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El futuro del Branding: 90% estrategia, 10% contenido

Menuda marca, menudo anuncio

Hace más de cincuenta años, un viejo publicitario de Chicago llamado Leo Burnett, dijo aquello de “intentemos que la gente diga ¡guau, menuda marca! en lugar de ¡guau, menudo anuncio!”. Como precursor que era, ya entonces Leo Burntett se rebelaba contra la inclinación de la mayor parte de la profesión publicitaria hacia el efectismo (lograr un impacto rápido con los anuncios, entendiendo que llamar la atención era necesario y suficiente para activar la preferencia de los consumidores).

Leo

Eran otros tiempos.  Las marcas lo eran en un sentido meramente comercial y no necesitaban llegar al corazón de los consumidores: sólo a su mente.  Para ello bastaba con lanzar anuncios desde el altavoz de los grandes medios.  Estos medios no estaban saturados ni se habían multiplicado por mil, Internet no existía y llamar la atención de esta manera era un trabajo relativamente fácil. 

Construir una marca = destacar en una fiesta

La mala noticia con la que tenemos que lidiar quienes trabajamos hoy día en comunicación, es que construir una marca se ha vuelto mucho más difícil.

Porque para hacerlo ya no basta con parir un claim feliz y vociferarlo desde los medios.  De hecho, las marcas se construyen cada vez menos desde las promesas publicitarias (porque la publicidad es la herramienta en la que menos interesado está el consumidor), y más sobre las realidades (su producto y las experiencias que ofrece la marca, tanto en el punto de venta como en eventos y en el ámbito digital).

¿Qué harías para relacionarte con el resto de invitados en una fiesta?  ¿Vociferar desde la puerta lo interesante y atractivo que eres?  ¿O entrar a fondo en la fiesta, contando tu historia? (una historia que, si quieres tener éxito, ha de ser relevante para quien va a escucharla).

Si eres una marca y tu fiesta es el mercado en el que compites:  ¿cómo puedes destacar en ella cuando estás rodeado por cientos de invitados aparentemente iguales que tú?

La respuesta es la estrategia de marca

El boom del contenido como palabra clave de moda en Internet, en las escuelas de negocio, en las agencias y en los departamentos de Marketing está generando muchísima confusión.  Muchos pseudoexpertos en Content Marketing (ese híbrido de content curation, SEO y actividad social), nos prometen que sostener una conversación permanente con una tribu de usuarios en Internet es todo lo que necesitamos para construir una legión de clientes fieles.

Falso. 

En una fiesta, si hablas mucho sin haber pensado primero lo que tienes que decir, habitualmente la cagas.  En el mercado, si planteas acciones de content marketing sin pensar primero cuál es ese posicionamiento diferencial que te va a permitir capitalizarlas, habitualmente la cagas.

El contenido no es la respuesta a nuestros males: a nuestra falta de credibilidad y de empatía con el target, al carácter borroso de la mayoría de las marcas con las que convivimos (según un reciente estudio del grupo Havas, no nos importaría que el 70% de las marcas desapareciesen).

La respuesta es la estrategia de marca.  Sin una marca bien posicionada, no hay manera posible de contar una historia atractiva que interese, active y llegue a fidelizar a la audiencia.

De la estrategia de marca al contenido

Algunos creen que porque los anuncios están pasando de moda, las agencias de publicidad están pasando de moda.  Estoy en completo desacuerdo.

Las agencias sólo necesitan reconvertirse del mismo modo que la publicidad necesita reconvertirse.  Pero el que debería ser su principal valor de cara a los anunciantes (no esas falsas nociones de creatividad efectista, sino la estrategia) va a ser más relevante que nunca en el futuro. 

Este es el único camino que yo veo para posicionar una marca en un contexto de ruido e indiferenciación:

Beefeater_cartel

  1. Diseñar la estrategia de tu marca: el contenido de Beefeater es excelente porque su posicionamiento basado en las raíces de un Londres ecléctico y aspiracional es excelente.
  2. Apostar por una comunicación no intrusiva basada en ese posicionamiento.  Y no generalizo si digo que lo que interrumpe (lo que va dentro de un bloque publicitario o tras el artículo que lees en una revista) es el anuncio; lo que entretiene o informa es el contenido.  Por lo tanto, si tus raíces están en el Londres de Carnaby Street, el nacimiento del pop, etc., no te limites a recordarlo como un mantra.  Desmenuza esta historia en tantas piezas (tantos episodios) como puedas: eventos, apps, promociones, ediciones limitadas de producto, etc. 
  3. Velar obsesivamente por la consistencia de esa comunicación.   No quiero invitados esquizofrénicos en mi fiesta.  No quiero marcas contradictorias o difíciles de entender en mi vida.  Quiero contar una historia inequívocamente mía, transmitir con nitidez unos mismo valores en cada punto de contacto con el consumidor.
  4. No conformarnos con impactar: aprovechar las oportunidades que nos brinda lo digital para ofrecer al consumidor sucesivos punto de contacto.  Cada punto de contacto debe ser una mano tendida para que el consumidor avance hasta el siguiente: una promoción on pack debería dirigirnos a una web o una página en Facebook que nos permita transmitir mejor el ADN de nuestra marca.  Y no podemos permitirnos el lujo de que un usuario visite nuestra web sin que ella le propongamos nuevas experiencias que intensifiquen aún más nuestra relación. 
  5. Apostar por la creación de contenido útil íntimamente ligado a esa estrategia: porque es el contenido, debidamente amplificado en medios pagados el que puede canalizar miles de visitas a nuestros medios propios y terminar cascadeando en una fuerte corriente de boca a boca positivo a través de medios ganados. Recordemos una vez más que el boca a boca no es un medio, sino un fin que aspiramos a conquistar con nuestra actividad de comunicación: y es más fácil que la gente hable de un contenido (que le informe o entretega) que de un anuncio (que habitualmente le interrumpe).

Saludos a todos.

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Posicionar una marca en la era post-publicitaria (P. Point)

Os dejo hoy una presentación titulada "Marcas 2.0" que he utilizado varias veces en charlas y cursos de Branding y talleres de creación de marcas.

¿Se está extinguiendo el matrimonio marcas/publicidad?

La presentación aborda una circunstancia paradójica y que los profesionales de la comunicación de marcas debemos enfrentar en este momento: las marcas nacieron y crecieron de la mano de la publicidad a finales del XIX y en el pasado siglo.   Nacieron y crecieron con ella pero cada vez se benefician menos de ella.

La batalla por la atención (y no digamos la preferencia y la intención de compra de las audiencias) se ha recrudecido terriblemente.  Nos las vemos y nos las deseamos para contactar eficazmente con audiencias dispersas, esquivas a los anuncios y cada vez más abrazadas a un modelo de contenidos sin interrupciones

No obstante, el consumidor sigue necesitando y queriendo marcas en su vida: como referentes de calidad que facilitan sus decisiones de compra y como afirmadores de su estilo y su personalidad. 

