro para las marcas que sepan aproximarse a él creíblemente y sin parecer oportunistas.
  • Y sobre todo, dotarse de un contenido interesante y útil: la mejor prueba de ello es que los saturadísimos Telediarios donde todo el mundo quiere entrar sin pagar, le den cabida a Pikolín.

En este link podéis ver todo el histórico publicitario de la marca, que ha evolucionado desde un posicionamiento centrado en aspectos técnicos (2006: firmeza adaptable) a uno claramente emocional (primero "el colchón solidario" en 2007 y ahora centrado en lo medioambiental).

Bien planteado, un diez para Pikolín y un ejemplo interesante para que muchas otras marcas aprendan.

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Si te interesa esto del contenido de marca, te interesará este libro.

Hace unos meses publiqué un post sobre un libro que me hizo interesarme mucho por esto del Brand Content.  Se trata de este libro obra de Joe Pulizzi y Newt Barrett, dos especialistas norteamericanos en un campo que está todavía muy verde por estos lares.

Get content

Desde siempre las marcas se han relacionado con sus clientes mediante mensajes unidireccionales y masivos, primando la repetición con el mínimo coste posible.  Antaño la cosa funcionaba.  La demanda superaba la oferta y los consumidores caíamos hipnotizados en las redes de aquellas fascinantes marcas que nos tentaban con sus discursos de superioridad.

Pero los consumidores nos hemos vuelto, francamente, unos cabronazos. Hoy un consumidor es un ser informado, exigente y con la capacidad de detectar y esquivar una interrupción publicitaria.  Puede comprar un DVR que bloquee y elimine los cortes publicitarios.  Puede buscar su serie favorita en Internet en lugar de esperar a que la pasen en TV.  Puede optar a una amplísima variedad de canales especializados en cable o vía satélite. 

Lo que el consumidor necesita para hacer más sencilla su tarea de enfrentarse a un hipermercado repleto de 40.000 referencias indiferenciadas es que le ayudemos a elegir.

¿Cómo?  Identificando qué información necesita y facilitándosela de manera no intrusiva.  Al contribuir a "educarle" o entretenerle y permitirle comprar mejor, estaremos más cerca de adquirir su confianza. 

El contenido puede ser todo esto:

  • consejos prácticos que demuestren nuestro expertise, como es el caso de Mi Special K de Kellogg´s,
  • revistas impresas o digitales como la de Eroski que no intentan vender los productos del hiper, sino ayudar a los clientes a consumir mejor, en un sentido general,
  • comunidades 2.0 como Home Made Simple de Procter,
  • aplicaciones o juegos como éste de Rexona for men,
  • podcasts como los de Ikea,
  • o vídeo on-line como el de esta marca ¡de sartenes!

La idea es siempre la misma: invertir en el consumidor antes de esperar recibir nada de él.  Si con ello conseguimos empatizar con él, se producirá automáticamente un efecto agradecimiento y las ventas llegarán.

Si tu marca está vacía, si no aporta un contenido, no se acercará a sus clientes. Y sin clientes, no hay marca.

 

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Digo adiós a mi blog… y recomienzo.

Hace año y medio que me puse a esto de bloguear.

Hay gente que me pregunta por qué lo hago.  Tengo 3 motivos:

  • VOCACION. Escribir es la única vocación real que creo que tengo (hasta hace bien poco vocación frustrada, y ahora en desarrollo).  No me cuesta hacerlo: es como una afición.  Otros coleccionan mariposas, ¿no?
  • NETWORKING. El blog me ha permitido conocer a un puñado de gente interesante estos últimos meses y ha sido un trampolín para conseguir publicar mis dos primeros libros.
  • VAGANCIA. Generar este contenido me adelanta el trabajo de mis clases.  A veces me piden hablar sobre un tema y sólo tengo que rescatar un par de posts y tengo el trabajo hecho.

Esa misma gente (hay personas que hacen muchas preguntas), suelen decirme que por qué soy tan negativo, que sólo doy caña sobre campañas y marcas que no me gustan y a veces no ofrezco soluciones en positivo.

Llevo tiempo pensando en ello y creo que tienen (tenéis) razón.