Crear un posicionamiento vs. crear un claim publicitario

Las personas vamos a seguir queriendo marcas en nuestras vidas.  Pero no cualquier marca.   Toleraremos aquellas marcas que respeten nuestra intimidad, nuestro tiempo y nuestros gustos.  Y rechazaremos a aquellas marcas que sigan empeñadas en bombardearnos.  Porque estas marcas no nos aportan un valor real, todo lo contrario, no roban el valor más preciado en nuestros días: el tiempo.

Por tanto la pregunta del millón de dólares es:  ¿cómo podemos construir marcas nítidas y deseables -que el consumidor sí quiera en su vida- sin hipotecar nuestras finanzas con costosas campañas publicitarias cuya eficacia está cada vez más en tela de juicio? 

La respuesta es el posicionamiento de la marca.  El reto es construir marcas diferentes, nítidas y fáciles de entender.  Si una marca arranca por un posicionamiento diferencial y relevante para el consumidor, será mucho más fácil que su comunicación también lo sea.  Si por el contrario, una marca parte de un posicionamiento borroso o carente de diferenciación, frecuentemente tendremos que recurrir a uno de estos callejones sin salida, tan frecuentes en la publicidad que nos rodea:

  • El "overpromise": intentar enganchar por la vía emocional sin tener un fundamento real para justificar esas promesas.  Con lo cual el consumidor decodifica lo que le estamos contando como una "milonga" y desconecta…
  • Limitarnos a basar nuestra comunicación en argumentos racionales de superioridad imposibles de capitalizar en el largo plazo, ya que nuestra competencia puede hacer lo mismo que nosotros en cuestión de semanas.

La comunicación es una pata imprescindible para desarrollar una marca pero no debemos olvidar que hay un trabajo mucho más importante que escribir un claim publicitario: escribir un posicionamiento.

Ahí, va la presentación, es muy cortita, simplemente una invitación a la reflexión:

Marcas 2.0 from Javier Regueira

Toda vuestra: podéis entrar en Slideshare y bajárosla a voluntad (si decidís que os sirve para algo, claro está). 

Saludos a todos.

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Las 3 claves para comunicar una marca moderna: ADN+CRM+Narrativa

Hoy quiero contarte una historia que, como todas, comienza por un momento en el pasado.  Un pasado en el que las marcas trataban a sus seguidores como un magma indiferenciado que denominaban audiencia.

Por aquel entonces, la labor de comunicar una marca consisitía en encapsular un único mensaje de marca en un formato publicitario (spot, anuncio en revistas, cuña de radio, marquesina, valla…) y chutarlo tantas veces como el presupuesto nos permitiese.  

No se distinguía al consumidor en función de su intensidad de relación con la marca ni se escogían los mensajes con esta intensidad en mente.  Para aquellas marcas todo era masivo y monocorde: el mensaje, los medios, las audiencias.

El tiempo ha pasado y pese a que muchas marcas se resisten a cambiar, observo que hay 3 cosas que ya resultan totalmente imprescindibles para cualquiera que quiera desarrollar desde cero una marca equilibrada o bien reposicionar una marca con problemas.

Sólo son 3 cosas, muy simple

  • La primera es el ADN de marca.
  • La segunda es el CRM.
  • La tercera es la narrativa (también la encontrarás llamada storytelling por ahí).

Vamos a ello.

1. El ADN de marca

Hace años cuando te incorporabas por primera vez a una agencia de publicidad y recibías tu primer briefing, invariablemente te topabas con el término procteriano USP (unique selling proposition).  Para aquellos incipientes departamentos de marketing de los anunciantes, todo lo que una marca debía comunicar a su target era una única proposición diferencial. Esa era la única vía para ganarse al consumidor: hacerle comprender esa característica singular que nos hacía mejores que la competencia.

Los años han pasado y, como te puedes imaginar, con los lineales de los hipermercados repletos con 30.000 referencias, el 80% de las cuales están profundamente indiferenciadas, en la mayor parte de los casos simplemente no es posible encontrar esa característica singular que nos hace mejores que la competencia.

Porque en la mayor parte de los casos lo único capaz de hacernos mejores, lo único capaz de decantar la balanza del consumo a nuestro favor es la marca en su totalidad.  Y una marca jamás es un USP sino una compleja amalgama de valores y atributos.  Igual que sucede con los seres humanos, el posicionamiento de las marcas no se sustenta nunca en un único atributo sino en multitud de matices (como suele decirse, cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre). 

¿Queda alguien por ahí que adquiera un BMW por su motorización o su acabado?  ¿O lo escoges porque esa marca es una extensión de cómo te percibes y cómo quieres ser percibido?

La mejor herramienta que conozco para deconstruir una marca en todos sus atributos (racionales) y valores (emocionales) es el ADN de marca: una matriz parecida a ésta que te adjunto.

Adn jpg

Llámale como quieras (hace años en un curso especializado de Desarrollo y Creación de marcas en Leo Burnett Londres lo conocí como "brand essence") pero te aconsejo que elabores una matriz como esta para tu marca y la tengas bien a mano: es la Biblia que tú y todos tus colaboradores (agencias, profesionales de Retail, y por supuesto tus colegas de Recursos Humanos que tendrán que formar al personal de servicio al cliente) deben tener en cuenta. 

Porque permite responder a la única pregunta sobre la marca que realmente interesa al consumidor:  ¿de qué va esta marca?

Por cierto, asumo que ya lo sabes, pero no elabores el ADN de tu marca tú solo mirándote al ombligo.  Deja que tus consumidores hablen extensivamente sobre la marca, contrata a un instituto de investigación para que la elabore o, si trabajas para una PYME y andáis escasos de presupuesto, monta unos focus groups de consumidores en tu oficina para orientarte.

2. CRM

La era del "café para todos" ya es historia.  En un mundo donde las personas huímos de la publicidad como las ratas del veneno, no lograrás llegar al corazón de tu público objetivo lanzando el mismo mensaje a todo el mundo.

Esto ya no va de conseguir impactos.  (Considera las implicaciones negativas de la palabra "impacto": ¿realmente lo que quieres es lanzarle algo a tu cliente hasta que le alcance?).

Esto va de construir relaciones. 

Por eso necesitas pensar en términos de embudo:  no puedes tratar igual a la gente que acabas de conocer que a tus clientes más fieles.  Y la labor de estimularles para que transiten a la parte derecha del embudo no les corresponde a ellos, sino a ti. 

Embudo

Afortunadamente la tecnología puede ayudarnos:  quizá a cambio de un pequeño incentivo como gancho puedas conseguir el opt-in de algunos clientes e ir relacionándote con ellos.

Sin prisa pero sin pausa.

Y sin olvidar a los más importantes: tus clientes fieles.  Los que más ingresos te generan y los que además generan boca a boca positivo sobre tu marca.  Incentívales los primeros o te sucederá como a las grandes operadoras de telefonía, lastradas por cientos de miles de clientes perdidos cada mes como consecuencia de regalar el IPhone no a sus clientes sino ¡a los clientes de la competencia!

Finalmente, no conozco mejor manera de medir el ROI de tu plan de comunicación que monitorizar el embudo con la ayuda de un panel de consumidores (no tienes por qué gastarte mucho dinero; puede bastarte una muestra de unos pocos cientos con periodicidad semestral) cómo está progresando tu embudo.  Si su parte final se ensancha, es que estás haciendo un buen trabajo.  Si por el contrario sufres un atasco en su parte central, tendrás que escarbar para descubrir la causa.

3. Narrativa

De nuevo, es importante recordar lo que se nos enseñó: que para comunicar a nuestro target bastaba encapsular nuestro USP en un anuncio.  Producíamos una sóla pieza publicitaria y nos sentábamos a verla en el aire en los distintos medios.

Y de nuevo, esto también es historia.

¿Acaso tus hijos -o tus sobrinos, me da igual- prefieren el mismo cuento todas las noches o que les sorprendas de vez en cuando con algo nuevo?

¿No es más ameno ver las 6 entregas de Star Wars que ver la primera película 6 veces seguidas?

¿Por qué hemos convertido la publicidad en  "El día de la marmota" (la peli de Bill Murray donde cada día se repite sin cesar segundo a segundo el día anterior). 

¿Por qué no podemos pensar en clave narrativa y desarrollar estrategias de comunicación consistentes pero evolutivas, semejantes a entregas por capítulos? 

Transmedia
Me sorprende que una idea tan sencilla sea tan difícil de entender por la mayoría.  En el caso de las agencias, la mayor parte ni siquiera están dotadas de la estructura y el know-how para desarrollar comunicación de marca en un entorno transmedia.  En el caso de los anunciantes, entiendo que sea difícil aventurarse por un camino diferente al que te enseñó la Universidad, quizá el Máster del Instituto de Empresa, tu antecesor en el puesto y tu jefe.

O quizá estés pensando que tu marca es demasiado gris como para generar una narrativa propia.  Pues no.  Si una empresa de batidoras como Blendtec (sí, batidoras caseras) ha logrado multiplicar sus ventas por 4 gracias a una estrategia de contenido "humorístico" con la serie "Will it blend?", tú también puedes.

Ya está

Te dije que sería simple.   En este azaroso viaje de la comunicación de marca, tan pesado por toda la palabrería, el oportunismo y la resistencia al cambio que padecemos, no necesitas más carga en tus alforjas que estas 3 cosas:  un ADN de marca, una estrategia CRM y un enfoque de comunicación narrativa.

Buen viaje.

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Agencia vetusta vs agencia moderna: ¿en qué lado estás?

Tanto si trabajas en una agencia como en un anunciante, coincidirás conmigo en que la profesión publicitaria está viviendo su punto de inflexión más acentuado en los más de cien años de historia que acumula.  Es un tema que intenté abordar en "Big brother is dead" y al que no tengo más remedio que volver: es el plan nuestro de cada día.

Los foros sectoriales, los medios especializados on y off line y las asociaciones se mantienen ocupados debatiendo sobre:

La realidad es que tanto uno como otro debate son completamente irrelevantes.  El futuro de la publicidad no pasa por recuperar un formato basado en la repetición y la interrupción en un único canal.  Ni tampoco por pelearnos a cerca de si debemos invertir en banners o en páginas a color en revistas.

El único debate que deberíamos avivar es cómo convertir a la publicidad en algo que el consumidor sí desee ver.  Sólo así los anunciantes lograrán alcanzar sus objetivos de notoriedad, likeability y conversión.

Sin embargo, es más que probable que si trabajas EN una agencia, o si trabajas CON una o varias agencias, encuentres que el modelo por el que se rigen se parece a este:

El enfoque de ayer

Ayer

  1. Investigar al consumidor para tratar de encontrar insights susceptibles de ser utilizados en la comunicación.
  2. Encapsular esos insights en formatos publicitarios de pequeña extensión, de tal manera que puedan ser repetidos de forma continuada.  Los anuncios deben ofrecer al consumidor una "solución" para ese "insight" que hemos descubierto.
  3. (Hasta los 90, cuando entran en juego las centrales de medios):  desarrollar un network de contacto con los medios y acumular suficiente masa crítica de campañas como para conseguir los mejores resultados de coste por impacto.

El enfoque de hoy (porque sin él, el mañana simplemente no existe)

Hoy

  1. La obsesión con la captación de insights de consumidor pierde su sentido.  Ninguna agencia puede superar el conocimiento que atesora su cliente sobre el target.  En lugar de obsesionarnos con el consumidor y cómo atraer su atención por medio de un brillante fogonazo de creatividad, debemos comprender el ADN de la marca a la perfección para desarrollar un territorio apropiable para ella, a partir del cual se pueda crear y comunicar una historia relevante al target. 
  2. Cuando tenemos este territorio, todo es mucho más fácil.   Esto ya no va de producir cápsulas publicitarias de forma industrial, sino de desarrollar una historia a medida que emana de la marca y que va evolucionando y sorprendiendo al consumidor continuamente.  Para ello una agencia debe dominar el mundo de la comunicación en todas sus vertientes, siendo capaz de detectar y explotar las oportunidades que se presenten.  No es fácil que los fans vengan a nuestra web a buscar el contenido, por eso es importante ponerlo a su alcance.
  3. La relación del consumidor con la marca (engagement) ya no es consecuencia de alcanzarle con un anuncio, sino de involucrarle por medio de una historia relevante y consistente.  Esa historia debe ser siempre la misma: en nuestros eventos, en nuestras redes sociales, en la TV, en el punto de venta, en un e-mailing, etc.