Como profesor y profesional del Marketing, y ya que escribo en un "medio público" (el mío, otra cosa es los lectores que tenga), me siento en la responsabilidad de debatir el camino adelante.  No basta con decir que la publicidad está muriendo.  Nos corresponde diseñar el nuevo camino a seguir en la era post-publicitaria.

Así que he decidido pensar en positivo y abrir una nueva etapa en el blog.  Esta es la parte cosmética:

  Cabecera no content no brand

Y esta es la reflexión que hay detrás.  Si queréis, mi pequeño manifiesto de andar por esta casa:

  1. Aunque nos interese el Marketing, somos consumidores y tenemos derecho a exigir.  Exigiremos buenos productos, calidad y publicidad no intrusiva.  Si una marca quiere conquistar nuestro corazón, debe hacerlo ofreciéndonos utilidad, no anuncios "creativos".  ¿Creativos para quién?
  2. Utilidad equivale a información trascendente, entretenimiento o incentivos.  Estas tres cosas caen bajo el paraguas de "contenido de marca".
  3. Si la publicidad de tu marca no ofrece información útil, no entretiene y no incentiva, no sirve.  Si sólo sirve para ganar premios en los festivales o para que el resto de la profesión te admire, no sirve.  Si no te ayuda a vender más, no sirve…
  4. Escucha a tu target, desarrolla un territorio de marca propio y aprópiate de él.  Cualquier marca puede hacerlo: sólo tienes que esribir tu propia historia y por supuesto hacerla creíble.  Si tu territorio es relevante al target, tendrás una coartada para crear y divulgar un contenido excitante que contribuirá a ampliar tu base de clientes fieles.
  5. El medio no es el mensaje.  El medio es lo de menos.  En una sociedad multiconectada lo único que quieres conseguir es relevancia, consistencia y que a través de sucesivos contactos, la fidelidad de tus clientes evolucione.  El mensaje es el medio: hazlo relevante y útil.

Cuando tu publicidad sí es útil al target, entonces hablamos de contenidos de marca y dejamos de hablar de anuncios egocéntricos y coñazo.

NO CONTENT = NO BRAND.

Te mando un fuerte abrazo y espero verte por aquí en el futuro.  Lo pasaremos bien.

Javier Regueira.

 

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Mi segundo libro sale en primavera :)

Un anticipo:

Big-brother "Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia no muy lejana. 

Las transacciones comerciales entre las personas se hacían de igual a igual.  El panadero vendía sus barras al herrero, el herrero los útiles de su forja al carnicero y éste su género al alfarero y así sucesivamente.  La única fuente de  información que existía sobre la oferta disponible era el boca a boca: las opiniones de cada cual sobre si éste o aquél producto era mejor que su competencia.

A finales del siglo XIX, la revolución industrial trae importantes desarrollos tecnológicos: la máquina de vapor  y la ingeniería de procesos permiten el desarrollo de la producción en cadena.  Los costes unitarios se abaratan gracias a la producción de tandas masivas.  Prima la idea de encontrar grandes mercados para dar salida a esos productos. 

Simultáneamente, comienzan a aflorar los grandes medios (periódicos, radio, televisión un poco más tarde) capaces de transportar mensajes publicitarios a audiencias cada vez más grandes.   Son los albores de la publicidad masiva: una manera sencilla y barata de hacer llegar un mismo mensaje a miles de consumidores, al objeto de activar su interés y sus compras. 

El boca a boca pasa a un segundo plano, y con él, el consumidor.  Los clientes se convierten poco a poco  en “audiencia”, su individualidad se diluye en un magma genérico e impersonal.  Y durante décadas las audiencias permanecen hipnotizadas ante la omnipresencia del Gran Hermano (Big Brother)[1], ese conglomerado empresarial-publicitario-mediático que controla qué hay que producir y vender, qué debemos ver y oír, qué debemos desear y comprar…

Años y años después, muchas empresas siguen empeñadas en regirse por este modelo de producción masiva, mercados masivos, y publicidad masiva en medios masivos.  Sin embargo hoy día, con los lineales saturados de productos clónicos, conseguir la atención de los consumidores es mucho más complicado que antaño.  Y el viejo recurso de repetir cientos de veces el mismo anuncio ya no produce efecto alguno en ellos.  