Pienso en ello y me doy cuenta de que urge un triple cambio de mentalidad:

  • De artistas del eslógan, las agencias han de pasar a convertirse en "contadoras de historias".  Es lo que algunos llaman pedantemente storytelling (en este link tienes un ejemplo reciente de la marca Mini). Si emitimos mensajes estáticos y repetitivos, los consumidores mirarán para otro lado.  Si les entretenemos con un contenido cambiante y sorprendente, vendrán a por más.
  • Además, las agencias deberían desarrollar una mentalidad de "productoras".  El primer examen que una campaña debe aprobar es el del entretenimiento.  Es erróneo pensar que un anuncio de Fairy compite por la atención de los televidentes con un anuncio de Mistol.  O que uno de BMW lo hace con Mercedes.  Los anuncios compiten con los contenidos que sí deseamos ver (un partido de fútbol, un documental o una película), y naturalmente, pierden la batalla el 100% de las veces… ¿no es hora de que lo admitamos y busquemos una manera diferente de hacer las cosas?
  • De "buscadores del impacto" las agencias han de pasar a convertirse en "gestores de relaciones".   El GRP es una medida caduca, que no nos sirve para calibrar la eficacia de una campaña.  ¿Qué importa quién declare haber leído una revista o visto un programa de TV, si cuando es el anuncio lo que está ante sus ojos en lugar del contenido que han elegido ver, simplemente lo ignoran? 

¿Qué modelo sigue tu agencia?  ¿Hasta qué punto está preparada para reconciliarse con el consumidor?

Saludos a todos.

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Harley Davidson: la marca señala el camino del contenido, no al revés

Frecuentemente cuando hablamos de contenidos de marca y de las enormes posibilidades que nos brinda el nuevo consumidor/creador, en términos de co-creación de comunicación, perdemos la perspectiva de para qué sirven los contenidos.

Ciertas voces (por otro lado bastante poco cualificadas) proclaman que la dirección de la marca se establece a base de asociarse con contenidos creados por terceros, cuando estos alcanzan una cierta popularidad por sí mismos, y que es el consumidor el que libremente debe decidir el signo de su narrativa.

¿Intentamos recuperar la perspectiva entre todos?

¿Por qué apostamos por los contenidos?

En un contexto de medios hipersaturados, fragmentación de las audiencias y creciente implantación de tecnologías que nos permiten bloquear las interrupciones publicitarias, muchos vemos que el único futuro posible para la transmisión de mensajes de marca (la centenaria publicidad) es ofrecer valor en el seno de ese mensaje.  E.d. informar o entretener para así reconciliarnos con esa audiencia y que no sólo no nos bloquee, sino que acuda proactivamente a por más y nos ayude a construir todavía más audiencia viralizando nuestros mensajes.

Esto de apostar por un enfoque "pull", valiéndonos para ello de contenidos, no es una herramienta de moda, es una manera de comunicar. Como dijo David Ogilvy, "si la publicidad no sirve para vender, no sirve para nada".  Y en nuestros días podemos añadir: si no sirve para atraer el interés y establecer puentes perdurables con el target (esto es justamente lo contrario a conseguir un impacto fugaz), tampoco sirve.

¿Quién paga la fiesta?

Apostemos por una estrategia de contenidos o por el clásico modelo de interrupción y repetición, estamos en esto por las marcas que pagan la fiesta.

Son ellas las que tienen novedades que comunicar, promociones que contar y lanzamientos que transmitir al mundo.  En cuanto a los que trabajamos en comunicación, si ayudarles a comunicar todo eso redunda en que los consumidores tengan una oferta más completa donde escoger y más criterio para comparar mientras respetamos su tiempo, nuestro trabajo puede ser no solo rentable sino también ético y sostenible.

Pero… una vez más: recordemos que "es la marca quien paga la fiesta" (esta es de Risto Mejide).

¡La comunicación no es lo único que comunica!

Quizá os parece que os llevo mucho más atrás, pero saber lo que es una marca, entender su complejidad y la manera como se relaciona con su público (o con su tribu de fans, como prefiráis llamarle) es clave.

En un excepcional libro titulado ON BRAND, que para mí sigue siendo el mejor libro de Branding jamás escrito (por Branding me refiero a la creación y gestión de marcas modernas, no a parir logotipos), Wally Olins nos explica su modelo de los 4 vectores de marca.  Olins apunta que la comunicación (y por supuesto los contenidos, como forma de comunicación que son) no es más que una de las 4 vías posibles para relacionarnos con nuestro target.

Permitidme que utilice el ejemplo de la mítica marca Harley, y os hable de sus 4 vectores para ilustrar mi argumento:


Vectores harley

  • Evidentemente, la comunicación es importante: todo lo que Harley dice a través de medios propios o pagados (y que llega hasta nosotros) incide de un modo u otro en la percepción que tendremos sobre la marca.  Puede incidir negativa o positivamente.  
  • Después viene el producto: esa moto que vemos pululando por una carretera, en una película, quizá la que un familiar o vecino ha montado o quizá la que nosotros mismos hemos tenido la oportunidad de probar.  Su motor, su estética, su característico ruido, su estilo de conducción.  Una moto es un vehículo que nos lleva de un sitio a otro, pero también un excelente transmisor de atributos y valores que terminan alojándose en el único lugar donde habita una marca: en la mente del consumidor.  ¿Acaso esta edición limitada Harley Custo no os dice cosas sobre la marca?


Harley custo

  • El entorno físico, e.d. ese concesionario donde podemos probar la moto o ese evento de Harley al que hemos asistido, también nos transmitirá valores, sensaciones, que a su vez contribuirán a alejarnos o acercarnos a la marca.
  • Las personas: es indudable que los usuarios de la marca (y en algunas marcas sus propios empleados), también contribuyen de forma significativa a formar ese posicionamiento de Harley en nuestras mentes.  ¿Qué opinión tenéis por ejemplo sobre las quedadas de las tribus de Harley?  Porque suele estar polarizada…

 

¿Cómo construir la historia de la marca?

La mayor parte de los expertos en Branding (e.d. los expertos en marcas) coinciden en que, de estos 4 vectores la publicidad es precisamente el que pinta cada vez menos en la tarea de vincular marca y usuarios.  Coinciden también en que la relación se construye trabajando equilibradamente con los 4 vectores, de forma que transmitan consistentemente lo mismo.  

Si ben es cierto que la marca es siempre propiedad del consumidor (la marca no existe fuera de la mente del usuario) y que jamás podremos imponerle cómo debe entenderla o vivirla, la marca tiene la responsabilidad de actuar como un facilitador, estimulando la conversación al proponer al usuario un universo atractivo que le resulte:

  1. atractivo,
  2. con el que llegue a identificarse,
  3. y que le haga pasar de la identificación a la implicación activa, contribuyendo a amplificar con sus propias aportaciones de contenido y recomendaciones.

Harley jamás ha dejado las riendas de la historia de su marca totalmente en manos del consumidor.  Le ha permitido por supuesto (no tiene más remedio), que intervenga pero jamás ha dejado de monitorizar y estimular el proceso. 

La manera de construir una marca inteligible, estimulante y por encima de todo, adoptable por los fans es comunicar de forma consistente por medio de TODOS esos vectores, un mismo universo de situaciones, personajes, sensaciones y valores.  Si el punto de partida no es un excelente conocimiento del consumidor, unido a una planificación profesional del posicionamiento de marca, significará que no tenemos estrategia.  

Y una marca sin estrategia tiene todos los boletos para perderse en la tormenta del mercado como un barco sin rumbo.

Saludos a todos.

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¿Cuál es el cometido de la creatividad en el ámbito de los Contenidos? (pdf)

Ayer tuve la ocasión de abrir la jornada formativa "¿Qué sabes de Branded Content", invitado por Fernando de la Rosa, fundador de Foxize School y (en mi opinión) autor del mejor blog de Marketing que existe en español:Titonet.  En la jornada intervinieron también Josep María Tribó de Content Matters, Eduardo Lazcano de Pernod-Ricard y Risto Mejide.

A mí me pidieron que hablase sobre Branded Content y creatividad o (como yo lo entendí), del papel que debe desempeñar la creatividad en el ámbito de los contenidos.  

Aunque habría sido una gran oportunidad para quedarme callado porque ni soy creativo de profesión (¿realmente alguien se siente cómodo diciendo que es creativo cuando le preguntan a qué se dedica?) ni de talento.  Sin embargo voy a compartir con vosotros mi presentación de ayer, que tiene que ver con lo que creo que nos debe aportar la creatividad en publicidad: en general, y en particular, refiriéndonos al ámbito de los contenidos.

Aquí la tenéis.

Y aquí paso a explicarme.

¿Qué es la creatividad?

El primer recuerdo que tengo de mi convivencia con la creatividad es uno de los viernes en los que el Presidente de Leo Burnett Miguel Angel Furones nos convocaba a algunos ejecutas de la agencia a su despacho/santa santorum, a ver reels de publicidad con él.  Luego nos proponía un quiz consistente en que debíamos determinar qué anuncios eran "más creativos" y cuáles menos.

Yo no acertaba jamás.  

El cien por cien de las veces obtuve las peores puntuaciones del grupo.  Eso me frustraba un huevo y llegué a pensar que no servía para trabajar en publicidad (cosa que realmente confirmé muchos años después… me ha ido bastante mejor como anunciante y ahora como empresario).

Muchos años después, al recordar estas reuniones mientras escribía "Big brother is dead", me dí cuenta de que realmente Furones, un tipo sumamente inteligente, sólo quería inspirarnos.  

Y que la respuesta realmente no importaba.  De hecho, endiosar a la creatividad como un fin en sí mismo, como una especie de energía invisible que se manifiesta como un relámpago para producir anuncios ingeniosos y memorables, es un error.  Porque equivale a infravalorar la verdadera utilidad de la creatividad:  activar el recuerdo, la empatía con la audiencia y la intención de compra.  Como decía David Ogilvy: "si un anuncio sirve para vender, entonces sí es creativo".

Otro gran publicitario (Leo Burnett), decía que habremos perdido el Norte si pensamos que nuestro cometido es crear anuncios que despierten la admiración de la audiencia.  Lo que realmente debemos intentar es que esa audiencia admire a las marcas que firman esos anuncios.

¿Cuál es el cometido de la creatividad en el ámbito de los contenidos?

Si entendemos los contenidos de marca como un nuevo enfoque publicitario orientado a aportar valor al target (entendamos "valor" como entretenimiento o bien información), entonces la creatividad debe ponerse al servicio de generar ese valor.

Por eso creo que hay tres transiciones que deben darse inevitablemente en el seno de los equipos creativos en las agencias:

  • Del USP a los territorios de marca (aunque esto se refiere más al ámbito del planning, siempre he pensado que el buen creativo debe acercarse lo más posible a la realidad del consumidor y de la marca): una marca ya no puede sustentar su diferenciación en un único beneficio que cualquier competidor podría fusilar en cuestión de semanas.  El principal activo con el que los fabricantes pueden contar para diferenciar sus productos es precisamente la marca: y la marca no es un monolito que pueda construirse alrededor de una única promesa, sino un ente complejo, un conjunto de valores (emocionales) y atributos (racionales), una amalgama de virtudes y defectos.  ¿Acaso las personas no somos así?  Pues las marcas también deben serlo, si quieren que las aceptemos con naturalidad en nuestras vidas…  Recrear el universo donde habitan (con sus lugares, situaciones, personajes, objetos… es IMPRESCINDIBLE).  Si no sabemos crear estos territorios antes de aproximarnos siquiera a la tarea de proponer contenidos a nuestros clientes, tenemos un problema muy serio.
  • Del copy a las historias: nuestro trabajo al escribir titulares y eslóganes se parecía al de un poeta.  Se trataba de lanzar mensajes fugaces, que pudiesen impactar fácilmente en la audiencia.  Ahora nuestro trabajo se parece más a la prosa: porque tenemos que cultivar (guionizar, producir y distribuir) en ese territorio previamente definido, historias atractivas con las que el usuario no sólo empatice de forma continuada, sino que las interprete como algo propio y merecedor de ser compartido.  Un buen copy puede no ser un buen guonista… o sí.  Cada uno conoce a la gente con quien cuenta en sus equipos.
  • De la dirección de arte al diseño al servicio de la producción: porque entretener también significa renunciar al efectismo, al impacto fácil, y concentrar nuestros esfuerzos en diseñar (a nivel gráfico y audiovisual) esos universos narrativos que las marcas necesitan.  Nuevamente, los que venimos de publicidad necesitamos un ejercicio de humildad para entender que si la publicidad no entretiene, ya no alcanzará sus objetivos de eficacia y por tanto debemos aprender de quienes saben de entretenimiento (productoras y medios).

Y hasta ahí llegué.  

Comparto con vosotros que estas reflexiones no proceden de ningún libro, y por supuesto no son ningún dogma.  Son fruto de mi experiencia y de los errores que hemos cometido produciendo contenidos grises que no tenían valores de entretenimiento, escribiendo copys pestiño que solo nos parecían interesantes a nosotros cuando los escribimos, y componiendo diseños efectistas pero que no añadían nada a la construcción de la marca.

Saludos a todos.


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Por qué el branded content nunca puede ser publicidad encubierta

Esta semana me he encontrado varias veces con el mismo argumento:  parece que hay gente que piensa que cuando apostamos por un contenido de marca, pretendemos encubrir un mensaje publicitario.  Colársela al consumidor, en definitiva.  Que somos unos Maquiavelos de pies a cabeza.



Maquiavelo
Estos mismos profesionales suelen añadir que por eso hay que reducir la presencia de marca en los contenidos al mínimo: para evitar que alguien nos acuse con el dedo.  Alguien que puede ser Autocontrol, nuestra competencia o un consumidor agraviado.

No puedo estar más en desacuerdo.  Permitidme que os explique por qué.