Simultáneamente una nueva revolución -la digital- disemina los contenidos y los puntos de contacto.  Este nuevo consumidor es un ser conectado, informado y crítico, que gracias a su smartphone, su ordenador portátil, la televisión digital, el DVR, el iPad…, selecciona sólo aquello que quiere ver, dónde, cómo y cuándo lo quiere.   No se limita a escuchar sino que opina en voz alta, e incluso interviene en el proceso productivo.  Además el  boca a boca, potenciado por las posibilidades que Internet ofrece, vuelve a contar como medio de divulgación para quien tiene algo que vender.  

Los repetitivos monólogos de Big Brother están condenados a extinguirse.  Para ser sustituidos por un diálogo interactivo entre las marcas –los nuevos entes llamados a ganarse la fidelidad de las personas para formar parte de sus vidas- y los clientes. 

Esta es la historia de cómo la curiosidad y la libertad de elección de los clientes ha terminado por imponerse sobre el inmovilismo del monólogo publicitario.

La historia de cómo las marcas podrán ser capaces de establecer relaciones humanas y equilibradas con sus clientes.

La historia de la muerte de Big Brother."


[1] Big Brother es el nombre con el que George Orwell bautiza al poder totalitario del estado, que controla y aliena a sus habitantes en su obra 1984.
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Una marca que emula el caso de las cajitas de Tiffany´s

Decíamos ayer… que la obsesión por utilizar la publicidad para ofrecer una imagen cosmética e irreal sobre nuestros productos puede producir el efecto contrario al deseado y alejar al cliente de nuestras marcas.

Los consumidores nos hemos acostumbrado a detectar la artificialidad del mensaje publicitario.  Lo identificamos igual que algunos ratones llegan a identificar una trampa después de ver muchas antes, y aprendemos a ignorarla o esquivarla activamente (los nuevos equipos DVR´s con disco duro incorporado que permiten bloquear los cortes publicitarios, el video on demand y el streaming on line nos lo permiten).

Estamos en el año 2010, y todo el mundo sabe que el recuerdo publicitario está bajo mínimos (esto es una evidencia objetiva, no una opinión). 

No obstante, veo que muchas agencias y anunciantes siguen insistiendo en la absurda idea (ya denostada por Leo Burnett  hace 60 años), de que para activar la intención de compra, lo mejor es ser creativos y producir un spot que se recuerde, cueste lo que cueste.

Estoy seguro que todos recordaréis este spot.

Lo que ya no me queda tan claro (a pesar de que nuestras ciudades y nuestras teles están empapeladas con este anuncio) es:

- ¿Cuántos habríais sido capaces de recordar la marca que está detrás de haberos mostrado el spot ciego (sin marca)? ¿Míster Proper?, ¿Raid?, ¿Cucal?, ¿Gillette?, ¿Nivea for Men?, ¿Google?, ¿Vodafone?  ¿Alguien realmente recuerda a LG?  Y más aún, ¿alguien ha cambiado sustancialmente su percepción sobre la marca LG después de ver este anuncio?

– ¿Cuántos habríais logrado expresar lo que nos está queriendo vender exactamente.  ¿Sprays mata-insectos?, ¿teléfonos móviles?, ¿contratos telefónicos?, ¿servicios de búsqueda on line?

Es un caso de libro (de los que cada vez veo más) donde el "gracioso y creativo" anuncio se ha comido a la marca.  El spot se ha convertido en un fin, en lugar de un medio destinado a activar las ventas del anunciante a quien tan caro han salido su producción y su emisión.

Personalmente me he tirado unos minutos googleando "anuncio calvo y araña" hasta que lo he encontrado.  No tenía ni idea que era de LG a pesar de que llevo días con este post en la cabeza.  Creo que esto debe hacernos pensar sobre el destino de nuestros euros publicitarios y la manera de construir nuestras marcas.

Después de ver el anuncio un montón de veces creo que lo que Optimus One de LG quiere vendernos un sistema rápido de búsquedas en Google a través del teléfono fijo.  Vamos, como si fuese un móvil.  Una especie de Páginas Amarillas al alcance de tu mano con sólo coger el teléfono.  Acabo de hilar toda la historia hace un segundo: está claro que debo ser torpe.