Desde el punto de vista legal

En el ámbito de la protección del televidente como sabéis la norma a nivel europeo se ha unificado alrededor de la Ley 25/1994, que incorpora los requerimientos de la Directiva 89/552/CEE26 conocida como la “Ley de televisión sin fronteras”. Básicamente, el legislador pretende controlar el nivel de saturación publicitaria fijando un número máximo de minutos de publicidad que un medio puede emitir legalmente.  Al ser éste el único baremo cuantificable que se utiliza para calibrar si una cadena se mueve o no en los márgenes que la ley admite, esta sólo puede aplicarse si existe una distinción evidente entre contenido editorial y comercial, cosa que no siempre sucede cuando el mensaje de marca se aloja dentro de la programación en lugar de hacerlo en un bloque publicitario.  Por tanto, lo que está dentro del contenido cae, de momento, en el terreno de la indefinición.

Por su parte, la Ley 22/1999, que recoge las disposiciones comunitarias más recientes, en su artículo 3 define como publicidad todo aquel mensaje que sea emitido a cambio de remuneración o mediante contraprestación, por encargo de terceros en el marco de una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional y con el fin de promover la contratación de bienes o servicios o bien determinadas actitudes y comportamientos entre los telespectadores.

En definitiva, si la marca produce un contenido y como productora que es, no remunera al medio que lo emite (¿Gestmusic o Zeppelin lo harían?), la presencia de marca en su interior no podría ser considerada publicidad por ninguna de estas dos leyes.

Y a esto aspiramos los que trabajamos en contenidos de marca:  a que nos dejen producir y airear nuestros contenidos.  Y a que dejen juzgar a las audiencias si merecen estar en antena o no.

Lo que sucede es que no es el legislador quien quiere seguir viendo a las marcas en los bloques y no en los contenidos en las parrillas de programación…

Desde el punto de vista ético

Quienes nos han enseñado desde que tenemos uso de razón que las marcas sólo pueden aparecer en pantalla si primero pasan por caja, son las televisiones.  Es así de sencillo: si quieres salir en mi serie, o en mi magazine, págame.  

Si no, le pondré una etiqueta a tu refresco para tapar la marca o diré "un conocido refresco de Cola" para aludir a tu marca aunque todo el mundo sepa cuál es.

Ridículo.

Porque los consumidores tenemos asumido con total naturalidad que convivir con las marcas es perfectamente asumible.  Que comparten nuestro espacio cotidiano, nos acompañan y hasta, en algunas ocasiones, contribuyen (formando parte de nuestro pequeño repertorio de marcas afines) a autoafirmarnos y a explicar con mayor facilidad quiénes y cómo somos.  Si no nos molestan en nuestra vida real, no tienen por qué hacerlo en la pantalla.

Lo digo a menudo: lo que nos molesta no es la presencia de marcas alrededor nuestro.  Lo que nos molesta es la publicidad coñazo que no hemos solicitado.

No necesitamos que nadie nos proteja conduciendo a las marcas, cual ovejas en un redil, a un bloque publicitario.  Somos perfectamente maduros para saber si una marca está marcando paquete innecesariamente o o aportando tal valor que su presencia no nos importa.  Procesaremos ese acto de intrusismo y actuaremos en consecuencia en el próximo acto de compra.

Todos recordaréis aquellos escandalosos primeros planos de Puleva en la mesa del desayuno de "Médico de Familia" o los habitantes del pueblo de "Doctor Mateo" que no bebían otra cosa que Estrella Galicia en el bar.  Y también la naturalidad con la que toleramos la profusión de logos en el salto Red Bull Stratos.

Si un contenido me entretiene:  ¿importa algo que lo haya producido El Deseo, la MGM o Red Bull?  Nos importa un bledo.  Lo consumimos y lo disfrutamos.

Eso es lo que las TV´s necesitan entender: que en el contexto mediático que el futuro nos deparará sí o sí, las marcas cada vez ejercerán más como editores/producers y menos como marcas.

No estamos intentando interrumpir.  No estamos intentando engañar.  Estamos intentando entretener, mientras protegemos el tiempo de los televidentes, que es su bien más escaso.  Si esto no es profundamente ético, ya me diréis…

Mi conclusión

Sigamos en ello.  Sigamos apostando por una comunicación no intrusiva.  Creyendo en las marcas y en su capacidad para relatar historias interesantes que la gente adopte como propias.

No estaremos engañando a nadie. Y no terminaremos en chirona.

Y si terminamos, os veo allí.  A vosotros y a Bárcenas.

Saludos a todos.

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branding

Google, Ikea, Mercadona: las 3 marcas que mejor conectan con el consumidor. ¿Por qué?

Me entero por la prensa que el grupo Havas acaba de presentar los resultados del estudio "Meaningful Brands" donde se pretende identificar las marcas que mejor conectan con sus clientes y ahondar en los motivos que provocan tal conexión.

Nos dicen que las tres marcas más relevantes para los españoles son Google, Ikea y Mercadona.  Me pongo el gorro de consumidor y reflexiono en voz alta sobre por qué creo que están ahí.

Google

El, para muchos, nuevo Gran Hermano, justo cuando el oligopolio televisivo que ha dominado el panorama publicitario en los últimos 50 años se está resquebrajando.  El mayor vendedor de publicidad de la tierra, superando de largo los 20.000 millones de dólares, muy por delante de los mayores conglomerados de agencias.  Curioso: el mayor vendedor de publicidad del mundo no es una empresa de publicidad, sino un buscador.

Google
Esto nos lleva al valor único de la marca: Google se ha convertido en un puente universal de acceso al conocimiento y a la información, que (y lo subrayo porque esta es la clave de su conexión con el usuario) hoy por hoy carece de sustitutos perfectos.  Es decir, si Google desapareciese de la tierra, la mayoría de nosotros nos echaríamos las manos a la cabeza.

Ahora mira alrededor.  Mira tu ordenador, las zapatillas que llevas en los pies, tu reloj:  ¿te echarías también las manos a la cabeza si esas otras marcas desapareciesen?  Probablemente no.

Y la diferencia de valor entre Google y esas otras marcas, coincidiremos en que tiene poco que ver con la publicidad.  Google se ha convertido en quien es por la solución que aporta.  Para convencernos de que esa solución es único no han necesitado prometérnoslo con anuncios, sino demostrárnoslo.   Y continúan escribiendo su historia intentando convertirse en la meta-compañía que tanto desean Amazon, Facebook, Apple…, una corporación con intereses en el ámbito del Hardware (Google Phone, Google TV), de la actividad Social (Google+), del software (Android) y por supuesto de los contenidos.

Ikea

Otra marca sin sustitutos perfectos.  Que ha construido su ventaja competitiva (esto también es curioso, encontraréis pocos ejemplos iguales) simultáneamente en el plano de la diferenciación (diseño del producto, experiencia en el punto de venta, concepto de auto-transporte y montaje) y del liderazgo en costes (producen más barato porque diseñan con el PVP en mente, luego pueden vender más barato).  La conclusión es que sus competidores se ven forzados a cerrar mientras ellos se hacen cada vez más grandes.

Y cuanto más grandes se hacen, elevan un barrera de entrada más y más alta que descorazona a cualquier competidor.

Es justo aplaudir lo que la publicidad ha hecho por desarrollar el significado de la marca en España.  Asociándola con la recuperación de ese espacio de intimidad y relax que es nuestro hogar, y que antes de que ellos nos lo dijesen, probablemente teníamos olvidado.


Ikea
Me sigue alucinando que ese mensaje sea tan bien recibido por el target, que la marca sea capaz de transformar su claim en un felpudo y coloque cientos de miles de unidades en las puertas de otros tantos hogares españoles cuyos habitantes ¡han pagado por ellos!

Mercadona

Una marca que no deja a nadie indiferente:  sus competidores y un gran número de fabricantes les odian.  Porque les complica la existencia.


Mercadona
Y, mayoritariamente, los consumidores les adoran.  Cuatro datos rápidos:

En definitiva, una marca que encaja como un guante en nuestras vidas, donde escasea el tiempo y el presupuesto para llenar la cesta de la compra.  Ya nos viene bien que alguien nos ofrezca un surtido escueto pero suficiente, a precios notablemente más bajos.  Fudamentalmente porque el 70% de lo que sale por la puerta dentro del carro son marcas blancas, cuyos fabricantes son proveedores/partners de Mercadona durante muchísimos años.  Sí, yo también he oído casos de que alguno de estos proveedores ha quebrado después de ser exprimidos al máximo.  Y he oído sobre micro-Pymes que han multiplicado su tamaño por cien gracias a Mercadona.

Y curiosamente es otra marca que no hace publicidad:  ¿para qué?  No necesita repetirnos lo que es tan evidente cuando traspasamos el umbral de una de sus tiendas.

Conclusiones

¿Cómo construir en 2013 una marca igual de potente que éstas?  La pregunta del millón de dólares.  Si supiese la respuesta estaría amasando millones bajo un cocotero en Bahamas.

Pero como normalmente me tiro a la piscina, comparto con vosotros 4 recomendaciones de por dónde van los tiros:

  • Diferenciación como estrategia permanente, no como objetivo: como apunta Michael Porter, en una sociedad inmersa en una vorágine de cambio, es imposible ser el mejor.  Pero sí es posible ser diferente en algún parámetro clave que sea importante para el consumidor.  Pero lo más importante es que, una vez ahí, no te puedes sentar a mirar cómo se llena la caja. Debes escuchar al consumidor: sus gustos, sus apetencias, porque se van a la competencia, por qué vienen a tu marca o por qué muestran necesidades aún no satisfechas por otras marcas.  Una marca no es un ente monolítico sino en movimiento constante: por eso necesitamos escuchar, reformular nuestra estrategia y nuestra oferta.  Constantemente.  Por eso Google no deja de lanzar nuevos productos al mercado en un constante ejercicio de prueba/error (aunque ciertos tuiteros iluminados les critiquen por ello).  Por eso Ikea nos sorprende cada temporada con un catálogo diferente.  Por eso Mercadona tensa sus márgenes al máximo y gestiona su surtido con el objetivo de minimizar el PVP de ese carro de la compra.
  • Realismo/sinceridad:  importan los hechos, no las promesas publicitarias.  Importa ofrecer un buen producto y decir la verdad sobre él.
  • Boca a boca: descubrí Google (hace muchos años) por una recomendación.  Igual que Mercadona.  Quizá no sea así en el caso de Ikea.  El boca a boca no es un medio como hemos dicho otras veces, pero sí un fin que queremos conseguir.  Ninguna otra fuente de información goza de tanta credibilidad como el boca a boca.
  • El test último, repito, es plantearte la siguiente pregunta:  ¿qué sucedería si mi marca desapareciese de la faz de la tierra?  Si no sucedería nada, es porque sí tengo sustitutos perfectos, porque no ofrezco soluciones únicas al consumidor para mejorar su vida.  Si ese es el caso, no te queda otra que mejorar tu oferta.  Las promesas publicitarias ya no sirven para edulcorar una oferta deficiente.

Contra lo que pudiéramos pensar, no es un mal momento para el Branding.  El estudio nos dice que el 70% de los encuestados piensa que las marcas sí podrían tener un papel positivo en su vida.  Esto es un magnífico hallazgo y confirma lo que suelo decir:  que los consumidores estamos encantados de tener marcas como compañeras en nuestras vidas.  Que de hecho las necesitamos porque nos ayudan para afirmar nuestra identidad y como "lubricante social" para relacionarnos con los demás.  

Las que sobran son las marcas que nos interrumpen con mensajes irrelevantes, las marcas que nos mienten y las marcas que realmente no nos ofrecen un valor único.

Saludos.


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branded content branding

4 ingredientes para cocinar tu contenido: 1 MARCA + 1 HISTORIA + 1 TRIBU FANS + AMBITO TRANSMEDIA

EL BRANDED CONTENT ESTA EN PLENA EFERVESCENCIA = PELIGRO

El ámbito de los contenidos de marca está de moda.  Te doy tres pruebas:

  • Según Google Trends la relevancia del término "Branded Content" se ha multiplicado por 100 en España en el último año y medio.
  • Si tecleas "Branded Content" en google.es, te saldrán 41,8 Millones de resultados, muy por delante de los 15 millones del tan cacareado "Marketing móvil" o de los 2 millones de "Advergaming" y cada vez más cerca de los 130 millones de "Branding".  Esto demuestra lo que digo a menudo: que no estamos ante una herramienta o una disciplina más en comunicación.  Estamos ante un nuevo enfoque de comunicación de marca.
  • Observa esos newsletters con noticias sobre publicidad que recibes en tu buzón de correo cada mañana: hace apenas un año apenas contenían una noticia sobre contenidos de marca a la semana.  Hoy raro es el día donde no viene alguna.

Comparto con todos vosotros que estoy en uno de los puntos más ilusionantes de mi carrera.  Tanto por mi trabajo como autor como por Pop Up Música.

Como cuento en "Big Brother is dead", después de 15 años desarrollando campañas de publicidad (desde agencias como Leo Burnett o Grey y anunciantes como BDF Nivea o Imperial Tobacco) hace unos 7 años sufrí una importante crisis de fé (dejé de creer en los anuncios).  Y después de un breve paréntesis alejado del mundo de las marcas, hace ya 5 años encontré un nuevo camino que me permitío recuperar la fé perdida.  Porque nace de un planteamiento  profundamente ético:

Proteger la inversión de los anunciantes y el tiempo de las audiencias.  