Me encantará escuchar vuestras opiniones…

Saludos irreverentes.

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Presenta tu marca en un contexto de entretenimiento, no de publicidad.

Hoy siguiendo a Fernando Alonso en los deportes de La Sexta, a ver si al final destroza todos los pronósticos y vuelve a ser campeón del mundo, me encuentro con una marca realmente inteligente que le patrocina: Silestone.

Batucada f alonso 
 
Hace años que les sigo de lejos y me gusta todo lo que hacen:

– Me impresiona que su fundador, Francisco-Martínez Cosentino, convirtiese un negocio de mármol del montón en un éxito internacional inventando las encimeras de cuarzo, capaces de mejorar espectacularmente la estética sin perder la dureza del mármol.  Ahora suena muy bien pero para llegar hasta aquí tuvo que endeudarse en un 200% de su facturación anual. Pasarlas canutas.  Y salir a flote.

– También que fuese el primer anunciante español en aparecer en el descanso de la Superbowl. (con Dennis Rodman de protagonista) e.d., lo mismo que salir los primeros el 1 de Enero en TVE, pero con 100 veces más audiencia.

– Y lo que me encanta de esta promo con Fernando Alonso es la capacidad de asociarse (requiere talonario, lo sé) con un deportista de primera fila que quizá no tenga una imagen tan amable como Rafa Nadal, Pau o cualquier futbolista de la Roja, pero que está íntimamente lígado (él y su equipo) con valores como la tecnología, la internacionalidad, la innovación o el liderazgo.  Idóneos para Cosentino.

Es como inyectarte en vena justo el combustible que necesitas, asociándote con un tercero para absorber sus valores por la vía rápida.  El contenido del evento es una declaración de cómo puedes contar las propiedades de tu producto (dureza, resistencia), como un contenido lúdico y no como un anuncio coñazo.

Poner un logo en el pecho de F. Alonso es, obviamente, muy caro. Pero la repercusión generada en los medios también es muy considerable.  Y sobre todo la oportunidad de contar su mensaje de producto en un contexto de entrenimiento,en lugar de hacerlo interrumpiendo con una historia convencional en un bloque de spots.

Saludos irreverentes.

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Hasta BIC tiene contenido de marca. ¿Lo tienes tú?

Me gustan las marcas que tienen la suficiente humildad como para bajarse de su pedestal publicitario y mostrar su lado humano.

Me acaba de llegar un información de BIC que me ha sorprendido favorablemente.  En su site www.littlebicworld.com echa mano de su propia historia y nos hace recordar lo iconográfica que es esta marca.  Con su inconfundible jingle, reproducido en esta nueva web en distintas versiones.

Para sortear el riesgo de ser visto como un mero ejercicio de "revival publicitario", BIC nos ofrece algunas sorpresas:Foto boli

– puedes importar una imagen y convertirla a una estética de trazos de boli azul, y llevarla a tu facebook: no es que eso te lleve a enamorarte de BIC de golpe, pero sí es una buena idea para viralizar entre tus amigos la posibilidad de hacerte un retrato a mano alzada en lo que se dice dos clicks.  Estoy guapo como un cerdo, que diría Jorge Martínez.

– si te sientes más creativo, la web contiene un concurso de clips donde puedes presentar tu propia versión del jingle de BIC y optar a un abanico de regalos de Apple.  Me parece quizá demasiado complicado como para que se dispare la participación, dicho lo cual van a tener una colaboración con Buenafuente en breve, lo cual sin duda amplificará el alcance de la acción.

Hay una estrategia que parece subyacer en esta nueva etapa de la marca y es el cada vez más recurrente "menos es más".  Resumo: nos estamos comiendo una crisis más grande que un caballo y como consumidores deberíamos aprender algo por el camino.  Entre nuestras opciones como consumidores se abre la posibilidad de comprar mejor, de manera más inteligente, de apostar por aquellos productos que prescinden de lo superfluo, aquellos que nos dan valor por el dinero que pagamos, y además, por su sencillez, contribuyen a un mejor uso de nuestros recursos naturales.

Si os fijáis, es la misma estrategia que emplean las grandes low cost como Ikea, MediaMarkt, RyanAir, Easyjet… (hace meses desarrollé este tema en otro post de este blog) sólo que trasladada a algo tan aparentemente simple y prosaico como un boli BIC.