No obstante (estaréis de acuerdo conmigo los que trabajáis en esto), estamos abriendo camino por terrenos inexplorados todos los días.  Como oí decir en la primera edición de Branducers, estamos en terra incognita.   No hay una metodología preestablecida (aunque estamos intentando desarrollarla), no hay puertas claras a las que llamar cuando nos atascamos y no siempre es fácil explicar lo que hacemos a un cliente que no nos conoce.  Yo diría más: al aventurarnos en lo desconocido, a veces tendemos a correr mucho y a perder de vista las cosas importantes.  Por eso hoy he venido en el avión haciendo garabatos sobre estos 4 ingredientes
básicos que intento aplicar a todo contenido de marca que desarrollemos.


4 ingredientes B Content

INGREDIENTE 1: UNA
MARCA

Menuda perogrullada (pensaréis), estaría bueno que en un contenido de marca olvidásemos a esa marca. 

Y sin embargo sí tiende a olvidarse (salvo en el momento de pagar la factura).  No me digas que a veces no les intentamos vender esa magnífica idea que se nos ha ocurrido a nosotros pero que puede no
encanjarle a ellos.  Esa App, esa webserie, o ese programa para TV.   Les pedimos que financien nuestra idea y a cambio 
les ofrecemos meter su logo en una cortinilla o
vestir a uno de los protagonistas con una camiseta de la marca.  Y le llamamos Branded Content con todo el
morro.

Un contenido de marca (como sabéis la etiqueta Branded
Content me sobra), no es tal si no
dejamos que lo co-produzca la marca.
 Debemos exigir a ese medio, esa central o esa productora que la marca co-produzca, caiga quien caiga.  Porque la marca paga la fiesta.

Solo de ese modo la ejecución recogerá perfectamente los valores y se asentará
sobre el territorio que ésta desea proyectar.

No quiero parecer cenizo pero el panorama en este primer punto es desolador:  leo a mucha gente escribiendo sobre contenidos con total alegría en las Redes Sociales, pero pocos parecen tener el know how para comprender/ayudar a desarrollar conjuntamente con una marca ese ADN con el que debería arrancar cualquier
desarrollo estratégico de contenido
.  Y veo menos profesionales todavía con la capacidad para 
entender que no es el ADN
lo que hay que ponerle al consumidor delante de los ojos, sino un territorio
íntimamente asociado con la marca
, en el cual podamos cultivar nuestros
contenidos.  Para así garantizar que se
identifican como comunicación de la marca y que suman a su equity.

INGREDIENTE 2: UN GRUPO DE FANS

Sé que repetir esto (lo hago habitualmente siempre que me preguntan) no va a hacerme ganar muchos amiguitos, pero es lo que pienso así que ahí va.

Un gran número de profesionales y pseudo-profesionales de Social Media hace mucho daño al sector de los contenidos vendiendo la idea de que una masa crítica de fans es algo que puede construirse fácilmente apostando por la tecnología (cuando la tecnología es un
commodity que a largo plazo no permite a ninguna marca diferenciarse) y lo que yo llamo 
“compadreo digital” (tener a un niñ@ pij@ invitando a los
followers a sonreir porque es viernes)

Ambas afirmaciones son erróneas.

Porque lo que una marca necesita no es desarrollar una tribu de un millón de followers, sino quizá cultivar una comunidad más modesta de fans realmente interesados en la historia que esa marca les cuenta: en su contenido.  Primero es la marca y su ADN, luego su territorio, luego su contenido y luego su actividad social generando conversaciones gracias a ese contenido.

¿No lo estamos haciendo al revés?

INGREDIENTE 3: UNA HISTORIA

La profesión publicitaria necesita romper sus corsés
urgentemente: sustituir los
 titulares ampulosos y efectistas por la guionización de historias
que sí sean capaces de encandilar a la audiencia.
  Un titular es más parecido a una poesía.  Una historia es prosa.

Por tanto tenemos que hacernos una pregunta:  ¿las historias que tenemos que escribir para las marcas, las puede crear un copy habituado a redactar titulares o
necesitamos un guionista?  O en otras, palabras, ¿tenemos los recursos necesarios para desarrollar el trabajo que nos están pidiendo?

Lo dejo ahí de momento…

INGREDIENTE 4: AMBITO MULTIMEDIA

En las agencias, nuestra forma de construir la notoriedad de una marca se ha
parecido siempre a los picos de una sierra. 
Producíamos un spot y comprábamos espacio en los medios:  ¿cuánto espacio?  Tanto como el presupuesto nos
permitiese.
  Esa oleada publicitaria nos
deparaba un pico de notoriedad que decrecía rápidamente al llegar a su
fin…  y así hasta la siguiente oleada.



Enfoque campaña vs contenido
Ahora el reto consiste en hacer justamente lo
contrario:  invertir seriamente en
producción
(dado que no competimos sólo con otras marcas sino con cualquier
otro contenido de entretenimiento presente en los medios y no podemos conquistar audiencias con programas o eventos mediocres), limitando nuestra
inversión en medios. 

La buena noticia es que las cosas han cambiado.  Y que si el consumidor quiere ver nuestro contenido lo va a
encontrar, por mucho que Mediaset y el grupo Antena 3 de momento sean reacios a abrirnos las puertas
si no traemos bajo el brazo un buen paquete de autopromoción. 
Nuestra exposición continuada en medios “ganados” (redes
sociales) y “propietarios” (canales propios donde la marca distribuye su
contenido) nos permitirá que la construcción de notoriedad se parezca más a la línea
recta ascendente que podéis ver en el gráfico.

La "mala" noticia es que no podemos rodar un anuncio y sentarnos a ver cómo las teles lo emiten. Ahora debemos producir y distribuir contenido sin parar.  Todos los días del año.  Y hacerlo con un enfoque Transmedia donde nuestro contenido se complemente y amplifique.

Mi resumen

  • Si olvidamos la marca y no le cedemos las riendas de la producción, puede que hablemos de un product placement, pero no de un contenido suyo.
  • Si pensamos que los fans se adhieren a cualquier fiesta que montemos en Facebook estamos equivocados.  Los fans se acercan cuando el contenido es bueno.  Punto.  Si no sabes desarrollar contenidos podrás compadrear con tus followers sobre cualquier irrelevancia, pero no les estarás fidelizando.  Porque al final tenemos un producto que vender, ¿no?
  • Contar una historia de marca no tiene absolutamente nada que ver con producir un anuncio.  Rodeémonos de especialistas en contar historias.
  • Distribuir un contenido cada vez tiene menos que ver con pagar por espacio en los medios.  Puedes llegar a un buen acuerdo con una tele, pero en todo caso necesitarás el diálogo que pronto llegará también a ella, pero todavía no lo ha hecho. Y que de momento está en Internet.

Saludos a todos.