Razón de más para que aprendamos de una estrategia así: si ellos pueden desarrollar contenido alrededor de un boli de plástico, tú también puedes.

Saludos irreverentes.

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Chupa Chups y Dani Martín: el artista musical como contenido de marca

Desde hace meses en Pop Up venimos moviendo distintos proyectos de patrocinio para artistas y otros productos musicales de nuestro portafolio.

Como cualquier empresa que empieza -y más si apuesta por una idea sustancialmente diferente como es nuestro caso-, el arranque implica una ingente labor de comunicación, incluso "educación" de nuestros clientes/partners (las marcas) acerca de nuesto modelo de negocio.

En estos últimos meses me he apoyado en este gráfico para explicar lo que hacemos.  Literalmente tendemos puentes entre las marcas y los consumidores, hartos de publicidad repetitiva y de interrupción.  En lugar de hastiarles con spots irrelevantes, el artista actúa como intermediario, asociando su contenido (útil y valioso para el consumidor final) a la marca patrocinadora, que es así percibida como un facilitador y no como un intruso.

MODELO NEGOCIO POP UP

Afortunadamente, cada vez son más los responsables de Marketing que entienden la necesidad de cambiar las reglas del juego en la comunicación de sus marcas.  Lo verdaderamente difícil es convencerles de que este puede ser un interesante camino a seguir.

Me encuentro en Internet con un esperanzador caso de la marca de caramelos Chupa Chups. 

Chupa chups 
  
Se asocian con Dani Martín, cantante de El canto del loco, para invitar a su primer concierto en solitario a sus consumidores con la siguiente mecánica (sencilla y clara y por eso potente):

– debes guardar los envoltorios de tus chupa chups,

– te das de alta en este site y acumulas tus códigos,

– cuántos más acumules, más posibilidades tienes de ser uno de los 800 elegidos.  Para hacer sentir al consumidor todavía más especial, ofrecen 15 pases "meet+greet" con Dani Martín a los 15 que más envoltorios envíen.  ¡Veo que hay una chica que en sólo unas semanas ya ha enviado ¡1.000 chupa chups!

Más que el previsible efecto inmediato en la rotación del producto, me gusta la evidente asociación de la marca con un artista joven, sin complejos y desenfadado como es Dani Martín.  Un poco como la imagen de marca de Chupa Chups cuya promesa de marca es "por un mundo menos serio".

Saludos irreverentes.

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Brand content: el único futuro posible para las agencias de publicidad.

Ultimamente estoy trabajando bastante (por motivos personales y profesionales) sobre la idea del brand content e.d. los contenidos de marca, y la importancia de construir el mensaje publicitario sobre historias que aporten un interés/un valor real al consumidor.

Leo un interesante post de Jean Marie Dru en el que insta a las agencias de publicidad a ponerse las pilas con esto del desarrollo de contenido.  No en vano, Dru es el sheriff mundial de TBWA, que es una de las agencias más gordas… 

En cuanto a las marcas, les recomienda:

1. Ejercer un rol editorial, lanzarse sin rodeos a desarrollar contenidos de marca que sean relevantes y útiles a los clientes.  Esto no tiene nada que ver con parir eslóganes publicitarios.  Los eslóganes publicitarios no ofrecen utilidad: con suerte -hoy día, mucha suerte- generan notoriedad y arrancan algunas sonrisas.  La utilidad viene de que Oreo nos invite a un evento con nuestros hijos, Heineken se haya convertido en uno de los grandes motores de la música indie en España, o T-Mobile Uk (ver vídeo más abajo) sea capaz de convocar a miles de personas para Karaokear al aire libre…

2. Entender cuanto antes que en un contexto de hipersaturación mediática, las marcas están compitiendo por la atención de los consumidores, no sólo con otras marcas, sino con los medios tradicionales e incluso con los Social Media.

El desarrollo de contenido para sus clientes es el único futuro posible para las agencias antiguamente llamadas "de publicidad". 

Lo cual se me antoja un reto bastante más atractivo que revolotear como cuervos famélicos a ver quién le hinca el pico a la inversión que ha salido de TVE…

Saludos irreverentes.